viernes, 17 de julio de 2026

CAMP ROCK

Dir.: Matthew Diamond
2008
100 min.

Lo mejor que se puede decir de ella es que nunca se enreda en sus tramas. Los planteamientos se resuelven con mucha ligereza. El único que dura más de una escena es todo aquello que le da carga emocional al número final. Joe Jonas buscando a la voz que lo embelesó y Demi Lovato fingiendo ser una persona que no es. El resultado no es algo particularmente elogiable.

Hay escenas en las que la falta de presupuesto no se nota particularmente. Pero en otras podemos sufrir pensando que la cámara está al borde de abrirse demasiado y de revelar que la multitud que veíamos no está formada de tantos extras como harían falta. Ocurre esto claramente en la final jam. Me gusta mucho una actuación que está grabada en ese escenario que tiene como telón de fondo el lago. La escena se supone que ocurre de noche. Una fenómeno que se produce es que cada cámara tiene una hora diferente. No se trata solo del rácord, se trata de que los efectos de fotografía están hechos distintos para cada toma. El momento cumbre de este espectáculo es cuando el filtro azul de la noche americana le tiñe la mitad superior de la cara a la que tiene en ese momento el micrófono.

La chica mala es terrible. Odio cualquier interacción con ella. No me gusta verla, no me gusta ver a sus secuaces. Aunque también sea un poco pardilla la verdad es que me genera simpatía la chica que sueña con ser productora musical. La película dura lo que dura, hay muchas canciones que meter y en esta película las canciones no son narrativas. Así que hay muy pocos personajes que tengan un desarrollo. Todos están hechos con dos trazos. El chico de las baquetas, que aparece recurrentemente dice apenas dos frases. La amiga de la protagonista, pese a ser un papel relevante para entender las motivaciones de la protagonista siempre tiene unas frases tremendamente encorsetadas.


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