viernes, 25 de septiembre de 2026

MEGAVIXENS UP!

Dir.: Russ Meyer
1976
80 min.

Película de Russ Meyer que he visto en circunstancias poco ortodoxas: en YouTube, con un audio sucio y sin subtitular. Aunque este último asunto hacía que me perdiera matices de los diálogos, la parte que sí entendía me permite deducir que no había nada de peso en la trama que me quedara sin entender.

La película empieza con unos planos de lejos de un castillo centroeuropeo. Planos tomados desde demasiado lejos si hubieran tenido permiso para grabarlos. En el interior de ese castillo Adolf Hitler mantiene una orgía con mujeres de diferentes etnias mientras un tipo vestido de puritano le flagela. Es completamente gratuita y muy graciosa. Por lo exagerado de la escena no hay ese componente de venganza histórica del acribillamiento a Hitler en “Malditos bastardos”. Cuando se muestra al puritano desde atrás siempre se coloca la cámara entre sus piernas. Cuelga un bulto demasiado cerca de la lente como para que esté enfocado, demasiado largo para ser realista y con movimientos demasiado gomosos para no ser protésico.

Ocurre una escena maravillosa a la par que exagerada, imprevista y, ante todo, gratuita. Hitler entra en una bañera donde hay una piraña y muere entre gritos y agitando una espuma cada vez más roja.

Hay un montaje precioso donde una mujer está siendo empotrada con sonidos de la mitología nazi (probablemente las Valkirias pero no recuerdo bien). El vaivén de su cuerpo repercute en sus pies haciendo un paralelismo con las manos de la muchedumbre que escucha a Hitler.

Dejamos a Hitler y empiezan las tetas. Antes ya habían aparecido, claro, pero ahora se convierten en las protagonistas. Es una peli donde aparecen muchísimo, moviéndose mucho, en primerísimos planos. Los otros grandes protagonistas de la película son los bultos de vello púbico de mujeres. También regalándose en planos cerquísima. Para resaltarlos más, muchas veces se muestran con la mujer de perfil.

Aparecen tres violaciones por dos hombres distintos. En la primera de ellas es la chica la que logra escapar de su agresor. ¡Qué gran mensaje feminista! Bueno… no. Recordemos que estamos en 1979. Antes de que ella se convierta en su propia salvadora, ha huido de él corriendo sólo para agitar sus pechos. El segundo violador es un leñador con aspecto de bestia. Bebe cerveza abriendo las chapas con los dientes y grita beer como un animal. Cuando el tipo puritano lo mata con una motosierra aparece sangre por todas partes en una escena bastante divertida. Toda la sangre que hay en la película es de un rojo aún más rojo que en “Suspiria”.

Al final de la peli hay una trama de la que me entero poco porque todo se cuenta en vez de mostrar en la que de repente una mujer que no teníamos muy claro qué hacía ahí se revelaba la hija de Hitler. En este punto de la peli la trama ya se ha descubierto como uno de los elementos menos importantes y nos da igual todo esto.

Hay una chica desnuda que hace como de narradora. Es difícil ser narradora cuando no hay ninguna historia que contar. Ella es lo único que da uniformidad a la película. Cada vez que ella habla se repiten los mismos planos de escenas de sexo sin que obedezcan a nada. Las primeras veces nos resulta muy divertido por lo acrobático de estas posturas, pero nos cansamos rápido.

Supongo que por el ritmo de montaje espídico, resulta en general muy divertida.


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