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viernes, 27 de enero de 2023

MÁS ALLÁ DE LOS DOS MINUTOS INFINITOS

Dir.: Junta Yamaguchi
2020
70 min.

Buena premisa. Pone claros sus límites. No intenta volar más alto de lo que debe. Las torpezas de sus personajes son las justas para darnos conflictos. La artificiosidad de la actuación japonesa ayuda a que nos creamos las ingenuidades de todos los personajes.

El plano secuencia tampoco es más pretencioso de la cuenta. Vemos dónde están los cortes. Son evidentes. Algunos son más burdos que la cámara hundiéndose en la americana en “La soga”, pero funcionan mejor. El montaje digital permite a la película tener muchos más cortes y por lo tanto no hay que hacer proezas tan monumentales como las que tenía que hacer Hitchcock. No sé si los dos minutos a los que nos ata el bucle se cumplen a rajatabla. Pero desde luego la falta de cortes obliga a que haya suficiente espacio para que nos lo creamos. Funciona perfectamente.

Una prueba de lo bien escrita que está la película es que no se abandona la premisa. Incluso cuando la película tira por unos caminos demasiado aventureros para las actitudes pueriles que han tenido los personajes ante tal prodigio, las pantallas que provocan el bucle siguen presentes. Para mi gusto se explica demasiado la mecánica del milagro. Tres o cuatro veces. Y por si no lo hubiéramos visto explicado suficientemente explícito, se tiene que contar de palabra el efecto famoso Droste. A pesar de eso no tenemos que esperar mucho rato a que los personajes se crean la premisa. Esto se hace rápido y siempre es de agradecer.

Me gusta que la escena más climática, con los mafiosos, sea tan lúdica. Cómo se le provee de elementos que le sirven para derrotar a los malos. Me gusta que cuando termine esta escena y se nos insinúe un tramposo final feliz escuchemos una música alegre. Como si ahí no hubiera pasado nada.


viernes, 16 de septiembre de 2022

OTRA RONDA

Dir.: Thomas Vinterberg
2020
116 min.

La película plantea un experimento cuyo desenlace más lógico es desastroso. Por tanto no es sorprendente el desastre al que los protagonistas quedan abocados. Cuatro hombres profesores de instituto, que pasan los 40 años, deciden pasar todo el día ligeramente borrachos. Al principio se sienten más confiados y desinhibidos y terminan siendo alcohólicos y rompiendo sus familias, quien la tiene.

La película refleja en el alcohol los deseos de ser jóvenes. Los jóvenes se emborrachan como divertimento principal. Ellos echan de menos esta sensación de libertad y con su constante y pequeña dosis de alcohol esperan recuperar deseos de juventud.

El final parece posicionarse bastante a favor del alcohol, al menos como elemento de diversión. Pero en las primeras fases del experimento hemos visto que les funcionaba muy bien para recuperar su autoconfianza perdida. De hecho uno de los alumnos se emborracha antes de un examen para soltar su lengua. En conclusión, pareciera que el mensaje es del estilo el veneno está en la dosis.

Estilísticamente es limpísima y con la profundidad focal muy baja. Lo que el cine europeo lleva años haciendo. Las interpretaciones no están mal, pero el drama no funciona demasiado bien. Porque desde que se nos presentan los problemas nos vemos venir sus desenlaces. Sus mejores momentos son los puntos cómicos de la borrachera, pero claro, esto va en contra del mensaje de la película.

Si no fuera por el baile redentor final en el puerto, con resonancias al baile de las escaleras de “Joker”, uno pensaría que la película tiene un mensaje existencialista. Por algo se trae a colación a Kierkegaard varias veces. La vida matrimonial es monótona y cualquier intento de hacerla más interesante va a desestabilizarla.


viernes, 19 de agosto de 2022

LAS NIÑAS

Dir.: Pilar Palomero
2020
100 min.

Película dedicada y restringida a quien se pueda identificar con un tipo muy concreto de educación católica. No sé quién más puede sacar algo interesante de ella. Ni argumental, ni interpretativa, ni reivindicativa, ni estilísticamente.

El tema del coro, que atraviesa la película es tremendamente débil. El colegio obliga a las niñas que no cantan bien a mover la boca para que los padres crean que pertenecen a ese coro celestial. La gran reivindicación de la niña protagonista es cantar con su voz desafinada integrándose en el sonido de las voces. ¡Pero nunca ha dicho nada interesante a lo largo de la película! Lo máximo que ha hecho ha sido preguntar a su madre acerca de su pasado.

La madre es un personaje desagradable por todas partes. Por supuesto la película la sitúa en una situación suficientemente desfavorable para que no la culpemos de todos sus errores. Pero lo que nos llega es una mujer cuya falta de toma de decisiones y su poca valentía convierten la preadolescencia de su hija en una tortura.

Estilísticamente tenemos un calco de “Verano 1993”, la fecha de la película se nos promete que es 1992 aunque hay varios elementos que nos recuerdan a casi un par de décadas antes. Hay un formato de 4:3 que supongo que más que a los encuadres supongo que se debe a un viaje al pasado. Como ya se descubrió en los años 60 es el mejor formato para grabar interiores. Vemos este juego que gusta mucho de usar la arquitectura de la casa para redimensionar el plano como se hacía en “Viaje al cuarto de una madre”. Tenemos una fotografía grisácea, como abunda en nuestros tiempos. Tenemos un sonido natural, pero terriblemente ejecutado. No hay banda sonora.

Las actuaciones no están mal, pero tampoco tienen ningún momento donde veamos un gran desarrollo de personajes. Lo máximo que vemos son los momentos donde juegan todas juntas a ser mayor. La discoteca de adolescentes… Ahí las actuaciones por lo naturales son buenas. Pero precisamente se ha dado esa libertad a las actrices por su intrascendencia en la trama.


domingo, 7 de marzo de 2021

LA BODA DE ROSA

Dir.: Icíar Bollaín
2020
100 min.

¿Cómo de desubicado hay que estar para reivindicar en 2021 “perseguir tus sueños”? ¿Qué clase de persona tiene hoy sueños? Y más aún. De la gente que los tenga ¿quién cree que abrir un negocio es una idea liberadora? ¿Por qué la protagonista considera que va a ver su vida mucho más libre, relajada…? La película rezuma un optimismo irresponsable por todas partes.

Primero la protagonista dice que sí sistemáticamente a todo lo que le piden u ordenan. Sufre de explotación laboral y en vez de mostrarlo como algo grave se nos muestra la dimisión como la solución del problema. Todo esto lo va a solucionar casándose consigo misma. Esta trama tiene un detalle importantísimo que la película trata de que olvidemos no sacándolo a colación más que una vez: Rosa necesita la boda para que su padre le ayude a iniciar el negocio que quiere abrir en Benicasim.

La majadería de casarse consigo misma no sería tan grave si la protagonista no lo defendiera como algo natural; si no se frustrara cada vez que alguien señala lo raro del asunto. Pero no sólo ella, la película también lo muestra como acto de liberación. Lo curioso de todo es cómo se reparten los derechos a la rebelión. Rosa ha trabajado para toda su familia. El resto de los hermanos y su hija han trabajado para tener vidas fracasadas. Ella tiene derecho a rebelarse contra su trabajo y su familia. Bueno, no parece tener derecho a desentenderse de su hija viajera.

El descaro de la película toca su cénit cuando su hermana le dice a Rosa He sido una egoísta. ¡Y se lo dice a alguien que se va a casar consigo misma! ¡A alguien que va a abandonar a su padre por haberlo cuidado durante dos años! Considera que el resto de la vida de su padre, probablemente los años que más cuidados necesite, los pueden hacer solos sus otros dos hermanos. De los cuales una es alcohólica. Drama que la película trata con una ligereza casi criminal.

Otro drama social que la película olvida por completo es la soledad del padre. Los hermanos lo tratan como si fuera un perro que hay que cuidar. Por lo que vemos es un hombre bastante válido. Si está yendo de casa en casa, es porque necesitará algún tipo de ayuda psicológica o trato con su familia. Pero para la película eso no es importante, lo importante es que Rosa ha conseguido quitarse esa carga de encima. Por lo que vemos nunca ha puesto firmes a sus hermanos. En general nunca ha hecho nada para gestionar sus responsabilidades. La única forma que ha encontrado para que no la consuman es dejarlas de lado.

El drama con la hija es absolutamente desquiciado. O la hija es la persona con la piel más fina del mundo o hay un conflicto muy grande que no se nos ha contado. La hija le espeta a su madre que nada de lo que hace le parece bien. Tenemos que creernos nosotros que la madre juzga todas las acciones de su hija. ¿Lo hemos visto en algún momento? No. Y por tanto lo único que percibimos es a una chica joven con un proyecto aventurero fracasado y que culpa a su madre de que no le gusten sus planes.

Hay una reivindicación naíf donde las haya. La hija considera que todos los males de la familia se producen por falta de comunicación. ¡Hay asuntos mucho más graves abiertos! Para empezar la que ha reclamado antes que nadie el taller se asume que se lo va a quedar. En el punto donde se queda la trama sólo podemos esperar una discusión fuerte entre dos mujeres en paro y un hombre que tiene que pagar un divorcio. ¿Acaso va a ser la comunicación y no los abogados los que resuelvan la trifulca? Es cierto que Armando es un tipo que decide sin que nadie se lo haya pedido organizar todo. Pero alguien que tiene este impulso ¿no necesitará saber que está todo ya organizado? ¿Acaso Rosa no conoce a su hermano?

La escena final es agotadora. No podemos con el vaivén de decisiones de Rosa. Reivindicando la boda como necesaria para sí misma, después dejándola de lado. Y en el momento que más personas están involucradas decide que no lo va a hacer. Esto no cuadra para nada con el personaje. Es una persona llena de responsabilidades, asume encargos de todo el mundo a su alrededor. ¿No es capaz de hacer una parafernalia de 15 minutos para que su familia de Pamplona se quede tranquila? No tiene ningún sentido. Es una muestra de su recién descubierto egoísmo.

El formato del cuadro es un panorámico bastante acentuado. ¡Para un entorno urbano! Notamos perfectamente que hemos llegado a la escena de la playa porque es el único momento donde el cuadro funciona. El resto del tiempo nos faltan trozos de los rostros de los personajes en plano.


viernes, 29 de enero de 2021

JOSEP

Dir.: Aurel
2020
71 min.

La película habla de los campos de concentración que esperaban en Francia a los refugiados de la Guerra Civil española, especialmente los catalanes. Un abuelo francés narra aquellos días a su nieto. La historia se desarrolla sin mucho interés, las típicas discusiones entre anarquistas, comunistas y republicanos.

El dibujo es muy poco dinámico especialmente el que sucede en el Siglo XX. Le quitan mucha dinámica y casi parece una sucesión de imágenes. Pero es una película muy narrativa. Esto hace que nos lo creamos mucho. Por ejemplo hay un momento donde se narra con apenas unos dibujos rapidísimos los fusilamientos que esperaban a los refugiados que volvieron a la España franquista. Este momento sí es interesante. Son dibujos con mucha línea, trazo fino pero contundente. Se prescinde de la animación y se narra con imagen fija con resultados muy interesantes.

El resto del rato ocurre lo típico en la animación de no altísimo presupuesto: que las figuras que están al fondo pierden precisión. Hay algo que me ha molestado bastante durante casi toda la película. Para paliar la vitalidad que le faltaba a la animación se ha decidido que el trazo tiemble siempre, como ocurre con animadores como Plympton. En este caso me siento un poco estafado: el trazo tiembla de forma artificial. Si la imagen es estática, no me creo que el trazo tiemble.

Hay algunos juegos que sí son interesantes como propuestas pero poco más. Por ejemplo cuando el nieto llega a casa de su abuelo se pone a ver la tele como adolescente que es. Esto es una forma muy elegante de decirnos que estamos, por lo menos unos 10 años antes a la actualidad. Ningún adolescente hoy tendría el impulso de ponerse a ver la tele.

Por otro lado hay un juego en el que uno pensaría que el abuelo es el catalán exiliado. Después se nos desvela que es un gendarme que le ayudó a escapar. Es cierto que esto es buena idea y además está muy bien traída, como un juego con la desmemoria del abuelo. Pero crea una cierta dinámica perversa con la narrativa. Mientras pensamos que el narrador es Josep, pensamos que Josep es inmortal. Si ha llegado al Siglo XXI para contar su historia, no puede morir en el campo de refugiados. Cuando se nos desvela que el abuelo no es Josep, ya está en terreno seguro. Josep ya no puede morir. De esta forma no tememos por su vida en ningún momento de la película.

Es muy interesante también un juego con la desmemoria del abuelo. De forma un poco gratuita Josep se hace amigo de Frida Kahlo. El abuelo cuenta por despiste que Frida estaba en el campo de concentración. La escena es una maravilla. Mientras ella surge del agua, de fondo escuchamos cómo se están rifando las mujeres del campo para pasar la noche con ellas. Cuando Frida aparece de nuevo en la narración, ahora en México, donde corresponde, el nieto dice ¿Frida la del campamento de refugiados? A lo que contesta el abuelo ¿Qué iba a hacer Frida Kahlo en el campo de refugiados? Tienes que cuidar esos despistes.


viernes, 4 de diciembre de 2020

NUNCA, CASI NUNCA, A VECES, SIEMPRE

Dir.: Eliza Hittman
2020
101 min.

La película tiene como tema principal el aborto de una chica de 17 años. Pero, dado que tienen que viajar de un pueblo a Nueva York, termina tratando del choque que le supone a alguien que no ha salido nunca de su pueblo encontrarse sola en una gran ciudad. Con la mezcla de admiración y miedo topiquísma. Por otro lado en ocasiones se aproxima a una buddy movie estrogenada.

La película parece olvidar a ratos que tiene unos espectadores delante. Hay una cierta falta de implicación con la historia. Es un poco intangible, pero no parece nunca que la película te invite a acompañar a las protagonistas en lo que les ocurre. Creo que trata de evitar que el espectador sienta que se está adentrando en la privacidad de los personajes. Algo del todo imposible en el cine.

Este cuidado de la directora creo que tiene que ver con la primera vez que un extraño interactúa con la pareja protagonista. La película lo plantea como una amenaza. No será una amenaza y el tipo tiene más bien aspecto de panoli. Pero esto obedece al miedo de los estadounidenses a interactuar con nadie de su entorno.

El comportamiento de este chico más adelante será lo que les haga sobrevivir en Nueva York al quedarse sin ningún dinero. Para una película de corte evidentemente feminista es un poco raro que dos chicas necesiten a un hombre. Por otro lado que este hombre se convierta en su mecenas es absolutamente absurdo. En películas más tópicas una mujer se enamoraría de un hombre necesitado de amor. En esta película un hombre decide darles dinero sin ninguna justificación.

Se tontea con una pseudo prostitución en la que parece que la película tenga miedo de implicarse. La chica se lía con un chico y suponemos que sólo lo hace para conseguir el dinero. Pero aquí hay mucho interrogante. Suponemos que no lo quiere hacer porque busca el dedo de apoyo de su prima mientras le besa con los ojos cerrados. Pero a ella no se la ve especialmente disgustada. Tampoco ha huido del chico en ningún momento. No le ha buscado pero tampoco parecía molesta al sentir su mano sobre su muslo. Parece que a esta chica se la presupone una estrechez para darle gravedad a la escena, pero tal estrechez no se construye por la película.

En general siempre que la película busca un momento apacible llena la escena de mujeres y obvia por completo a los hombres. Salvo el mecenas masculino sobre el que la película no se acaba de posicionar, los hombres suelen ser despreciables. El novio maltratador de la protagonista, el padre que disfruta llamando zorra a su perra (mascota), un chico que grita a la protagonista mientras canta… También está el jefe de las dos primas. Otro personaje al que la película tarta de una manera extraña. Es un hombre que recibe el dinero de la caja detrás de una mampara opaca. ¿Por qué? No lo sabemos. El caso es que ellas deben introducir la mano con el dinero por una abertura y él sistemáticamente las besa. Y la actitud de ellas es enormemente confusa. Podemos suponer que llevan en ese puesto de trabajo mucho tiempo. ¡Y reciben esa situación como algo impactante! Se supone que es un trámite al que se enfrentan diariamente. Entiendo la intención de esta escena pero narrativamente no tiene ningún sentido.

Con respecto al dilema del aborto creo que la película es un poco prepotente. En ningún momento la chica se plantea la moralidad del aborto. ¡Con 17 años! De esta forma la película quiere posicionarse como mucho más adelante en este asunto. Se postula el aborto como derecho feminista sin ningún tipo de dudas. De nuevo, entiendo que no sea esto un aspecto que la película quiera tratar, pero no me creo que no sea algo que la protagonista se platee nunca.

Por último, entiendo que la película hable del drama que supone no facilitar el aborto. Pero cuesta mucho empatizar con las protagonistas cuando no piensan nada. A ratos la película recuerda a “¡Jo, qué noche!”. En apenas dos días les ocurre de todo, hasta el punto del hartazgo. Y la película termina con un final tramposo. Si no feliz, sí se postula como un final. No es un final es un inicio de un montón de impedimentos más. Explicar a su familia por qué lleva tanto tiempo fuera de casa, explicar dónde está el dinero que roban para pagar la intervención, pagar lo que falta de la intervención, secuelas que puedan dejarle la intervención, lidiar con su novio maltratador y violador…


viernes, 13 de noviembre de 2020

EX

Dir.: George Markakis
2020
85 min.

Película homenaje a la noche berlinesa. Queriendo huir de estéticas de pistas de baile decide centrarse en los baños de las discotecas. De esta manera, la película hace gala de una intimidad con el tema que trata y así evita hacer esfuerzos con su guión para ganarla.

Las personas que vemos pasan la treintena sobradamente y su vida es la noche berlinesa. Quieren creer lo contrario: que su vida los ha llevado a refugiarse en la noche. Cada cual elabora un discurso absurdo y pretencioso acerca de por qué son especiales y por qué la sociedad biempensante les juzga duramente. Lo cierto es que no encontramos ningún relato que nos haga pensar que son juzgados. Por lo contrario, un tipo cuenta que viajó de Beirut a Berlín, donde encuentra una sociedad enormemente abierta y tolerante.

No sé las intenciones del autor. Pero una película que se promulga como un homenaje a estos clubes nocturnos se convierte en una ridiculización de la generación tecno. Recuerda en este sentido a películas de la aristocracia como “La gran belleza”. Esta gente no es lo que uno pensaría como alta sociedad, pero para pagar las ingentes cantidades de drogas que consumen hay que tener un nivel adquisitivo importante. Tenemos por tanto a una generación absolutamente improductiva y que se convencen a sí mismos con discursos rimbombantes de que si ellos dudan de la vida que llevan, es por la sociedad.

Las conversaciones recuerdan mucho a la primera mitad de “Climax”. En esos baños que hacen de confesionarios nadie se escucha. Cada cual lleva su discurso y sí interactúan entre ellos, tienen diálogos, pero no conversaciones. No hay nunca debate, frases vacías. Nunca se juzga a nadie pero porque nadie dice nada en contra de nada. Sólo se habla de sexo, drogas y algún comentario acerca de ser libre. En ese lugar todo el mundo es bisexual, no hay un conflicto ahí. Los baños que se nos muestran están plagados de drogas, nadie se posiciona en contra… Sólo vemos a personajes con mucha más autoestima que las gentes sin vidas que hacen la pantomima.

El único momento de colisión en la película es con el personaje que dice sentir las visitas de su abuela muerta. Aquí la protagonista lo mira con cara casi de miedo. No sólo no comprende lo que dice sino que el tono de su discurso es demasiado deprimente para su generación.

La puesta en escena es maravillosa por lo insistente e insistente por lo limitada. La mayor parte de la acción se desarrolla entre dos espacios dentro de los baños. Uno luminoso, claro y azul donde están los lavabos y espejos y otro oscuro y rojo donde están las cabinas. Aunque lo ronda, no llega a forzarse el sobadísimo contraste entre azul y naranja del cine actual. Me gusta mucho lo saturante que es el bit de la música que suena afuera. Nunca escuchamos música, tan solo el taladrante pulso. Los baños son un refugio pero la fiesta sigue fuera. Me gusta mucho también que las cabinas sean estrechísimas y aun así funcione bien el formato panorámico.

La protagonista se dedica a vender drogas en los baños. Va vestida con un sujetador de arneses, dejando sus pechos al aire toda la película. El desnudo se muestra sin mucha dificultad, pero el de esta chica es el que más aparece.

Algunas cabinas nos interesan más que otras. Por ejemplo odio con mucha intensidad al pseudoartista asiático, histriónico, abusando a todas luces de la paciencia de la protagonista. Pero sobre todo con muchas palabras que no significan absolutamente nada. Como personaje, me recuerda a la artista que aparece corriendo contra un muro al comienzo de “La gran belleza”. Me gusta mucho la cabina donde hay tres tipos alemanes hasta la médula. Uno de ellos con una voz poderosísima recita poesía y canta ópera. Me encanta este lugar. En la zona de los lavabos hay una pareja de transformistas. Una operada de ego infinito y un tipo alto con maquillaje oscuro con una feminidad y erotismo a raudales.

En cuanto a la explicitud de según qué cosas me parece muy poco interesante. Las felaciones quizás resuenen en las personas que conozcan estos locales. Por lo demás no es una imagen muy interesante la que da el sexo en un lugar tan pequeño. Sí es algo más fuerte la imagen de la protagonista con las medias absolutamente rotas por los dedos del tipo que la está penetrando. También se consigue una buena imagen con la asiática que tiene un orgasmo con un cuerpo abalanzado sobre la cámara justo en un momento de cese del bit.


jueves, 3 de septiembre de 2020

TENET

Dir.: Christopher Nolan
2020
150 min.

¡Nolan por fin ha conseguido una película donde puede contar todo dos veces! Es algo que más o menos se asume cuando vemos una película de Nolan. Hay que admitirle que consigue resultados visuales muy buenos. Hay ocasiones en las que simplemente incomoda al espectador. En particular la primera vez que aparece un torno. La primera vez que aparece un torno ocurren varias cosas.

Primero el antagonista dice una frase que a mí me pone nervioso. Sentencia: tienes que estar muy atento a los detalles. No está claro a quién se lo dice. Bueno sí está claro. Se lo está diciendo al espectador. También hay un juego de luces muy poco interesante para ayudarnos a distinguir qué habitación es la entrada al torno y cuál es la salida. Es la primera vez que se hace un viaje en el tiempo y Nolan nos advierte. Esto le ocurre por su obsesión con romper la narración lineal. Es algo que lleva intentando desde “Memento” y aún no ha conseguido por más que repita. La película está contada de forma lineal. Se aprovecha de una carencia suya como director para intentar hacer más intrincada la película: nunca termina una escena. Las transiciones nunca nos dan un plano en negro, nunca cambia la música… De esta forma consigue cansar la tensión como sólo él sabe y, saltar de un lugar a otro de la trama sin llevarse al espectador con él. Nolan salta y el espectador tiene que salir corriendo detrás de él.

Encontramos en esta película mucho diálogo. La primera parte no tiene otra cosa. Se habla un montón, se explican cosas medio físicas para tratar de dar alguna importancia a la trama. Se habla de una Tercera Guerra Mundial, de una guerra del futuro contra el presente, cambio climático, se dice la palabra Tenet sin venir a cuento y para hacer explícito el palíndromo en la película. Hay falsificaciones de cuadros de Goya, se menciona a un falsificador que nunca tiene ninguna importancia en la trama. Toda esta primera parte me sobra muchísimo. Son muchos datos que marean sin llevar a ningún sitio. Todo con una música tensa, por suerte se ha deshecho de Hans Zimmer, como si cada encuentro fuera decisivo. Además hay un montaje vertiginoso. La cámara siempre quiere enfocar a quien está hablando y esto le lleva a unos planos rapidísimos. Esto en cuanto a las escenas de diálogo. En cuento a las escenas de acción, hay este miedo a mantener la atención en un punto, pero en la acción no es tan grave.

Cuando la película ha terminado de platearse (después de mucho rato). Entramos a la acción y aquí sí hay que aplaudir a Nolan. De ejecución impresionante y de reconocible ambición. Es curioso ver la pelea entre una persona que va hacia delante y otra que va hacia atrás. Y digo curioso, estéticamente es bastante feo. Pero no más feo que contar la misma pelea dos veces. Hay 3 momentos que son impresionantes. Hablo del atentado con el avión, la pinza al camión que transporta el material radioactivo y la doble explosión del edificio en Rusia. Ver un avión en tierra, a una velocidad lenta y constante destrozando un aparcamiento, farolas y, finalmente una terminal es impresionante. Mientras esto ocurre van cayendo lingotes de oro. Esto último no es muy estimulante.

La pinza al camión probablemente sea la escena magna de la película. Cuatro tremendos vehículos atrapan un camión que hay que robar. Pero lo hacen de forma que la policía que lo custodia no deje de moverse y que nadie pueda abandonar su vehículo. Nolan se cuida mucho de poner cámaras en tantas partes como sea necesario para convencernos de que lo que vemos en pantalla ha sucedido. De hecho el plano del protagonista en la escalera de bomberos no tiene otro objetivo. Antes de que empiece esta escena hay una música electrónica chirriante, estridente. Al escucharla me he alegrado enormemente, eso nunca lo habría hecho el pulcro de Zimmer. Hay un punto que no me gusta de esta escena, pero no es culpa suya. Cuando se habla de la pinza temporal siempre se recurre a esta escena para usarla de paralelismo. Un paralelismo muy forzado.

En cuanto a la explosión del edificio en Rusia es una maravilla y para sorpresa mía no hay un gran regodeo en esa imagen. Es cierto que estamos en una escena hipervitaminada, con movimiento por todas partes. Un equipo dispara a un edificio a la vez que el otro. Pero un equipo se mueve adelante en el tiempo y el otro hacia atrás. Consiguen así que el edificio esté demolido todo el tiempo que dura la pelea. Es una maravilla. El escenario de esta escena me da bastante pereza. Parece sacado de las imágenes del asesinato de algún talibán. Es un desierto con edificios en ruinas, como si se hubieran construido expresamente para estar en ruinas.

El protagonista tiene muy poco a su favor. De hecho en ocasiones ni siquiera la fotografía está de su lado. Como Nolan quiere ser el más oscuro del mundo utiliza unos colores apagados que pueden hacer difícil de ver la cara negra del protagonista. Además de eso tiene que competir contra un muchísimo más carismático Robert Pattinson o una enormísima Elizabeth Debicki. Nolan le regala una pequeña escena de entrenamiento en un molino eólico en mitad del mar. En vez de hacer dominadas a 2 metros del suelo, las hace a 20. Ningún sentido, pero más llamativo.

En el final se revelan algunas cosas que ya nos habíamos imaginado todos. Esa cuerda que sale de una mochila para reconocer a Rober Pattinson es lamentable. Esa revelación que da más importancia a John D. Washington… no hacía ninguna falta. En cualquier caso no hay un gran momento alrededor de esta despedida como en otras películas de Nolan.