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viernes, 20 de marzo de 2026

YOUR NAME.

Dir.: Makoto Shinkai
2016
106 min.

Me gusta su ligereza en muchos puntos. Del mismo modo que “Paprika, detective de los sueños (2006)” lucía por su imaginación, su creatividad, su luz frente a la oscura y la pretendidamente abstrusa “Origen (2010)”, esta película viene a dar luminosidad al género de películas de paradojas temporales al rebufo de “El efecto mariposa (2004)”. Crea un drama muy bonito, con un desarrollo muy emocionante. Con una cierto desdén hacia la dinámica de intercambio de cuerpos. Alejado del tono de rompecabezas oscuro, que la década de los 2000 tenía en cierto cine estadounidense. Muy del estilo de “Donnie Darko (2001)”.

Me gusta que el hecho sobrenatural se despache rápido. A lo primero que asistimos es a la resaca de un intercambio de cuerpos. Es decir, el entorno de la protagonista femenina no se mostrará sin entender nada de lo que nosotros ya vamos barruntando. Cuando por fin se trata de narrar un día en que se da este intercambio vemos los chistes, las partes con gracia. Y se nos mostrará una jornada en cada una de las ubicaciones. No se abundará en situaciones que den lugar a confusiones predecibles. Me gusta la firmeza con la que se abraza el chiste recurrente en el que el chico al verse en el cuerpo de la chica no pueda dejar de tocarse los pechos. Incluso cuando la trama se acerque al punto dramático este chiste se mantiene. Para mi gusto los protagonistas tardan más de lo que el espectador necesita ver en entender una dinámica que para nosotros está clara.

Lo curioso es que el intercambio de cuerpos se volverá algo mucho más complejo de lo que era en un primer momento. Con viajes en el tiempo difíciles de entender. Realidades imposibles y que, como tales, se vuelven frágiles. Se genera el momento mágico. Se les permite a los personajes rozar lo inalcanzable para después arrebatárselo cruelmente. Es uno de los momentos más bonitos de la película. Me gusta la forma en la que se resuelve la paradoja temporal: la desmemoria. Las pruebas del pasado se ven delante de nuestros ojos como la fotografía de “Regreso al futuro”. Pero todo queda en un recuerdo perdido en el tiempo, algo con la poesía de “¡Olvídate de mí! (2004)”. No se le dará demasiada importancia a seguir explicando este asunto. El paralelismo con la película de Michel Gondry está también en el elemento ferroviario. Los trenes y sus estaciones como lugares de paso. Donde cualquier contacto es por su naturaleza efímero.

El peligro de convertirse en la tópica diatriba entre vida urbana y vida rural. El lío amoroso que supone que sea la chica la que le consiga al chico una cita con su compañera de trabajo. La poco más que chistosa guerra de sexos… Son todas derivas que desde mi butaca temo que la película pueda adoptar. Sin embargo tenía algo más interesante, profundo e inesperado reservado. Me gusta incluso que la conexión entre ambos sea algo más que romántica. No es amor, es obsesión. Es una necesidad de encontrarse. ¡Qué frágil ese plano en el que se cruzan en un silencioso puente vacío mientras nieva lentamente!

La trama final, la tensión en la que debe decidirse si el pueblo se salva o no, tiene genuino poder de intriga. Me refiero a que la trama parece abocada a algo que no puede ocurrir. Sin embargo todo este desarrollo del pequeño individuo con la maldición de Casandra me da bastante pereza. Por suerte esta parte está intercalada con el encuentro místico que el otro chico está teniendo en la cima del otro cráter.

Resulta interesante lo presente que se tiene en Japón la posibilidad de la destrucción de toda una población. Sin darse a esa espectacularidad, recordamos aquí el terremoto de “El viento se levanta (2013)”.

Aunque sí hay algunos momento de peripecia en la animación. En particular me refiero a los momentos en los que el color se convierte el protagonista absoluto. En las primeras escenas de la película ya hemos visto las luces que el cometa y sus meteoritos provocan en el cielo de Japón. Sin embargo cuando se nos narra por primera vez la reacción de la joven deslumbrada por ese cielo lleno de colores rojos, azules y violetas es un plano absolutamente espectacular. El otro gran momento de animación es en el del contacto de los dioses. Con esa cuerda que une ineludiblemente las dos vidas de los protagonistas. Un dibujo abstracto, de lápiz de colores. Es precioso.

Musicalmente hay varios momentos llamativos. Por empezar por lo más evidente ¡qué antigua me suena esa banda sonora cantada! Ese pop rock tan propio de escenas de transición en el cine adolescente estadounidense. Cuando oímos por primera vez la canción no es con el inicio de la película a modo de prólogo. Hay un pequeño exordio abstracto antes de que escuchemos la banda sonora. Pero también me gusta cómo a veces la banda sonora renuncia a darle más intensidad a lo que estamos viendo. En particular cuando se acerca el momento del crepúsculo, la chica está corriendo apresuradamente al limen del cráter. El piano suena jugueteando tranquilo entre dos notas. Hay un momento en el que ella está a punto de caer por un terraplén. Pero la escena no cambia ni un ápice su temperamento. No hay sobresalto. Me gusta mucho.


viernes, 28 de noviembre de 2025

ANGEL’S EGG

Dir.: Mamoru Oshii
1985
71 min.

Siempre resulta muy abstracta; con una cosmogonía que se resiste a ser explicada. Lo máximo que tenemos es un relato de un origen del mundo mítico en el que la paloma que suelta Noé en el arca no vuelve. Dios ha condenado a la humanidad sin posibilidad de esperanza. Todo lo que se nos muestra parecido a nuestro mundo aparece como una sombra de éste. Las aves que conocemos solo se ven en huevos, dormidos. No llegaremos a ver cómo la paloma avisa que ha terminado el diluvio. Las primeras veces que vemos a estos seres en posición fetal no podemos evitar pensar en el primer plano del bebé de “2001: Una odisea del espacio (1968)”.

Hay un ojo gigante, lleno de detalles como con frecuencia vemos en la animación japonesa. Cuando se nos muestra un plano de lejos vemos unos trazos circulares, como si fueran antenas o algún tipo de alambres de trazos muy limpios y livianos. Nada que ver con las figuras pétreas que componen esa esfera. Las rocas en general aparecen con frecuencia en este mundo. No creo que la película tenga un diseño particularmente surrealista. Pero se repite muchas veces un icono fácilmente reconocible como propio de este movimiento: grandes rocas flotando en un equilibrio imposible sobre menhires clavados en el suelo.

En consecuencia el argumento tiene un papel muy poco central en la película. Desde el principio ya percibimos que la animación tiene un gusto por las imágenes abstractas que forman las algas dentro del mar. Se recrea en el uso de la pintura para crear los cielos brumosos que avanzan implacables y lentos. Me gustan mucho los planos acuáticos iniciales, en los que se dedican varios minutos al flujo de agua prescindiendo por completo de los personajes. Vemos en general poco diálogo. Lo que no la convierte en absoluto en una película silenciosa. Silenciosa y hasta desafiante para el espectador es aquel plano en el que el compañero del ángel decide esperar a los pies de su cama a que se duerma. No nos da nada este plano. No hay sonido, no hay acción. Lo único que nos confirma que no se ha detenido la proyección es una hoguera cuya llama bailará hasta consumirse completamente. Sucumbo al sueño durante este plano. La diégesis obviamente lo es, pero tendremos siempre una banda sonora muy interesante.

La música atraviesa estilos bastante diferentes. Casi nunca melódica. El estilo que más adopta es del canto coral operísitico, nunca con letra. Una sonoridad casi europea, como europea resulta la ciudad en que se desarrolla. Muy abrumadora. También tiene otras sonoridades más abstractas, etéreas y otra tercer tipo de música, que sonará en los momentos en los que vemos la escalera de caracol con una larga fila de botellas que la niña ha ido recopilando. Es una música de cuerdas, atonal.

Los cabellos del ángel, trazados individualmente con líneas blancas son quizás el plano cuya animación más nos llama la atención. Se busca un pelo enmarañado, se consigue y se renuncia sin complejos a la fluidez del movimiento. Son muy poderosos los planos en los que aparece la larga fila de tanques y en los que se nos presenta al personaje masculino. Me gusta mucho ver ese rostro tan serio, con el arma al hombro, mientras tras de sí se mueve esa poderosísima y atronadora comitiva de motores.

La escena que me fascinó y que recuerdo de forma más vívida es la pesca de la sombra de un pez. Como han muerto todas las especies, no veremos animales. La ciudad se llena de hombres pétreos, grises, que salen a pescar. Como un ejército que se enfrenta a un enemigo abstracto, a una sombra que se desliza por las paredes, por el suelo empedrado. Me gusta cómo se mueve esta gente, que parecen caminar sobre las cornisas de las ventanas de forma imposible. Flotando. Cuando veamos esta ciudad europea inundarse estos seres se irán cubriendo de agua impertérritos, agarrados su caña de pescar mientras levitan. Es una escena absolutamente fascinante. Me encanta.


viernes, 21 de noviembre de 2025

FUNERAL PARADE OF ROSES

Dir.: Toshio Matsumoto
1969
107 min.

Hay muchas cosas aquí que dejan una gran impronta. Quizás sus elementos lúdicos sean lo más apabullante. Esas escenas que nos pueden recordar al cine checo. Las peleas a cámara rápida nos recuerdan a “Las margaritas (1966)”. El lecho de muerte de la madame puede evocarnos “Ordet (1955)”. Algunas escenas casi oníricas nos hacen pensar en el celebérrimo cortejo fúnebre de “Fresas salvajes (1957)”. Además de esos rostros iluminados desde abajo, con una luz blanca, recuerdan a “La hora del lobo (1968)”. En particular hay una escena en la que un rostro que atosiga a una de las protagonistas se acerca lentamente a la cámara. El efecto es muy parecido a esos rostros inquietantes de David Lynch. En esta película no se explota con toda la fortaleza que consigue Lynch porque el rostro amenazante mira al personaje en vez de mirar a cámara. No podemos evitar acordarnos de Godard al introducir algún intertítulo que apele directamente al público. Y termino las referencias con la más obvia: “Psicosis (1960)” cuando el hombre muere descolgando la cortina de la bañera. Escena en mitad de la cual el director nos habla como si del propio Hitchcock se tratara.

Me gusta mucho la parte setentera en el sentido de la psicodelia. Esa fiesta de música envolvente, ruidosa. Esos bailes de dejarse ir. Ese gusto por los museos. Los planos veloces de los diferentes cuadros. Cómo graban la televisión buscando distorsiones en la imagen. Algo como la televisión que veíamos en “Las joyas de la Castafiore”. Me gusta cómo recitan textos de poetas, las protestas en la calle, me encanta que haya un tipo izquierdista que se hace llamar Guevara y que se pega en la barba postiza para asemejarse a un guerrillero.

En un plano brevísimo veremos una toma falsa en la que el actor estornuda y la barba se le despega. Me gusta siempre que la película es autoconsciente. Me gusta las entrevistas a las actrices de la película. Me resulta fascinante porque al igual que la película claramente busca visibilizar esta homosexualidad suigéneris, las preguntas del entrevistador suenan hostigantes. Apenas dejan tiempo para las respuestas. A pesar de ello las actrices se muestran sonrientes y realizadas.

En el aspecto erótico la verdad es que la película es una gozada. De qué manera la cámara goza con la misma textura de la carne, los dedos acariciando la piel. Cómo las piernas, los brazos, la nuca, la espalda se transformas en masas de color que dialogan entre sí. Por supuesto nunca se muestra una penetración. Ni siquiera un plano general del acto. Esto permite que la escena respire mucho, no hace falta hacer ejercicios de telas que censuren genitales. Me encanta la manera en la que erotiza el cuerpo de esas prostitutas. Creo que se construye un gran equilibrio: teniendo cierto pudor al mostrar el pecho plano y huesudo, de esa manera la película no lo considera un elemento anatómico baladí. Pero a la vez entiendo que los organismos de censura no lo consideran algo problemático, así que en las escenas de sexo puede permitirse enseñarlo lo que sea necesario. Alcanza así altas cotas de erotismo. Para mostrar hasta qué punto la censura del cuerpo es arbitraria, recordemos esa mujer de pechos no pequeños que baila en la fiesta hippie. La actriz busca tapar sus pechos con su largo pelo liso y oscuro. El baile hace imposible que se mantenga siempre tapado. Las fugaces visiones de su pecho son mucho más furtivas que las de los pechos sin desarrollar, pero aún así su capacidad erótica es nula.

Me gusta mucho que el cuerpo menudo y huesudo de los japoneses quede tan bien con el travestismo. A priori esas pestañas pintadas de nuestra protagonista podrían generar un elemento demasiado folclórico como para creerme su feminidad. Pero nada más lejos de la realidad. Esas barbillas perfiladas, los ojos rasgados… Las voces aflautadas.

Adoro también la manera en la que la película adelanta su final. El conflicto principal de nuestra protagonista tiene que ver con la relación de un padre al que nunca conoció. Lo único que conserva de él es una fotografía sin rostro, porque su madre la agujereó con un cigarrillo. Una imagen anélida. El desenlace será edípico. Mata a su madre y se acuesta con su padre. Queda mucho hasta que lleguemos a saber esto. Sin embargo en la entrevista que le corresponde a la actriz protagonista se nos adelantará esta información. Será más grave que eso: se menciona el tema del incesto sin que nosotros lo hayamos visto venir y sin que se materialice en nada. Ese recurso lo hemos visto en documentales. Que el documental no expone la información pero permite que casualmente se deslice este dato en la conversación de uno de los testificantes. Pienso, por ejemplo en la prematura muerte de la chica rubia en “Paris is burning (1990)”.

Me ha encantado el juguete de dos simpáticos personajes que caminan por la mesa que aparece en la analepsis de juventud.


viernes, 13 de diciembre de 2024

HOUSE

Dir.: Nobuhiko Ôbayashi
1977
88 min.

Antes de que haya necesidad de trucos para representar hechos sobrenaturales, ya tenemos un montaje extrañísimo. Se busca marcar una irrealidad todo el rato. Por supuesto todos los cielos que vemos son pintados, pero este hecho se vuelve innecesariamente explícito cuando se bajan de un autobús y vemos un bonito cielo con unas bonitas montañas. Al cambiar el valor del plano vemos que esto está dibujado en un muro que está en mitad del campo. ¡Lo absurdo es que el paisaje real en este momento es igual de artificial que el que está dibujado!

Hay transiciones de escenas muy locas. Por ejemplo, una chica abre la puerta y el plano anterior se rompe haciéndola aparecer tras él. La madrastra, a la que la chica odia, aparece por primera vez tras la cristalera de su terraza, con unos cristales ligeramente deformantes. Hay efectos de este estilo todo el rato, muchas veces muy inexplicables. En un alarde de virtuosismo veamos a una chica que sufre el ataque violento de unas sábanas rodada desde debajo del suelo. Éste se vuelve transparente y entre la chica y la cámara sólo vemos las teóricas marcas de los tablones de madera.

Para presentar a los personajes protagonistas tenemos una típica escena en la que se hablan las unas a las otras trazando sus personalidades a grandes rasgos. De esta manera sabemos qué caracteriza a cada una y sus nombres. Minutos después, más tarde de lo que ningún canon aceptaría vemos una secuencia en la que la cámara enfoca cada rostro y un letrero nos dice el nombre de cada una.

Hay decisiones incomprensibles constantemente. Por supuesto las escenas de lucha son absolutamente caóticas. Supongo que la violencia se intenta generar por mero aturullamiento. Mucho movimiento y poca precisión coreográfica. Digamos que esto lo admitimos como propio del género de arte marcial japonés. Pero se rompe el tono de muchas escenas. Tenemos elementos estimulantes en segundo término. Los momentos más truculentos están acompañados de efectos de todo tipo…

Siempre es de manera muy velada, pero hay un erotismo que aparece de vez en cuando proyectado sobre las adolescentes muy incómodo. Por ejemplo cuando llega la escena de psicodelia absoluta, en la que el croma alcanza su máximo esplendor, vemos un cuerpo femenino fragmentado. Uno de los cachos que vemos es un torso, suponemos que adolescente, desnudo.

Precisamente como me ha demostrado que la imprevisibilidad es parte de la película, los momentos más oscuros consiguen darme miedo. Cuando una niña mira frente a frente a una muñeca, me espero lo que sea. Es el mismo efecto que consigue Lynch. Hay un momento particularmente lynchiano en el que la chica protagonista se mira al espejo y toda su silueta y su reflejo se envuelven en llamas.


viernes, 20 de septiembre de 2024

MONSTRUO

Dir.: Hirokazu Koreeda
2023
126 min.

Comienza insinuando cosas muy oscuras. Curiosamente al final, cuando la historia se vuelve totalmente trágica, la escena es luminosa y bucólica. Sabemos lo tétricos que son los japoneses en ocasiones y no me extrañaba nada que todas las locuras de Minato acabaran por confirmarse; sobre todo al acordarme de “Confessions (2010)”.

De alguna manera la parte oscura del personaje más ingenuo y cándido es la que permite una empatía. A Yori, el niño más pequeño de la clase le maltratan y siempre tiene un mundo interior en el que evadirse. En general me da mucha rabia verle. Es precisamente su piromanía y la extrema violencia doméstica que sufre lo que me permite no despreciarlo. Como un aura misteriosa que me permite comprender que Minato lo encuentre atractivo.

Hay alguna ocasión en la que me da mucha pereza volver a ver la misma historia en este juego a lo “Rashomon”. Pero no dura mucho. En general es muy interesante porque apenas se aporta información nueva. Quizás el detalle fundamental que cambia realmente nuestra percepción de lo que ocurrió fuera el golpe que el profesor da sin querer a Minato. El resto de cosas que se nos explican tiene que ver con la intencionalidad de los personajes; con entender su situación. 

La interpretación de todo el mundo en las entrevistas de Saori con el equipo directivo del colegio es muy interesante. Me gusta mucho cómo se acusa a la fría directora de ser inhumana y su respuesta la tiene que leer en unas notas que le han escrito para la ocasión. Me gusta mucho cómo la madre se enfrenta a un muro inquebrantable de personas que no parecen entender su preocupación, algo casi kafkiano.

La contraparte la vemos en la sala de profesores, con ajetreo, gente pensando en cómo salir de esa… La incomunicación es un tema muy interesante en este punto. Cómo lo que haya ocurrido no importa, sólo se busca no alarmar más a la madre. Igualmente aunque sus compañeros creen que el profesor es inocente, le repiten que no sonría porque parece inquietante. En esta parte la historia me recuerda un poco a “La caza (2012)”. Como tal, no me interesa demasiado.

Me gusta que los cambios de perspectiva que explican cosas que antes sólo se habían insinuado no se presentan como una gran revelación. Más bien como guiños a secuencias anteriores. Por ejemplo, la directora se ocupa de que la madre pueda ver la foto de sus nietos para que así ella parezca más humana con los niños. Esto después sabremos que tiene que ver con un accidente mortal que ella tuvo con el coche. Y también veremos que la madre tira sin querer esta foto al suelo. Pero nunca son piezas encajando como si fuera Nolan.

En este juego lo que más me gusta es la escena en la que el profesor sube descalzo al tejado de la escuela. Mirando al infinito se escuchan unos sonidos abstractos. En la siguiente iteración de la historia veremos a Minato y la directora soplando los secretos que les corroen en un trombón y una trompa. Me resulta mucho más evocadora la primera vez que la segunda, con explicación factual. Pero alabo que el punto de vista no se vuelva de nuevo al profesor para romper la magia de la escena que ya habíamos visto.

El título de la película nos mantiene siempre alerta acerca de quién será ese ser tan malo. Tiene la ambigüedad en la que monstruoso es todo aquel que la sociedad censura. Pero realmente creo que hay un ser al que nunca se concede nada de bondad: el padre de Yori. Pega a su hijo, lo insulta, es controlador y frecuenta locales de alterne.


viernes, 19 de enero de 2024

DRIVE MY CAR

Dir.: Ryûsuke Hamaguchi
2021
179 min.

Rápidamente consigue mi simpatía. Pero hablan tanto y de tantas cosas que voy perdiendo interés más y más. Se abren tramas bien avanzada la película, después de más de dos horas y media. La chófer nos cuenta un dramón pasado que hasta entonces solo se había intuido. Hay autoinculpaciones acerca de haber matado a su esposa uno y a su madre demente la otra… Es una escena dramática a más no poder construida sobre unos conflictos que acaban de aflorar.

Me gusta la declaración de intenciones de poner los títulos de crédito después de pasados 40 minutos de película. Hasta entonces no entendíamos el título y es que aún no estábamos en la trama principal. ¿Qué simboliza el coche? Quizás su fragilidad emocional. Por eso no le gusta cómo conduce su esposa. No le gusta que le sea infiel. Es curioso porque la infidelidad de la esposa es el gran asunto de la película, pero pocas veces se trata directamente. Sabemos que a él no le gusta que le sea infiel, pero sabemos también que él confía en que ella le quiere. Su chófer le llega a decir que es culpa de él por no haber aceptado simplemente que su mujer sea infiel.

Los relatos que ella cuenta antes y después de los orgasmos son muy atrapantes. Lo son tanto contados por ella como cuando después el actor y amante suyo le cuenta al marido más de lo que él sabe. Este es un momento muy potente. Si algo hemos visto que una al matrimonio, es su faceta de contadores de historias: ella escribiendo y él dirigiendo. Cuando este juego íntimo involucra también al amante es cuando realmente vemos que es una infidelidad en toda regla. Pero el marido no parece estar particularmente impresionado por ello. Parece más interesado por conocer cómo se desarrolla la historia cuya segunda mitad él no conoce.

Los paralelismos entre la obra de Chejov y la vida de nuestro protagonista yo diría que no terminan de funcionar. En general todo el simbolismo funciona muy débilmente y me aburre tremendamente.

Diría que lo más sorprendente que tiene es la coda, donde vemos a la chica protagonista en un supermercado y haciendo vida normal con el coche de él. La escena sería absolutamente olvidable si no fuera porque las personas que se ven llevan mascarilla. Son escenas tomadas en espacios reales y tanto los figurantes como la chica la llevan. Diría que es la primera vez que lo veo en una película.


viernes, 28 de abril de 2023

VIVIR

Dir.: Akira Kurosawa
1952
143 min.

Su segunda mitad dialoga fuertemente con “¡Qué bello es vivir!”. Es su segunda mitad la que tiene un mensaje más definido por lo que resulta fácil que la atención se desvíe a este segmento. Sin embargo creo que la primera mitad tiene mucha más carga emocional y más poder visual.

En el optimismo de su segunda parte parece que las buenas acciones se consiguen con buenas intenciones. Que se puede sobrepasar la burocracia y la corrupción política sólo poniendo buena cara e insistiendo hasta que la humanidad de tus superiores les haga ceder a tus peticiones. El protagonista no traza un gran plan. No moviliza a masas de personas que creen un escándalo político para que la alcaldía oiga sus ruegos. Lo único que hace es conocer la estructura funcionarial. Y digo la estructura, porque no es que se aproveche de recovecos burocráticos. Él solo sabe a quién tiene que acudir y acude una y otra vez hasta que le aprueban el modesto proyecto que mejorará la vida de la gente.

Lo que sí hay que concederle a la película es que nos muestra la escasez de la voluntad de hacer las cosas bien. Es muy potente el contraste entre sus compañeros de trabajo llorando borrachos en el velatorio, jurando que van a convertirse en mejores personas y en la siguiente escena la oficina del ayuntamiento delega todo a otras oficinas para nunca conseguir nada.

El retrato del héroe que construía Capra tenía una especie de dignidad del hombre americano que no deja cabida a la sumisión y la actitud reverencial de mártir que tiene este personaje. Entiendo que traten de conmovernos, pero, sinceramente, la cara de pánfilo con la que mira al alcalde mientras éste le da la espalda para reunirse con sus colegas que hablan de geishas es ridícula. La imagen quijotesca en la que un simple hombre se enfrenta a los grandes poderes (como en “Caballero sin espada”) ya estaba más que construida por su avanzada edad y por su pronta defunción. Hay que señalar cómo estos elementos lacrimógenos que en una película estadounidense habrían sido mucho más burdos aquí se utilizan bastante mejor.

El montaje en el que se nos muestra cómo Watanabe se ha desvivido por su hijo y ahora recibe su desprecio me gusta mucho. Es cierto que no me gusta nada el trato que recibe del hijo al respecto de la joven amante que se echa. Si el conservadurismo inculcado por los mayores ya me cuesta de asumir, al revés es insoportable. En este conflicto familiar me gusta la idea que plantea la amante de Watanabe: no puede culpar a su hijo de no agradecerle un trato que él no ha pedido.

La secuencia que más impacta a todos los niveles es en la que sale de fiesta con un hombre que conoce en un bar. Está en un momento vital en el que quiere fundirse todo su dinero para disfrutar de la vida con un hedonismo que hasta ahora no había conocido. El diálogo que tienen ambos hombres en la taberna es una maravilla. Me encanta cómo rara vez se están mirando el uno al otro. Cómo tienen esa conversación de un existencialismo pesado casi hasta el ridículo. Los rostros de ambos personajes adquieren en el cuadro todas las posiciones imaginables.

Me encanta cómo se mueven por la noche llena de gente. Hasta acabar en una sala de baile. No cabe nadie. El único trozo de suelo que vemos es el escenario ajedrezado alrededor del pianista. Espacio que se cubrirá también por la banda de vientos metales. El personaje que acompaña al protagonista lo interpreta Yūnosuke Itō. Es una maravilla ese rostro fantasmal (con razón se atribuye el papel de Mefisto). Ambos rostros, con todo su patetismo, crean una gran estampa cuando Watanabe empieza a cantar con voz grave y temblorosa “La vida es corta”. Creo que en este punto de la película viene mucho más a cuento esta letra de tempus fugit que cuando se repite más buscando la lágrima en el famoso columpio bajo la nieve. En su primera aparición el tipo realmente está descubriendo los placeres de la vida que se había perdido. Por eso exhorta a una doncella a que se enamore.


viernes, 27 de enero de 2023

MÁS ALLÁ DE LOS DOS MINUTOS INFINITOS

Dir.: Junta Yamaguchi
2020
70 min.

Buena premisa. Pone claros sus límites. No intenta volar más alto de lo que debe. Las torpezas de sus personajes son las justas para darnos conflictos. La artificiosidad de la actuación japonesa ayuda a que nos creamos las ingenuidades de todos los personajes.

El plano secuencia tampoco es más pretencioso de la cuenta. Vemos dónde están los cortes. Son evidentes. Algunos son más burdos que la cámara hundiéndose en la americana en “La soga”, pero funcionan mejor. El montaje digital permite a la película tener muchos más cortes y por lo tanto no hay que hacer proezas tan monumentales como las que tenía que hacer Hitchcock. No sé si los dos minutos a los que nos ata el bucle se cumplen a rajatabla. Pero desde luego la falta de cortes obliga a que haya suficiente espacio para que nos lo creamos. Funciona perfectamente.

Una prueba de lo bien escrita que está la película es que no se abandona la premisa. Incluso cuando la película tira por unos caminos demasiado aventureros para las actitudes pueriles que han tenido los personajes ante tal prodigio, las pantallas que provocan el bucle siguen presentes. Para mi gusto se explica demasiado la mecánica del milagro. Tres o cuatro veces. Y por si no lo hubiéramos visto explicado suficientemente explícito, se tiene que contar de palabra el efecto famoso Droste. A pesar de eso no tenemos que esperar mucho rato a que los personajes se crean la premisa. Esto se hace rápido y siempre es de agradecer.

Me gusta que la escena más climática, con los mafiosos, sea tan lúdica. Cómo se le provee de elementos que le sirven para derrotar a los malos. Me gusta que cuando termine esta escena y se nos insinúe un tramposo final feliz escuchemos una música alegre. Como si ahí no hubiera pasado nada.


viernes, 20 de enero de 2023

LA BATALLA DE LOS SIMIOS GIGANTES

Dir.: Ishirô Honda
1966
90 min.

Un barco es atacado por un calamar gigante. Aparece un simio gigante y mata al calamar lanzándolo al agua. Después hunde el barco. No se vuele a mencionar al calamar.

Cuando el ejército se convence de que hay un simio que es enemigo público un tipo hace una llamada al experto en simios gigantes. Desde este momento la gente sabe cosas sin saber muy bien de dónde le viene esta información. El científico es el único occidental de la película. Es experto en simios gigantes porque ha investigado uno que está suelto en las montañas de Japón. ¿Por qué es experto en simios? ¡Sólo existe uno en el mundo! Después descubrimos que no, pero él aún no lo sabe.

La verdad es que el aspecto del simio gigante siendo un bebé es para verla. ¿De dónde ha salido ese simio? ¿Lo han generado genéticamente? No sabemos nada. Se descubre que hay un simio de agua (verde) y un simio de tierra (marrón). La película, quizás siguiendo la estela de otros clásicos del género de monstruos, decide no poner nombre a ninguno de los dos. Para poder hacer referencia a ellos se dice por una radio a partir de ahora los llamaremos simio gigante verde y simio gigante marrón. Estrategia habilísima para situar al espectador.

Por arte de magia se descubre que esos simios se reproducen por células que pierden. Se plantea la posibilidad de que, dado que cambian la piel constantemente, pueda aparecer otro simio en cualquier momento. Pero esto no influye en la trama. Es como una amenaza que existe y con la que nunca interactúan. Se dice que no les pueden disparar por si sangran y se sentencia: sería peor el remedio que la enfermedad. Traducción que resulta rarísima en una película japonesa.

Nos cansamos un poco de ver los constantes ataques a esos señores con disfraces que son los simios. Hay un momento en el que les preparan una trampa con pistolas, láseres y cables. ¡Electrifican todo un río! Está el monstruo verde agonizante y llega el marrón, toca el agua electrificada, no le pasa nada y salva al verde. Nadie entiende nada. Ni siquiera se entiende la relación que tienen estos dos seres. Se supone que el marrón es pacífico pero el verde no. Por la pelea final no podemos pensar esto…

El ejército es un gran protagonista. Pero los tanques son caros. ¿Solución? Maquetas. La verdad es que es agradable de ver. Pocas veces es creíble. Se muestran torres de electricidad y láseres que parecen sacados del futuro de “El dormilón”. En cierto momento se quiere hacer un primer plano a las orugas de un tanque, pero claro para ejecutar esto hay que hacer un plano desde cerquísima ya que es primer plano a las ruedas de una maqueta, es imposible enfocar esto y así lo vemos en la película. Es precioso ver un helicóptero moverse hacia el simio y al verle empezar a retroceder ¡Moviéndose hacia atrás!

En este ejército hay un tipo cuya labor es contestar al teléfono y después hacer un resumen al general. En cierto momento otro tipo debe llamar al cuartel desde el monte. Para que el espectador vea su radio a la espalda hace un giro tan evidente que no podemos sino reírnos.

Los monstruos en la ciudad siempre están entre maquetas. No terminan de funcionar, el efecto es muy raro. Más que simios gigantes, parece gente bajita al lado de edificios chiquititos. El mismo efecto en el bosque funciona mucho mejor. Podemos saber fácilmente si vamos a ver pasar a un simio por el fondo porque a los personajes de primer término les rodea de repente un aura de croma azul.

En algún momento se ha mencionado que van a usar armas químicas para matar a los simios. Al final de la película llueven bombas sobre los simios. No sabemos si son armas químicas pero surge del mar una especie de volcán amenazador que pretende hacernos pensar que el problema no ha acabado. Tampoco tenemos muy claro por qué ese volcán podría ser peligroso.


viernes, 8 de julio de 2022

PERFECT BLUE

Dir.: Satoshi Kon
1997
81 min.

Título bastante misterioso. Lo que arranca la trama es que una estrella del pop de imagen virginal se estrena como actriz en un papel de una violación. Entonces ella se empieza a sentir sucia y sus antiguos fans la odian… El caso es que, aunque en el final adquiere todo algo más de sentido es complicado entrar en la historia. No hay motivo por el que ella debiera enfermar de esa manera después de años dedicándose a la música y estando expuesta a la imagen pública. El caso es que supongo que la cultura japonesa es mucho más intransigente con ese tipo de cuestiones. Si se nos presentara la sociedad como con unas normas especiales, todos entenderíamos la reacción de Mima. Pero claro, Japón no aparece como algo excepcional porque Japón en Japón es muy poco excepcional. La forma de rodar la violación es confusa. Porque el ambiente del plató es bastante tranquilo, dando a entender que quien está sufriendo es el personaje y no la actriz. Pero, por cosas que ocurren más adelante, no podemos estar tan seguros de esto.

Al margen de esto, lo más llamativo de la peli es el juego entre realidad y ficción. Dura bastante. Después de tantos giros argumentales el final prácticamente depende de una ruleta. Es poco relevante qué haya sido realidad y qué ficción. Supongo que se puede elaborar un complicado entramado para determinar qué secuencia es de qué clase, pero parece que ninguna explicación da coherencia a toda la peli. Aunque este juego sea un poco naíf nos transmite la historia de forma muy atractiva. Por ejemplo la construcción del personaje Mimaníaco. Ya podemos intuir que está loco pero cuando por fin le vemos solo en su habitación de perturbado es un gran momento.

La caída al desequilibrio mental de Mima es muy difusa pero divertida. Por ejemplo es muy repentina. Desde que nos enteramos de que hay un juego de realidad y ficción hasta que se le va la cabeza pasa muy poco tiempo. Resulta divertido que utilice a sus peces para asegurarse de que el tiempo pasa.

En cuanto a la animación, en los primeros planos sorprende por primera vez que en cuanto un personaje no está en primer plano es muy probable que su cara desaparezca. En las multitudes la gente solo tiene nariz en la cara. Además sincronizar la boca con la voz es algo que no se estila mucho en la animación japonesa pero en esta película es la sublimación de esta regla. El dibujo es bastante más antropomórfico que en otras películas de animación japonesa, en particular me refiero al estudio Ghibli. Estos personajes son de extremidades mucho más largas. Los rostros en general son feos.


viernes, 22 de abril de 2022

HANA Y ALICE

Dir.: Shunji Iwai
2004
135 min.

Antes de conocer el argumento los planos iniciales en la estación de tren me recordaban al inicio de “¡Olvídate de mí!”. Cuando avanza el argumento y la memoria entra en juego, dejan de parecer casualidad. Lo curioso es que ambas películas son del mismo año. En esta primera escena en la que las dos chicas juegan a entrar y salir de los vagones y, de forma más preocupante, a sacar fotos a un chico que les parece guapo tenemos un recurso que fue muy popular en el cine independiente y que hoy no es tan frecuente. Me refiero a los planos fijos que saltan. Ha sido un bonito reencuentro.

La estética es de película independiente y es consciente de ello. Lo que vemos en general es limpio aunque con una fotografía no siempre agradable de ver. A veces está quemada, a veces tiene filtro azul en el cielo… Hace de casi todo y lo hace bien. Pese a su falta de academicismo, nos tragamos todas sus propuestas. Es raro que se hagan filigranas. De hecho la escena en la que el muchacho protagonista se da un golpe contra la puerta de chapa y se empieza a jugar con luces de colores resalta tanto por la sobriedad del resto de la película.

Es maravillosa la imposibilidad de la trama que se plantea. Nadie la considera verosímil. Pero la película sigue adelante. No se preocupa en explicar lo inexplicable. Avanza como si nadie nos tuviéramos que hacer preguntas y lo hace con tanta seguridad que nosotros la seguimos de la mano. Es una maravilla que el chico esté mosca con las historias que le van inventando las dos amigas y que aun así las vaya aceptando. Por otro lado es una maravilla cómo ellas inventan de todo sin preocuparse lo más mínimo de que él pueda sospechar. Todo se soluciona preguntando ¿No te acuerdas?

Las actuaciones son una delicia. Pero particularmente me han gustado las que explican trama. Se hace con una naturalidad brutal. Ello a pesar de que la trama es imposible. La escena en la que están las dos amigas hablando bajo la lluvia. Una ha ido a la compra, la otra es una figura negra haciendo taichí. Cuando Hana mira a Alice ella de repente echa a correr hacia ella. Claro, Hana huye y todo queda en un divertido malentendido. Pero la potencia estética de alguien bailando bajo la lluvia y corriendo hacia cámara es asombrosa. Ahí empieza a explicar todo lo que ha ocurrido; su amiga acepta igual que nosotros que eso que le cuenta es insostenible y a pesar de todo ¡le parece bien! Para darle más potencia a todo el chico que completa el triángulo amoroso está en casa de Hana después de que Alice se le haya aparecido en una alucinación por mirar fijamente unos molinillos de viento.

Las distintas resoluciones de la trama son maravillosas. Hay varios momentos en los que se van cerrando asuntos. El primero es con la escena de la gelatina. Alice, en un afán por vivir con el chico toda la relación paternofilial que no tuvo con su padre, quiere hacerle recordar que solían comer gelatina. Recuerdo del todo imposible porque él es alérgico. Aquí hay una maravilla de momento. Porque ella sabe que la ha cagado y su reacción es totalmente sincera. En su posición de tierra trágame se tapa la nariz, da respuestas cortas y habla con sinceridad pero eludiendo responsabilidades por haberle hecho luz de gas. Y esta escena termina con una de las rupturas más maravillosas que he visto con una carta de baraja. El padre de ella había hecho un discurso largo para justificar que un regalo inútil sirve para mirarlo de vez en cuando y recordar. Ella pretende que él haga lo mismo con la carta que le ha regalado, con el as de corazones. Él contesta que no la mirará de vez en cuando, que no la guardará en un cajón, que la tendrá presente constantemente. En vez de fundirse en un abrazo romantiquísimo, ella le amonesta porque no funciona así.

Este es el cierre con Alice. Pero con Hana hay dos conversaciones maravillosas que transcurren mientras en el instituto hacen una especie de actuación. La primera conversación de una gran intensidad empieza en un aula vacía. Dan apenas unos pasos y cambian de ventana. En el nuevo fondo aparece un muñeco de aspecto manga gigante. ¡Cómo será la conversación para que esto no le reste ni un ápice de intensidad!

Lo mismo ocurre en la otra gran conversación cuando Alice le confiesa que le ha mentido, a pesar de que ya lo sabe. Aquí tenemos al personaje más estrafalario de la película haciendo un número supuestamente cómico que se basa en pellizcar el culo a un mensajero. La actuación es lamentable, es fea y es lo que tenemos de fondo mientras ella se sincera y llora. Maravilloso.

Un golpe fuerte que da la película es tener bien claro quiénes son las protagonistas. Son las dos amigas, no el chico. Por ello después de que se haya terminado esta trama, aún nos dedican un rato largo a contarnos la carrera como modelo de Alice. Ha sido algo que, aunque ha estado presente desde muy al principio nunca nos habíamos detenido a mirar. Una vez que los otros asuntos se han cerrado, se le regala una escena maravillosa en la que baila ballet sobre unos vasos de papel.


viernes, 15 de abril de 2022

GODZILLA. JAPÓN BAJO EL TERROR DEL MONSTRUO

Dir.: Ishirô Honda
1954
98 min.

Los créditos iniciales abren con una banda sonora bastante buena. Con mucha potencia y que intercala rugidos de Godzilla.

Se nos cuenta bastante poco del monstruo. Sabemos que ha despertado por ensayos con la bomba de hidrógeno y que por ello está lleno de radiación. De hecho el típico científico que no quiere matarlo busca conservarlo con vida para entender cómo sobrevivió a la radiación. Por otro lado está el científico de un parche en el ojo que quiere matarlo con una nueva arma que mata toda la vida del agua. Sorprende que no se responsabilicen a las bombas atómicas del nacimiento del monstruo sino a las nuevas explosiones: no al ataque estadounidense sino a la propia actividad japonesa.

Hay una idea que me parece interesante. El tipo que inventa el arma con el que matan a Godzilla (muerte que primero lo deja reducido a huesos y después desvanece el esqueleto) plantea que no quiere que nadie conozca su invento. La chica protagonista le propone que destruya toda su investigación. Pero él replica que mientras esté vivo, habrá políticos que quieran que desvele su descubrimiento. Por lo tanto, él debe morir.

La otra propuesta de la película es mostrar la ciudad en llamas mientras avanza Godzilla. Todo son maquetas. Uno de los efectos que esto provoca es que las llamas parecen enormes. En general todo está muy bien ejecutado. La destrucción es absoluta. Los accidentes de vehículos son exagerados. Sólo hay una escena de destrucción. Es bastante larga. En ella Godzilla expulsa ese aliento radioactivo que mata todo. Pero nunca se nos explica nada al respecto. Por algún motivo, cuando escupe el fuego sus apéndices de la espalda brillan. Lo más terrorífico son sus planos mirando directamente a cámara. Su cara es tan fea que impresiona.

Antes de llegar a esta escena hemos tenido varios momentos de despachos, con gente tomando decisiones. Esto dura demasiado y no nos lleva a ningún lado.


viernes, 11 de febrero de 2022

BELLADONNA OF SADNESS

Dir.: Eiichi Yamamoto
1973
100 min.

Aunque la película sea japonesa, está ambientada en la Europa del Antiguo Régimen. Cuando un matrimonio de recién casados va a pedir el beneplácito del señor del lugar éste obliga a la mujer a acostarse con toda la corte. Esta violación está hecha de forma desgarradora, literal y metafóricamente. Ella se parte por la mitad con una brecha rojísima. La música empieza a sonar como Led Zeppelin. La década de los 70 se posiciona muy fuertemente.

Este es el punto de arranque para una película muy erótica. A ratos psicodélica. Con una línea muy fina, muy clara. Perfiles muy definidos. En particular las barbillas y cuellos están dibujados con un cuidado exquisitos. Las barbillas femeninas logran mucha sensualidad. La animación no siempre existe. Muchas veces son imágenes fijas y sólo escuchamos el diálogo. Con mucha frecuencia las figuras humanas aparecen sin fondo. Así se consiguen imágenes muy potentes. Quizás la mejor sea la del batallón llevando a la protagonista a la hoguera por brujería.

Cuando la expulsan del pueblo hace un viaje hacia el infierno. Cuando llega se encuentra con un demonio que llevaba cultivando desde su primera violación. Es una mujer satisfecha sexualmente y eso la hace poderosa. Aquí la palabra poderosa la utilizo de forma muy literal y muy material. Se convierte en la mujer con mayor fuerza de trabajo del pueblo. Gana una buena cantidad de dinero por tener las telas al mejor precio del pueblo. Conseguirá más adelante usar su seducción para sacarle dinero a un judío prestamista. Así la mujer del Señor del lugar se llega a sentir amenazada por la chica del kimono verde.

Al enfrentarse al demonio aparece como un ser rojo con forma fálica. El glande está moldeado con la raya del pelo justo en el medio. Desde la primera aparición del demonio ya tenía la cabeza rosa y el resto del cuerpo blanco. Desde el principio fue fálico. Pero resulta impresionante ver ese pene colosal riendo y volando por el cielo. Es muy interesante la escena con la que se representa su aceptación del pecado. Todo lo que vemos entonces son símbolos de un mundo capitalista en expansión. Son imágenes rapidísimas. Mucho más colorido del que veremos en cualquier otro momento de la película.

La bruja termina ayudando a todo el pueblo con sus embrujos. Muy llamativa su aparición como un toro que se transforma en una mujer desnuda. A algunos les da afrodisiacos, a otros, medicinas y a otros simplemente les libera sexualmente. Así tenemos esta imagen que tanto se repite en los últimos minutos de películas de cuerpos que se funden uno en el siguiente haciendo todo tipo de actos sexuales. Aunque se disimula un poco, se incluyen actos zoofílicos.

El Señor del lugar se ve amenazado por ella y la manda quemar en la hoguera. La película apostilla que este espíritu creció en las mujeres y así pudieron ser las que lideraron la toma de la Bastilla.

En general las condiciones sociales de la Edad Media son muy frustrantes de ver. Incluso en este caso que la película se posiciona frontalmente contra ellas. Igualmente la película en todo momento ofrece suficientes habilidades pictóricas como para que el contexto social no se la coma. Pero por ejemplo tenemos una escena pequeña de epidemia de Peste. Esta clase de imagen decadente la hemos visto muchas veces y todas las veces nos da la misma tristeza trágica. En esta ocasión tiene de nuevo un toque parecido a la sombra de “Fausto”.


viernes, 24 de julio de 2020

MI VECINO TOTORO

Dir.: Hayao Miyazaki
1988
86 min.

Voy a empezar lo primero quejándome de la voz de Mei, la niña pequeña. Es un poco estridente, pero hay que decir que, a pesar de ello se empatiza bastante con ese personaje.

La peli es una idea similar a “El viaje de Chihiro”. Aquí la referencia a “Alicia en el país de las maravillas” es más evidente: la persecución a un “conejo” blanco y la caída por su madriguera. En cualquier caso en esta peli es todo más idílico. El mundo de fantasía no es aterrador en ningún momento. Aunque parece que en cualquier momento puede empezar a serlo ya que la sonrisa de los dos seres principales, Totoro y el gato-bus, tienen una sonrisa un poco perturbadora. Aun así Totoro es un espíritu del bosque bueno y todo va correcto. Esto está bastante bien porque da mucha rabia encariñarse de personajes adorables que después resulta que son malos.

La relación de las dos niñas con los seres es muy bonita. Además son las niñas más infantiles del estudio. En otras ocasiones los niños son solo adultos pero más débiles, forzados a enfrentarse a elementos exteriores a su mundo. Sin embargo vemos a niñas comportarse como niñas. Incluso en los momentos de responsabilidad de la más mayor no hace nada que no se pueda esperar de ella. Gran construcción de personaje. Por supuesto la máxima expresión de esto es cuando Mei se encuentra a Totoro por primera vez.

Los sonidos de los seres de fantasía también son muy interesantes. La primera vez que parece el Totoro pequeño suena con sonidos muy poco naturales en contraste con cualquier otro elemento de la peli. Del mismo modo cuando salen los duendes del hollín. En una escena maravillosa llena de silencios excepto cuando salen ellos. Hay que aplaudir los planos sostenidos esperando a que algo ocurra en aquella azotea.

El final es llamativo porque a estos japoneses les encanta el drama. Por algún motivo la madre no acaba muerta y eso se agradece.


viernes, 17 de julio de 2020

PAPRIKA, DETECTIVE DE LOS SUEÑOS

Dir.: Satoshi Kon
2006
90 min.

La película no se entiende. No me refiero a que no sepamos interpretar las cosas que vemos. Claro que entendemos la dualidad entre sueño, ficción y realidad. Son mundos que simplemente se funden en uno solo. No es este el problema. Nuestro problema está en que no entendemos a los personajes. No entendemos por ejemplo el papel que juega Paprika. Es un personaje abstracto donde los haya y, por algún motivo, a todo el mundo le resulta inexplicablemente familiar.

La película hace demasiado hincapié en la trama. Tiene material de sobra que enseñar: sueño sobre sueño, obsesiones volcadas en un estruendoso desfile… Sin embargo se entretiene mostrándonos a unos villanos cuyas motivaciones no se explican nunca. Por otro lado la dualidad entre realidad y ficción nos hace ver todos los acontecimientos con gran falta de gravedad. ¿Qué más nos da ver la ciudad destrozada si después se va a desvelar que todo es un sueño? Además la ciudad destrozada no tiene el peso que debiera porque nunca vemos que sea una ciudad real. Los protagonistas sí intentan detener al malo. Pero no hay nadie en esa ciudad que huya de él. Nadie sufre. Es un mero escenario que destrozar y con esa premisa es muy difícil que haya implicación del espectador.

Es llamativo aunque no muy interesante el desfile de sueños donde todo el mundo vuelca sus obsesiones. Todo es artificial. No hay nadie que sueñe con nada natural. De alguna manera esto es una crítica a la sociedad nuestra. Pero también hay que reconocer que es una crítica muy superficial. Claro que nuestros sueños no incluyen el paisaje natural que anhela el villano, pero es que nuestras vidas no se desarrollan en esos paisajes naturales.

Sí me gusta mucho la introducción en el circo. Es muy bonito ver a la animación tan bien explotada. En particular a ese payaso que hace una introducción saliendo de un coche diminuto.

Es inevitable no pensar en “Origen” al ver esta película. Hay ese juego de sueños que al ser modificados tienen repercusiones en la vida real. En este caso este es un punto fundamental del argumento. Sin embargo en “Origen” prácticamente es un mantra que apenas se observa. La crítica más habitual a “Origen” es que sea poco imaginativa pese a tener lugar en el mundo onírico. En este sentido esta película es todo lo contrario.


viernes, 10 de julio de 2020

LA TUMBA DE LAS LUCIÉRNAGAS

Dir.: Isao Takahata
1988
93 min.

Cuando se piensa en este estudio de animación japonés solemos pensar en seres e historias muy fantásticas y todo casi onírico. En este caso es una historia realista y sobre todo dramática.

La actuación de la niña es espectacular. La voz es de una niña real y tiene un gran efecto. Por la tristeza de la historia podría caer fácilmente en un personaje que no deja de llorar y que se convierta en algo repelente. Sin embargo se comporta con bastante respeto a su situación. Es consciente de que su hermano trabaja duro para mantenerlos y casi nunca le reprocha nada. Me gusta mucho la actitud de espera de la niña sentada de cuclillas.

La película me la habían vendido como una película tristísima. Sí que es dramática pero no te deja muy hundido. Los últimos planos ya con la niña muerta sí son los más emotivos. Especialmente cuando se la ve sola jugando a ‘Piedra, papel o tijera’ ella sola con su propio reflejo.

El otro gran momento de drama es la muerte de la madre. Digamos que ese episodio termina con la conversación entre los dos hermanos cuando la niña pequeña le pregunta si está muerta. La reacción de su hermano llorando es muy intensa.

Lo que es clarísimo es el auténtico terror que le tenían a los americanos. Por la frecuencia de los bombardeos no es para menos.

Las luciérnagas como algo muy bonito y su muerte y tal… No me acaba de funcionar.


viernes, 3 de julio de 2020

EL CASTILLO AMBULANTE

Dir.: Hayao Miyazaki
2004
119 min.

No había visto la película desde niño, cuando recuerdo que me gustó. No recordaba casi nada de ella. Recuerdo que me encantaba el movimiento del castillo y el juego de puertas.

Tardo un poco en acostumbrarme a la falta de fotogramas del cine japonés.

La historia es poco directa. Se dedica a viajar por sitios de donde traerá nuevos personajes. Por ejemplo la bruja mala del principio deja de existir a mitad de la peli y se convierte en una anciana muy cómica. Haciendo que toda la trama de la bruja no tenga importancia para la peli. También ocurre que se cambia de estética varias veces el castillo sin que eso lleve a ningún sitio.

Los mensajes son bastante claros, el perdón y el pacifismo como principales. También está ese momento taoísta en el que para avanzar, necesitan destrozar la mitad del castillo y quedarse con una máquina andante mucho más ligera. El final de la peli supongo que es bastante ingenuo cuando de repente todo el mundo comprende que la guerra está mal gracias a un espantapájaros. Todo hay que decirlo, es el personaje con la estética que más me gusta de la peli.

El papel del mago no tiene la dicotomía que se asegura. No hay ningún motivo para que Sophie se asuste de él. Vale que se transforme en pájaro, pero es un mundo donde la magia existe y no le sorprende demasiado que alguien sea capaz de volar.

Son muy llamativos, aunque algo escasos, los artilugios volantes y que tienen engranajes dentados y echan humo. También los planos llenísimos de gente y cosas. Por ejemplo las plazas del pueblo o el mismo palacio. La primera escena cuando entra al castillo produce un agobio enorme por la cantidad de cosas que hay por ahí tiradas.

Termina la película con un poco de incertidumbre de por qué a ratos la protagonista, Sophie, es joven y otros ratos es vieja de nuevo.


viernes, 26 de junio de 2020

PORCO ROSSO

Dir.: Hayao Miyazaki
1992
94 min.

Es la historia de un héroe de la aviación y su enfrentamiento con su archienemigo, aderezado con chicas que son la recompensa para quien gane el duelo. Aunque sería fácil que los personajes femeninos se limiten a este rol, son personajes desarrollados y con peso en la historia.

Con respecto al dibujo de otras películas del estudio, las figuras humanas son mucho más realistas y se alejan de las caricaturas. Como excepción tenemos al hombre mayor que arregla el avión de Porco. Los planos en los que aparecen Porco y el hombre son muy estéticos por el contraste de ambas figuras. Otro gran diseño es el de los piratas aéreos cuya cara se limita a una barba y unas gafas de aviador.

Las escenas de aviación son muy bonitas. En especial aquellas en las que vuelan muchos aviones juntos. El excelente sonido de los motores completa el dinamismo que la animación asiática no siempre consigue. A esto se le suma el ruido del instrumento para transmitir los mensajes en código morse entre los aviadores.

Porco se convierte en un cerdo sin que haya ninguna explicación al respecto. Esto me parece de gran inteligencia. No se retrasa la trama con explicaciones que no aportarían gran cosa. En este aspecto me recuerda a “Chinatown” cuando se hace referencia a un pasado traumático del protagonista sin explicar nunca qué es. La diferencia es que en “Porco Rosso” sí vemos claramente que aquel suceso le ha cambiado drásticamente la vida.

Toda la peli está construida para esta escena pero el duelo final entre los dos aviadores se me hace muy largo y con un final no muy satisfactorio. Una pelea física de puñetazos lentísimos, chapoteando, cayendo muchísimas más veces de las que nos interesan.


viernes, 19 de junio de 2020

EL VIENTO SE LEVANTA

Dir.: Hayao Miyazaki
2013
125 min.

Con solo ver los primeros planos de la película descubrimos que hay algo distinto. El espíritu de Ghibli no está. Esos colores brillantes y uniformes nos son extraños a pesar de que los personajes que nos presentan intentan tener toda la ilusión y fantasía de los que el estudio nos ha proveído hasta ahora. Miyazaki ha decidido aceptar la animación tridimensional.

Al poco tiempo de empezar hay un maravilloso terremoto que por momentos parece ser la justa recompensa por soportar esos colores impostados. La escena es brutal y supongo que un japonés, que viva con el terremoto como un mal endémico, sentirá una empatía brutal hacia los protagonistas. Esta empatía no me es ajena pero sí lejana y esto hace que el reencuentro que se producirá más adelante en la película no sea tan emotivo como se propone.

El relato es muy bonito. Un niño sueña con ser aviador pero su miopía le hace resignarse a ser ingeniero. Toma a un precioso personaje como ídolo: un ingeniero italiano creador de aviones. Los movimientos de este ser son maravillosos. En momentos recuerda al espantapájaros de “El castillo ambulante”. De nuevo, un punto positivo para la animación por ordenador.

Hay una dicotomía en los diseñadores de aviones que, aunque no sea muy novedosa, funciona bastante bien. Ellos quieren diseñar aviones bellos e ingeniosos pero saben que los hacen como armas de guerra.

Los sueños del protagonista de crear aviones no son muy fantasiosos. Cada vez que habla de sus aviones soñados, en pantalla siempre se nos muestra el mismo avión. No es feo, es un avión muy elegante. Pero no parece que el protagonista sea alguien tan creativo como se nos pretende hacer creer.

Los movimientos de los aparatos voladores son muy llamativos por la poca continuidad de la animación japonesa. Dado que casi todo lo que hay en pantalla se mueve a saltos, ver los elegantes movimientos de las máquinas voladoras es muy efectivo.

Toda la historia más a allá de la carrera de ingeniero del protagonista me genera muy poco interés. Él pocas veces parece realmente enamorado de la chica que siente cercana su sentencia de muerte.


viernes, 12 de junio de 2020

LA PRINCESA MONONOKE

Dir.: Hayao Miyazaki
1997
133 min.

Trata una guerra entre los humanos y los dioses del bosque. Pero la película dedica mucho tiempo a labrar su mensaje ecologista lo cual lastra muchísimo la narrativa de su épica. En los momentos donde la batalla debiera lucir la película agoniza de forma desesperada. Se rompe el ritmo tantísimas veces que no importa cuán salvaje sea el especto de los animales agonizantes, nunca son capaces de levantar una escena de acción.

Pero esta guerra tampoco funciona demasiado bien. De forma bastante simplista los humanos necesitan recursos del bosque y éste se enfada con ellos por su actitud conquistadora e imperialista. ¿Dónde está el fallo? Que el bosque tiene dioses que los humanos conocen pero no veneran. Son dioses con muchísimo poder ya que son capaces de hacer resucitar a un bosque entero. Sin embargo la pólvora es suficiente para que los humanos estén en superioridad bélica. Esto consigue que no terminemos de comprender el conflicto entre ambas comunidades y que pierda fuerza al no ser conscientes del enfrentamiento real.

Para hacer aún más cuestionables las decisiones humanas hay una pequeña guerra civil donde hay un enfrentamiento entre humanos. Nada muy interesante que solo sirve para hacer una especie de alegato feminista que tampoco lleva a ningún lado. De alguna manera las mujeres son las que guardan el poblado como ha ocurrido históricamente y para propiciar que aparezcan más tiempo en pantalla muestran cómo lo defienden. Buenas intenciones pero en un momento en el que la trama tiene su atención en otro lado. De nuevo un lastre.

El cuanto a la dialéctica entre hombres y bosque, el mal y el bien, se representa de forma muy clásica. La muerte es una sustancia petrolífera, los hombres queman el bosque en hornos, en fuego… La resurrección es cristalina, es agua… Los demonios gusanos… Nada muy interesante en este sentido.

Al poco de empezar la película vemos algo que llama la atención. El protagonista poseído por un demonio del bosque lanza dos flechas cercenando los brazos a un enemigo y decapitando a otro. Esto se muestra de forma muy explícita. Es cierto que no se recrea en ello pero sí se ve mucho más de lo que esperaríamos de una película de Studio Ghibli. Me gusta mucho el resultado y es enormemente inesperado.

En muchas películas de Ghibli aparece un desfile de seres mitológicos. Pero más que sagrados son mágicos. No ocurre así en esta ocasión. Todos los seres que aparecen están relacionados con dioses y les deben respetos y demás sumisiones que me resultan muy poco atractivas. En este sentido me recuerda a la tragedia más clásica. Hay muchos personajes aquí que no funcionan nada bien. Por ejemplo los propios dioses. Son seres muy feos por lo general. Todos los cuadrúpedos son difíciles de mirar. Los lobos, que son un animal de elegancia infinita, son feos. Por no hablar de la voz terrible con la que habla el lobo. Es muy desagradable de escuchar. El Dios de la vida y la muerte tiene cuerpo de ciervo y cara como de simio, un diseño espantoso. Los jabalíes son feos también…

Los únicos personajes que son agradables de ver son los seres blancos de tres únicas manchas negras configurando su cara. Mueven su cabeza de forma mecánica con un sonido adorable. Me gustan mucho, tienen un movimiento muy infantil. Por otro lado es interesante la primera aparición de los monos. Con movimientos que apenas se corresponden con las voces que emiten. Hay que decir que se nos presenta estos seres cuando su peso en la historia es anecdótico.

Hay algunos guiños al espectador muy viscerales. Por ejemplo se agradece que muestren de forma tan macabra el acto sádico del cazador de guardar la cabeza de su presa. Es bonito también que en una sociedad política anterior al Estado moderno el pueblo ataque a sus militares. Son momentos muy breves pero que producen un placer en las entrañas que se agradece después de tantos y tantos minutos de insoportable película.