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viernes, 19 de diciembre de 2025

ANTES DE AMANECER

Dir.: Richard Linklater
1995
101 min.

¡Qué cosa más bonita! ¡Qué oda al enamoramiento! Qué forma de no convertir esos sentimientos exaltados en promesas de nada romántico. No se nos quiere convencer de que esa pareja vaya a tener un feliz porvenir. De hecho constantemente se remarca que lo más probable es que eso no ocurra. Aun así se presenta ese torrente de sensaciones, esa aventura con toda su intrascendencia, y se permite disfrutar con todo lo que esos dos bellísimos personajes sienten. La fragilidad de ese momento les hace disfrutar de todo rabiosamente.

Qué cosa tan bonita ese primer beso en la noria. Qué actuación soberbia la de ella. Cómo le vemos a él paralizado ante esa chica. Casi se nos olvida toda la energía estadounidense con la que ha ido conduciendo la trama. De repente le vemos totalmente entregado a ese momento romántico… Es una absoluta gozada. La fotografía de la película no es particularmente bella. No presenta Viena más bonita de lo que es. No utiliza el entorno como en las últimas películas de Woody Allen. Sí, nuestros protagonistas pasarán por algunos edificios monumentales. Pero nunca permite que sea la arquitectura la que engrandezca la escena. Cuando por fin llega el alba y la cámara recorre los lugares que les han visto amuñuñarse estos son unas escaleras, un césped, unos palets… ¡Qué delicia!

También me gusta que entre los dos no crece nada que no nos creamos. Por supuesto la película se permite que todo les salga bien. Y me alegro que así sea. Pero digamos que hasta ahí llega la pérdida de verosimilitud. No se produce un cambio en ellos. Él no se vuelve un romántico. No se cae nunca en esa cosa vergonzante que veíamos en “Cuando Harry encontró a Sally (1989)”. Sabiendo que esta película pertenece a una trilogía es fácil pensar en la película de Rob Reiner aunque solo sea por una relación intermitente de dos personas.

No hay ninguna duda de que el alma de esta película son sus diálogos. El texto siempre es maravilloso, pero además la naturalidad de sus interpretaciones es otra maravilla. Es una naturalidad que nunca es naturalista. De alguna manera hace que veamos una ficción que nos la creemos mucho. No hay una sensación de estar asistiendo a un fragmento de realidad. Hay un diálogo que es una maravilla en un tranvía, ya en Viena. Están sentados los dos en los últimos asientos mientras juegan a hacerse preguntas. Es lo primero que se cuentan de sí mismos. Esto es un plano secuencia. Es muy largo y sostienen esa conversación con una solidez pasmosa. Vemos cómo él se sonríe de lo que ella dice, cómo aguanta la risa. Esta conversación es deliciosa.

Otra conversación que es sorprendentemente efectiva es la de dos austriacos que les invitan a ver una obra de teatro. De nuevo el texto está hecho con una precisión difícil de describir. Es lúdico, a la vez que tampoco trata de ser ingenioso. Los actores secundarios son divertidos…

El ritmo que lleva la película también me encanta. No se trata de una noche en la que se vayan cruzando a personajes, como ocurre en muchas películas noctámbulas. Ellos son los protagonistas y timoneles de su noche. Me gusta cómo crece su relación. Cómo crecen sus sentimientos. Cómo se permite dedicar diálogos en los que hablan de su breve relación. No de promesas futuras, se permiten hablar de lo que les ha disgustado el uno del otro. Se confiesan lo que sintieron en los primeros momentos. ¡Por favor esta escena en la que juegan a hablar por teléfono fingiendo ser el conocido al que primero cuenten esa aventura!

Qué bien esa despedida en el andén. Cómo me gusta que no se nos haya dirigido inexorablemente a ese lugar. Qué bien expresadas están los deseos que se tienen. Quieren verse, no quieren casarse, no se prometen nada. Cuando él menciona el matrimonio la película se asegura que no se dé lugar a que nosotros pensemos que es una posibilidad real…


viernes, 2 de junio de 2023

HOLA, ¿ESTÁS SOLA?

Dir.: Icíar Bollaín
1995
90 min.

Película sobre dos amigas de origen humilde en Madrid y de cómo recorren España para buscarse la vida. En Estados Unidos esto sería una road movie, pero en España no se hace este tipo de películas. Menos mal.

En el primer plano aparece Daniel Guzmán por suerte su personaje dura muy poco y podemos disfrutar más tranquilos de la peli. Hay una charla de Niña con su padre que nos hace temer que la peli sea de gente que sufre mucho durante mucho rato mientas nosotros sufrimos por su falta de determinación. Pero todo es una falsa a alarma y la trama avanza con bastante fluidez. Se agradece que la película se centre en la narrativa y no en las penurias que harían esta historia más verosímil pero más lenta.

La escena central de la peli es una cena en la casa donde viven Niña y Trini. Ahí se reúnen los personajes principales para disfrutar de una manera muy austera. Es una escena de corte vitalista y de carpe diem. Las penurias se dejan aparte, y con ellas la narrativa, para mostrar a personajes relacionándose. El espectador disfruta de tres actuaciones muy buenas y dos aceptables enmarcadas en paredes mohosas y en general un piso cutre. Para hacer este momento se necesitan a los dos personajes masculinos tan pintorescos: Olaf y Pepe (con absoluto aspecto de Pepe). Es una preciosa confluencia de personajes que no pueden esperar mucho de su situación.

El ambiente urbano no es hostil. Al contrario que “Barrio”, la ciudad no es una cárcel monstruosa donde se ha de sobrevivir. Solo es un entorno con sus características que se contraponen con los pueblos costeros.

Ninguno de los personajes es especialmente afortunado, pero todo avanza a tal ritmo que cuando llegamos a la escena donde se van a repartir los beneficios del chiringuito de playa, la decisión de la madre de Niña cae a plomo de forma desoladora.

A cada una de las dos actrices principales le va muy bien su personaje. Lo único que da rabia es que Candela Peña brille más que Silke, cuyo personaje lleva las riendas de la trama.

Del cine de este tipo no se espera el acabado de una gran producción pero donde sí se nota falta de cuidado es en el sonido. En el cine indie español actual urbano está muy presente el sonido de la calle. El problema es que en esta película el diálogo no está tan claro como podría.


viernes, 21 de abril de 2023

12 MONOS

Dir.: Terry Gilliam
1995
130 min.

Las películas de viajes en el tiempo como estas siempre me producen una ligera desidia. Muy pronto descubrimos que la misión del protagonista ya ha sido cumplida. Esto nos pone en un punto en el que ninguno de los actos de los protagonistas tiene gran importancia. Nada va a cambiar su destino. Por tanto, debe haber algo mucho más fuerte que el argumento para agarrarnos a la película. Para mi gusto, esta no lo consigue.

La película destila un estilo muy propio de su tiempo. Hay un dinamismo expresado con la cámara torcida, primerísimos planos, escena sucia… Por ejemplo la estética de los científicos en el futuro… a mí se me hace un poco dura de ver. El lugar está abigarrado. Hay cosas por todas partes. En este sentido la bola con la que hablan con el protagonista está muy integrada con el resto del escenario. Es una bola llena de pantallas, con lupas y cámaras. Fea, pero interesante. Cuando estamos en este escenario en segundo término siempre hay cosas. Hay maquinarias de relojes, un enano cruzando la escena… Igualmente en este escenario ocurre uno de los elementos más disruptivos de la película: cuando los científicos tratan de convencerle de que no son un producto de su imaginación le atan a la cama y le arropan con sábanas infantiles. Un color azul que contrasta con la paleta de colores de la película en general y de la escena en particular.

El 1995 que pinta es bastante deprimente. Tenemos una ciudad estadounidense con el típico vapor que sale de las alcantarillas, las cantidades ingentes de mendigos, caos, edificios abandonados, carteles que se repiten de forma obsesiva… El clima es desagradable como él solo. Cosa estupenda para que gane fuerza el discurso del protagonista, que, a pesar de todo, quiere quedarse en esa época porque hay árboles, estrellas y aire no tóxico.

No está nada clara la postura ecológica de la película. Los ecologistas aparecen como absolutos dementes. Liderados por un Brad Pitt que sostiene un discurso parecido al que después se ridiculizaría de una forma mucho más hábil en “El club de la lucha”. Las personas que vaticinan el fin del mundo aparecen siempre como lunáticos, pero algunos tienen razón. Supongo que el mensaje final es de absoluto pesimismo. Una visión muy posmoderna en la que la verdad no existe. Es imposible saber qué ocurrirá.

Brad Pitt recuerda en ocasiones a Johnny Depp. Se adueña de la escena, tira cosas al suelo… El problema es que la película no parece acompañarlo. Actúa disfrutando de su locura, pero la cámara no parece acompañarlo. Tiene una especie de secuaces que no le entienden, no le apoyan. No tiene ningún sentido que su plan de abrir las jaulas del zoo se lleve a cabo. Sí hay que reconocer el detalle de la bizquera. No es una idea genial, pero está ejecutada de forma excelente.

La película en general es muy contenida. Frisa siempre terrenos escabrosos pero se queda en un terreno de lo seguro. Sobre todo con una narrativa muy convencional. Por ejemplo cuando Brad Pitt enseña el centro al protagonista lo hace con una fórmula súper manida. Me gusta mucho, por el contrario, cuando aparece el proxeneta a pegar a los dos protagonistas. La película por un momento muy breve pierde cualquier control. Entra un tipo al que no se le espere y sin ningún peso en la trama y llama zorra a la protagonista y la tira al suelo de un bofetón; esta es la tarjeta de presentación de un personaje que no dura más de un par de minutos en la película. El protagonista se arranca los dientes. Unos segundos antes hemos visto a un tipo vestido de Papá Noel perdiendo el autobús. Si no fuera por el cromatismo marrón de la película, podría pasar desapercibido. Pero ese traje rojo es muy fuerte con respecto a todo lo demás.

Argumentalmente me interesa muy poco. No me creo que haya una psiquiatra que se dedique a estudiar a los enfermos que se creen profetas. No me creo que, si tan buena es en su campo y tanto ha estudiado para escribir su libro, no reconozca Bruce Willis de la fotografía de la Primera Guerra Mundial. Tampoco me creo el enamoramiento de los dos protagonistas. Hay que admitir que, por lo menos, ella parece estar como una cabra cuando se enamora de él. No me creo que en el futuro envíen a cualquier pobre diablo a estudiar el pasado en vez de ir los propios científicos. El final es muy poco estimulante. Sabemos que estamos en la misma línea temporal. ¿Qué más nos da el encuentro en el avión? No hay nada que se pueda hacer desde el futuro para parar al tipo que iniciará la pandemia mundial…


miércoles, 17 de noviembre de 2021

SHOWGIRLS

Dir.: Paul Verhoeven
1995
128 min.

Probablemente lo más poderoso que tiene la película sea su poster. Esa pierna kilométrica recortada sobre un fondo negro y ese pelo rubísimo. Se crea el contraste cromático feo pero poderoso dorado sobre negro. Hay que decir que uno podría intuir en el póster una elegancia que después no aparecerá en la película pero sí toda la fuerza que el cuerpo femenino erotizado puede desprender.

La película rápidamente presenta una trama que es un calco de un drama de instituto tradicional americano como “Mean girls”. Se cambia un poco las localizaciones y hay una propuesta más atrevida, poco más se cambia al respecto. Caen en los mismos estereotipos. Al presentar en el instituto a actores mucho mayores que sus personajes se genera de forma inmediata una distancia con cuanto vemos tremenda. Así nos podemos creer muchas cosas que en esta película no tanto.

Aquí, por ejemplo, se habla de bailarinas que son de lo mejor que hay en Las Vegas. ¡Apenas las vemos bailar! Hay escenas de baile y no pocas, pero son vueltas sobre las mismas coreografías, mismos movimientos efectivos en cámara. Por otro lado vemos a una protagonista muy ambiciosa que quiere triunfar en Las Vegas. Cuesta mucho creerse esta ambición cuando no la vemos trabajar realmente casi nunca. La vemos pasarlo mal porque se muestra un mundo sórdido, pero la tenacidad y sacrificio del ensayo no aparece nunca.

La película se muestra sin ningún tipo de maquillaje como amante del cuerpo femenino y de los pechos en particular. Muchas veces aparecen con carácter pornográfico aunque hay que decir que se preocupa mucho de que protagonista y antagonista tengan mucha fuerza gracias a sus cuerpos desnudos. Mostar pechos sin ninguna censura permite movimientos de cámara naturalísimos. Nos evita también planos bochornosos como mujeres tapándose sólo porque la cámara haya entrado en el camerino. A pesar de buscar el desnudo gratuito a veces se producen imágenes muy interesantes. En el Cheeta, el primer club de baile donde trabaja la protagonista, debe someterse a los tratos desagradables de clientes y su jefe. Ella debe lidiar con esto, esto es el centro de la escena. Sin embargo el plano está repleto de pechos y erotismo de otras mujeres. El desconcierto que se genera es muy fuerte.

En este primer club se produce ya una dialéctica que se mantiene en toda la película: la diferencia entre una bailarina de estriptis y una prostituta. Una moral americana confusa hace que aspectos muy sutiles se consideren cruzar líneas no tan claras. Ella lo tiene muy claro aunque nosotros y todo su entorno no. Ese baile que hace para el tipo rico que trabaja en el hotel mientras su amante mira es poderosísimo. Le hace eyacular a él pero baila para ella. Ella es la seducida.

Con respecto al enfrentamiento entre las dos chicas. Apesta al sempiterno fetiche masculino de dos chicas peleándose. Tiene un esquema muy parecido al de una película de instituto. Aquí hay un detalle que, lógicamente, nunca se verá en el otro subgénero. Hay una suerte de relación lésbica entre ambas. Probablemente aparezca en la película por razones pornográficas, pero genera elementos muy interesantes. Primero hay una seducción para tener a alguien detrás de ella, pero el beso se consuma cuando la diva se ve reflejada en una chica más joven.

La subtrama del chico que le compone un número de baile para clubes más pequeños no nos interesa mucho por lo naíf. Se quiere mostrar que ella podría estar con alguien que la estima en vez de en esos mundos de alta clase, clase que la película se encarga de ridiculizar. Al chico se le dota de una gran sinceridad en sus actos pero no parece así. Todo eso de que escribe el número para ella… Difícil que suponga una diferencia para alguien que acaba de conocer. Por otro lado justifica no ser tan fiel como a ella le gustaría por una especie de adicción al sexo en una escena con una pretendida dignidad que no tiene.

Sí me resulta interesante el trato que recibe de la coordinadora de bailarinas en el hotel y del dueño en el club. Es un trato casi militar. De hecho sorprende el carácter infantil de la película cuando la protagonista tira a la diva por las escaleras. La actitud de la coordinadora no parece de alguien que lleve años trabajando en ese mundo. La manera en la que moldea a sus bailarinas las debiera dar una disciplina que no corresponde a lo díscolo de la protagonista.

En cuanto al tipo del club. Hay algo bonito a la par que fabuloso en ese personaje. A pesar de machacarlas, quiere a sus trabajadoras. Cuando la protagonista trabaja en ese local tememos a ese tipo, nos asqueamos con él. Pero de alguna manera es muy seductor. Volver a ver a su chica cuando está triunfando es un blanqueamiento de esa personalidad bastante artificial. Además si se nos trata de convencer de que el éxito al que llega es vacío, no tiene mucho sentido que aparezca un personaje a reconocer un peso a su éxito que la película trata de negar.

Por último hablaremos del aspecto general de la película. Los cuadros son muy cerrados. A no ser que el protagonista del cuadro sea un cuerpo femenino, los márgenes se abalanzan sobre lo que se muestra. Los rostros parecen asfixiados en la imagen. Una fotografía dorada y extenuante nos dificulta en ocasiones el visionado.


viernes, 4 de junio de 2021

NADIE HABLARÁ DE NOSOTRAS CUANDO HAYAMOS MUERTO

Dir.: Agustín Díaz Yanes
1995
99 min.

No temáticamente, pero argumentalmente recuerda a una película de los Coen. La trama la protagonizan mafiosos y sus conflictos son entre ellos. De hecho los conflictos siempre se los provocan a sí mismos. Así la protagonista fracasa estrepitosamente intentando robar dinero de narcotráfico y el antagonista principal tiene una crisis de fe ante quizás el asesinato más importante de su vida.

A la protagonista la tutela Pilar Bardem. Interpreta a una roja que pasó varios años presa en la dictadura, por supuesto maestra. No hay muchos oficios más disponibles para la militancia de la izquierda española en el cine. Se celebra la fortaleza de la izquierda frente a las torturas policiales. La protagonista aprende de ella a hablar de cualquier cosa, pero nunca revelar información durante las torturas. En el caso de ella, incluso aunque te claven un sacacorchos en la rodilla.

Viven en Vallecas, en el Cerro del Tío Pío. Lo cierto es que el cine madrileño siempre ha tratado muy bien a esta ciudad. Hoy en día estamos más acostumbrados a ver el cine ubicado en Malasaña, pero muchos barrios han recibido bastante mimo del cine.

La película no tiene tanto un mensaje político como social. Así se nos muestra una imagen de madre e hijo muertos. Cubriendo el ataúd de una, la bandera comunista; sobre el otro ataúd, un capote de torero. Es bonita la imagen de la habitación austera donde yace el torero en coma. Al abrir el armario se ve un trocito del traje de luces, llamativo como es. También es llamativa la escena donde la protagonista, borracha, explica a un vecino suyo cómo se lleva el capote de torero. Como un tuno no.

La protagonista se ve relacionada con la mafia mexicana por culpa de su alcoholismo. Con el coma de su marido ella empieza a beber. Pero no bebe por que se haya quedado en coma, sino porque ya no son ricos. Ella llora varias veces a lo largo de la película porque le falta dinero. Nunca por todos sus otros problemas. El caso es que en México no ve otra salida que trabajar de prostituta. Al ser contratada por unos mafiosos y ser descubierta por la policía es deportada a España pero se trae consigo información acerca de dónde está escondido el dinero que los narcotraficantes blanquean en España. Como digo, es un guión que recuerda a la clase de casualidades que ocurren con los Coen.

La escena inicial, la de la matanza tiene un estilo que se aleja mucho de lo que acostumbra en cine español. Para empezar es una escena de acción como pocas. Quizás si la película fuera estadounidense, nos resultaría mediocre. Pero se agradece ver algo así rodado en español. La muerte final está muy bien hecha. Al moribundo en el suelo le brota sangre de la herida de bala que tiene en el muslo. Se muere muy bien muerto. A sus temblores se le añade un ventilador, que proyecta sombras que añaden ruido a la imagen.

Conocemos aquí a varios villanos de los que sólo quedará uno, Federico Luppi. El más profesional de todos. Quizás por eso da mucha rabia que después se vea envuelto en esos problemas religiosos que le hacen fracasar. Pero su actuación es muy buena. Tiene muy buena planta y le quedan sorprendentemente bien los trajes blancos.

El tema del alcoholismo, como acostumbra el cine, no es nada agradable de ver. Siempre vemos a una persona impedida, con gente a su alrededor que no sabe muy bien cómo comportarse. El asunto es que sin el alcohol la protagonista ya tendría suficientes problemas. Nos da bastante rabia ver esto.

Cada vez que ella se emborracha suena un saxofón. Tópica vinculación. Pero la música en general funciona bien. Tenemos por ejemplo la llegada a España de la protagonista con trompetas sintetizadas, bajo eléctrico…. Una música a todo trapo mientras se ven Las Ventas. Igualmente tenemos ese efecto de sonido con el momento del sacacorchos. Es una escena muy fuerte y la acompañan unas guitarras distorsionadísimas.


viernes, 7 de mayo de 2021

LA ISLA DE LAS CABEZAS CORTADAS

Dir.: Renny Harlin
1995
123 min.

Lo más potente que tiene esta película son sus poderosas imágenes. Si unimos esto a una gran falta de pretensiones lo pasamos muy bien con una historia sencilla, sin sobresaltos pero muy bien ejecutada. Se aleja del tono naturalista que vemos hoy en día. Por ejemplo el esclavo en la cárcel tiene unos dientes impecables.

El recuerdo con el que salimos del visionado es la batalla final y larguísima entre dos barcos. Uno pirata y otro, propiedad del imperio británico. Hay muchísima pelea con espadas de todo tipo. Los golpes de espada están acompañados por un gran repertorio de efectos sonoros. Es cierto que la pelea es de diseño para que no resulte nada violenta pero es muy entretenida.

Los momentos antes de la batalla están hechos con cuidado. Uno de los barcos ha sido tomado por los piratas sin que los tripulantes del que aún sigue en manos de los ingleses lo sepan. Los piratas deben ponerse en paralelo al otro barco evitando que ellos se enteren. Se esconden tras los cañones, cebando sus armas con gran sigilo. Es un momento de mucha tensión y la pelea se inicia como un gran espectáculo de pirotecnia. Hay que alabar este punto. Estamos muy habituados a las explosiones en el cine en general. Sin embargo con demasiada frecuencia son explosiones de gasolina. La pólvora genera unas explosiones únicas. Es cierto que en esta película se utilizan hasta la saciedad, pero no creo que dejen de ser divertidas en ningún momento.

El personaje de Geena Davis es muy poderoso. En las primeras escenas debe llevar ropas que ayuden al espectador a creerse esta imagen pero rápidamente se gana esta consideración con méritos propios. Hablo en particular de los escotes subrayadísimos por los corsés y de las amenazas a todos los varones que se ponen delate de ella de cortarles los genitales. Hay un momento en el que cruza una tienda mientras el carromato en el que viaja pasa debajo de su soportal. En ese momento lleva un vestuario como el de la madre de los piratas en “El castillo en el cielo” igual de empoderador en ambos casos.

Hay momentos donde se ven las costuras en la película. Por ejemplo el momento de las arenas movedizas. Parece que estén ahí por cumplir con el tópico. También hay que decir que no son un elemento nada común en las películas relativamente modernas. Por otro lado el sonido muchas veces intenta generar una tensión que la acción no acompaña. Del mismo modo ocurre con la cámara lenta. Está usada de más. El momento donde los dos piratas caen a unas rocas del mar es absolutamente inverosímil. No hay forma de creerse que sobreviven a tal hazaña.

En cuanto a la fotografía en general está muy bien cuidada. Nunca se quema la imagen a pesar de que ruedan en lugares con Sol abrasador. Sí hay que reconocer que en algunos momentos se saturan mucho los rojos haciendo que las pieles humanas adquieran unos colores rosados no muy agradables de ver.

Nos gusta ver el funeral por un obispo que se ve destrozado por una persecución. En este momento cae al suelo el cuerpo y una cabeza más descompuesta de lo que debería se hace trizas contra el suelo. Hay un personaje entre la tripulación de piratas que viste en bata y está muy gordo. Menciona en algún momento que se hizo pirata porque quiere escribir libros y necesita documentarse para ello. Dado que la película es americana y se desarrolla en el contexto del imperio británico hay un desprecio al latín un poco loco. El latín aparece como una lengua críptica. De hecho confunden unas letras escritas especularmente con latín.


viernes, 12 de julio de 2019

ASÍ EN EL CIELO COMO EN LA TIERRA

Dir.: José Luis Cuerda
1995
90 min.

Película acerca de un Dios que ve cómo la humanidad no ha prosperado desde la bajada de Jesucristo al mundo y piensa en organizar un Apocalipsis para remediarlo. La premisa de la película puede ser blasfema pero no creo que lo sea la película. Es irreverente pero no por ello irrespetuosa. Supongo que un religioso no estará de acuerdo con esta afirmación.

Tenemos un mundo con unas reglas muy concretas. En una película fantástica al uso se dedica una cierta parte a explicar el funcionamiento de este mundo. En esta peli no hace falta porque su lógica se rige por la tradición cristiana que está presente en la sociedad actual y todo el mundo la conoce. Esto da gran protagonismo a la trama frente al mundo fantástico.

A los asuntos religiosos no se les dedica mucha atención y gracias a Dios. Apenas hay chistes blasfemos que sean novedosos y que funcionen. No hay mucha crítica a la religión que se pueda hacer en una película ligera. Por eso está muy bien planteada esta peli. Está hecha sin intención de ridiculizar y el tono siempre es jovial.

La película tiene principalmente dos temas musicales: uno de cuerdas y otro de vientos metales en tono de charanga. Cuando el segundo aparece no suele funcionar demasiado. Porque aunque la peli es una comedia, no es el disparate que es “Amanece, que no es poco” (de hecho cuando se hacen un par de referencias a “Amanece…” no funcionan muy bien). Además los vientos metales juraría que están sintetizados y no son muy bienvenidos en la película. El tema de las cuerdas es mucho más alegre y bonito. Al fin y al cabo la historia es de amor de un padre (celestial) hacia sus hijos.

El reparto está estupendo. Las actuaciones, como no pretenden ser graciosas, son en muchas ocasiones tiernas. En el caso de Luis Ciges muy tiernas. Pero Fernando Fernán Gómez está muy bien en su papel. Con la severidad de un Dios pero con el amor propio de un padre. Sorprendentemente bien está Enrique San Francisco en un papel bastante breve de arcángel San Gabriel.

Cada escena de la película parece que está narrada por el propio José Luis Cuerda, con la misma buena intención y buen humor.