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viernes, 26 de diciembre de 2025

ÉXTASIS

Dir.: Gustav Machatý
1933
90 min.

El argumento no vale nada. Creo que la película más o menos es consciente de ello. Creo que se asume a sí misma como una película erótica. Salvo excepciones sus momentos más tórridos no tienen gran efecto desde la óptica actual. Pero sí que hay decisiones estilísticas bastante interesantes.

La famosa escena del orgasmo femenino de ella supongo que funciona particularmente por la forma en la que se elude mostrar nada. Ni siquiera está claro qué tipo de acto se realiza. Ella se mantiene vestido y él parece quedarse recostado a su lado. Entendemos que es una masturbación, pero no queda claro. El acto tiene un montaje algo acelerado. Este ritmo de cortes lo hemos visto unos momentos antes. Cuando ella está sofocada, deseosa. Se nos muestran los planos de las esculturas pequeñas que decoran la estancia en la que ella se va calentando. Caballos, un hombre soplando un cuerno y una mano que acaricia con la punta de los dedos su propio pecho. Los planos que anteceden al encuentro también me gustan. Ella camina sola por el campo de noche. Vestida de blanco. Me recuerda a los planos finales de “Los ojos sin rostro” o a ese plano terrorífico de Laura Dern acercándose a cámara en “Inland Empire”.

Cuando por fin los dos amantes se unen en un beso aparece un momento muy sorprendente. No porque el recurso no se haya visto antes, sino porque la película escasea de esta clase de recursos. Ella se acerca a su cara. Es un primer plano. Con la misma inercia con que ella se ha acercado a él, el perfil de su cara sigue avanzando hasta atravesar la cabeza de él. Creo que es una de las mejores representaciones del deseo en esta película. El otro gran momento es cuando ella llega ardiente de deseo a su noche de bodas. Cuando ha asumido el rechazo de su marido ella se recuesta con un camisón que dibuja perfectamente el perfil de sus dos piernas y ella juega con el anillo de desposada.

El hecho de que la película se llame “Éxtasis” revela que es consciente de la importancia de esta escena. Aunque el erotismo no cesa, es la única escena que recoge el significado del título. Por lo demás habrá una escena lúdica que cierra con el encuentro entre los dos amantes. Ella se baña desnuda en un río y ha dejado su ropa encima de la yegua que la ha llevado hasta esa orilla. La yegua excitada al oír el relincho de un caballo sale corriendo. Tenemos entonces a un grupo de obreros que la ven pasar desnuda persiguiendo a su montura. Yo creo que esta escena deja muy claras las intenciones y el tono de la película.

Cuando se presente el enredo amoroso también se hará de una forma muy superficial. Aunque nos permite ver una escena de conducción temeraria muy intensa. La acción que surge genuinamente del montaje es muy limitada. La velocidad de consigue por el viento en los sombreros de los dos hombres que viajan y por los árboles que pasan velozmente por la pantalla. El cierre de esta escena vuelve a revelar una idea muy efectiva. Para mostrar la respiración agitada del recién divorciado se compara su respiración con los vapores del tren que ha estado cerca de atropellarles. Hay que decir que la amenaza de este atropello nunca se percibe.

Me ha divertido mucho el momento en el que ella entra a la habitación nupcial en brazos de él. Señalemos que hay algún mueble que parece sacado de Le Corbusier. Muy sorprendente encontrar este diseño en una película de los años 30. Cuando él se descalza solo usando sus pies ella sigue en sus brazos. La cámara hace un primer plano de sus pies. Obviamente la persona a la que pertenecen esos zapatos no está sujetando a nadie en volandas. Tenemos entonces la sensación casi de estar viendo unos títeres. Me ha gustado mucho.

Y señalaré también la coda obrerista. Extrañísima. Vemos cómo él llega a su puesto de trabajo. Los hombres pican piedra. El montaje es rápido. Nada que no hayamos visto en “El hombre de la cámara (1929)”. Pero se consiguen algunas imágenes muy sorprendentes. La cámara subirá y bajará atada al pico que trabaja la tierra. Se rueda el agua que cae un grifo desde el fondo del barril que la recoge… Los cuerpos de esos obreros se presentan bien musculados. Entiendo que aquí hay un trabajo de iluminación importante para que las sombras realcen brazos y espaldas.

El aspecto que él tiene en este momento, su admiración por la tierra y su riqueza, su peinado bien nos podría recordar a los ideales del hombre alemán.


viernes, 21 de febrero de 2025

LA ALDEA MALDITA

Dir.: Florián Rey
1930
58 min.

La ejecución es notable. Cuando rápidamente entra el honor como motor del argumento, me invade la pereza. Hay cosas que me gustan al respecto, como que el mayor defensor de este valor sea un hombre tan anciano y ciego. Me gusta en general la estética de este hombre. Tan oscuro; con capa y sombrero. Me resulta gracioso que los intertítulos justifiquen esta fijación por el honor con su espíritu castellano. De hecho el apellido que tanto busca conservar es: de Castilla.

El tratamiento del honor es patriarcal sin matices. Carmen Viance es la responsable de todo el honor familiar. De hecho cuando el abuelo desconfía de la clase de vida que su nuera pueda llevar en la gran ciudad (es divertido que esta metrópoli sea Segovia) lejos de su encarcelado esposo, rapta a su nieto para preservar su nombre. La película no explica cómo este hombre es capaz de cuidar al niño.

Resulta muy interesante el concepto de honra tan familiar. Cuando Pedro Larrañaga mete en su casa a la madre de su hijo, lo hace para que su padre piense que su honor ha sido conservado. A ella le prohíbe interactuar con su hijo. Ella carga con una pésima reputación en la ciudad. Su presencia en la casa se convierte en la comidilla. El único beneficiado de que ella esté ahí es su padre, que muere a gusto creyendo que el nombre de la familia está salvado.

Siempre me parece interesante ver en el cine los pueblos de esta época. En particular en la escena del éxodo por culpa de las tormentas que arruinan las cosechas hay mujeres rurales que parecen tener muchos más años de lo que la esperanza de vida nos haría esperar.

Aunque no hay nada particularmente nuevo creo que todo está grabado de manera muy correcta. Supongo que prescindiendo de la voz las actuaciones no nos parecen impostadas, o no más impostadas que lo que los códigos del cine mudo harían anticipar. Me ha gustado ver el plano de la sombra de la mano del marido oscureciendo la cara de su esposa. Casi tópico para estos años, pero nunca lo había visto en España.

El final es más amable de lo que la narrativa española acostumbra. Aunque no es emotivo. Ella, demente, canta nanas a una cuna vacía. Lo bonito del momento es que el padre tolera que su hijo vaya a abrazar a su madre. Pero este abrazo nunca se consuma.


viernes, 7 de febrero de 2025

HOMBRES DE ARÁN

Dir.: Robert J. Flaherty
1934
75 min.

Distinto a lo que concebimos como documental. No es cine mudo, pero renuncia a sincronizar la voz con la imagen. La mayoría de frases que se oyen son muy difíciles de entender. Las intervenciones se oyen casi de fondo. Me ha recordado a las partes habladas de “Yellow submarine”. Lo cierto es que nunca es necesario el texto para la película. Las voces no son sonido directo. Vemos cómo las personas hablan entre sí sin que oigamos nada. El sonido de la barca con la que salen a faenar estallando contra las rocas está añadido en la sala de montaje. Aunque la puesta en escena sea muy reconocible del cine mudo la música que escuchamos es mucho más comprometida con la acción de las imágenes que las tibias melodías que escuchamos con frecuencia acompañando al cine silente.

Muchas de las imágenes del mar son impresionantes. Están grabadas tan dentro de las olas que la película nos convence de que domina ese terreno. No muestra el agua de manera típica. Una de las primeras veces en las que el mar inunda el cuadro lo hace totalmente blanco. La espuma de las olas al romper cubre por completo las oscuras rocas de la costa. La familia avanza entre esos flujos de agua. De forma despreocupada pero con el debido respeto al mar.

Cuando salen los marineros a cazar el gran tiburón la mar está en calma. Es una gozada ver la tranquilidad que transmite la superficie de este agua a pesar de que evidentemente sigue siendo agua marina. Cuando la mar se revuelve no son olas a punto de volcar la barca lo que vemos. Esa es la imagen típica que tenemos de la mar revuelta. Aquí el cuadro se llena por completo de olas que vienen de todos los ángulos posibles. El montaje es rápido. La imagen en la que el mar está más soberbio es aquella en la que las olas golpean contra los acantilados. El aire hace subir el agua en suspensión. Realmente pareciera que el agua quisiera salirse del mar, ello sin que las olas sean exageradamente monstruosas. Transmite la idea de que para la gente que vive en esa tierra, el mar es ineludible.

La película no se recrea en lo lastimero de la situación, pero lo cierto es que la imposibilidad de cultivar en ese pedregal es una tragedia. Vemos a ese hombre que cuando no está en el mar está picando piedra a ver si encuentra tierra que le sirva para cultivar patatas. Esta problemática de no tener tierra fértil nos deja una de las imágenes más pintorescas de la película: la madre de familia llevando el capazo de mimbre absolutamente lleno de algas. Algas que caen y que la confieren una silueta muy folclórica. Es de señalar la importancia que esta mujer tiene en la película. Con lo acostumbrados que estamos hoy en día a que las películas que tratan escenarios mayoritariamente masculinos se permitan la desfachatez de ignorar a las mujeres por completo… Este mujer no sólo hace un trabajo vital para la familia, es que tememos por su vida tanto como por la del padre de familia.

La cámara es algo inquieta. A veces realizando movimientos algo extraños. Me hace sospechar que fuera una exhibición de la ligereza con la que está rodada la película. Cuando el cuadro es fijo consigue unos encuadres maravillosos. Me encanta cómo hace que las figuras humanas sean diminutas ante esa naturaleza hostil e indomable. Hay unos planos al inicio de la película en los que se ve el pueblo, las escasas edificaciones y la mujer es apenas una mancha pequeñísima. Se permite mostrar unos cielos inmensos. Este recurso funcionaba también estupendamente en “Orgullo (1955)”. Es sorprendente que el paisaje consiga tanta presencia en un formato cuadrado.

Hay algunos planos en los que algún rostro no entra por completo en el cuadro. Cuando la mujer mira el mar desde los acantilados no es extraño que su frente quede fuera de la imagen.

La escena en la que cazan al tiburón se me hace algo larga. Según las cartelas esta cacería dura días así que supongo que efecto conseguido. Hay que decir que es fascinante ver la cola del animal golpear la barca. No hay forma de imaginar que eso no esté sucediendo realmente ante nosotros. El animal es grandioso.


viernes, 19 de julio de 2024

FIESTAS CRISTIANAS / FIESTAS PROFANAS

Dir.: José Val del Omar
1934
51 min.

La imágenes que resultan insólitas son las de la Semana Santa de Lorca. No se parecen a nada que hoy consideramos Semana Santa. Hay personajes disfrazados, ángeles, demonios… Demonios negrísimos y haciendo gestos grotescos casi como los que veíamos en “Häxan. La brujería a través de los tiempos (1922)”. Es carnavalesco. Los angelotes se pasean subidos a carrozas. Contrasta la abundancia de estos seres con la ausencia de las figuras reconocibles de los Testamentos. En este segmento de Lorca hay un plano de situación en el que podemos ver la escalera de la Colegiata de San Patricio destruida en 2024.

El segundo segmento es el de la Semana Santa de Murcia, algo más parecido a lo que esperaríamos de una Semana Santa. Me llama la atención que los pasos procesionales no tengan el vaivén típico de los pasos de Semana Santa; que tengan un avanzar mucho más continuo.

Los trajes serían algo normal si no fuera por los capuces. En vez de tener la forma cónica esperada más bien tienen forma de aleta. Supongo que es por la pobreza del patronaje de la tela. Aunque he de decir que en estas urbes no se percibe pobreza en sus gentes. Sí, hay quien mira pasmado a la cámara, pero no parece una sociedad particularmente atrasada. Otra cosa muy llamativa de estos desfiles procesionales es que hay gente tocando el violín. Para más inri estas personas van vestidas de penitente y no con uniforme de banda.

En general la fotografía es pobre. Quizás pueda culparse a la calidad de la copia exhibida que en general estaba visiblemente dañada. En cualquier caso la baja nitidez tiene un efecto muy potente en las escenas nocturnas: la luz que ilumina las imágenes procesionales y las filas que las acompañan será potentísima comparada con la negrura carente de cualquier definición. Cuando se enfoca a la virgen acercarse al fondo parece una bola de luz informe y muy poderosa. El camarógrafo quizás consciente del efecto de estas luces decide explotar sus reflejos en el agua. Imagen anodina a la que se dedica más metraje del que requiere.

Cuando la cámara se acerca más en detalle distinguimos que no se trata de una gran masa de velas: muchas de las luces son eléctricas. Que lo sean en la imagen no es sorprendente, pero sí es inusual que también las tulipas de las filas lo sea. Por supuesto no son los leds que hoy podemos estar acostumbrados a ver. Son bombillas con forma de bombilla y a las que llegamos a ver parpadear como cuando el contacto de una bombilla falla.

Por último vemos fiestas de primavera. Tiene cosas muy sorprendentes como la riqueza de los disfraces. En general ver imágenes gran parte del Siglo XX en nuestro país es sinónimo de precariedad. Podemos ver unos desfiles exuberantes y, en el plano siguiente, ver a los vecinos rellenar cántaros en la fuente de la plaza. Me gusta su habilidad para sintetizar lo que la primavera representa. Se hacen desfilar campos de trigo, instrumentos para hacer mermelada o disfraces asombrosamente grandes de orugas. Para que el espectador pueda realizar esta asociación de ideas antes de centrarse en el festejo hemos visto las orugas intercaladas con los carteles que nos avisan de que estamos en primavera.

Hay una carroza que me resulta muy cómica. Unas personas vestidas de piloto fingen conducir un coche, obviamente, antiguo. La cámara no parece percatarse de que debajo de las ruedas de este coche hay otro tripulante de la carroza que agita las piernas fingiendo que ha sido atropellado por el coche. Como digo la cámara parece ignorarlo y se centra en los conductores que nos saludan. Ello aumento el efecto cómico cuando el espectador descubre ese cuerpo retorciéndose en la parte baja del cuadro.

Antes de que las fiestas pasen a ser las protagonistas hay una serie de imágenes en las que las heroicas Misiones Pedagógicas llevan a los pueblos proyectores y profesores. Lo que me ha resultado más interesante de este segmento es ver avanzar el coche por caminos imposibles. Tanto que uno sospecha si no los han metido ahí sólo para tener las imágenes para ennoblecer su labor. También es curioso ver a las mujeres con la rudeza que uno esperaría de la ruralidad española agitando odres o manejando el arado. Como suele ocurrir en este tipo de materiales lo más valioso es su aspecto testimonial. Así me ha llamado mucho la atención ver un molino de viento con más de las cuatro aspas rectangulares habituales. En su lugar habría unas seis u ocho y con telas mucho más pequeñas y triangulares.


viernes, 16 de febrero de 2024

NÚMERO 17

Dir.: Alfred Hitchcock
1932
62 min.

La película es muy sencilla. En Hitchcock estamos acostumbrados a asesinatos con intereses cruzados. Personajes con dobles intenciones y demás giros en la trama. En esta película tenemos todo esto pero aparece de una manera muy naíf. Cada nuevo elemento aparece como una sorpresa para nosotros y para los personajes. Pero nada de lo que se añade cambia realmente todo el asunto. Podemos ver el juego donde Hitchcock va sumando las piezas. Conocemos muy poco de lo que allí ocurre por ello podemos ver la escena sin tener que estar atentos a no perdernos nada.

Poco a poco se van sumando los personajes. Comienza con un tipo entrando a una casa, el número 17. De dentro vemos salir la luz de una vela. Desde este momento las sombras tomarán un protagonismo mayúsculo. No sólo por lo tétrico que las acompaña. Principalmente se debe a que la casa es un lugar oscuro, por lo tanto ver es una ventaja táctica con respecto a los otros individuos.

Evidentemente las velas no iluminan tanto como debieran. Por ello siempre hay unos juegos con iluminación artificial tratando a la desesperada de comportarse lo más parecido a como la vela tendría que iluminar. No siempre se consigue. Así tenemos al hombre que duerme en esa casa abandonada jugar con su propia sombra que obviamente no está emitiendo él. Pero lo cierto es que ni siquiera nos habría sorprendido particularmente esta disonancia entre el cuerpo y la sombra si no hubiera sido por este juego.

La reunión de ladrones se debe a que desde esa casa se puede acceder a las vías del tren que los llevará al continente. La primera vez que se introduce el elemento del tren aún no se ha dicho ninguna palabra. Ilumina la estancia y el protagonista y el pobre ven el cadáver en el suelo. Pues la película lo narra de forma muy litera. Hay un plano brevísimo para cada unidad de información: tren, detective, pobre, cadáver. Una maravilla.

Hay un plano que aparece sin darse mucha importancia pero que tiene mucha fuerza. Para ir desde la casa a las vías hay que bajar unas escaleras de ladrillo pegadas a la pared. El plano cuadrado con las escaleras cruzándolo, los individuos bajando con cuidado. Un plano muy liso. Me gusta mucho. Se repite idéntico cuando bajan los ladrones y cuando bajan los perseguidores.

La película concluye con una persecución de un autobús a un tren. El destino inevitable de algo así es que el tren embista al autobús. La película lo sabe y se recrea con ese juego. Así se preocupa de mostrarnos que los ladrones no sabes detener el tren. Nos muestran sus caras de velocidad. Ponen el autobús en paralelo al tren. El plano donde se hace este juego con más descaro es una maravilla: el tren y el autobús van en paralelo y rectos hacia la cámara. El tren gira repentinamente ocultando el autobús. El autobús va velocísimo, es imposible que tenga tiempo de detenerse. Pero el plano baja un poco más y vemos que el autobús pasa por debajo de un puente.

El choque final está hecho con una maqueta (como toda la persecución) pero es muy eficaz. Es un tren estrellándose contra un barco. Hay explosiones y los vagones caen poco a poco al agua apenas uniendo el barco con el muelle.

Me ha gustado mucho el aspecto de los ladrones. Rostro seco, bigote pequeño. Vestido de negro. Es un tópico y es justo lo que esperaba de una película así. Tenemos también esta palea que realmente es muy violenta y muy seca entre el policía y el ladrón. Son puñetazos, agarres de rostro, choques contra paredes… Pero no tiene nada de música y apenas hay efectos sonoros en los golpes. Esto hace toda la escena extrañamente incómoda y violenta.


viernes, 16 de junio de 2023

LAS CRUCES DE MADERA

Dir.: Raymond Bernard
1932
110 min.

El Hollywood clásico nos tiene tan acostumbrados a sus estrechos platós y sus historias de diálogos interminables que a veces se nos olvida que en aquella época también se hacía cine.

Hay un hallazgo importantísimo en esta película: las columnas de humo y polvo tras las explosiones de artillería en formato cuadrado. Por mucha habilidad que tenga la cámara no cabe un horizonte muy grande. Aunque oigamos explosiones y las intuyamos muy cerca de lo que se ve en pantalla a lo sumo se ven 4 o 5 hongos humeantes. Esto les permite parecer mucho más estilizados que en las panorámicas de “1917”.

La iluminación sin duda es la gran protagonista. Los planos nocturnos perfilan a los personajes con los resplandores de las explosiones. La oscuridad se administra a conveniencia. Las reflexiones en mitad de la noche se hacen en trincheras totalmente oscuras demostrando la enorme diferencia que hay entre ver una película en versión original y en versión subtitulada. Creo que la primera escena en la que hay oscuridad total están todos metiéndose en el catre y la vela la apaga uno lanzando una bota mientras está tumbado en el suelo haciéndose la oscuridad de golpe.

Las escenas de batalla son las más espectaculares. Es infinita la cantidad de planos que muestran los cañones de artillería y su violento retroceso. Desde la visión de quien carga el cañón. Debajo de la boca del cañón. En un plano general suficientemente corto como para que no identifiquemos los cañones camuflados hasta que efectúan el disparo. No tememos por la vida de los actores, pero sí nos asombramos de cómo una explosión que han tenido cerquísima levanta polvo de entre los sacos de los parapetos.

Me gusta mucho la falta de heroísmo. Por supuesto los altos cargos son desconsiderados con los soldados. Nos hubiera sorprendido lo contrario. Pero es que además los caídos en batalla no tienen una muerte que les dignifique. No digo que se les falte al respeto, porque la película empieza y acaba con un pebetero ardiendo por los caídos. Cuando muere un sargento que ha ido al aljibe (qué agradable sorpresa cruzarse con esta palabra) en un pueblo destruido tomado por los alemanes en vez de tener un discurso acerca de haber dado su vida por ideales o por Francia, pide a uno de sus soldados que reproche a su mujer su infidelidad mientras él se desvivía en las trincheras. Es cierto que este personaje en sus últimos instantes tendrá una redención y evita a su mujer pasar por este mal trance pensando en lo mejor para su hija, pero desde luego no hay ni un ápice de heroicidad en su muerte.

Lo mismo ocurre con el jovencísimo soldado protagonista. Muere por un disparo en un asalto que dura días y días. Es decir, como él acabaron muchos otros. Y este muere en el suelo, en una agonía lentísima. Recibe el disparo y dice que va a esperar hasta la noche, momento en el que le recogerán los paramédicos. Aquí ya sospechamos que nadie va a salvarle la vida. Se enfrenta por tanto a una espera tortuosa en la que se aferra a una fragilísima esperanza. El plano final en el que por fin muere también es lamentable. En vez de caer al suelo con dramatismo y significar su muerte con idealismos o nacionalismos, le vemos poner unos ojos en blanco totalmente agónicos y crudos.

Hay algunos ratos en los que la película se me hace aburrida. Son las secuencias que nos deberían servir para humanizar a los personajes. Supongo que si algún veterano de guerra ve las charlas en las que cada quien cuenta sus preocupaciones, se queja de la vida en el ejército y se adapta a su nueva cotidianeidad pueda llegar a verse reflejado. Pero en general a mí son escenas que me aburren. Y no lo digo por falta de acción. Al revés: una de mis escenas favoritas es aquella en la que descubren que bajo su trinchera los alemanes están excavando un túnel para colocarles una mina. Es maravilloso cómo escuchan los sonidos sordos del pico contra la roca. Cómo ese segundero que les recuerda que se acerca su muerte es a la vez una promesa de un segundo más de vida. Por supuesto lo que es desolador es cómo ellos se alegran de que hayan salvado su vida al ver a su refuerzo. A pocos metros de ahí ven la explosión confirmando la muerte de los hombres a los que se acaban de cruzar.

Aunque no sea una imagen excesivamente elaborada es potentísima la transición inicial. Aquella en la que están las filas de soldados firmes formando y vemos cómo cada uno de sus puestos lo ocupa una cruz clavada en el suelo. Cómo se extienden las hileras hasta el infinito reduciendo la vida humana a la nada absoluta.

Con esta imagen rima la escena en la que defienden un cementerio por la noche. Antes de que arranque la acción lo primero que vemos es una cruz blanquísima, como caída. La cruz está fuera de foco. Es una imagen casi abstracta. En primer término aparece una cabeza como surgida de la tierra que nos situará. Los muertos tienen mucho protagonismo en una escena en la que los soldados marchan contra su voluntad con un aspecto deplorable para celebrar la victoria. En un montaje que parece imposible para lo pequeño que aparenta ser el cuadro vemos la hilera de los vivos que desfilan sobre la tierra y otras dos hileras de soldados muertos que tanto merecen el homenaje, que desfilan fantasmales en la parte superior del cuadro.


viernes, 10 de marzo de 2023

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

Dir.: Alfred Hitchcock
1934
84 min.

Empieza con un planteamiento de trama muy rutinario. Ya aparecen algunos planos llamativos como la muchedumbre a los pies de una gran ladera de montaña por la que se hacen saltos de esquí. Es un plano inmenso que además aprovecha la verticalidad del formato cuadrado. Sin saltar todavía a otra escena vemos una conversación de unos personajes que charlan con la clásica cháchara aburridísima para ponernos en situación. En ocasiones dan ganas de esconderles el cine sonoro a los directores de los años 30 en la balda de arriba donde no lo alcancen. Esta conversación ocurre en un plató con un fondo falso como corresponde a la época y para dar verosimilitud al escenario se cruza mucha gente por delante de la cámara. Llama mucho la atención.

Veremos en la siguiente escena una muerte que desencadena la trama. Morirá por un tiro en el pecho. Un disparo que se ha realizado a través de una ventana que da a la cordillera. Es importante esta información para que lleguemos a ser conscientes de lo virtuoso que es el francotirador. Me parece muy valiente arrancar la secuencia con la cámara apuntando al exterior de la estancia. Ello supone dejar en una evidencia tremenda los, aunque bien ejecutados, evidentes decorados. Siendo una escena que culmina con la muerte más importante de la película llama mucho la atención que empiece con un divertido juego en el que una pareja de bailarines va arrastrando un hilo y enredando a todos los que bailan en la sala. Y lo que acontece justo después del disparo es otra maravilla. El tirador no sólo sabe pasar desapercibido, también consigue que el tiro mortal no se note en sí mismo. Sólo parece descubrir que ha sido herido cuando ve la mancha en su camisa.

La mitad de la película transcurre de forma bastante rutinaria. Llamadas a la policía, interrogatorios. Bien. Todo correcto. Me aburre. Pero en Londres presenciamos una escena violentísima. Absurdamente violenta para la época y extrañamente violenta para ser Hitchcock. Cuando Peter Lorre se descubre como el cerebro malvado (con unos picados a su mirada plomiza y rechoncha, que podría ser de Orson Welles) se desata una pelea de sillas totalmente descacharrante. Se rompe una cantidad brutal de ellas. Los malos caen al suelo aturdidos. Le arrojan a un tipo que está hipnotizado una silla para despertarle del trance. Es una escena tremenda de ver.

Una violencia de igual calibre es la que veremos en el tiroteo final. Eso es alucinante. ¡Qué cantidad de tiros! ¡Qué manera la de Peter Lorre de mantener una pachorra mientras sus secuaces van cayendo heridos al suelo! Hay una imagen potentísima en la que él está sentado en el suelo. Sacando armas de sus cajas. Mientras, la habitación se ilumina por las ventanas. En cada una de ellas tiene a un tipo disparando contra la policía. Una forma de no dejar que la violencia le afecte lo más mínimo… No podemos decir que haya muchísimas muertes. Pero las hay. Muerte de policías que incluso están todavía preparando sus parapetos. Nada de ir regalando muertes heroicas.

Lo que sí resulta heroico es el disparo con el que la madre mata al hombre que está persiguiendo a su hija. En este punto se tiene bien aprendida la lección en la que todos los elementos de la narración tienen que servir para algo. Si la primera vez que hubo dos disparos por parte de ambos personajes (en una competición de tiro al plano) él acertó y ella falló por culpa de un grito de su hija; en la segunda ocasión él fallará porque ella gritó en el teatro y ella acertará por un silencio sepulcral en esa calle de Londres.

La escena del teatro creo que, aunque es una gran idea y tiene mucho potencial, no está magistralmente ejecutada. Para empezar el gran estruendo que tendría que haber servido para que el tirador ejecutara a su víctima no es tal. Cuando lo oímos por primera vez en el disco de vinilo que pone Peter Lorre no nos resulta particularmente reconocible. Tenemos la suerte de que Hitchcock sabe cómo anticiparse a los grandes acontecimientos y vemos a todos los percusionistas de la orquesta prepararse para el golpe.

En el teatro sí hay una transición de planos muy sorprendente. La mujer totalmente envuelta en lágrimas ante la tensión de la situación empieza a desenfocar el escenario del Albert Hall hasta tal punto que casi todo el plano se vuelve blanco. Entonces salta a un plano realmente blanco sobre el que se deslizará el cañón de la pistola magnicida. Un recurso parecido lo vemos cuando ella se entera de que su hija ha sido secuestrada. La vemos amagar un mareo típico de la época pero se salta a un plano que gira en torno a la estancia antes de que pierda totalmente el conocimiento. Viendo esta clase de recursos sólo podemos pensar lo terriblemente mal que nos acostumbró el cine estadounidense de los años 40 con sus más que rutinarias narraciones.


sábado, 19 de noviembre de 2022

ABAJO LOS HOMBRES

Dir.: José María Castellví
1936
83 min.

Como mucho es divertida la premisa. En los primeros minutos hay momentos hasta divertidos. Pero no tanto por virtud del guión sino por incredulidad nuestra al ver el descaro con el que se plantea. Una línea que tiene bastante gracia es la serie de diarios de bitácora. Según avanza la película va perdiendo gracia, pero sigue siendo ocurrente.

En última instancia lo que propone estéticamente es muy parecido a los videoclips con yates llenos de mujeres en bikini. En esta película no son bikini lo que llevan, pero igualmente son trajes muy cortos. Así vemos una escena en la que vamos viendo cama por cama cómo se despierta toda la tripulación. Todas duermen desnudas; se despiertan con cuidado de taparse los pechos con la sábana y la cámara se dedica a recorrer sus piernas. De hecho cuando el capitán del barco intenta reprimir el motín grita:

—Yo os doy de comer y os visto

—¿Que las viste? Contesta el hombre seductor a bordo.

Aunque la película tenga un tufo bastante casposo, supongo que en su día era reivindicativa en cierto sentido. Está el problema de que la única forma que tienen las chicas de saciarse es con un hombre. El hecho de que estén todas ansiosas no es motivo suficiente para caer en el lesbianismo. Pero admito que habría sido sorprendente que la película hubiera derivado por estos derroteros. Como digo, supongo que resultaba liberadora en el sentido de que era un alegato para la libertad sexual de la mujer. Pero se plantea como si las mujeres fueran seres caprichosos, indomables…

El barco es casi un harem, pero no uno del que disfrute el capitán. Por lo que a nosotros respecta él es un puritano. Nunca podemos llegar a pensar que tenga ningún contacto carnal con ellas. Y, a pesar de que el uniforme del que las provee sea tan exhibicionista, tampoco parece que él las quiera ver. Lo único que sí queda claro es que a él le gusta mandar. Es decir las exige sumisión. Cuando tiene a todas las chicas en formación ante él la escena acaba con un saludo fascista. Esta imagen ha helado al público de la sala de cine.

Las actuaciones musicales tienen aires estadounidenses: swing, jazz y soul. Así la sobrina del capitán canta una canción acerca de que es una colegiala inocente. Lo cierto es que esta escena es de vergüenza ajena absoluta. Primero por el erotismo infantilizante, para el cual la actriz ya está demasiado crecida. Pero en segundo lugar el pastiche que es la imitación del estilo americano. Esto lo veremos después con los bailes de claqué. El asunto es que el baile que vemos aquí es bueno, pero no es lo acrobático que sí viene del cine estadounidense de la época. A la fuerza uno compara y esta película pierde estrepitosamente.

¡Las actuaciones! En general son lamentables. Pero en particular la sobrina del capitán es artificial y carece totalmente de dinamismo. Este fallo precisamente nos deja alguna escena curiosa de ver. Tenemos así un montaje en el que las chicas de la tripulación la interrogan acerca de qué hace en ese barco. Se intercalan planos de ellas hablando a cámara con la sobrina sorprendiéndose. Pero en el plano de ella hay algunos fotogramas antes de que reaccione, el efecto es de enorme extrañamiento.


viernes, 14 de octubre de 2022

LA PARADA DE LOS MONSTRUOS

Dir.: Tod Browning
1932
64 min.

Es cierto que los seres de la película son personajes con sentimientos y que sus vidas nos interesan más allá de su condición física. Pero toda la potencia de la historia está en el hecho de que la protagonizan personas con defectos físicos. La regla de oro que nos plantean es que quien hiere a uno de ellos hiere a todos. Con esta premisa se hace una versión de la premisa clásica en la que se finge un romance por dinero. Una bellísima trapecista y su amante forzudo planean que ella se case con el enano rico para poder heredar su fortuna.

Aquí se plantea una dialéctica entre la gente alta y las criaturas del circo. Desde fuera uno se pregunta qué clase de prestigio tienen los artistas de circo. Dentro de esa sociedad los que no tienen defectos físicos se ríen de los que sí los tienen. Pero quizás un circo sea el único lugar donde un payaso pueda sentirse en posición privilegiada. En particular el hombre tartamudo de aspecto muy cómico y con aires déspotas al tratar a su mujer y a su hermana siamesa no está incluido en el grupo de las criaturas.

A varios de los seres los vemos hacer a apariciones que casi son en sí mismas un espectáculo. Vemos cómo bebe la mujer sin brazos. En uno de los momentos más fascinantes de la película vemos cómo un hombre negro sin brazos ni piernas logra encenderse un cigarrillo. Es imposible apartar los ojos de la pantalla en un momento así. La película muestra esto sin hacer burla de ello, pero es cierto que lo toma como espectáculo. El ser que más minutos tiene en pantalla es el hombre sin piernas. Tiene una movilidad fascinante. Pareciera casi que vuela. Si no fuera por la época en la que está hecha la película, uno pensaría que está hecho por efectos especiales.

Creo que la escena más imponente es la venganza final. En una noche de lluvia el circo cambia de localización. Todas las caravanas avanzan tiradas a caballos. Las ruedas se van hundiendo por el suelo totalmente embarrado. Los personajes se van moviendo de una carroza a otra. Saltan de la suya, se quedan parados esperando a que avance la comitiva hasta que les alcanza la que les interesa y saltan dentro. Mientras, en el interior, están pasando cosas como que amenacen a la trapecista con navajas y pistolas.

Para terminar la película vemos la mitiquísima y reproducidíma imagen de los seres yendo a buscar a la chica. Se mueven por debajo de unas carrozas que han volcado. Ellos, que son el último escalón de la sociedad se mueven por debajo de todo, arrastrándose por el suelo.

Nunca se nos habla de aceptar la condición de esta gente. De hecho la venganza final que se le aplica consiste en convertirla en una lisiada. Tener defectos físicos es un castigo y así lo saben quienes los padecen.


lunes, 15 de agosto de 2022

LA VERBENA DE LA PALOMA

Dir.: Benito Perojo
1935
78 min.

No diré original, pero sí es una película creativa. Al compararla con el cine español que se haría en las décadas posteriores encontramos un despliegue de medios sorprendente. Así tenemos unos movimientos de cámara que nada tienen que ver con la teatralidad de los años 40. Vemos también que la Canción de Julián está cantada como un monólogo interior. Mientras él trabaja en la imprenta, se superpone su imagen recitativa. Y no solo la suya: también le responde la Señá Rita.

La cámara atraviesa paredes. Las dos hermanas bajando las escaleras están rodadas en un plano en el que vemos todo el tramo de escaleras completo. El gentío de la verbena. Las miradas con las intenciones claras de ambas chicas… Y es que las interpretaciones están más que bien. Como digo la cámara en general es mucho más expresiva de lo que las décadas posteriores nos permitirían esperar del cine español. Más inri tratándose de una adaptación teatral.

Hay una escena que tiene un poder cinematográfico total: la escena de la cantaora. El audio no es el mejor del mundo (cosa que pasa factura a todas las escenas). Esto implica que los sonidos de esta escena pierden fuerza. La ejecución del piano rapidísimo no es muy limpia, así los trinos no suenan con claridad. El coro final tampoco se entiende, suena embarullado. El baile que vemos en el tablao tampoco es lo más llamativo del mundo. Pero a pesar de eso la escena es muy potente. La cámara vuela desde el bar donde están bailando y se posa en el balcón de las hermanas. Ahí está sólo la vieja. Las hijas le contestan desde dentro. A la gente del balcón les contestan desde todas partes. Desde balcones altos, desde balcones abuhardillados, desde abajo, se devuelve la atención al escenario…

Está claro que la obra original gozaba de gran popularidad cuando se hizo la película. Así no puede esperar a cantar la seguidilla del mantón de la China. Se canta una única vez, sin una gran puesta en escena. No sé si en parte del metraje perdido se tiene otra repetición. Lo cierto es que cuando acaba la película nos quedamos con ganas de escucharla algo más. Personalmente me pregunto si faltará también la canción del sereno. La película lleva un ritmo muy dinámico y este Nocturno lo detiene mucho, pero a mí me gusta. Me inclino a pensar que sí estaba grabado porque igualmente cuando se irrumpe con ¡Esto se arremató! Aparece el sereno amenazando con tocar el pito. Lo cual me lleva a pensar que antes se nos había debido presentar al personaje.

El otro momento icónico, el de la Seguidilla también tiene una ejecución muy sorprendente. Sobre todo porque ha habido que hacer una traducción imposible en el teatro: se decide representar en un tranvía. Un tranvía que sorprende muchísimo, porque es el armazón completamente desnudo. De esta manera ellos pueden tener una conversación supuestamente discreta pero que motive los comentarios finales del pueblo. Después de haber puesto en la cara del boticario la cola de un caballo se alejan la vieja las dos hermanas y don Hilarión. Aquí cantan el dueto que suena a final con ella mirando a Julián enamorada y el boticario sacándole la lengua.

En cuanto al triunfo del romance de los dos jóvenes se resuelve de forma muy penosa. Ella pasa de estar enfadadísima con Julián a querer que los encarcelen juntos literalmente en un plano y contraplano. Antes de este momento ella ya ha cantado cuanto más me sofoca le quiero más y más. Ésta me parece una gran frase para el cierre de esa escena. Pero antes del último reenamoramiento ella ya ha vuelto a renegar de él… Digamos simplemente que es algo muy artificial.


viernes, 23 de abril de 2021

LA EDAD DE ORO

Dir.: Luis Buñuel
1930
62 min.

La provocación de la película es constante. Especialmente dirigida a la burguesía. La cantidad de elementos de naturaleza surrealista es enorme. Empezamos con unos mallorquines que llegan a una isla a fundar la Roma imperial. Este grupo está dirigido por un individuo muy bajito, con chistera y bigote. Una caricatura del burgués. Erige la primera piedra mientras proclama un discurso con referencias a la propiedad de la tierra. Cuando vemos la Roma que fundan hay un desfile de elementos: la gente patea violines por la calle, se llevan rocas en la cabeza imitando a una estatua de Descartes, se nos cuenta que a veces los domingos se derrumban las casas…

Lo cierto es que Roma no está elegida por casualidad. Ahí está el Vaticano. Los ataques que recibe la Iglesia en esta película son muy poderosos. Aún conservaba su prestigio, por tanto una mera irreverencia era suficiente para que el ataque resultara efectivo. No para de recibir agravios durante toda la película. Tenemos los obispos reducidos a esqueletos al lado del mar. En cierto momento que el protagonista se enfada por la infidelidad de su amada arroja por la ventana un pino ardiendo, un obispo, una jirafa, un arado… Aunque sin duda el mayor ataque, con el que cierra la película es ver a Jesucristo encabezando un grupo de hombres que ha estado en una orgía interminable. Este relato se nos hace con intertítulos. Pero la estampa que genera es magnífica. Se nos cuenta que son personas para las que la vida de la mujer no vale nada. Han buscado varias mujeres duchas en el libertinaje cuya misión es hablarles para excitarles cada vez que pierdan el interés sexual. Una suerte de viagra. Después de esto vemos una cruz con pelucas clavadas.

La fiesta burguesa se ve atravesada por un carro con bueyes. Se introducen elementos agrarios en un lugar donde nadie ha pisado el campo en su vida. Así el protagonista encuentra en la habitación de ella el arado que después tira por la ventana. Tenemos también la famosa vaca sobre la cama. No se limita a estar ahí tumbada, la vemos bajarse con movimientos muy torpes. Tenemos el tópico de la joven burguesa en busca de la libertad cuando ella se mira al espejo donde ve un cielo con nubes y del que sale viento.

En los jardines tenemos a un niño que está mirando cómo un guardés se lía un cigarrillo. Cuando lo termina el niño lo tira al suelo. El guardés se enfada, pero sin perder los nervios dispara al niño y después remata con un tiro a su cabeza. Los burgueses de la fiesta miran esto como un contratiempo. El otro episodio violento de la película es cuando el ministro de interior discute con el protagonista. Desesperado se pega un tiro en la cabeza. Lo que vemos es una mancha de sangre en el suelo, su sillón vacío y sus zapatos en el suelo. El siguiente plano es el ministro incrustado en el techo. Es un gag a la altura de “Top Secret”.

El ámbito sexual también está muy explicitado. De hecho una de las primeras escenas son los dos protagonistas retozando en el barro. Esto se intercala con imágenes de un retrete e imágenes de lava presentadas de forma escatológica. Pero los veremos retozar mientras el resto de los invitados de la fiesta escuchan un concierto de música clásica. Por su naturaleza laberíntica, este jardín recuerda a la logia de “Twin Peaks”.

Es una escena muy larga así que da tiempo a mostrar muchas cosas. Hay un fetichismo de dedos, tanto de manos como de pies. Se muerden los dedos mutuamente. En el caso de ella llega a arrancarle los 4 dedos mayores a una mano de él. Mientras están enredados él deja perder su mirada para fijarla en los dedos de los pies de una estatua que tienen a su lado. Más tarde ella morderá ese dedo gordo de piedra. Se nos muestra la cara de la estatua, es una mujer así la depravación es doble: no sólo la podofilia, sino también el lesbianismo.

Ella cuando ha estado alejada de él ha llegado a tener un dedo lesionado por la masturbación. La primera vez que se saca a colación este tema se hace con dos dedos haciendo movimientos masturbatorios al lado de una peluca haciendo las veces de vello púbico. En cuanto a él, se acerca a cámara hasta que su entrepierna cubre todo el plano.

Mientras están enredados se menciona que hay violencia en las calles. Pero ellos son felices por estar juntos. Se pronuncia entonces la frase quizás más escandalosa: ¡Qué alegría haber matado a nuestros hijos!

Es sabida la fijación de algunos autores por los enanos para ambientar las estampas surrealistas. En esta ocasión no hay enanos, pero sí hay gente bastante bajita: el líder de los burgueses de enorme bigote y un violinista con sotana.


viernes, 25 de diciembre de 2020

CABALLERO SIN ESPADA

Dir.: Frank Capra
1939
129 min.

Afortunados los no estadounidenses por poder ver esta película. Un enamorado de la patria estadounidense llega a senador para ser utilizado como títere. En Washington descubrirá las corrupciones que se dan en el Senado. La película establece un enfrentamiento entre el idealismo del jovencísimo Smith con la corrupción del senador que le colocó en ese puesto.

Hay mucho que aprender de la mentalidad estadounidense. No sólo de sus ciudadanos, también del espíritu que cultiva su gobierno. Smith llega a Washington y se siente maravillado por la cúpula del capitolio. De hecho tenemos un poco este tópico del tipo de un pequeño pueblo que llega a la gran ciudad. Se le dice: la fauna de Washington es distinta, aquí llevan tacones. Disfruta visitando las estatuas de todos los grandes presidentes. Y hay tres grandes palabras que se nos muestran en un montaje estupendo a golpe de campana: libertad, vida y felicidad. Son palabras que están en la Constitución. La primera crítica es evidente: ¿qué clase de constitución puede permitirse asegurar la felicidad a sus ciudadanos? Pues la de una sociedad que no tenga claro qué es la felicidad o qué es un Estado. En esta línea el estadounidense que no sea feliz está siendo antipatriótico.

Estados Unidos nace con constitución y con un sistema de gobierno: la democracia. Como tal es un Estado que no acepta otra forma de gobernar. Atacar a sus políticos es un ataque al propio país. Cuando Smith jura su cargo jura por la Constitución y contra sus enemigos, nacionales o extranjeros. Es una democracia que está por encima de sus ciudadanos. Se graba en piedra que la democracia se da por y para los ciudadanos, hay una imagen de un niño que prácticamente aprende a leer con los discursos de Lincoln, ¡pero que a ningún ciudadano se le ocurra ponerse contra la Constitución!

Al protagonista se le pinta como un iluso. Un tipo que llega a Washington y queda boquiabierto por el culto casi divino que hay hacia su Estado. La película sabe que es inocente. Hay quien le llama Don Quijote. De hecho se le dice luchas contra molinos. En su primer discurso en el Senado lo único que se oye cuando termina son los gritos de los niños que lo tienen como ídolo. En resumen, es un ser infantil. Pero cuando la película avanza poco a poco lo va convirtiendo en héroe. De forma más anecdótica se le pinta como un David contra Goliat. ¿Qué clase de obra considera heroico a Don Quijote? La película se posiciona claramente en el lado del idealista. Aquí me parece que el mensaje es bastante simplista. La diatriba que presenta es o Constitución leída como se lee la Biblia o corrupción. El único personaje que defiende los valores estadounidenses es este tipo. No hay nadie capaz en toda la película que se oponga a la corrupción.

Por lo que se nos muestra en la película nada nos hace pensar que el político corrupto sea mal gobernante. Todo el mundo en su estado parece estar contento con el resultado de su gestión. Lo que lleva a Smith a enfrentarse a ello son unos ideales. Pero quién sabe si esos ideales van a llevar a la miseria a todo un Estado. Los antagonistas aseguran que sí, yo no lo tengo tan claro. Pero lo que sí es seguro es que las cosas con corrupción están funcionando bien. Distinto es una corrupción que supone robar y además no dan resultados.

La libertad que tanto repiten en la película es un concepto enormemente etéreo. En uno de sus momentos de fantasía habla de que Estados Unidos es un país que garantiza la libertad para pensar y hablar. Efectivamente. Habla, habla que el dinero ya actuará. El problema justo de la libertad de la que tanto habla la película es que permite que aparezcan personajes como el antagonista. Que un tipo en un Estado sea el que controla construcciones, prensa… todo sólo es posible en un Estado liberal. Allí donde se da libertad gana el más fuerte, en este caso es en lo económico y con lo económico llegan los líderes de opinión. Ahí tenemos la imagen en la que se machacan con camiones las carretillas de reparto de los niños que quieren retransmitir el discurso que está dando Smith en el Senado. La falta de medios de comunicaciones da lugar a la paradójica situación de que a un tipo que habla durante 23 horas seguidas se le escucha en todo el país salvo a la gente a la que le está hablando. No es casualidad que en el Senado el puesto más alto, encima del presidente, sea para la prensa.

Argumentalmente la película es muy potente. La acusación de corrupción contra Smith es una maravilla. Pasa de ser un ingenuo que piensa pagar 80 hectáreas con dinero obtenido con recaudación infantil a ser un tipo que quiere estafar a los niños de todo un país. Hay que decir que generar esta escena le resulta muy fácil a los antagonistas. Aquí pierde un poco de fuerza este obstáculo ya que la película se vuelve enormemente desigual. Pero la ciega alabanza al Senado hace que un hombre con su palabra pueda enfrentarse a los poderosos. Retomando aquí la idea de libertad de expresión. Hay un pequeño detalle en este armazón: antes hay que llegar al Senado. Recordemos que el Señor Smith puede enfrentar a los poderosos porque lo han elegido a dedo senador y esto ha ocurrido porque tiene un séquito de niños que le hacen popular.

La escena final es muy potente. Ese discurso de horas y horas. Hablando con el presidente del Senado, hartando a todos los senadores. Se muestra el ridículo que es el ponerse de espaldas a la persona que está hablando, algún congresista tenemos nosotros que tendría que revisar esta imagen. Se llama a quorum a los senadores, se necesita que la persona que habla tenga público. Los otros senadores hacen turnos para escucharle. Está desfallecido. El final feliz es un poco gratuito pero es lo que Hollywood da. Una maravilla.


viernes, 23 de octubre de 2020

KING KONG

Dir.: Merian C. Cooper
1933
100 min.

La película es una gran desconocida en muchos aspectos. Concretamente en dos: lo que ocurre en la isla donde capturan a Kong y el significado que se le da al mito de la bella y la bestia.

El guión de la película es un poco pobre. La presentación tiene muchísimo diálogo. Todo cuanto se cuenta es para poner en antecedentes al espectador. Ese diálogo en el camarote de un barco con el director de cine que quiere capturar a Kong es aburrido y rodado con desinterés. La presentación de la chica protagonista es lamentable. No hay quien se crea a ese personaje y la primera vez que la vemos en pantalla robando una manzana es impostado a más no poder.

La primera vez que la película nos seduce es cuando el director le da instrucciones a la chica para rodar el plano en el que ella ve por primera vez a la bestia. Anticipa el monstruo que veremos más adelante. Buena forma de crear tensión. La interpretación de ella no es muy maravillosa pero tiene la misma exageración que lo que veremos cuando por fin aparezca el monstruo.

Lo que ocurre en la isla es una maravilla. Llegan con una niebla terrible que les impide ver nada. Hay un muro gigante que separa un poblado de indígenas de la selva donde vive King Kong. Son unos indígenas muy negros como para ser indios. Ellos tienen una ceremonia en la que periódicamente llevan chicas a King Kong. Las atan a dos pilares y el gorila se las lleva a su cueva. Hay que hacer alguna pregunta. Si la chica no consigue liberarse de las ataduras, ¿cómo se la lleva King Kong? Si esto es algo que se produce con frecuencia, ¿por qué King Kong debe deforestar toda la zona?

Efectivamente el guión es flojo. Hay una victoria de los americanos sobre los nativos casi de vergüenza ajena. Sin embargo desde la llegada a la isla vemos cosas muy llamativas. Los pájaros que vuelan ese cielo son falsos y no hay forma de creérselos. Son de un tamaño rarísimo y su perspectiva y trayectoria de vuelo son imposibles. Los disfraces de mono que llevan los indígenas son increíbles. Es sólo pelo sobre los brazos pero la expresión corporal funciona muy bien. Todo cuanto toca King Kong se convierte al instante en movimiento de stopmotion. ¡Y en la isla hay dinosaurios! Es un animal de la familia del dinosaurio. Con este dato, “Jurasic Park” pierde mucha emoción. Pero hay muchos. Un pterodáctilo, una especie de monstruo de lago Ness anfibio, tiranosaurio… La pelea entre el tiranosaurio y King Kong es maravillosa. Termina con la ruptura de mandíbula del tiranosaurio con gran explicitud. Es cierto que por lo poco realista de ambas bestias no produce rechazo pero se recrean mucho en mostrar cómo se rompe.

Todo lo relativo a los dinosaurios ocurre, obviamente en un fondo falso. Además de que esto se vea claramente, se pierde la perspectiva con muchísima facilidad, es algo mágico. Todos los monstruos tienen una forma de moverse increíble. Es divertidísimo cómo vuelca el primer dinosaurio al recibir una bomba.

Se nota mucho el carácter de animación de feria de la película. ¿Es divertido ver a King Kong pelear con dinosaurios? Repitámoslo. ¿Funciona King Kong masticando humanos? Repitámoslo. Esto le da un gran componente de honestidad a la película. No se puede repetir el momento en el que vuelca un tren, pero sí se ve caer a varios cuerpos humanos. Incluso se repite el momento en el que King Kong se asoma por la ventana mientras escala un edificio. Esta decisión a nivel de guión es lamentable. Pero es precioso ver una película así. Es muy potente el brazo de King Kong metiendo la mano por la ventana.

El asunto de la bella y la bestia no está tratado exactamente como la belleza está en el interior. Ella se enamora de un marinero que la trata mal al principio. El mensaje es más bien el poder de la mujer de serenar a un hombre. Por otro lado le pone una responsabilidad a la mujer absurda. Esto queda sintetizado en la última frase de la peli: No fueron los aviones lo que lo mataron, la bella mató a la bestia. Pero lo que no hay en ningún caso es un enamoramiento de ella hacia King Kong.


sábado, 8 de agosto de 2020

EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD

Dir.: Leni Riefenstahl
1935
110 min.

El título nos lleva la cabeza directamente a Nietzsche. Los discursos que escuchamos plantean la ideología nazi pero también su mitología. Hablemos primero de la exaltación del nacismo y después de sus aspectos más cinematográficos.

Hay una curiosa mezcla entre Nietzsche, el imperio romano y la Iglesia. Digo curiosa porque no casan muy bien entre sí. El soldado muerto sigue vivo en Alemania. Esta frase parece una variación sobre el tema de la Legión española: “La muerte no es el final”. En España, por nuestro ínclito catolicismo, no podemos buscar una trascendencia que no sea la divina. En Alemania hacen responsable a la entelequia de la nación de la inmortalidad de la entelequia del alma. Todo cuanto hagas pasará, pero Alemania sobrevivirá. Esto es cristianismo absoluto. Me pregunto cómo ha podido haber alguna vez un cristiano nazi. El propio Hitler en algún discurso menciona a Dios; es cierto que nunca le da gran peso en sus discursos.

El culto a Hitler es absoluto. Evidentemente por parte de sus “fieles” pero también por parte de los otros miembros del partido. Resulta asombroso esa muestra de unidad. Evidentemente no esperaba encontrar ninguna crítica al dictador, pero todos cuantos hablan se deshacen en halagos. Nuestro mayor líder es nuestro mayor juez. El deísmo es impresionante. Cabe señalar que, si bien Hitler la mayor parte del tiempo habla de fidelidad a Alemania y al Nacional Socialismo tampoco le cuesta nada halar de fidelidad a él mismo. No esconde en absoluto su personalismo. Se dice explícitamente Un Reich, un líder.

Son muchas las escenas en las que Hitler pasa revista o saluda personalmente a los militares que están al frente. Hay un momento en particular que pareciera un rito religioso. Como quien va a comulgar Hitler toca los estandartes con la esvástica procedentes de distintas partes de Alemania. Lo que hace es tomar la bandera Nazi y rozar con ella cada estandarte.

El su último discurso Hitler habla de cuánto ha costado al partido llegar hasta ese punto. Hay que decir que esta clase de reflexiones les encantan a políticos de todos los tonos. Cuenta los primeros tiempos del Nacional Socialismo Cuando sólo éramos 7 personas. Cuenta con fervor que sus dos únicos objetivos desde la creación fueron la fidelidad a Alemania y ser el poder único de Alemania. Quitar el poder a la mayoría y dárselo a la minoría. Puedo ver a Ortega y Gasset tomando buena nota de estas ideas.

En la línea de Rousseau o Marx reivindica que el Estado no ordena a los hombres sino los hombres al Estado. Por otro lado, para conseguir la unidad nacional promete una Alemania sin clases sociales. Si bien el discurso comunista va en la línea de liberarse del trabajo, Hitler le da una dignidad que estamos hartos de escuchar en la política de hoy en día. De hecho hay un escudo de un casco Nazi y dos espigas reivindicando el trabajo en el campo. Los hombres de esta sección llevan palas en lugar de armas.

La violencia no se reivindica mucho. Aunque sí la fuerza. Lo segundo es una forma encubierta de conseguir lo primero. Así se pide a la gente que sean Amantes de la paz y fuertes. Perpetuando así la tradición de considerar violentos a quienes luchan contra un régimen injusto y además teniéndoles listos para combatir las adversidades.

Hablemos ahora de los numerosísimos elementos que aparecen para agrandar la imagen del partido. Los escenarios son todos impresionantes. Los desfiles son abrumadores. No tanto los desfiles militares, a los cuales estamos acostumbrados, sino los desfiles de militantes. Esa tierra llenísima de alemanes al sol. Banderas moviéndose en caminos trazados. Es impresionante en todos los sentidos. Estas tres banderas verticales. Además los planos se toman desde todas las partes imaginables. Arriba, abajo, entre las filas… Los jóvenes alemanes siempre aparecen felices, jugando a carreras, peinándose con la raya bien definida. Hay un muchacho que escribe una carta apoyado en el parche de un tambor. Los soldados llevan una esvástica en el casco a la altura de la sien. Ese plano es muy simbólico de lo único que ocupa su pensamiento.

Los discursos de Hitler se oyen a un volumen altísimo, ello a pesar de habla a gran distancia de los micrófonos. El efecto del primitivo sonido es maravilloso. El saludo nazi que hace a los soldados que pasan ante él es muy llamativo. El brazo se estira con mucha energía, pero se recoge con sorprendente dejadez. También sorprende el amaneramiento de Hitler cuando Rudolf Hess está adulándolo y él le contesta con un ligerísimo saludo y una cara con ligera sonrisa pudorosa.

Los desfiles resultan muy repetitivos. De hecho la cámara se aburre de los soldados y se recrea en Nuremberg. No es para menos. Los tejados afiladísimos parece que imitaran el cine alemán. Los arcos de la ciudad, las iglesias pinchudas, los canales. Probablemente con color habría sido una imagen bastante más hortera. En los desfiles vemos de vez en cuando soldados haciendo el famoso paso de oca, pero muchos menos de los que nos esperaríamos. Hay un tipo que toca los timbales a caballo. Hay tanquetas de mercedes; elegancia y beligerancia. Hay un mar de banderas, descrito con ese nombre de manera explícita.

La cámara tiene una calidad muy impresionante para la época. La nuca de Hitler y su mano saludando se ven con sorprendente estabilidad para estar en un coche. Cuando se enfoca a la masa muchas veces se aberra lo que no está en foco. Intencionadamente o no, la militancia nazi se vuelve informe. Hay decisiones de montaje como los fuegos artificiales, la recurrencia de la cara de Hitler una y otra vez, una transición usando una bandera de transición…