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viernes, 10 de noviembre de 2023

CRISTO

Dir.: Margarita Alexandre
1954
73 min.

Sorprendentemente cinematográfica. Es muy particular. La única película que puedo pensar que se le asemeje es “El muelle”. Pero esta película tiene mucho más de story board. Aquí los planos son los que uno esperaría si la película fuera convencional. Pero todos son cuadros. De alguna manera sirve para darse cuenta de que muchas veces el cine no tiene una idea de cuadro muy distinta a la de la pintura.

Se permite hacer paneos, primeros planos. En los momentos más dinámicos es casi animación. Un mismo personaje aparece en posturas distintas reaccionando a lo que se narra. Por ejemplo, Caifás cambia su expresión cuando Jesucristo confiesa su naturaleza divina.

La narración es bastante rutinaria aunque realizada con destreza. Mantiene un buen ritmo. De toda la prédica de Jesucristo elige contarnos la parábola del hijo pródigo, probablemente la que sea más narrativa.

El momento de estética más llamativa es en el que la turba manda a Jesús a la cruz. Ahí la película se centra en las pinturas negras de Goya para hacer más grotesca la muchedumbre judía. Muchas de estas obras no son religiosas, lo cual pone de relieve la magia del montaje. Aquí la música también juega un papel muy importante.

Antes de que comience la película un rótulo nos avisa que la mayoría de las pinturas que vamos a ver están realizadas por pintores españoles. Excusa los autores extranjeros diciendo que sus cuadros son patrimonio de España. Más le valiera a la reputación de la pintura española no haberse visto involucrada con algunas de las terribles pinturas que se muestran, sobre todo en lo que a Jesús de niño se refiere.

El ritmo se usa con sorprendente habilidad. No es que sea muy novedoso en términos cinematográficos; lo sorprendente es que con imagen fija se consiga ese dinamismo. La película se pausa cuando Jesús muere en la cruz. Aquí es evidente qué permite a la película detenerse: la voz narradora se calla. La música se detiene. Por lo general cada vez que veo una película que me cuenta la vida de Cristo el epílogo de la resurrección es lo que más pesado se me hace. Pero en este caso todavía se habla de lo que hicieron los apóstoles y consigue mantener mi interés.


viernes, 15 de abril de 2022

GODZILLA. JAPÓN BAJO EL TERROR DEL MONSTRUO

Dir.: Ishirô Honda
1954
98 min.

Los créditos iniciales abren con una banda sonora bastante buena. Con mucha potencia y que intercala rugidos de Godzilla.

Se nos cuenta bastante poco del monstruo. Sabemos que ha despertado por ensayos con la bomba de hidrógeno y que por ello está lleno de radiación. De hecho el típico científico que no quiere matarlo busca conservarlo con vida para entender cómo sobrevivió a la radiación. Por otro lado está el científico de un parche en el ojo que quiere matarlo con una nueva arma que mata toda la vida del agua. Sorprende que no se responsabilicen a las bombas atómicas del nacimiento del monstruo sino a las nuevas explosiones: no al ataque estadounidense sino a la propia actividad japonesa.

Hay una idea que me parece interesante. El tipo que inventa el arma con el que matan a Godzilla (muerte que primero lo deja reducido a huesos y después desvanece el esqueleto) plantea que no quiere que nadie conozca su invento. La chica protagonista le propone que destruya toda su investigación. Pero él replica que mientras esté vivo, habrá políticos que quieran que desvele su descubrimiento. Por lo tanto, él debe morir.

La otra propuesta de la película es mostrar la ciudad en llamas mientras avanza Godzilla. Todo son maquetas. Uno de los efectos que esto provoca es que las llamas parecen enormes. En general todo está muy bien ejecutado. La destrucción es absoluta. Los accidentes de vehículos son exagerados. Sólo hay una escena de destrucción. Es bastante larga. En ella Godzilla expulsa ese aliento radioactivo que mata todo. Pero nunca se nos explica nada al respecto. Por algún motivo, cuando escupe el fuego sus apéndices de la espalda brillan. Lo más terrorífico son sus planos mirando directamente a cámara. Su cara es tan fea que impresiona.

Antes de llegar a esta escena hemos tenido varios momentos de despachos, con gente tomando decisiones. Esto dura demasiado y no nos lleva a ningún lado.


lunes, 1 de noviembre de 2021

LA MUJER Y EL MONSTRUO

Dir.: Jack Arnold
1954
79 min.

El título en castellano sugiere una línea narrativa que no aparece y que el título original, “Creature from the Black Lagoon”, no insinúa. Hablo del tópico romance entre bella y bestia. Es cierto que la mujer y el monstruo tienen una dialéctica pero no es el punto central de la película. Quizás si se hubiera centrado en este, aunque tópico, habría resultado más interesante.

La película se recrea mucho en mostrar a la criatura. Algo no muy inteligente ya que es de diseño pobre. No hablo del efecto, el disfraz funciona bien. Pero es pobre el diseño de movimientos, el diseño de la cara incluso la repetitiva mano. Evidentemente la criatura influye en la odiosa “La forma del agua” pero la mano de esta criatura es un claro antecedente al guante con cuchillas de “Pesadilla en Elm Street”. La pobreza de la cabeza de la criatura le da cierto interés por lo inusual. Apenas puede mover nada. Por supuesto no hay gestualidad, pero incluso las mandíbulas tienen muy poco arco de movimiento. Sorprende que pese a la dejadez de este aspecto hayan dotado de movimiento a las branquias. En resumen, nos cuesta verlo como un monstruo y menos aún como un ser sobrenatural por lo muy humano de su apariencia.

La chica aparece muchos minutos en pantalla. Explotan su belleza cuanto puede. Lleva un sujetador cónico cuya figura realza todo el rato. El primer acercamiento al monstruo es en un baño en la laguna. Ella nada bocarriba para poder mostrar sus pechos emergiendo del agua. La criatura la mira muy asustada. No entendemos por qué esta mujer le da miedo si instantes antes ha matado a dos bolivianos sin ningún problema. Estos dos indígenas llevan un peinado estereotipado hasta el esperpento. Volviendo a la escena del baño, ella está a apenas 20 metros del barco y la tripulación le dice asustada que ha sido muy imprudente por alejarse tanto.

Se plantea de pasada y sin aportar nada interesante el dilema entre la ciencia y la aventura. El tipo que quiere llevarse la criatura para conseguir fondos muere en un acto de justicia narrativa. No crea que sea tan despiadado como la película trata de mostrar. Sí es cierto que la película sufre un poco este debate entre el género de ciencia ficción y el género de aventuras. Las peleas subacuáticas tienen un lógico ralentizamiento y una no tan lógica suciedad por la tierra que se levanta.

La laguna y el entorno selvático está bien recreado pero tampoco dará nada para el recuerdo. Me ha decepcionado que el paraje se llame Laguna Negra. No es negra. Esto habría dado un toque más misterioso a todo. Es bonito ver cómo en las escenas de noche no son capaces de iluminar los fondos y deben usar fondos pintados.

El personaje más carismático es el capitán de barco sudamericano. Toca la bocina como en el famoso corto de Disney. Habla con mucho acento. Ríe todo el rato mientras muerde su puro.