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viernes, 2 de junio de 2023

HOLA, ¿ESTÁS SOLA?

Dir.: Icíar Bollaín
1995
90 min.

Película sobre dos amigas de origen humilde en Madrid y de cómo recorren España para buscarse la vida. En Estados Unidos esto sería una road movie, pero en España no se hace este tipo de películas. Menos mal.

En el primer plano aparece Daniel Guzmán por suerte su personaje dura muy poco y podemos disfrutar más tranquilos de la peli. Hay una charla de Niña con su padre que nos hace temer que la peli sea de gente que sufre mucho durante mucho rato mientas nosotros sufrimos por su falta de determinación. Pero todo es una falsa a alarma y la trama avanza con bastante fluidez. Se agradece que la película se centre en la narrativa y no en las penurias que harían esta historia más verosímil pero más lenta.

La escena central de la peli es una cena en la casa donde viven Niña y Trini. Ahí se reúnen los personajes principales para disfrutar de una manera muy austera. Es una escena de corte vitalista y de carpe diem. Las penurias se dejan aparte, y con ellas la narrativa, para mostrar a personajes relacionándose. El espectador disfruta de tres actuaciones muy buenas y dos aceptables enmarcadas en paredes mohosas y en general un piso cutre. Para hacer este momento se necesitan a los dos personajes masculinos tan pintorescos: Olaf y Pepe (con absoluto aspecto de Pepe). Es una preciosa confluencia de personajes que no pueden esperar mucho de su situación.

El ambiente urbano no es hostil. Al contrario que “Barrio”, la ciudad no es una cárcel monstruosa donde se ha de sobrevivir. Solo es un entorno con sus características que se contraponen con los pueblos costeros.

Ninguno de los personajes es especialmente afortunado, pero todo avanza a tal ritmo que cuando llegamos a la escena donde se van a repartir los beneficios del chiringuito de playa, la decisión de la madre de Niña cae a plomo de forma desoladora.

A cada una de las dos actrices principales le va muy bien su personaje. Lo único que da rabia es que Candela Peña brille más que Silke, cuyo personaje lleva las riendas de la trama.

Del cine de este tipo no se espera el acabado de una gran producción pero donde sí se nota falta de cuidado es en el sonido. En el cine indie español actual urbano está muy presente el sonido de la calle. El problema es que en esta película el diálogo no está tan claro como podría.


viernes, 26 de agosto de 2022

TE DOY MIS OJOS

Dir.: Icíar Bollaín
2003
106 min.

Es imposible dejar de prestarle atención. Los dos personajes protagonistas tienen un modo de comportarse tan errático que tenemos genuina intriga por cómo avanzará su relación. Respecto del debate feminista actual está muy retrasada. Lo que creo que es una virtud para su contundencia. No se pronuncia nunca palabra machista ni, por supuesto, la locución de género.

Creo que se hace un retrato del agresor detallado. Y se muestra íntegramente lo complicado que es que un agresor deje de serlo. Se muestra su inseguridad sin por ello victimizarlo. Cada vez que intenta explicar qué es lo que le hace sentirse violento le faltan las palabras. Cuando por fin lo consigue es para escribirlo en un papel. Se sienta a la mesa en el comedor a hacer los deberes. A diferencia que en otras escenas, escribe con lápiz: haciendo sus deberes. Cuando su mujer, Pilar, consigue leer ese cuaderno le conmueve el miedo que él siente cuando se enfada con ella porque ella conoce bien el miedo por vivir en esa casa. En lo que se podría haber tornado una bonita conversación redentora a orillas del Tajo, él lanza la libreta al río.

Y es que creo que aquí es donde la película se planta. No tolera promesas. Ridiculiza siempre que puede discursos masculinos tópicos para que la mujer vuelva con él. Ni por asomo le valen las buenas intenciones. Aquí de lo que se trata es de dejar el maltrato. Por mucho esfuerzo que Antonio realiza (y lo realiza) si no pasa a darle una relación sana a ella, no se le concede nada.

Muy brevemente Pilar le reprocha a su madre que tolerara la relación con el maltratador de su padre. Esto hoy en día sería impensable por romper una suerte de conciencia de género. Pero me parece interesante la crítica que planta. ¿Acaso su madre toleró el maltrato para poder victimizarse? La escena cierra aquí por lo que no se habla de la sociedad de la época de su madre ni Pilar puede replicar a cuando su madre dice que lo toleró por sus hijas.

Una escena que está escrita de forma desgarradora para el maltratador es cuando se pregunta por qué su mujer está con él. Su psicólogo le dice que lo que ella espera es que la trate bien, que la escuche, la respete… Es decir: no es que sean esas sus obligaciones como marido: es que es lo que significa ser marido. Es su esencia. Me parece muy esclarecedor cómo en ese momento él pone una cara ante la visión de que a ella ya no le quedan motivos para estar con él.

En general creo que trata la mayoría de los temas desde un punto de vista complejo. Así el tópico del marido controlador que no quiere que su mujer trabaje aquí tiene unas justificaciones muy concretas.

Casi a modo de cameo aparece Antonio de la Torre en unas sesiones de terapia para maridos violentos. Después del tono tan femenino de la película llama la atención lo poderosamente bien escrita que está toda esta dinámica. La intervención que resulta sobrecogedora es la del hombre que cuenta cómo cambió la mentalidad cuando vio a su mujer inconsciente en el suelo después de una paliza. Está narrada con un virtuosismo y una verdad abrumadores. En estas sesiones es cierto que algunos hombres son un poco caricaturescos, pero en general son momentos en los que sus discursos están trasladados con muchísima fidelidad.

La actuación de Pilar es muy buena pero en las ocasiones más críticas se vuelve excesivamente dramática. ¿Qué es esa cara que pone cuando él está a punto de ahorcarla? ¿Es eso miedo? No es una actuación que case con el estilo naturalista de toda la película. Y donde se vuelve casi ridícula es cuando está explicando los cuadros en el museo. Entiendo que la idea es que la veamos disfrutar, pero la mujer está como drogada viendo a Kandinsky.


domingo, 7 de marzo de 2021

LA BODA DE ROSA

Dir.: Icíar Bollaín
2020
100 min.

¿Cómo de desubicado hay que estar para reivindicar en 2021 “perseguir tus sueños”? ¿Qué clase de persona tiene hoy sueños? Y más aún. De la gente que los tenga ¿quién cree que abrir un negocio es una idea liberadora? ¿Por qué la protagonista considera que va a ver su vida mucho más libre, relajada…? La película rezuma un optimismo irresponsable por todas partes.

Primero la protagonista dice que sí sistemáticamente a todo lo que le piden u ordenan. Sufre de explotación laboral y en vez de mostrarlo como algo grave se nos muestra la dimisión como la solución del problema. Todo esto lo va a solucionar casándose consigo misma. Esta trama tiene un detalle importantísimo que la película trata de que olvidemos no sacándolo a colación más que una vez: Rosa necesita la boda para que su padre le ayude a iniciar el negocio que quiere abrir en Benicasim.

La majadería de casarse consigo misma no sería tan grave si la protagonista no lo defendiera como algo natural; si no se frustrara cada vez que alguien señala lo raro del asunto. Pero no sólo ella, la película también lo muestra como acto de liberación. Lo curioso de todo es cómo se reparten los derechos a la rebelión. Rosa ha trabajado para toda su familia. El resto de los hermanos y su hija han trabajado para tener vidas fracasadas. Ella tiene derecho a rebelarse contra su trabajo y su familia. Bueno, no parece tener derecho a desentenderse de su hija viajera.

El descaro de la película toca su cénit cuando su hermana le dice a Rosa He sido una egoísta. ¡Y se lo dice a alguien que se va a casar consigo misma! ¡A alguien que va a abandonar a su padre por haberlo cuidado durante dos años! Considera que el resto de la vida de su padre, probablemente los años que más cuidados necesite, los pueden hacer solos sus otros dos hermanos. De los cuales una es alcohólica. Drama que la película trata con una ligereza casi criminal.

Otro drama social que la película olvida por completo es la soledad del padre. Los hermanos lo tratan como si fuera un perro que hay que cuidar. Por lo que vemos es un hombre bastante válido. Si está yendo de casa en casa, es porque necesitará algún tipo de ayuda psicológica o trato con su familia. Pero para la película eso no es importante, lo importante es que Rosa ha conseguido quitarse esa carga de encima. Por lo que vemos nunca ha puesto firmes a sus hermanos. En general nunca ha hecho nada para gestionar sus responsabilidades. La única forma que ha encontrado para que no la consuman es dejarlas de lado.

El drama con la hija es absolutamente desquiciado. O la hija es la persona con la piel más fina del mundo o hay un conflicto muy grande que no se nos ha contado. La hija le espeta a su madre que nada de lo que hace le parece bien. Tenemos que creernos nosotros que la madre juzga todas las acciones de su hija. ¿Lo hemos visto en algún momento? No. Y por tanto lo único que percibimos es a una chica joven con un proyecto aventurero fracasado y que culpa a su madre de que no le gusten sus planes.

Hay una reivindicación naíf donde las haya. La hija considera que todos los males de la familia se producen por falta de comunicación. ¡Hay asuntos mucho más graves abiertos! Para empezar la que ha reclamado antes que nadie el taller se asume que se lo va a quedar. En el punto donde se queda la trama sólo podemos esperar una discusión fuerte entre dos mujeres en paro y un hombre que tiene que pagar un divorcio. ¿Acaso va a ser la comunicación y no los abogados los que resuelvan la trifulca? Es cierto que Armando es un tipo que decide sin que nadie se lo haya pedido organizar todo. Pero alguien que tiene este impulso ¿no necesitará saber que está todo ya organizado? ¿Acaso Rosa no conoce a su hermano?

La escena final es agotadora. No podemos con el vaivén de decisiones de Rosa. Reivindicando la boda como necesaria para sí misma, después dejándola de lado. Y en el momento que más personas están involucradas decide que no lo va a hacer. Esto no cuadra para nada con el personaje. Es una persona llena de responsabilidades, asume encargos de todo el mundo a su alrededor. ¿No es capaz de hacer una parafernalia de 15 minutos para que su familia de Pamplona se quede tranquila? No tiene ningún sentido. Es una muestra de su recién descubierto egoísmo.

El formato del cuadro es un panorámico bastante acentuado. ¡Para un entorno urbano! Notamos perfectamente que hemos llegado a la escena de la playa porque es el único momento donde el cuadro funciona. El resto del tiempo nos faltan trozos de los rostros de los personajes en plano.