- Dir.: Carl Theodor Dreyer
- 1932
- 68 min.
El título en castellano es lo único que me hace pensar que la bruja que parece en la peli es una vampiresa. La película deja claro que es un personaje terrorífico pero no explica muy bien por qué. En general hay muchos detalles del argumento que se dejan sin explicar. O, si se explican, no de forma clara. Dada la cantidad de intertítulos que tiene la peli, es curioso que esto ocurra. De todas formas no es un problema porque la confusión es fundamental para que funcionen los saltos entre escenas y episodios.
En pantalla se nos cuenta la personalidad del protagonista. Es algo curioso porque el protagonista es de tipo Lovecraft: no tiene ninguna personalidad y su labor es indicarnos qué reacciones provoca lo que vemos en pantalla. Sus caras son magníficas y su aspecto ligeramente cadavérico remata la escena del ataúd, donde se ve a sí mismo; pero cada vez que habla tiene expresividad nula.
Se escribe en pantalla también toda la dinámica con la que funcionan los vampiros. Supongo que el objetivo principal es darle un aura religiosa al asunto. Explicando que son aliados de Satanás y demás cosas relacionadas con el alma, la salvación…
El uso del sonido es muy curioso en esta peli. Esencialmente es una película muda. Los personajes hablan poco. No hay diálogos. Las cosas que dicen son las que tradicionalmente aparecerían con intertítulos. Sin embargo se aprovecha inteligentemente del sonido haciendo escenas que con cine mudo no se podrían hacer. Por ejemplo se incorporan gritos, ladridos, sonidos desasosegantes…
La música no ha sido añadida con posterioridad. Esto permite que la película tenga un ritmo propio no guiado por el criterio de un músico. Hay momentos muy sorprendentes musicalmente. No sé si por tara de la copia o por creatividad de Dreyer, en momentos de mucha tensión la música se corta abruptamente. El efecto es magnífico.
Hay mucho trabajo con las sombras. Es maravilloso cómo una sombra con voluntad propia vuelve a ser proyectada por su dueño. El enterrador excavando al revés… En algunos momentos las sombras las producen luces que entran al escenario por ventanas. Esto no está realizado con mucha habilidad. Se obtienen así sombras que nunca aparecen en el cine con movimientos de los focos de luz muy originales.
La forma de mostrar los monstruos es muy interesante. Nunca hay sobresalto. Ni la música sube de volumen ni el asustado pega un respingo. Simplemente aparece aquello que resulta perturbador y el observador se aparta de ello. En cierto sentido me recuerda a los seres fantásticos de Lynch. En particular me refiero al primer ser con la cara distorsionada que aparece en lo alto de la escalera.
Las narraciones antiguas suelen tener elementos que hoy en día se han abandonado y que solo aparecen de forma paródica. Sin embargo el maléfico (no sabemos muy bien por qué) doctor envenena a una chica utilizando un tarrito con una etiqueta negra con una calavera. Es muy enternecedor por parte del director. Aparte de esto, la caracterización del doctor es magnífica. Aunque no sabemos muy bien cuál es esta cosa mala que ha hecho, al final de la peli, como en todas las de la época, por ser malo, recibe su castigo.
Hay un contraste brutal entre la nitidez de las imágenes en interiores y la borrosidad de aquellas que están en exteriores.
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