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viernes, 13 de junio de 2025

CUANDO ACECHA LA MALDAD

Dir.: Demián Rugna
2023
99 min.

Me ha dado mucho miedo. Esto en su último tramo. En la primera parte de la película teníamos un despliegue de falta de humanidad, de ultraviolencia, vísceras. Los niños son plenamente partícipes de hechos desagradables. La violencia familiar aparece para reforzar lo terrible de lo que vemos. El típico recurso de Von Trier o Lanthimos. Era una violencia tan explícita y salvaje que en cierto sentido era previsible.

Hay muertes que parecen sacadas de lo peor de una spoof movie como la salpicadura de sangre tras la muerte de la madre atropellada. La muerte más memorable, y así se ha ganado su puesto en el cartel, es aquella en la que una mujer (por supuesto embarazada para aumentar la tragedia) se golpea la cara repetidamente con un hacha.

Esta fuerte carta de presentación hacía que los momentos en los que se vaticina la catástrofe pero en los que aún no se ha consumado, me resultaran muy tediosos. Si una película me demuestra que aquello de lo que es capaz es estimulante, entonces tiene toda mi expectación. Pero aquí, aunque el festival de sangre no se vuelve a repetir como en estas primeras escenas, es esta visceralidad lo que a mí me cabe esperar.

Normalmente habría agradecido el descuido a la hora de explicar la dinámica de los hechos sobrenaturales. Pero como la parte más lúdica era tan poco disfrutable, buscaba en las explicaciones debilísimas el interés que no tienen. Se muestran elementos como de navegación que no van a ningún lado. Se plantean normas para tratar a los demonios que tampoco tienen grandes implicaciones más allá de la prohibición de usar luz eléctrica. Se menciona que el demonio se aprovecha de los miedos de cada persona como ocurriera en “Babadook”.

Por algún motivo el personaje de Jaime, interpretado por Demián Salomón, me ha resultado muy entrañable. Su mirada seria, su bondad, su falta de protagonismo. El personaje de la exmujer me ha resultado odioso. Una mujer desquiciada. Ambos protagonizan uno de los momentos más terroríficos en el que ella camina por el arcén de la carretera, ensangrentada, mientras devora el cuerpo de su hijo. La cámara se mueve lentísima al pasar por su lado.

La coda tampoco me ha gustado. Podría haber acabado minutos antes o minutos después. Para cuando aparecen los créditos llevábamos varias escenas en las que se dan vueltas a los mismos elementos. El último acto de canibalismo me habría dado igual si no se permitiera, además, un movimiento de ojos juguetón en la perpetua mirada perdida de su hijo autista. Una actitud parecida al último plano de “Funny Games (1997)”.


viernes, 15 de noviembre de 2024

MARINA, UNPLUGGED

Dir.: Alfonso Amador
2023
94 min.

El texto es el protagonista de la película. Una líder política de extrema derecha decide montar una representación teatral en la que expone el discurso de la derecha. Lo fuerte de la película es que, aunque comete las mismas falacias que la extrema derecha real, el discurso está muy bien escrito, sin exceso. Tomando los argumentos del adversario. Se citan incluso tropos del discurso leninista: Libertad, ¿para qué? O incluso se permite decir que ellos son el nuevo fantasma que recorre Europa.

Hay un elemento que me resulta interesantísimo y fascinante. Nunca sabemos hasta qué punto la extrema derecha triunfa en esa Valencia que se nos presenta. No sabemos medir el alcance del fenómeno que esta mujer representa, como digo la película gira toda en torno al discurso de Marina. A su contenido, sí, pero sobre todo al texto. En cualquier caso la película nunca permitirá que podamos ver en ella una especie de mesías. Se le pone al lado a un personaje mucho más terrenal, al que es una maravilla ver en pantalla. Un vestuario sobrio, una figura calmada, altísima, con gran presencia en el escenario: se le pone al lado a Jorge Picó. Es el escritor del texto y es quien va guiando a Marina a la hora de interpretarlo. Hay momentos en los que están más distanciados, pero hay otros, juntos apoyados en el piano, en los que podemos ver la cara de Marina y vemos la espalda de Jorge. Lo delicioso de este momento es que vemos el titiritero. No es que Marina esté exactamente recibiendo clase de interpretación (no por lo menos en esta escena); es que podemos ver cómo ella es quien recita el texto, ella puede estar todo lo convencida de ese ideario, pero todo el efectismo del discurso lo lleva un profesional en la materia.

Jorge Picó tiene un momento muy fascinante en el que la cámara está fija enfocando el fondo negro del escenario. Como el formato de la película es 4:3, no podemos distinguir bien dónde termina el cuadro y empiezan las franjas negras de la pantalla. Por ello es muy divertido ver cómo aparece una figura como Jorge, tan opuesta estéticamente a Marina, por el mismo lado del cuadro por el que ella acaba de desaparecer y recitando la continuación del texto que ella está diciendo.

Con respecto a las ideas que se plantean la verdad es que no están expuestas con mucha profundidad o no en toda su complejidad. La premisa de la película no exige este tratamiento. Pero sí están expuestas sin grandes delirios, apelando a sentimientos pero nunca visceralmente. Se insiste mucho en que la derecha simplemente tiene una forma de ver el mundo basada en la naturaleza. Casi diría que el énfasis que Claudia Faci hace en la palabra natural me parece demasiado subrayado en ocasiones.

Principalmente se trata el tema de la inmigración, de la redistribución social y del feminismo. Hay otros temas típicos de la derecha y que aquí sólo están sugeridos. De esa manera se puede permitir que ella declare a su nosotros como pro vida sin necesidad de escribir el texto complicado alrededor de este asunto. Sí me gusta que use la palabra nosotros porque de esta manera se muestra que la famosa confrontación social que tanto se acusa a la izquierda de generar, tiene una causa identitaria al otro lado del espectro político. Ella se reclama como representante de la clase trabajadora. Nunca expresado así ¡por Dios! En su lugar apela más al discurso de la España que madruga. Después veremos un montaje de esos esforzados trabajadores a los que ella dice representar siendo totalmente ajenos a ese espectáculo político. Por ser justos con la verdad, la izquierda también tiende a presentarse como la solución a los problemas de la clase obrera mientras ésta se distancia más y más de esa clase política.

Quizás el momento en el que más nos cansamos de la película sea aquel de la fábula. El típico ejemplo de que la solidaridad es caridad obligada. Se apela a narrativas de cigarras y de hormigas. No lo he cronometrado, es posible que pase más tiempo hablando de inmigración que de este asunto. Pero el tema de la fábula es algo estanco. Somos conscientes de que estamos en una narración y sabemos más o menos cómo va a acabar. Además la luz y la dinámica sobre el escenario está muy diferenciado cuando cuenta el cuento del resto del discurso. Por último hay una breve interrupción en esta narración por lo que todo esto se alarga. Sí, tenemos algo muy distinto al resto de la película, que hay interpretación gestual, hay cambio de personajes…

La película termina con un apoteosis que revela el carácter fascista escondido detrás de la reacción que solo reivindica cosas naturales. Es divertido que el piano de repente evoque “El novio de la muerte”. También me gusta que se reivindique como un movimiento ofensivo. De igual modo que me gustó aquel plano en el que Marina va en coche, unos peatones la reconocen y la llaman fascista. Lo que hace el conductor es bajarse del coche para amenazar violentamente a los transeúntes. Es paradójico que se acabe gritando ese ¡Viva la muerte! cuando se ha incluido una soflama provida en el discurso previo.


viernes, 20 de septiembre de 2024

MONSTRUO

Dir.: Hirokazu Koreeda
2023
126 min.

Comienza insinuando cosas muy oscuras. Curiosamente al final, cuando la historia se vuelve totalmente trágica, la escena es luminosa y bucólica. Sabemos lo tétricos que son los japoneses en ocasiones y no me extrañaba nada que todas las locuras de Minato acabaran por confirmarse; sobre todo al acordarme de “Confessions (2010)”.

De alguna manera la parte oscura del personaje más ingenuo y cándido es la que permite una empatía. A Yori, el niño más pequeño de la clase le maltratan y siempre tiene un mundo interior en el que evadirse. En general me da mucha rabia verle. Es precisamente su piromanía y la extrema violencia doméstica que sufre lo que me permite no despreciarlo. Como un aura misteriosa que me permite comprender que Minato lo encuentre atractivo.

Hay alguna ocasión en la que me da mucha pereza volver a ver la misma historia en este juego a lo “Rashomon”. Pero no dura mucho. En general es muy interesante porque apenas se aporta información nueva. Quizás el detalle fundamental que cambia realmente nuestra percepción de lo que ocurrió fuera el golpe que el profesor da sin querer a Minato. El resto de cosas que se nos explican tiene que ver con la intencionalidad de los personajes; con entender su situación. 

La interpretación de todo el mundo en las entrevistas de Saori con el equipo directivo del colegio es muy interesante. Me gusta mucho cómo se acusa a la fría directora de ser inhumana y su respuesta la tiene que leer en unas notas que le han escrito para la ocasión. Me gusta mucho cómo la madre se enfrenta a un muro inquebrantable de personas que no parecen entender su preocupación, algo casi kafkiano.

La contraparte la vemos en la sala de profesores, con ajetreo, gente pensando en cómo salir de esa… La incomunicación es un tema muy interesante en este punto. Cómo lo que haya ocurrido no importa, sólo se busca no alarmar más a la madre. Igualmente aunque sus compañeros creen que el profesor es inocente, le repiten que no sonría porque parece inquietante. En esta parte la historia me recuerda un poco a “La caza (2012)”. Como tal, no me interesa demasiado.

Me gusta que los cambios de perspectiva que explican cosas que antes sólo se habían insinuado no se presentan como una gran revelación. Más bien como guiños a secuencias anteriores. Por ejemplo, la directora se ocupa de que la madre pueda ver la foto de sus nietos para que así ella parezca más humana con los niños. Esto después sabremos que tiene que ver con un accidente mortal que ella tuvo con el coche. Y también veremos que la madre tira sin querer esta foto al suelo. Pero nunca son piezas encajando como si fuera Nolan.

En este juego lo que más me gusta es la escena en la que el profesor sube descalzo al tejado de la escuela. Mirando al infinito se escuchan unos sonidos abstractos. En la siguiente iteración de la historia veremos a Minato y la directora soplando los secretos que les corroen en un trombón y una trompa. Me resulta mucho más evocadora la primera vez que la segunda, con explicación factual. Pero alabo que el punto de vista no se vuelva de nuevo al profesor para romper la magia de la escena que ya habíamos visto.

El título de la película nos mantiene siempre alerta acerca de quién será ese ser tan malo. Tiene la ambigüedad en la que monstruoso es todo aquel que la sociedad censura. Pero realmente creo que hay un ser al que nunca se concede nada de bondad: el padre de Yori. Pega a su hijo, lo insulta, es controlador y frecuenta locales de alterne.


viernes, 16 de agosto de 2024

NO ESPERES DEMASIADO DEL FIN DEL MUNDO

Dir.: Radu Jude
2023
163 min.

Como protagonista una mujer asistente de producción, explotada por su empresa. Empresa que está grabando un clip de concienciación de los accidentes laborales. Por si esta paradoja no fuera suficiente aunque la empresa tiene buenas intenciones y quiere reivindicar los derechos de los trabajadores que retrata ante la cámara, sus clientes retuercen el testimonio de sus empleados accidentados para que de ninguna manera puedan perjudicarles.

Realmente esto es lo que tiene que ofrecernos el argumento de la película, que no es poco. Pero mientras la estamos viendo tenemos una realidad tan cruda, que se nos olvida prestar atención al argumento. Estamos todo el rato viendo flagrantes contradicciones. Por ejemplo la mujer protagonista es tremendamente soez. Además de ello tiene un alter ego en redes sociales cejijunto con el que hace sátira extremadamente zafia y, cuando la gente que la ve grabar estos vídeos cortos le afea su lenguaje; ella dice que simplemente es una caricatura de los discursos de odio. No deja de ser llamativo que ella excuse su lenguaje bajo un personaje cuando la hemos visto decir de todo al volante. Recuerda a los tantísimos ejemplos de personalidades de internet que se escudaban bajo una ficción que se aproximaba muchísimo a llanamente maldad.

La hipocresía de esta filmación aparece innumerables veces. Cuando se esconde al padre ultranacionalista para que no pueda decir ningún exabrupto delante de las cámaras. Cómo eliminan la barra metálica que dejó a su víctima en coma para que no quede mal en plano. La directora de marketing, austriaca, se muestra partidaria de incluir a una gitana en su película para dar una imagen más inclusiva a su película y todos los rumanos le dicen que generará rechazo en su país. Se elimina del texto la palabra Rusia para que el espectador no escuche algo que le pueda hacer sentir cosas distintas al efecto conmovedor que la película trata de generar.

El testimonio se graba con un filtro dorado de la escena. Esto lo hemos escuchado muchos minutos atrás. Para cuando arranca la grabación hemos olvidado ese comentario. En un momento dado, que hacen un reajuste del rodaje el foco dorado pasa a reducirse sólo a las personas que aparecen en plano. Entonces vemos cómo el cine distorsiona toda la imagen. La estampa soleada que veíamos de repente se revela una zona industrial gris. Lo único que queda en tonos luminosos es esa familia.

La escena del rodaje es un plano fijo. Representa el último tercio de la película. Es un ejercicio tremendamente radical. Vemos y oímos a las víctimas que la empresa quiere instrumentalizar. Es donde la película lanza los mensajes más ácidos después de habernos tenido unas dos horas siguiendo la jornada laboral extenuante de nuestra protagonista. Aunque ocupa un buen trecho de la película, no deja de ser sólo una sección de ella. Pero es tal la transformación de lo que nos habían contado que ocurriría en el rodaje, que se nos queda marcado en la memoria como una gran injusticia. Por otro lado, la película no usa muchos recursos para recrudecer esta humillación a la que sus personajes se ven sometidos.

El culmen de esta degradación de su relato será cuando su testimonio pase a no valer nada. Ni su voz ni siquiera su rostro. Se le hace pasar carteles verdes delante de la cámara. Carteles en los que la productora escribirá lo que contente a su cliente. Este desfile de cartulinas verdes se repetirá dos veces para que podamos ver el absurdo de la escena. Los carteles los sostiene el propio accidentado delante de su cara: él y su historia han quedado totalmente invisibilizados. Esa familia no puede actuar para reclamar su dignidad y respeto porque necesitan el dinero que les van a pagar por el rodaje.

Después de habernos compadecido nosotros mismos por esa pobre gente que ha estado aguantando esta humillación, mojándose bajo la lluvia, callados y quietos ante la cámara no pueden ir a comer porque su chófer tiene que salir ya del rodaje con prisa.

El juego del blanco y negro no deja de ser curioso. Sólo veremos en color lo que diegéticamente esté capturado por una cámara. El clip publicitario, sus vídeos para redes sociales, la película “Angela merge mai departe (1982)”… Los clips de esta película buscan construir un paralelismo entre las protagonistas de ambas películas. La pareja de actores protagonistas de aquella película interpreta a los mismos personajes en esta. Ella es Dorina Lazar. Él, por algún motivo, en la película antigua estaba acreditado como Vasile Miske, pero al parecer, su verdadero nombre es László Miske. Muestra también la destrucción del pintoresco barrio de Urano para construir un palacio brutalista.

La otra secuencia en color, muy extraña en la película, es aquella en la que vemos una serie de cruces. Una por cada víctima en una carretera de Rumanía de alta siniestralidad. Según nos cuenta la protagonista, los accidentes se deben a cómo conduce la gente. La productora austriaca se muestra escandalizada: que la policía debería hacer algo. Aquí hay un contraste de visiones muy llamativo: mientras que los rumanos creen que todos los males de su país se deben a la corrupción, quien viene de un país donde la ficción de la democracia funciona a pleno rendimiento, culpa a los propios habitantes del Rumanía por permitirlo. De nuevo esto es una crítica porque hemos visto a la protagonista conducir temerariamente durante toda la película. En particular la hemos visto cambiarse constantemente de carril para intentar sortear los coches en un atasco. Algo que no creo que se pueda reproducir llenando la carretera de extras.


viernes, 5 de julio de 2024

SAMSARA

Dir.: Lois Patiño
2023
113 min.

Tiene toda mi simpatía. Obligar al público a mantener los ojos cerrados durante varios minutos bien merece el apelativo que se le va dando de experimental. Lo cierto es que el resultado no llega a cotas deslumbrantes. Sí es encomiable que fuerce a la sala a cerrar los ojos. De hecho narrativamente está bien traído. Desde la butaca nos apetece percibir el viaje astral que propone. Además se utiliza la pantalla de cine como un elemento indispensable. Se necesita que los destellos de luz sean de gran tamaño para llegar a percibirlos a través de los párpados.

Aunque sea lo más característico de la película, lo que la hace diferente y su propuesta más atrevida, la película no pretende vivir de ello. Es una secuencia situada en mitad del metraje. Separa sus dos partes. Durante la primera mitad se nos prepara para este momento. Desde Laos se apela varias veces a lo espiritual del budismo. Se nos lee el texto budista de “Bardo thodol”. Con palabras vagas se apela a un viaje en el que el alma del difunto busca un nuevo cuerpo. Junto con los letreros iniciales que advierten de las escenas estroboscópicas esperamos que algo esté por venir. Pero cuando nos desplazamos a Zanzíbar no se vuelve a apelar a la filigrana que se acaba de marcar.

Con respecto al contenido de los dos fragmentos documentales hay momentos bellos, interesantes, de gran valor antropológico y hay momentos que se hacen pesados. Recuerda inevitablemente al cine de Apichatpong Weerasethakul. Por supuesto la primera parte en Tailandia nos hace pensar en “Tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas”. No sólo por la cultura monacal, sino por la dependencia de los bosques y el agua. El plano más bello de la película es, sin duda, la gran cascada en cuyas piedras se alzan las pequeñas figuras naranjas de los monjes budistas. Es una imagen imponente.

La segunda parte también tiene una estética muy particular. La fotografía cambia por completo. Dejamos los oscuros bosques y pasamos a soleadas playas. Agua azulísima, arena de playa blanquísima. Me llama poderosamente la atención las figuras femeninas, totalmente cubiertas de telas, calzadas con zapatillas deportivas occidentales. Metiéndose en el mar y mojando tanto el calzado como sus trajes.

Resulta interesante el testimonio de las mujeres que trabajan recolectando algas. Hablan de su oficio y explican que el agua residual de las piscinas de los hoteles turísticos es un riesgo para las plantas que les da sustento.

La fotografía en esta segunda parte hace algunas cosas inexplicables. Por ejemplo en el lado derecho del cuadro aparece una especie de destello rojo que forma una franja vertical.


viernes, 24 de mayo de 2024

LA ZONA DE INTERÉS

Dir.: Jonathan Glazer
2023
106 min.

Se ironiza con el reproche típico a “Lo que el viento se llevó”. El foco de la película se mantiene en los cotidianos dramas de la clase dominante mientras los perores crímenes contra la dignidad humana se perpetran al otro lado de un muro. La parte superior del cuadro está reservada para estas inevitables evidencias de la industria de la muerte. Vemos el humo de las chimeneas, los tejados de los bloques, las reconocibles torres de vigilancia, el humo del tren que llega al campo… Oímos, además, constantemente gritos y disparos en la lejanía.

Desplazando el interés de la narración a los nazis y obviando lo que ocurre dentro del campo se consigue pervertir su moralidad. Como el trabajo de Rudolf nunca se ve explícitamente, para la historia no realiza nada inmoral. Simplemente es un hombre que realiza su trabajo y es exitoso. Mientras, la mujer es caprichosa y prefiere quedarse la casa en el campo que Alemania les ha proporcionado antes que acompañar a su marido en su traslado de empleo. Esto obviando el holocausto, en el momento que cambiamos la perspectiva y pensamos en la masacre que permite a esa familia disfrutar de esa casa, la situación se vuelve perversa. Cuando la esposa enseña todo el reciento donde ellos viven dice la terrible frase: Auschwitz es el paraíso.

Peor todavía será cuando ella, amargada en casa se dedique a maltratar su criada judía. Cuando trabaje de manera insatisfactoria su ama la amenazará recordándole que su esposo puede decidir acabar con su vida y con la de toda su familia. Otro momento gravísimo es cuando llega la visita a esa casa y habla del campo de concentración con curiosidad. Menciona que una antigua amiga suya probablemente estará ahí dentro. ¿Quién sabe lo que estaría tramando? A pesar de que haya compartido tanto tiempo con ella, la propaganda antisemita la ha convencido de que seguramente tuviera algún contubernio que la hiciera merecedora de exterminio.

Toma la actitud de directores como Haneke de evitar que se condene explícitamente la atrocidad. En lugar se prefiere maltratar a los verdugos. Se les enfrenta por ejemplo a un infierno de fuego rojo cada noche cuando las chimeneas de los crematorios iluminan las ventanas. El otro momento en el que el holocausto se vuelve contra ellos es cuando está el padre con sus hijos en un río y el agua comienza a bajar turbia, llena de cenizas y de huesos humanos. Para cuando llegan a casa después de haber atravesado la lluvia sucia deben limpiarse ojos y nariz para terminar de expulsar la ceniza.

La película confía mucho en un espectador que quizás no necesita tener conocimientos de Historia, pero sí tiene que tener asimilada la imaginería de las películas del holocausto. Por ejemplo confía en que reconozcamos rápidamente las torres del campo, las casetas, los trenes… No sólo eso. Hay una escena en la que dos de los niños alemanes juegan con nieve del suelo. Es imposible no acordarse del perverso juego de “La lista de Schindler” en el que la nieva se revela como ceniza.

Un elemento importante para conseguir que el espectador no sienta rechazo por el padre de familia es no permitir darle más solemnidad de la que las insignias le puedan dar: cuando está con sus hijos en el río él aparece algo chepudo y en general con un porte nada admirable. Nos muestra el típico gusto nazi por la naturaleza. Tiene como momento cumbre el afecto que le manifiesta a su caballo: nunca le hemos visto expresar cariño a una persona.

La película tiene unas secuencias extrañas. Antes de que arrancara la película, tras el título, hemos tenido la pantalla en negro unos pocos minutos. La música es ominosa, etérea. Esta misma música la oiremos en estas secuencias también. La fotografía se vuelve un blanco y negro casi como si fuera el negativo. Al ser tan artificial se puede permitir resaltar las figuras humanas. De alguna manera nos demuestra que, aunque la trama se desarrolle en la casa de la clase dominante, hay individuos de la clase dominada que también tienen historias que contar y muchas veces más interesantes o trepidantes que los protagonistas del relato.


viernes, 26 de abril de 2024

QUE NADIE DUERMA

Dir.: Antonio Méndez Esparza
2023
122 min.

Me gusta lo obsesiva que es. Esa pesadez de la música de cuerda. Me gusta que enfatice mucho más cualquier anécdota que a la protagonista le resulta significativa que los elementos importantes de la trama. La trama principal me interesa relativamente poco y de hecho si tuviera más peso habría que sonrojarse ante la desvergüenza de la directora teatral que contrahace la vida de Lucía de una forma tan burda.

Lo que es una gozada absoluta son los diálogos. Son de una naturalidad arrolladora. Una charla tan vacía… Los personajes parecen tan perdidos en esos diálogos. Una sensación de no saber a dónde va ninguna de sus frases. Se interrumpen entre ellos. Consiguen situaciones de vergüenza ajena sin forzar nada, sin necesitar que los personajes sean risibles. Es una maravilla. Tan bien lo hace Malena Alterio que cuando conversa por primera vez con Rodrigo Poisón hay un abismo entre ambas interpretaciones. Si se nos dijera que sólo uno de los dos está actuando, sería evidente que ése es Rodrigo. Y me refiero aquí únicamente a su interpretación, porque toda la puesta en escena de este momento es maravillosa. Una forma de componer a ese personaje que la trata con gran insignificancia y ella disfrutando tanto de la vista que tiene delante a la vez que se muestra tremendamente torpe… Una delicia.

Como digo es muy llamativa esta primera escena de Rodrigo porque hasta entonces hemos tenido diálogos como el del primer taxi. Aquí la naturalidad de ambas es arrolladora. Es impresionante la verdad que desprende una actriz a la que solo vemos reflejada en el retrovisor de su taxi. Las conversaciones del taxi me gustan mucho. Me encanta su limitada conversación como podemos constatar cuando habla con una persona a la que le acaban de diagnosticar cáncer. La pobre utiliza los mayores desatinos imaginables: Los médicos se equivocan, esas cosas pasan.

Me enternece mucho su relación con su padre. Cómo se envuelve en ira cuando él se atreve a profanar los recuerdos idealizados que ella tiene de su madre. La forma de hablar de este hombre me recuerda a la de Tony Leblanc en “Torrente, el brazo tonto de la ley”. Los gritos a su padre son una exhibición interpretativa. Por desgracia esta conversación dará lugar a uno de los elementos que menos me gustan de la película. Su padre dice que su madre se suicidó porque no sabía vivir. Bueno, puede tener un pase como una frase cualquiera dentro de una conversación. Lo que me parece de una pretenciosidad terrible es cuando ella se pregunta a sí misma si sabe vivir. Es el tópico de tratar un tema trascendente con un lenguaje casi infantil… Me repele.

La relación con su padre termina con una muerte agónica pero brevísima. Esta decisión me gusta mucho. Me gusta que la trama se resuelva todo el rato a modo de postales. Incluso los asesinatos finales, que nos vamos viendo venir desde que se coloca los palillos del moño y que recuerdan a “Una joven prometedora (2020)”, no están rodados con una gran escena alrededor. La primera muerte sí tiene un contexto, pero al fin y al cabo es la culminación de la enfermiza obsesión que arranca la película; la segunda muerte sin embargo parece que está en la película como mero trámite burocrático.

Malena Alterio tiene momentos de absoluta simpleza. Esto hace que la diferencia de clase entre la productora teatral y ella sea mayor. Tenemos la absoluta paletada de tatuarse por un tipo al que vio un par de ocasiones. El hecho de que no sepa reconocer el aria más famosa del mundo y que base en ella toda su identidad. Me gusta mucho el último plano en el que ella canta con la boca muy abierta y totalmente silenciada por la música extradiegética.


sábado, 20 de abril de 2024

SUEÑOS Y PAN

Dir.: Luis (Soto) Muñoz
2023
92 min.

Nos situamos en un momento temporal muy difuso. Las noticias hablan de José Bono como presidente del Congreso de los Diputados. Ello nos sitúa al final de la década de los 2000. Podemos suponer que es un mundo sin teléfonos móviles ya que los teléfonos públicos tienen un par de escenas importantes. Pero la forma de hablar de nuestros protagonistas la percibo como contemporánea. Es cierto que no puedo asegurar que los coloquialismos que tanto abundan en la película sean extemporáneos. No sólo eso: los coches tienen pegatinas de haber pasado la ITV en 2022, el estadio del Atlético de Madrid está presidido por la palabra Wanda mientras elogian al jugador del momento: Torres.

Iba a criticar que se mostraran las Cuatro Torres de Madrid, pero descubro que para los años en los que se ubica la película, ya estaban construidas. El gusto que muestra la película por el ambiente urbano podría haber sido un terreno complicado por mostrar cosas que hace diez años no estuvieran edificadas. Pero, como muchas veces se centra en el nudo de carreteras del sur de Madrid, esto no es un problema.

Que los personajes tienen una relación particular con la ciudad lo vemos muy al principio. Tras huir de un robo uno de ellos calma el dolor de su pie metiéndolo en un charco de la calle. Lo hace con naturalidad. Así se nos brinda una imagen llamativa y que nos permite sentir que estamos en una clase social diferente.

El elemento más fuerte de la película es el absolutamente pasado de rosca George Steane. Es una metralleta hablando. Esa mirada de colgado total. Ese rostro delgadísimo. Me encanta todo él. Lleva una fuerza que la película percibe y parece que desnuda las escenas solo para él. Se renuncia al corte y a la música para que el actor pueda dar rienda suelta a su torrente interpretativo. Nada a su alrededor es como él. Su coprotagonista es infinitamente más calmado, reflexivo e intimista. Me encanta cómo grita a la mujer de servicios sociales que no les concede la custodia de un niño porque son yonkis. Cualquiera percibiría a este hombre como un yonki, pero difícilmente a su compañero.

La libertad que se le da a este actor a veces nos deja frases en el guión no particularmente brillantes. No me interesa particularmente la conversación en la que sueñan con ser futbolistas famosos. El tema en sí mismo no es novedoso, no hay problema en ello. Pero las frases con las que se desarrolla la escena me parecen clichés. Peor ocurre cuando están en la galería de arte en una suerte de turismo de clase y suelta la frase manida acerca de que el arte contemporáneo lo puede hacer un niño pequeño.

Una de las escenas en las que él más brilla es aquella en un prado en el sur de Madrid. Su amigo colapsa al verse colaborando con el narcotráfico mientras Sara está en un centro de desintoxicación. Esta escena es desnudísima. Me encanta la fuerza con la que se hablan. Me gusta cómo saca la navaja contra su socio, que no respeta el espacio de su amigo. Cómo este personaje, que es tan excesivo en sus formas, se mantenga consciente de la situación y bajo torpes frases como déjale que se ha rallado muestre tanta comprensión. Esta escena además se permite algo que empiezo a encontrar en el cine: permite a los actores trabarse. Es muy fascinante verlo porque la forma en la que dudan después de haberse equivocado en el texto es totalmente natural. Casi como si estuvieran esperando a oír corten. El personaje a quien más vemos sufrir repitiendo sus frases es a la mujer de servicios sociales, que deja un prolongado silencio después de haberse equivocado en el texto.

Sonoramente hay varios momentos muy interesantes. Por ejemplo aquel momento en el que Sara se está inyectando heroína. En el cuarto de baño los dos chicos y su hijo están jugando bailando con la música a todo trapo. Pero ella percibe como si cualquier sonido que pudiera hacer el mechero o la cuchara fuera ensordecedor. Nosotros, por ende, sólo oímos su respiración y los objetos que manipula.

Con la misma tensión está rodada una escena en la que Javi, casi por vicio, roba una cartera en una galería de arte. El silencio es absoluto. Mientras él va realizando con discreción tan delicado proceso, se intercalan imágenes de Dani tratando de seducir a una chica. Cuando parecía que él estaba desatendiendo por completo el robo, finge un oportuno estornudo que rompe la tensión de la situación y permite a su compinche realizar la extracción de la cartera. Me encanta la conversación posterior: tienes un ¿clínex? Los he visto más rápidos.

En el bagaje cultural de estos individuos ocurre algo curioso. Cuando están contándose la vida hay una cierta ignorancia fingida, no siempre con éxito. Y, por algún motivo, consideran conocida “La muralla” de Quilapayún. Hablan de esa canción como si fuera parte de su día a día y cuando se disponen a cantarla, se descubre que apenas la conocen… Es fascinante.


viernes, 23 de febrero de 2024

LA ESTRELLA AZUL

Dir.: Javier Macipe
2023
129 min.

Cuando se mantiene alejada del biopic me gusta muchísimo. Cuando cae sus ritmos y en las anécdotas biográficas… Ahí me pierde bastante. En consecuencia todo lo que tiene que ver con Argentina me encanta, lo disfruto mucho y me dejo embaucar por la ternura de la familia Carabajal y del guitarrero Peteco Carabajal en particular.

En algunos momentos se muestra la vida rural argentina con un cierto fetichismo. Terminando en la despedida de Mauricio, en la que dice que considera que se vive mejor en esa tierra lejana, sin todas sus obligaciones de su rutina zaragozana, que en España. No es sólo una visión del protagonista: la propia película disfruta de esa precariedad. Y nosotros con ella…

Mauricio me interesa sólo relativamente. Sus amoríos en España me dan muy igual. Me gusta más verle como guía, como persona a la que seguir en su viaje, que como alguien a quien le suceden cosas. Por ejemplo me gusta más ver la destrucción de su hermano que el reencuentro que ambos tienen en esa especie de limbo. Esta escena trascendente sí me gusta verla. Sobre todo por la habilidad del guión que se permite utilizar la metareferencia como herramienta para superar la muerte. Disfruto más de este juego formal que del contenido emocional de la escena. Me conmueve, sí; pero la conversación masculinísima entre hermanos me produce cierto rechazo.

Es mucho más emotivo el epílogo en el que la familia que hace 20 años convivió con el protagonista lo recuerdan con inmenso cariño. Por si este momento fuera poco, sentimos todo su cariño cuando un actor decide interrumpir el rodaje de los últimos planos para invitar a todo el equipo de la película a bailar con ellos.

Me gusta mucho la naturalidad de muchos de los diálogos. Sabemos que gran parte del cine actual tiene esta sensación como meta. Mientras que en “20.000 especies de abejas” teníamos una especie de realismo extremo, aquí tenemos algo que al cine parece que aún le da miedo mostrar: frases en las que los personajes se traban. No son muchas; pero la hija de los Carabajal tiene un par de diálogos en los que, quizás por su falta de academicismo interpretativo, manifiesta una soltura muy difícil de ver. La niña más pequeña de la familia tiene unos ojos oscurísimos. Me encanta esa mirada y este personaje en general es muy entrañable. Resulta también sorprendente la pericia del menor de los varones al tocar el bombo.

Los momentos mágicos me fascinan. Me gusta mucho la manera en la que se abstrae tocando el bombo legüero. Cómo se le acerca el demonio que le habla en alemán. Es muy fantástica la brevísima aparición que este ser tiene. Un diseño del personaje capaz de resultar memorable en tan solo un plano. Adoro, por otro lado, la despedida del hermano. Su texto me gusta, su interpretación de la borrachera no tanto, pero adoro ese plano secuencia en el que el bar se va oscureciendo mientras lo cierran y un parroquiano se levanta y dirige una inexplicable orquesta tocando a Bach.

El diálogo con el funcionario en un principio me genera cierta indiferencia. Mauricio está pidiendo un proyecto muy ambicioso. Por lo que sabemos Mauricio Aznar no tiene un gran puesto en la historia de la música. Sus pretensiones son quijotescas y lo raro habría sido que ese pobre funcionario decidiera enfrentarse a todo Zaragoza. Cuando dice que alguien hará una película dentro de 20 años me resulta muy divertido y estimulante. Pero cuando sentencia: Yo me moriré en dos escenas… La sala de cine enmudece.


viernes, 9 de febrero de 2024

ROBOT DREAMS

Dir.: Pablo Berger
2023
102 min.

Es divertida. La falta de diálogos nos aleja el temor de que los chistes se vuelvan excesivamente subrayados. Nunca se dicen remates innecesarios. El único momento en el que se señala el chiste es cuando el perro trata de hacer una llamada telefónica en una cabina pública. La gracia está en que nadie le contestará porque el cable del teléfono está roto. El problema está en que primero lo vemos nosotros y después lo ve el personaje. Pero bueno, todo sea esto.

No tendría por qué, ya que es una secuencia tópica, pero disfruto mucho la manera en la que el robot mira encantado el nuevo mundo en el que acaba de despertar. La manera en la que saluda a todo lo que se cruza. Supongo que el personaje no llega nunca a ser bobo y por eso me creo y disfruto de su ingenuidad.

El trazo del dibujo es limpísimo. La línea es firme y el color sólido. Me gusta por ejemplo que cuando el plano es de una mirada intensa, para evitar que se congele la imagen se da un ligero dinamismo a las pupilas. Pero todo esto hace que el dibujo sea calmado. Alejado de la estridencia. No hay deformidades histriónicas.

El final de la película es la aceptación de la ruptura, esta figura que a mí me gusta tanto. Un final al estilo de “Los paraguas de Cherburgo” o de “La La Land”. Es bonita la imagen del robot observándose. Sabiendo que ya no es el mismo que era cuando estaba con el perro. Cómo el tiempo ha pasado y él es un robot nuevo. Me gusta en general el tono dramático que se mantiene. Los momentos más sádicos me interesan menos. Me parece que buscan conmover  con una desgracia que desde la butaca nos llena de impotencia. Es terrible ver cómo le ocurren desgracias a un ser que no puede interactuar con su entorno, estilo “Mar adentro”. No me gusta que le amputen una pierna primero y que le terminen de desmembrar después.

Creo que una de las mayores virtudes de la película es la aceptación de los sueños como algo recurrente. En algunos momentos pareciera que los animadores tuvieran una colección de imágenes alrededor de las cuales hubieran construído una historia que las justifique. Y no hay mejor excusa que unos sueños. Así se permiten un desfile de flores, un personaje que le da la vuelta a la pantalla…

La película está plagada de referencias. Hemos tenido la mala suerte de que se tome “El mago de Oz” como cantinela recurrente. Pero se replica el juego de zoom en “Tiburón (1975)” o la sangre de “Psicosis (1960)”.


sábado, 3 de febrero de 2024

CHICKEN RUN: AMANECER DE LOS NUGGETS

Dir.: Sam Fell
2023
101 min.

Tremendamente predecible, llena de clichés y, por si fuera poco, referencias calcadas a la primera entrega, “Chicken Run: Evasión en la granja”. Las escenas se suceden con chistes de manual, con conflictos típicos. Se repite incluso la escena nada trepidante de un corredor que termina en un abismo de fuego. Es imposible no acordarse de “Toy Story 3”. Pero esta película ha demostrado ser tan poco osada, que no le damos crédito a nada de lo que pueda salirse de las convenciones.

No recuerdo si en la anterior película se da, o si yo era demasiado pequeño para verlo o si las cámaras no tenían suficiente resolución, pero he disfrutado mucho viendo cómo las huellas dactilares de los animadores se imprimían en la plastilina de los personajes.

Para mi gusto la película se iba demasiado de madre. Me refiero sobre todo al diseño de la fábrica de nuggets que tienen que asaltar (con su consiguiente plan que nos muestran y que después fracasa estrepitosamente). Me parece que todo está demasiado preparado para que la película tenga elementos con los que jugar. Me resulta muy difícil ver las ocurrencias de manera lúdica, porque todo lo que se hace, después se recupera como pequeños deux ex machina.

Es un desastre el paralelismo con “Dawn of the Dead”. Lo tenemos en mente porque aparece en el título. Pero todo se reduce a una escena tonta, con nulo poder visual y que requiere una reducción drástica de la verosimilitud. Hay un pequeño guiño que resulta sorprendente con una cita a “Tiburón (1975)”.


viernes, 12 de enero de 2024

CREATURA

Dir.: Elena Martín
2023
112 min.

Es una maravilla. Está escrita con mucha delicadeza. Hay muchos diálogos que me gustan mucho. Creo que los personajes hablan con mucha sinceridad. Creo que se aleja de estereotipos a la hora de tratar los problemas que trata. Las relaciones son mucho más complejas que problemáticas. Me gusta que el padre se sienta alejado de su hija pero no indiferente, no se cierra a lo que no comprende. Cuando ella quiere hablar acerca del poco cariño que se manifiestan, él se siente incómodo y se marcha de la habitación. Pero esto está hecho de una manera preciosa. Yo me he reído mucho en esta escena.

La otra escena que recuerdo con mucho asombro es la conversación que tiene la pareja protagonista y que termina en ruptura. Él le dice después de haberlo pensado mucho que el problema de esa relación es que no excita a su pareja. Pero todo lo que sucede aquí es una maravilla. Veo sentimientos muy complejos expresados de la mejor manera que ambos saben. Cada uno expone su posición, pero no hay superhéroes de los sentimientos que todo lo aguantan, no hay una gran lucha de egos. Creo que hay dos personas con sus ritmos tratando de entenderse. Está muy bien rodada, muy bien interpretada y muy bien escrita. Se usa una casi imperceptible música. Se construye un momento muy delicado.

Con respecto a la sexualidad femenina, me parece que se reparten muy bien las culpas. Creo que la posición de la abuela según la cual las violaciones son culpa de las chicas casquivanas se expresa, se juzga duramente, pero ello no se tematiza. Es algo que estaba en la sociedad pero no la regía. Por el contrario, lo que la afecta más directamente a la protagonista es el hecho de que el chico que le gusta no quiera salir con ella porque la llaman guarra. Me gusta también la manera en la que la fuerzan a mantener su primera relación sexual.

Diría que lo que me permite acompañar a la protagonista en su adolescencia sexual es que ella no rechaza el sexo, no rechaza a los hombres. No es un mundo del que abdique. Aunque su relación con el sexo sea tormentosa nunca se resigna a abandonarlo. Así tenemos esa escena con interpretaciones delicadas en la que las dos adolescentes se quedan mirando a un exhibicionista en internet. Me gusta porque ni siquiera se habla de si les gusta lo que ven o no. Sólo vemos sus caras encandiladas. Es una escena que no juzga a sus personajes.

Cuando un hombre que a ella le gusta se le acerca en una fiesta, ella disfruta la situación. Pone sus límites. Él trata de ir más allá. Ella quiere pararle los pies, pero no quiere dejar de divertirse. Me gusta que ni él aparezca como un depredador ni ella como una víctima:

— ¿Sería mala idea si te intento dar un beso?

— Peor idea que el franquismo.

Siempre que se lee acerca de esta película el adjetivo incómodo aflora tarde o temprano. Lo cierto es que no hay nada que ocurra que sea particularmente escandaloso. Una niña muy pequeña siente excitación genital. Esto sobre el papel no tendría gran repercusión. Lo que resulta muy difícil es verlo en la pantalla. Digamos que lo terrible es ver a una niña pequeña involucrada en esa situación. Nos aliviamos pensando en que la directora no ha cogido a una niña cualquiera de la calle, que hay unos padres que han dado el consentimiento para que aquello se rodara.

La sexualidad infantil hoy en día está muy en boga y ha tenido una relación cercana al discurso progresista por lo menos desde el 77. Siendo una película independiente que necesita una cierta repercusión para poder hacer taquilla, yo sentía un cierto temor casi morboso por saber hasta dónde se recrudecía la apuesta. Cada vez que la trama volvía al pasado lo que veíamos se convertía en cosas más y más explícitas. En ese sentido fue un alivio cuando la película terminó.


viernes, 17 de noviembre de 2023

ZOEY 102

Dir.: Nancy Hower
2023
0 min.

Los personajes son irreconocibles salvo por sus detalles más anecdóticos. Logan sólo nos resulta reconocible cuando lo vemos con una camiseta sin mangas. Chase sólo conserva respecto a la serie el chiste recurrente en el que se choca frontalmente con cualquier cosa. El actor ni siquiera hace el esfuerzo de mantenerse escuálido como su personaje de la serie.

La trama es absolutamente tópica. Son personajes a los que suponemos adultos pero cuyas motivaciones y decisiones son absolutamente propias de adolescentes. Si la película se sostiene gracias a la nostalgia no puedes tener una trama dirigida al mismo sector de la población que la serie: tu público ha crecido.

¿Qué más le da a Zoey que la boda se celebre cerca del plató del reality show? ¡Si pretende trabajar con un pinganillo le da igual dónde estén! Lo del actor contratado para fingir ser su novio y dar celos a Chase no puede estar más manido. El chiste con el que cierra la película, que desvela que el actor es el asesino que anda suelto por la zona nos lo vemos venir desde muy lejos.

El chiste con el que arranca la película: la pedida de mano en la segunda cita está hecho de la manera más torpe posible. En general los chistes no funcionan. No me refiero en cuanto a líneas de diálogo. Me refiero a que son situaciones caóticas, que parecen descartes de la serie. Nunca se ha hecho un esfuerzo por adaptarlas al ritmo de la película. Por ejemplo cuando aparecen con el guaperas de reality con la cara pintada Zoey hace el gag mil veces visto y siempre como fracaso estrepitoso de quien tiene que dar un discurso para distraer a su público de algún marrón que quiere esconder. Para ello hace aspavientos y gestos vergonzantes.

No me creo de ninguna manera que alguien como Zoey, que trabaja en un mundo feroz como las producciones televisivas, no tenga la suficiente asertividad como para manejar esa situación. Es imposible que hubiera durado nada en ese mundo. Por delirante e innecesario me gusta el chiste, con poquísima repercusión, consistente en que el participante del reality pierda la memoria de los últimos 6 meses. Es inesperado. ¿Cómo saben que son 6 meses? ¿Por qué esa pérdida de memoria deviene en esa actitud tan inexplicable? ¿Cómo nadie se da cuenta? ¿Nadie decide llevarle al médico?

Por motivos similares me gusta que la escuela en la que estudiaron resultara un fraude. De alguna manera es un gesto de irreverencia al referente homenajeado. Como contrapartida a los fans se les da el beso entre Zoey y Chase que estaban esperando.

Me parece bastante salvaje cómo se trivializa el alcoholismo de Zoey sobre todo teniendo en cuenta las complicadas circunstancias que Jamie Lynn Spears ha sufrido y que son por todos conocidas. Del mismo modo me parece escandaloso el mundo laboral salvaje que se muestra al final de la película. A modo de broma un productor despide a un empleado a capricho de Zoey y ella traiciona sus principios por un aumento de sueldo.


domingo, 5 de noviembre de 2023

ESTA AMBICIÓN DESMEDIDA

Dir.: Santos Bacana
2023
118 min.

Un making of más que un genuino documental. Había poco material que fuera de real interés y más parece un pase VIP para curiosos que quieran enterarse del intríngulis.

Tiene tres partes muy marcadas, con temáticas muy distintas. La única en la que se trata el tema creativo es la primera parte. Ahí vemos a alguien conceptualizando un disco, reuniéndose con artistas cubanos. Esto me interesa porque veo experimentación musical. Es bonito escuchar el estado embrionario y torpe de canciones hoy consagradas. Me gusta mucho escuchar la pobre y dubitativa interpretación de la introducción de “Muriendo de envidia”.

Las otras dos partes apenas tienen nada de artístico. Entiendo que el título de la película hace referencia a una gira demasiado colosal para llevarse a cabo. Un tipo que tiene unas ideas tran grandilocuentes que se arruina él y quien tiene a su alrededor para conseguir el espectáculo que él tiene en la cabeza. Lo cierto es que nunca me llega esta imagen de “Fitzcarraldo”. Constantemente veo a un tipo que, sí, renuncia a sus ganancias, pero tiene un montón de gente a su lado resolviéndole problemas.

Respecto a la tercera parte es el éxito en que por fin se convertiría la gira. Todo el tinglado que se monta para levantar ese espectáculo. Aquí la producción se vuelve muy profesional y se busca magnificar lo que hay en el escenario. Funciona pero creo que es demasiado comedido. Entiendo que pensando en el público de televisión, la película no se permite dejarse llevar por el directo. Como mucho escuchamos una estrofa de las canciones. En una sala de cine la energía que se produce te permitiría tragarte el concierto entero y cuando las canciones se cortan, me resulta bastante frustrante.

En general creo que hay personajes suficientemente carismáticos a su alrededor. Pienso sobre todo en la familia Carmona. Es gente que se come la cámara con cada aparición. Me encanta cuando están de camino a un concierto, todo el mundo con los nervios a flor de piel y se descubre que uno de los que van a actuar esa misma noche va conduciendo y narrando a cámara la vez que estuvo negociando una actuación para Beckam. Me hace mucha risa cuando están escuchando música callejera, fuertemente percusiva y comentan dos flamencos: están tocando por bulerías.

Me divierte mucho más la historia de los chorizos (con ese comentario de C. Tangana: Es bonito Alcorcón) que todas las desgracias técnicas tocando en América. Prefiero las intervenciones de estas personas que tienen un peso narrativo en el documental que no su séquito, de cuyo trabajo no dudo, pero que parece que su única labor es ser una referencia de confianza para él. Hay un tipo que trabaja en su empresa y cuyo único momento relevante en el documental es aquel en el que pide más dinero por una gira que va a salir a pérdidas. Hay otro mazas que es la persona más flipada del mundo describiendo que para saber lo que necesita Pucho, tiene que vivir como pucho. ¿Qué le vemos hacer? Estar.

No soporto en absoluto a su madre. Me parece una especie de nueva rica, con una especie de altivez de quien tiene la suficiente confianza como para desmontar el ídolo que es C. Tangana. No soy capaz de describir cómo me repele la manera en la que se refiere a su propio hijo como Pucho.

En este sentido, también siento un cierto rechazo hacia la escena en la que se abre emocionalmente a sus amigos en el patio de su chalet de Madrid. Por muchas lágrimas genuinas que haya, no dejo de pensar que eso es un documental autorizado, por lo que lo veo como su fuera un reportaje para la prensa rosa.


viernes, 29 de septiembre de 2023

EXTRAÑA FORMA DE VIDA

Dir.: Pedro Almodóvar
2023
31 min.

El mayor problema que tiene es que, para cuando nos hemos encariñado con los personajes, la película ha terminado. No digo que sea un mal final. La película es suficientemente evocadora con un final así: ¿Qué harían dos hombres solos en un rancho? Cuidar el uno del otro.

Quizás por estar tan al principio el fado que canta ese portugués de piel bronceada no tiene la fuerza dramática que la mirada perdida de su intérprete pretende. A él se le ve abstraído y nosotros acabamos de llegar a esa escena, es imposible que hayamos entrado en la narración tan rápido.

Lo que más llama la atención de la película es el escenario en el que los dos protagonistas yacen: la casa del sheriff. Es un diálogo que lleva todo el peso narrativo de la película y que no termina de transmitirme una gran implicación. Las paredes de esta habitación son de un verde muy falso. Hay algo en esta escena que parece que se haya grabado con un croma, pero la iluminación que entra por la ventana de esa habitación sí parece natural… Es un poco extraño de ver. Sobre todo porque es una escena muy desnuda, es imposible no fijarse en algo así.

Aunque las imágenes son apasionadas, la escena de juerga delante de los odres de vino en la que los dos vaqueros homosexuales retozan entre ellos mientras las mujeres hispanas que los acompañan les dejan solos no me transmite un gran romance. Parece más una relación festiva la que ellos tenían. Si consigo creerme que tuvieron implicación emocional es por el montaje de los rostros de ambos hombres al recordar aquellos días.


viernes, 4 de agosto de 2023

OPPENHEIMER

Dir.: Christopher Nolan
2023
180 min.

Poca historia. Muchos actores que no interpretan, que sólo encarnan nombres famosos por motivos documentalistas. Conflictos sobrevenidos. Diálogos estereotipados. Antagonista irrelevante. Una explosión atómica que sólo puede apabullar en las pantallas con un tamaño de varias hectáreas. Entiendo que si todo el campo visual del espectador está ocupado por llamaradas, sea impactante; pero en una sala de cine normal queda muy descafeinada. Estéticamente la supera la explosión de Lynch en la tercera temporada de “Twin Peaks” y es mucho menos ominosa que el incendio de “Apocalypse now”.

Nolan ha conseguido fraguarse un estilo en el que se disimule totalmente su torpeza narrativa. Al no apagar nunca la música las escenas pasan ante nosotros sin que parezca que hemos llegado realmente a alguna parte. Nunca sabemos si será una escena larga o estamos ahí de pasada. De esta forma es capaz de meternos escenas de duraciones arbitrarias, en las que no se construye nada narrativo y en las solamente se dispensa la información que Nolan necesita. Además con ese juego de prolepsis y analepsis suspende la linealidad de la narración de manera ficticia. Así se permite retomar y adelantar escenas para repetirnos la información que él necesite en cada momento.

Bastante sangrante es el caso en el que un tribunal (que pone en duda que el pasado comunista de Oppenheimer le permita pertenecer a la Comisión de Energía Atómica) pregunta a su antiguo jefe si, con el vigente reglamento de McCarthy volvería a contratar a Oppenheimer. Todos sabemos lo desquiciado que fue el macartismo, evidentemente Oppenheimer estaría desterrado. No hay misterio en esta respuesta. Nolan decide que es el rey del misterio y detiene en este punto la escena. Esta escena no está inserta en la narrativa principal. No va a articular una analepsis a partir de este punto determinante. Es sólo una pregunta más de un eterno cuestionario y Nolan nos hace esperar alrededor de una hora para que diga que no, que no le contrataría.

El hecho de que haya rivalizado en taquilla contra “Barbie” hace que haya cosas que nos saltan a la cara. Es una coincidencia, pero es gracioso que a Oppenheimer le guste pasearse a caballo por sus dominios de Nuevo México. Lo que es totalmente bochornoso es la primera relación sexual que tiene con su amiga del partido comunista. Ella botando sobre Oppenheimer mientras sujeta un libro escrito en sánscrito en el que Oppenheimer lee soy el destructor de mundos es un ridículo que no puedo soportar. Sería criticable también el papel de absolutos complementos que las dos mujeres de la película tienen con respecto al protagonista, pero siendo honestos esto les ocurre a todos los personajes.

Le ocurre incluso a Einstein. Hay una escena a la que la película vuelve una y otra vez. Una conversación a la orilla de un estanque. Se supone que este momento es crucial para el antagonista porque él considera que Oppenheimer conspiró contra él y puso a Einstein en su contra. Lo cual demuestra un ego impresionante por parte del personaje de Robert Downey Jr. Lo que me molesta es que nunca nos importa lo más mínimo lo que le ocurra a este tipo. Se supone que el descrédito al que será sometido por parte de Rami Malek debería ser una justicia histórica para Oppenheimer, pero realmente no cambia gran cosa…

¡Pero elogiemos esta actuación! No es que sea un gran personaje el de Robert Downey Jr., pero sí sorprende verle en este registro. Es la primera vez que le veo hacer un personaje algo diferente. Del mismo modo, la actuación de Cillian Murphy es muy agradable de ver. Digamos que la actitud de observador que en general mantiene su personaje hace que no tenga que defenderlo en actuaciones demasiado críticas. Me parece que los cambios de edad quedan muy convincentes en ambos actores. Lo que peor resultado tiene es la última imagen de Oppenheimer recibiendo homenajes siendo ya viejo.

La primera parte más primera, en la que Oppenheimer es un genio de la física, me aburre porque está llena de clichés científicos. Es terrible ver ese tópico en el que el científico explica a sus colegas científicos cosas que ya saben. Es aberrante oír a físicos hablando en unidades anglosajonas. A pesar de todo, la expectación por ver la explosión me mantiene interesado.

Todo el metraje tras la detonación me aburre tremendamente. Creo que el único momento salvable es aquel en el que no es capaz de explicarnos por qué está en contra de la bomba de hidrógeno. De hecho es el único momento que justifica el calificativo de egocéntrico que tanto hemos oído hasta esta declaración. Según se nos dice Oppenheimer está contento con que la bomba lleve su nombre y no quiere que el poder armamentístico de Estados Unidos lo abandere el inventor de una nueva bomba. Pero por lo que sabemos no está del todo cómodo con ser una personalidad pública.

Me gusta la idea de que el ejército seleccione a Oppenheimer no a pesar de sino a causa de su dudosa reputación. Siendo alguien cuya carrera pueden arruinar sin esfuerzo se aseguran de que trabaje dócilmente para ellos.


viernes, 28 de julio de 2023

BARBIE

Dir.: Greta Gerwig
2023
114 min.

Me ha parecido extraña. Varios momentos los vemos con incomodidad. No sólo por la cantidad de gags que entran con dificultad o que se desploman por su propio ridículo, también porque se lanzan mensajes que retuercen, a veces siendo extremistas y otras veces parece que quiera satisfacer a aquellos hombres que, ante cualquier reivindicación feminista proclaman: ¿Y si fuera al revés?

Una cosa a la que nunca llego a acostumbrarme y que ocurre en varios escenarios es la imperfección de la imagen. Me refiero sobre todo a la iluminación inexplicable que hay en la casa de la Barbie rara. Pero este aspecto de telefilme se mantiene cuando Barbie y Ken pasean por las calles de Estados Unidos. Ocurrirá algo parecido más adelante cuando Ken tenga su número de baile sobre fondo blanco con todo el cuerpo de baile vestido de negro; la coreografía no es manifiestamente errada, pero sí tiene evidentes carencias de sincronía. La única interpretación que encuentro es la intención de realzar la imperfección del mundo al contraponerlo con el idilio en el que vive Barbie (imperfección que hace aguas al ver la pintura intacta del Chevrolet). Gran parte de esa primera secuencia me resulta saturante. Esa última coreografía en casa de las Barbies, con tanta gente, tanto brillo, tantas luces… La horterada hecha escena.

El humor creo es muy irregular. Algunos de los gags nos los vemos venir. Otros no son graciosos por lo sobreactuados. Y más de una vez el chiste queda bien planeado de forma elegante y hay un impulso irrefrenable por hacer todo explícito y explotar el chiste hasta arrebatarle cualquier efecto cómico. Pienso en dos momentos. Por ejemplo aquel chiste en el que los ejecutivos de Mattel están persiguiendo a Barbie por los cubículos de las oficinas. Es un montaje físico que me gusta aunque creo que en vez de abrazar la composición estética decide que todo el mundo corra de una manera cómica cuya eficacia es discutible. Sea como fuere, el máximo directivo dice: es más rápido si atravesamos los cubículos trepando. Es gracioso, es un chiste que podría haberlo hecho Steve Carell en “The Office”. Cambio de plano en el que Barbie está logrando escapar. Pues la película decide volver a ese chiste para ver cómo este hombre cae al suelo en el slapsick más zafio.

Otro ejemplo: aquel en el que en la junta directiva de Mattel todos los cargos los llevan hombres. Para este punto de la película Ken ya se ha fascinado con el patriarcado. Es decir: ya estamos pendientes a esta clase de cosas. Pero no sólo es eso: es que estamos en 2023. Los espectadores ya somos conscientes de que los estudios hacen grandes esfuerzos por cumplir con todas las cuotas de representación. Evidentemente nos salta a la vista que en ese gabinete sólo hay hombres: el chiste ya está hecho. Aún así cuando llegue Barbie a ese despacho tiene que estar preguntando por la mujer que ocupa cada puesto de responsabilidad. Con la primera pregunta ya habría sido verbalizar un chiste que ha funcionado bien, pero es que insiste hasta que nos quede bien clara la contradicción y la injusticia de los puestos de poder.

Por otro lado y menos relacionado con el lado cómico, está la falta de fuerza de todas las críticas hacia la juguetera. Es muy difícil sentir que ahí se está diciendo algo valioso cuando en los créditos iniciales hemos podido ver su logo a todo tamaño. Creo que se dicen cosas interesantes, pero de alguna manera todas las críticas posibles parecen descafeinadas si tienen el beneplácito de Mattel. Se me dirá que difícilmente se puede hacer una crítica realmente valiosa si hay capital de la Warner en el proyecto, pero lo que yo critico es el aspecto estético de esta reivindicación. La película empieza con una aseveración muy fuerte y que uno podría llegar a creerse que es hiriente: los problemas de las mujeres se han resuelto gracias a Barbie. Pero inmediatamente sabes que ese mensaje es totalmente complaciente y que la película es un blanqueamiento de la juguetera. Más aún cuando sabemos que cuando Mattel se sintió difamada por la célebre canción de Aqua, no dudó en excluirla de la película.

Me parece muy disfrutable la escena en la que Sasha y otras niñas adolescentes recién politizadas le dicen a Margot Robbie la batería de críticas hacia las grandes corporaciones en general y Barbie en particular. Me encanta que la última palabra de esta somanta sea fascista. Agradezco abundantemente que el periodo de aceptación del fenómeno sobrenatural se reduzca a esta pequeña escena.

En general me gusta mucho la fascinación de Ken por el mundo patriarcal. Me gusta mucho cómo cree que los caballos son una extensión de la masculinidad. Me gusta cómo pretende entrar a una empresa sólo por ser hombre y se le contesta sin pudor: más bien hoy en día es al revés. Cuando él dice sorprendido que piensa que están haciendo mal el patriarcado le responden: Lo estamos haciendo bien, pero lo disimulamos mejor.

Es incómodo de ver el momento en el que las Barbies hace una rebelión para mantener el matriarcado en Barbieland. Pareciera que cualquier reivindicación de género no es posible llevarla a cabo si no es con manipulación, casi con fraude electoral. Pero sí me gusta la lectura de la masculinidad de manual que convierte a los hombres en seres predecibles y maleables. He de decir que el enfrentamiento en dos bandos me resulta más extraño con la idea de hombre que se había dibujado hasta entonces.

No me gusta, pero soy consciente de los tiempos en los que se ha escrito esta película, que se reivindique una Barbie normal. No me gusta constatar la mala relación de la sociedad en general con los modelos a seguir y su conformismo más absoluto. Del mismo modo tampoco me gusta, pero no me sorprende en este tiempo hiperindividualista, que haya esa reivindicación de la búsqueda de la identidad. Ese discurso en el que Ken necesita valorarse en sí mismo sin relación a Barbie… Un discurso que se tambalea cuando recordamos a Alan que, por no estar articulado en referencia a Barbie, queda reducido a lo anecdótico. Esa escena de grandísima trascendencia en la que Barbie habla con su creadora acerca de si ser humano merece la pena o no, es básicamente el argumento de Pinoccio. No llega mucho más allá. La diferencia es que aquí está planteado con un cierto peso a mi parece excesivo para una metafísica que difícilmente encuentra relación con el ser humano. Son reflexiones metafísicas para un muñeco, la única posible translación a la vida humana es la diatriba entre suicidarse o no.


viernes, 21 de julio de 2023

ASTEROID CITY

Dir.: Wes Anderson
2023
104 min.

Lo que más llama la atención es la elección del formato del cuadro. Wes Anderson es un director que llena la imagen de detalles. Esto es muy fácil de hacer cuando tu cuadro no es tan apaisado como en este caso. Quizás me senté muy atrás en el cine, pero en los planos generales yo veía muchas veces cosas moverse por la pantalla sin llegar a distinguirlas bien. Cuando está en otro plano de realidad en el que el cuadro se vuelve cuadrado se nota que sabe mucho mejor qué hacer con el espacio de que dispone. Pero tampoco rellena la pantalla porque para obtener el formato cuadrado se ponen bandas negras verticales, por lo tanto nunca se despliega el terreno de Wes Anderson al completo. En una escena en blanco y negro, en la que un hombre habla con Scarlett Johanson, ella está en primer plano y él está reflejado en un espejo diminuto en una esquina. Esta es la clase de composiciones que reconocemos como propias del director y que no le terminan de funcionar del todo bien. De hecho en algunas ocasiones los personajes se hablan de una ventana a otra. Es decir: los enmarca en un formato cuadrado.

Con respecto a la inmensidad de caras reconocibles que tiene el reparto hay una que llama poderosamente la atención. Quizás simplemente sea que al resto ya los hemos visto con esos rostros desprovistos de toda emotividad, pero ver a Steve Carell encarnando a un personaje de suma amabilidad y cuya toda comicidad está en su estoicismo casi parece un desperdicio de elección de reparto.

Hay un chiste que me gustó mucho. Entiendo que es por mi filia personal por el cine que abraza su propia artificiosidad. Me refiero al momento en el que, en mitad de una escena bastante normal, Bryan Cranston aparece de la manera en la que aparecen sus personajes, simplemente a hacer la broma de que él no pertenece a ese nivel de realidad.

Como se nos muestra una serie de personajes que se supone que están haciendo el montaje teatral que es la propia “Asteroid City” se habla de ese texto. Por supuesto se tiene que decir que la obra es mala. Quizás lo sea. Lo más llamativo es que se habla de cosas que aún no hemos visto. Se discuten líneas de texto que aún no han hecho los personajes… Esto me gusta. También me gusta mucho que la historia que nos plantean sea imposible que pertenezca a un montaje teatral. Me gusta mucho que se hable de una mujer difunta en cuya foto aparece Margot Robbie. Conociendo a Anderson me habría creído que ella no sale en toda la película. Aun así en el nivel de realidad en blanco y negro la vemos como actriz, trabajando en el teatro de al lado y repitiendo la puesta en escena que tienen los diálogos de este hombre con Scarlett Johanson.

Me gusta mucho el momento del alienígena. Me gusta su diseño. Me gusta su comicidad y me gusta le mezcla entre la naturalidad de sus movimientos comparado con el hieratismo de los personajes de Wes Anderson a la vez que no se busca una animación realista de este personaje.


viernes, 19 de mayo de 2023

ASEDIO

Dir.: Miguel Ángel Vivas
2023
99 min.

La protagonista es policía. Los antidisturbios son seres violentos. Cuando van enfundados en sus uniformes agreden a todo lo que se les cruza. Si les arrojan un microondas desde el edificio que están a punto de allanar, ellos lo patearán. Roban. Gritan. Ejercen su violencia contra la población civil para, segundos después recriminar la actitud idéntica de un compañero. Con un ser así, resulta muy difícil empatizar.

Cuesta mucho pillar el tono de la película. Para cuando hemos aceptado que será una película de un escenario único, nuestra protagonista ya tiene muy pocas esperanzas de triunfar y ya está perdiendo sangre. Parece una película en la que lo mejor que la puede pasar es morir y quedar como mártir; porque cualquier otra opción derivaría en una típica situación del pobre individuo contra un sistema corrupto. No queríamos ver esto. Principalmente porque para que esta trama resulte interesante, necesitamos que el pobre individuo tenga ideales. Esta chica no tiene nada de eso. De hecho la película lucha desesperadamente por sacarle un ápice de humanidad al colocarle una madre senil. Una madre que no tiene que ver con nada y que parece puesta ahí sólo para que Natalia de Molina no tenga un personaje tan perverso.

El hecho de que sea una actriz tan famosa tampoco ayuda a bajarla de su posición de poder. Sí me gusta un poco que un actor como Francisco Reyes, de la raza de actores omnipresentes en las producciones de plataformas tenga un papel tan poco agradecido para su imagen. No me refiero a que interprete a un villano, sino a que pocas veces puede explotar sus facciones hechas para los carteles promocionales. Diría que este no mostrarse es lo más interesante que ofrece la intensísima conversación que mantienen a través de la puerta con la radio.

El estilo de plano secuencia no estricto muchas veces parece de videojuego. Los pasillos del edificio tienen un deterioro que no parece cuadrar con la obra nueva que muestra la fachada. Cuando ella entra en el ascensor casi podemos imaginar un letrero en la esquina inferior derecha que diga Cargando… El momento en el que se produce mayor extrañeza por la fotografía e iluminación artificiales es aquel en el que descubre a todas las personas que están en los sótanos del edificio escondiéndose de la redada. En esta secuencia llama la atención que, sin cortes, se usa una fotografía suficientemente versátil para todos los tonos de piel. Algo muy distinto a lo que ocurre cuando visita a ese hombre de piel oscurísima y ojos casi rojos. Esta escena está diseñada para que esta figura despliegue todo su poderío, y lo consigue. También es cierto que la manera en la que se justifica este encuentro también es muy propia de la narrativa de videojuegos: en la que un personaje cualquiera le da a nuestra protagonista una misión, un nombre y prácticamente asistimos a un enfrentamiento contra un jefe final de un nivel.

Demasiadas veces se nos da la información de una manera totalmente artificial. Demasiadas veces siento un miedo por parte de la película de que no nos estemos enterando de las intenciones de cada policía y de dónde está situado todo el mundo. No sería tan terrible si no tardara tanto en asumir el artificio. Por momentos se mantiene un naturalismo, necesario para que sean efectivos los asesinatos de los policías corruptos, pero que hace aguas por todas partes. Por eso creo que la película coje cuerpo cuando ella dispara una bomba de humo contra su compañero dejándolo a merced de las hordas que le asedian. Por poco tiempo creo que aquello se puede convertir en una masacre y que ella deje de ser poco más que la guía de la cámara y desencadene cosas divertidas. Pero todo es demasiado amigable. La máxima concesión que se nos hace es la promesa de un cóctel molotov que arrojará contra otro policía.