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viernes, 23 de junio de 2023

¡BRUJA, MÁS QUE BRUJA!

Dir.: Fernando Fernán Gómez
1977
92 min.

El título escrito con tilde «¡Bruja, más qué bruja!» que leemos en los créditos iniciales ya sería motivo suficiente para reseñarlos. Pero es que son unos créditos muy ingeniosos y cómicos. El nombre del encargado de coordinación aparece encima de un grupo de gallinas alborotadas. Vestuario mientras vemos un plano de la única secuencia de desnudo. Cuando leemos que está dirigida por Fernando Fernán Gómez vemos cómo están a punto de propinarle un hachazo en la espalda muy al final de la película.

También en esta secuencia vemos un cartel en el que se nos avisa que los autores de la obra no recomiendan al público comportarse como lo hacen los personajes. Supongo que es un cierto recochineo hacia la recientemente extinta censura (que también recibirá con ese señor de bigotito franquista encargado de cuidar la moral en un balneario al que las parejas van a buscar quedarse en cinta), pero después esto se usará como gag. La primera vez, cuando Juan celebra que su tío está agonizando. Va por los caminos cantando en su carreta feliz. Es un número musical que crece, recogiendo de los márgenes del camino a campesinos que canten a coro. Tras el apoteósico final escuchamos al público aplaudir y exigir un bis. El obediente espectáculo retoma entonces la escena da capo, volviendo a mostrar el letrero exculpatorio.

Y es que en general tiene un sentido del humor muy inesperado en el cine de Fernán Gómez y en el cine de la época en general. Vemos gags como aquel en el que echan un vigorizante en el gazpacho y los rostros de todos los sentados a la mesa se van tornando rojos. Con una falta de realismo que casi recuerda a las películas de Abrahams. Se remarca mucho que todo es un pastiche. El dueto que cantan tío y sobrino por la hombría de esa casa contiene unos apartes que rompen totalmente el tono de la película.

En las pesadillas de ella provocadas por el miedo a que se sepa que el hijo es ilegítimo Justino dice que es innegable que el hijo es de Juan. El siguiente plano es un plano detalle de la cara del bebé: el propio Francisco Algora disfrazado. Muy inesperado. En esta secuencia van a la iglesia a que les descasen. Sorprendido estaba yo por tal sacrilegio contra la santa institución matrimonial cuando el cura empieza a propinar latigazos y dice que el matrimonio se acabará tan pronto como uno de los dos muera.

La manera en la que el pueblo castellano destartalado, ruinoso y polvoriento es escenario de esa música parece adelantarse a la trilogía rural de Cuerda. Es cierto que en “Amanece, que no es poco” los campesinos que vuelven de la huerta cantan música culta del Barroco y aquí una simple zarzuela. Pero es impagable el descaro con el que los personajes mueven la boca fingiendo cantar el texto sin ningún ánimo de verosimilitud. Vemos la boca ir a su ritmo y la letra que oímos por el suyo. El caso de Juan es el más sangrante porque cuando habla tiene una voz fea y sorda. Pero el propio Fernando Fernán Gómez tiene una voz tan reconocible, que cuando oímos a su cantante doblador la disociación es brutal.

Me gusta la mujer anciana, de cabello cano, vestida de luto. Cumple el arquetipo del personaje piadoso, que juzga con lamento las acciones de los personajes que caen en las debilidades del cuerpo. Es divertido cómo les advierte de que su incontinencia sexual los llevará a la desgracia. Pero tal y como se hace, ella es prácticamente la instigadora de sus aventuras amorosas. Es muy divertido cómo ella habla todo el rato de los malos vientos que se barruntan y la película mientras se toma la trama principal con enorme ligereza.

El humor negro cuando intentan matar al tío Justino me parece que funciona bastante bien. Es sobre todo loable que todo lo bien actor que es Fernando Fernán Gómez, toda su presencia en pantalla y que sea quien firma la película no impidan que su personaje sea tratado como un guiñapo. La primera vez que creemos que va a morir los conspiradores están contentísimos. Con una sonrisa, la futura viuda pide que traiga un cura y un médico. A lo que Juan responde: O mejor sólo un cura, para no perder el tiempo.

Me gusta mucho el descolocadísimo juez, José Lifante, que llega a la casa en duelo buscando el hacha homicida. Ahí todo el mundo está un poco a lo suyo y finalmente llega la bruja con el hacha. Él dice no entender nada. Y el subalterno canta: él aprobó una oposición y ahora le toca juzgar.

La película acaba con un plano de la orquesta tocando sobre un risco. Tan elegante como una orquesta es. Con director de orquesta y piano incluidos.


viernes, 28 de mayo de 2021

DESMADRE A LA AMERICANA

Dir.: John Landis
1978
109 min.

Es una película dirigida a un público muy concreto. Principalmente hombres, en familias con una cierta posición económica en los años 60 americanos. Gente que fue a una universidad para evitar el servicio militar norteamericano. Como tal, los asuntos que se tratan en la peli son principalmente el decoro social que invadía todo y frustraban sus ideas de diversión en sus primeros años tras abandonar su pueblo natal. Así todo lo que se celebra en la peli es cuando consiguen tener sexo y cuando burlan a la autoridad de la universidad.

El eje central de la peli es evitar que echen a la fraternidad de la universidad. Siendo una universidad privada en la que dan muchos problemas, es difícil de creer que aguanten tanto en ella. ¿Qué clase de autoridad tiene el rector que no es capaz de echarlos? El antagonista está diseñado para que cada cual proyecte en él a su enemigo de la juventud favorito. Un personaje de personalidad difusa y con un único rasgo para caracterizarle: su seriedad y amor por la disciplina. Esta relación entre la fraternidad y el rector recuerda a “Loca academia de policía”.

La nostalgia con la que se muestran estos años recuerda a “¡Buenos días, Vietnam!”. De hecho, igual que se blanquea la militarización de Vietnam en aquella película, en ésta hay una serie de delitos graves que cometen los protagonistas que se muestran como simples jugarretas. Por ejemplo la escena absolutamente inverosímil en la que Bluto mira por la ventana a la residencia de unas chicas que se pelean con almohadas con el torso desnudo.

La película no tiene mucho más. En ocasiones sus personajes principales son carismáticos pero mucho otro rato no. Quién lleva un enorme peso es Bluto, casi la mascota de la fraternidad. Aunque a todo el mundo en la peli le resulta grotesco solo hay un momento donde de verdad es desagradable: en el comedor. Verle recorrer el pasillo para coger la comida es desagradable y un poco asqueroso. Para culminar la escena grita ¡pelea de comida!. Por suerte aquí se corta la escena y no la vemos, pero nadie quería ver eso.

El cabecilla intelectual de la hermandad Groover tiene un gran repertorio de miradas. Otter humaniza bastante la película. Hay una homología importante entre él y el protagonista de “American Pie”. Pero ninguna de sus tramas nos llega a interesar demasiado. Por la gran cantidad de personajes, el principio de la peli es bastante coral pero esto se pierde conforme avanza.

En cuanto al sentido del caos de John Landis. Recuerda bastante a los Teleñecos. Sobre todo las escenas de la hermandad. Ese momento donde una moto entra por la puerta y sube las escaleras es muy bonito. Pero por algún motivo no llega a parecer muy caótico. Pasan locuras, pero hay una especie de orden y de limpieza en su desarrollo que convierte la escena en algo un poco aséptico.

Yo no he vivido los años 60 americanos, pero una escena que hoy es absolutamente anacrónica es la del bar de negros. Entran y, sin ningún indicio que les haga pensar que están en peligro, se asustan por estar en un lugar lleno de negros. Por otro lado la actitud del cantante es extraña. Es un tipo que ha actuado en la fiesta de togas para ellos. La fiesta fue un éxito, el público entregado y para la peli queda muy bien. Sin embargo él no está nada a gusto con la presencia de estos blancos en su local.


viernes, 28 de agosto de 2020

LOS PAYASOS ASESINOS DEL ESPACIO EXTERIOR

Dir.: Stephen Chiodo
1988
88 min.

Película de una invasión alienígena donde nadie se toma en serio nada. Esto tiene sus pros y sus contras. La película empieza con una canción que marca el tono general de su música. Con una guitarra distorsionadísima se interpreta el tema circense clásico. Es curioso que algo tan icónico aparezca una única vez en toda la peli.

Hay muchos elementos muy divertidos. Para empezar el topiquísimo del señor mayor en su porche. Mientras habla con el perro se acerca a la nave espacial, que tiene forma de carpa de circo. Se abre una especie de portal por el que secuestran al perro. Veremos que esto no tiene ninguna consistencia con nada, pero es algo divertido. Lo primero que vemos de un payaso es su sombra. No está descubriendo nada, pero es una buena cosa.

Los protagonistas son típicos adolescentes interpretados por gente más cercana a la treintena que a la veintena. La primera vez que vemos la nave por dentro es algo maravilloso. Son escenarios bien construidos e imaginativos. Cuando están entrando por la puerta nos asombramos de que la nave emita luz desde dentro y sin embargo el interior sea oscurísimo. Es cierto que las rayas de dentro de la nave no siempre son lo más circense del mundo. Pero es algo bonito. Sorprende por lo desproporcionado con el resto del presupuesto el escenario donde hay un gran precipicio injustificadísimo.

A partir de aquí encontramos varios gags divertidos. Disparan a los protagonistas con unas palomitas voladoras. Más tarde descubrimos que estas palomitas no solo vuelan. También se arrastran y de hecho sirven como larvas para que crezcan más payasos. La escena donde vemos las palomitas por vez primera termina con dos frases que resumen el espíritu de la película: —¿Por qué palomitas? —Porque son payasos. Todo lo que ocurra de aquí en adelante quedará justificado porque los antagonistas son payasos.

Un perro hecho con globos. Huellas de pisadas enormes por los zapatos. Arranca la cabeza a un motero cayendo ella en un cubo de basura y él como el muñeco de trapo que es. Sus víctimas son envueltas en algodón de azúcar como si fueran telarañas. Hay un perro asesino hecho de globos. Un payaso va conduciendo sin coche y con faros en las rodillas. Un matasuegras estrangula al jefe de policía con cuyo cuerpo harán un número de ventriloquía.

A los payasos solo los puedes matar atacando su nariz. Tras esto se envuelven en una luz verde y explotan en confeti. Para el final se exige al espectador una suspensión absoluta de le incredulidad cuando la camioneta de helados penetra en la nave espacial y hace creer a los payasos que el muñeco que hay en el techo de la camioneta es su líder o algo por el estilo. Hay una explosión en la nave (con fuegos artificiales) tras la cual es imposible que sobrevivan los protagonistas de esa forma. Pero habrá que forzar el final feliz.

La película en ningún momento trata de hacernos sentir un peligro real. Es demasiado autoconsciente para ello. Otra prueba de esto es que la protagonista tiene una escena en la ducha. Pues bien, está rodado de forma que no se la vea nada, una traición absoluta a este género.

Como cosa curiosa, el jefe de policía detiene a dos chicos por beber en la vía pública y estas cosas que ocurren en los pueblos estadounidenses los viernes por la noche. Sin embargo se insinúa que puedan ser una pareja gay. No hay un gran hincapié al respecto pero sorprende esta normalización en este género. De igual forma los dos hermanos heladeros tienen una actitud que no nos permite descartar una relación homoincestuosa entre los dos.


viernes, 31 de julio de 2020

ATRACO A LAS TRES

Dir.: José María Forqué
1962
92 min.

Siempre que escribo sobre estas películas me da la sensación de que sólo hablo de las interpretaciones. Pero es que el reparto es maravilloso. Hay que hacer la excepción del villano. Sin embargo aparece sólo una escena y su peso en la trama es poco. Los protagonistas están todos espectaculares. Incluso Agustín González, el calvo, que tiene un papel más discreto, está impecable.

No se puede decir nada que no sea conocido. Los nombres son lo más famoso del cine español. José Luis López Vázquez, Landa, Cassen y mi idolatrado Manuel Alexandre. Qué manera de cortar los diálogos en seco cuando hay un chiste… A nuestro oído hay que darle un tiempo de adaptación para la voz de Gracita Morales, pero merece la pena. El personaje del anterior jefe de la sucursal Don Felipe tiene un diseño estupendo. Esa forma de enamorarnos de un personaje que, en principio está opuesto a los trabajadores de alguna manera es preciosa.

El humor de la película es estupendo. Todo basado en el tempo. El momento en el garaje preparando el atraco es una delicia. El diálogo es velocísimo. Funciona todo por saturación. No paran de ocurrir cosas. Mientras hay un chiste en primer plano, al fondo alguien levanta un mostrador invisible. No paran en ningún momento. Además el personaje de López Vázquez se desespera, pero no adquiere un mal humor que empañe la escena. Todo es festivo en ese momento. Es brillante. No se desanime, jefe, que está saliendo todo perfecto.

Por otro lado, como ocurrirá en la escena climática. La pantalla está saturada siempre de gags. No todos funcionan igual de bien. El slapstick en ocasiones es demasiado básico para que funcione. Sin embargo la escena como un todo es brillante, precisamente por la acumulación. No sólo a nivel cómico. Narra un atraco con claridad diáfana. A pesar de los rapidísimos planos, se entiende todo lo que intenta narrar. Es precioso cómo entran los atracadores exactamente una hora más tarde de lo que debían.

La trama de la vedette no nos interesa mucho. Supongo que debía ser una especie de exigencia de la época para conseguir que se produzca la película. También se incluye un número musical que resulta cómico por los bailarines masculinos que la acompañan. Por supuesto la intención no era esta ni mucho menos. Al menos esta trama nos deja la celebérrima frase Fernando Galindo un admirador un esclavo un amigo un siervo. También hay un bonito momento en el que la chica seduce al tipo hasta tal punto que está ciego y no ve que ella le quiere robar y en ese momento se le rompen las gafas.

La estética de los atracadores es fundamentalmente cómica. Pero además de eso se genera una imagen preciosa. En ese Citroën con el capó abierto en mitad de la nada, al lado de un transformador de electricidad. Esos trajes de atracadores con sombreros de cinta blanca a rayas. Por otro lado ese momento en el que la hora de referencia es un vagabundo… Es todo comedia.

Resulta muy curioso que la película pasara la censura. El mensaje es muy anti-explotación laboral. Y es muy pesimista. No hay un futuro próspero para ellos. Ni lo habrá. Sólo hay abnegación y conseguir retrasar el pago de deudas lo máximo posible. Supongo que la interpretación que hizo el régimen es que quedarse como estaban es su castigo por haber intentado robar el banco. De cualquier modo es muy bonita la sensación que deja la película. Para ello se apoya en el famosísimo tema entre alegre y melancólico de trompeta.


domingo, 26 de enero de 2020

GRANUJAS DE MEDIO PELO

Dir.: Woody Allen
2000
95 min.

Hay una cosa enormemente inteligente de esta película: su autopromoción. No me refiero a la campaña publicitaria que le hiciera la productora. Me refiero a la unión de su título y cartel publicitario. Nada hace pensar que la película va a estar diferenciada en dos partes tan claras. Su poster maravilloso nos convence de que el planteamiento de la película será todo su argumento. Sin embargo, a mitad del metraje la película cambia totalmente de tempo, de temática y de trama. Maravilloso.

Es cierto que la segunda parte en general nos interesa menos. Pero son los temas que suele tratar Woody Allen. Además en esta ocasión están tratados con la ligereza que permite no establecer paralelismos con el aburrimiento supremo que es “Delitos y faltas”. Es verdad que probablemente en esta ocasión tengamos más presente que de costumbre el lado misógino de Woody Allen. Sin embargo puede que no sea tal. Woody Allen es muy misántropo en general y al hablar de las relaciones de pareja este odio se proyecta hacia una mujer. Lo cierto es que los dos personajes femeninos de la trama son tratados con un cierto desprecio. Como si la mujer fuera un mal del mundo con el que hay que aprender a convivir.

Volviendo a la primera mitad de la película. Es divertidísima. Ingeniosa, con buenos diálogos y un ritmo muy alto. Perfecto para que la comedia se desarrolle con gusto. La primera conversación en el pequeño apartamento es absolutamente mordaz. Todos los comentarios están a tiempo. Las frases se disparan como metralletas… Woody Allen amenazando físicamente a su mujer es tremendamente divertido por su aspecto débil. Es un humor con el que lleva jugando toda su filmografía pero aquí, por su edad supongo, es aún más eficaz.

—Me voy al tejado.

—Ray, no te tires, eres un lavaplatos excelente.

La escena del tejado pone de manifiesto algo que se agradece muchísimo al ver esta peli: el Siglo XXI ya ha llegado. Aquí la fotografía es moderna. La cámara está ligeramente cegada por el sol. Los colores son vivos. Esto se mantiene en toda la peli, estamos alejados de las paredes de caoba feísimas de las películas de la década de los 80 de Woody Allen. Es cierto que aún tenemos que soportar los contrastes de negros y dorados del piso horrible, pero supongo que esa es justo la intención.

Dime qué hora es, no pienso volver a mirar esa pared.

La trama de las galletas se propone con muchísima naturalidad. No hay cosas enrevesadas para justificar los acontecimientos. Toda la primera parte juega en favor de la comedia. El momento de la rotura de la cañería con todo el sótano lleno de agua es algo que no te esperarías de una comedia tan tardía de Woody Allen. Es algo casi propio de “El dormilón”. Incluso la transición entre las dos mitades es divertida. Está hecha con ritmo televisivo y este ritmo se mantiene sin verse alterado por los chistes. Tal es así que, si uno no está atento a los diálogos, puede llegar a perderse algún gag.

El asunto del divorcio y de la relación con Hugh Grant por interés es graciosa hasta cierto punto. De este momento es bonito ver a los nuevos ricos sin saber desenvolverse en este ambiente. Es delirante la mujer que quiere aumentar su vocabulario y, para ello, decide memorizar el diccionario. Nosotros sólo vemos cómo ha aprendido la letra A. Es genial. La trama realmente es poco graciosa. La escena final es efectiva como cierre pero poco más.

¿Has visto a Ray? Es bajito, lleva una camisa amarilla y una corbata increíble.


domingo, 10 de noviembre de 2019

LÍNEA NO REGULAR

Dir.: Slobodan Sijan
1980
82 min.

El título original de la película es algo así como “¿Quién canta por ahí?”. El tono de la película es algo cómico. El título en castellano parece responder a esta necesidad de los traductores españoles por poner títulos graciosos a las comedias importadas. Lo que me intriga enormemente es qué persona en España consideró que esta película debía tener un nombre con gancho para atraer a la mayor cantidad de público posible.

Es una película muy rural en la que un grupo de personas variopinto va a Belgrado el día anterior al bombardeo de la ciudad de los nazis. Supongo que quien conozca la historia Serbia verá reflejados muchos aspectos de la sociedad de los años 40 en el grupo de personas que conviven en el autobús. Yo no puedo más que reconocer una crítica al racismo y las costumbres puritanas e hipócritas. Sin embargo, esto no hace que el grupo de personas deje de resultar atractivo.

Todos los que aparecen son muy caricaturescos y producen mucha simpatía. Incluso el personaje gordito, de bigote y germanófilo resulta muy simpático. Su antítesis física es un tipo que quiere presentarse a unas audiciones para ser cantante y termina seduciendo a una recién casada. Llegados al final de la película se le muestra en medio del matrimonio como en una relación triangular extraña. Hay un hombre con tuberculosis que recuerda a Alberto Pérez en la época de la Mandrágora. Un cazador con cara de besugo… Por supuesto por su ambiente rural y su aspecto de la primera mitad del Siglo XX no es fácil sentirlos como referencia a nada, pero son todos agradables de ver.

El aspecto de la película le va muy bien. El sonido es de fácil saturación, como corresponde al analógico, pero bastante cuidado. El color es casi sepia lo cual le va a estupendo a los campos verdes pero tremendamente fríos. La fotografía de la película está enormemente integrada con el aspecto pobre de las tierras que retrata. Al oír que la película era de humor negro temía la fotografía decadente de películas como “Delicatessen” ha sido una grata sorpresa.

Sorprendentemente cómicamente funciona bastante bien. No pasamos mucho rato riéndonos pero los gags entran bien. Supongo que es la mezcla de una situación muy desmedida con un estilo de película muy sobrio. Incluso la banda sonora, aunque festiva, resulta muy desnuda. Un arpa de boca es su melodía principal.

La imagen que más se puede recordar es el propio autobús. Rosa. Con las chapas del capó saltando a cada bache. Una chimenea en la parte de adelante echa un humo blanco de la estufa que calienta el habitáculo.

Y por supuesto los protagonistas absolutos son la pareja de gitanos que cantan una canción con la que hacen las veces de narradores. Tan folclórica como melancólica.


sábado, 27 de julio de 2019

LOS MUERTOS NO MUEREN

Dir.: Jim Jarmusch
2019
103 min.

Película de zombis que se dedica a homenajear a la vez que parodiar el género. Hay referencias a George A. Romero explícitas ya que el modelo de un coche se dice que es muy del estilo de sus películas. Además se repite el icónico plano de las manos de zombis entrando entre unos tablones de madera.

La película tiene muy claro que los zombis ya no dan miedo. Por eso, cualquier trozo del argumento que no sea interesante desaparece. Por ejemplo cuando aparecen las dos primeras víctimas de los zombis uno de los policías expresa que cree que son víctimas de zombis. En una película al uso todos habrían creído que ha sido un ataque un poco extraño y sólo cuando descubrieran los zombis habría resultado una hipótesis factible. Esto nos gusta mucho verlo. Todo lo que sea una película cuidando del espectador, nos gusta.

Hay varios momentos de ruptura de la cuarta pared como la omnipresencia del tema central de la película. —¿De qué me suena esta canción? —Es el tema de la película. Se agradece también que se ridiculice la típica línea de guión en la que un personaje desde el primer momento asegura tener el presentimiento de que algo malo va a pasar. Nos encanta por supuesto cómo desaparece la mujer escocesa maestra de la catana. Nos gusta que se imponga una regla acerca de cómo muere un zombi y se respete. Nos gusta que un zombi sea Iggy Pop. El gag acerca del guión de la peli está muy bien como idea aunque su desarrollo es pobre. Hay una escena muy curiosa en la que mencionan que puede estar siendo improvisada.

Es muy bonito ver el paralelismo entre Bill Murray y Adam Driver. Bill Murray actúa como nos ha acostumbrado. Hierático, diciendo frases locas con total seriedad, casi con hastío. Dado que a los protagonistas no les asustan los zombis, la actuación de Adam Driver se acerca muchas veces a la de Murray. En la peli los personajes tienen una ligera posición de maestro y aprendiz. Es fácil hacer la traslación al mundo real con ambos actores.

Es habitual escuchar el paralelismo entre el mundo material (más recientemente las pantallas, internet…), su dependencia y los zombis. Las personas somos algo así como seres sin consciencia que sólo buscan consumir. No es tan habitual hacer esto explícito en una peli. Es bonito ver las hordas de zombis agruparse según aquello que les genera dependencia. Siempre que los vemos rodeando algún edificio es un establecimiento comercial. Por eso me molesta un poco que el final de la peli sea un vagabundo verbalizando el mensaje de la peli. Ya han comparado la sociedad consumista con zombis y con hormigas: no es necesario hablar más de ello. ¡Rompes el lenguaje cinematográfico!

En cuanto a la crítica política, parece que los directores estadounidenses hayan hecho una especie de alianza acerca de que hay que reírse de Donald Trump y de su electorado. Pero nunca se aporta nada. Simplemente vemos a un personaje con una gorra roja y una frase loca que mezcla las soflamas de Trump. Cuando este personaje muere la película se recrea un poco para celebrarlo. Pero es una crítica muy pobre, muy blanca y muy poco comprometida.


viernes, 12 de julio de 2019

ASÍ EN EL CIELO COMO EN LA TIERRA

Dir.: José Luis Cuerda
1995
90 min.

Película acerca de un Dios que ve cómo la humanidad no ha prosperado desde la bajada de Jesucristo al mundo y piensa en organizar un Apocalipsis para remediarlo. La premisa de la película puede ser blasfema pero no creo que lo sea la película. Es irreverente pero no por ello irrespetuosa. Supongo que un religioso no estará de acuerdo con esta afirmación.

Tenemos un mundo con unas reglas muy concretas. En una película fantástica al uso se dedica una cierta parte a explicar el funcionamiento de este mundo. En esta peli no hace falta porque su lógica se rige por la tradición cristiana que está presente en la sociedad actual y todo el mundo la conoce. Esto da gran protagonismo a la trama frente al mundo fantástico.

A los asuntos religiosos no se les dedica mucha atención y gracias a Dios. Apenas hay chistes blasfemos que sean novedosos y que funcionen. No hay mucha crítica a la religión que se pueda hacer en una película ligera. Por eso está muy bien planteada esta peli. Está hecha sin intención de ridiculizar y el tono siempre es jovial.

La película tiene principalmente dos temas musicales: uno de cuerdas y otro de vientos metales en tono de charanga. Cuando el segundo aparece no suele funcionar demasiado. Porque aunque la peli es una comedia, no es el disparate que es “Amanece, que no es poco” (de hecho cuando se hacen un par de referencias a “Amanece…” no funcionan muy bien). Además los vientos metales juraría que están sintetizados y no son muy bienvenidos en la película. El tema de las cuerdas es mucho más alegre y bonito. Al fin y al cabo la historia es de amor de un padre (celestial) hacia sus hijos.

El reparto está estupendo. Las actuaciones, como no pretenden ser graciosas, son en muchas ocasiones tiernas. En el caso de Luis Ciges muy tiernas. Pero Fernando Fernán Gómez está muy bien en su papel. Con la severidad de un Dios pero con el amor propio de un padre. Sorprendentemente bien está Enrique San Francisco en un papel bastante breve de arcángel San Gabriel.

Cada escena de la película parece que está narrada por el propio José Luis Cuerda, con la misma buena intención y buen humor.


viernes, 5 de julio de 2019

TOY STORY 4

Dir.: Josh Cooley
2019
100 min.

Después de la pequeña decepción que fue “Toy Story 3”, tenía cierto miedo al ver esta. La primera escena de la peli ya nos deja absolutamente asombrados con la calidad excelsa de la animación. Ese plano de un bordillo de la calle, de noche, alumbrando el asfalto con una linterna es de un realismo impresionante.

Las historias de Pixar nos podrán gustar más o menos pero está claro que saben muy bien cómo hacer una peli. Conocen su público y conocen sus sagas. En apenas tres o cuatro planos se nos recuerda cómo los juguetes fueron regalados a una niña cuando Andy creció. Pero insisto en que esto ocurre rapidísimo mientras escuchamos “You’ve got a friend in me”. Quien no recordara la trama tiene la información necesaria para entender las referencias que se harán durante la peli. Quien sí la recuerde está muy ocupado escuchando la nostálgica banda sonora como para aburrirse.

La primera escena de juego de la peli sigue los esquemas de las anteriores películas en un claro ejercicio de coherencia interna. Si en la tercera película nos salíamos de los escenarios conocidos, en esta cuarta aún más. Es muy hábil esta escena para transmitir la sensación de que seguimos perteneciendo al mismo universo.

Al poco tiempo de empezar la peli, Woody va al colegio con su nueva niña, Bonnie, a pesar de que lo tiene prohibido. Es algo necesario para dar pistoletazo de salida a la trama. Pero, si no recuerdo mal, Woody era un personaje con un sentido del deber muy fuerte y que no hace muchas temeridades. No es demasiado típico de él.

La película hace un esfuerzo muy evidente en sacar personajes femeninos. Es muy bonito ver que esto se realiza sin que nos parezca extraño. Por no mencionar que el personaje de la pastorcilla, Bo; que en la primera película era la compañera de Woody, está completamente desatada en esta. Ella es quien le hace cambiar de opinión a Woody y hay un momento tremendamente empoderador cuando se quita la falda. Por no mencionar el detalle de un niño jugando con un hada al fondo en un plano.

Los villanos en esta peli son un poco extraños. Para empezar dan bastante miedo. Se hace el camino contrario que en la tercera película. Aquí empiezan siendo malos y después hacen una especie de “el fin justifica los medios” y se convierten en personajes positivos sólo porque Woody siente afinidad por ellos. Hay un par de sustos bastante importantes protagonizados por los muñecos ventrílocuos. Disney sí tenía este espíritu de introducir en sus películas elementos oscuros, pero no tanto Pixar. Las escenas de acción me cansan un poco. Todos nos imaginamos quién va a salir ganando y ni siquiera son demasiado espectaculares.

El personaje de Forky es muy divertido. Me parece muy positivo que hayan aceptado que la función del personaje es cómico y no sentimental, que, conociendo los últimos trabajos de Pixar, era un pastel tentador. Esa obsesión que tiene al principio con la basura antes de aceptar su condición de juguete nos da unos momentos divertidísimos. El diálogo con Woody en el que le hace cambiar de opinión es completamente natural, no hay imposturas y comprendemos sin ninguna suspensión de la incredulidad (más allá de aceptar que un tenedor hable) el cambio de mentalidad de Forky.

Hay unos secundarios magníficos. Por ejemplo el motorista canadiense. El Madelman esquiador, con una aparición brevísima pero con uno de los momentos más graciosos de la peli. Hay un cameo del muñeco de hojalata procedente de aquel corto de Pixar que ojalá fuéramos capaces de olvidar. Cuando la muñeca mala se pinta las pecas es una clara alusión a la mítica escena del arreglo de Woody. No me parecen tan graciosos (salvo la escena evidente) los dos peluches de feria obsesionados con tener un niño. ¡Todos los juguetes quien tener un niño! ¡No necesitamos más personajes así!

Aunque el final es un poco sentimental para mi gusto, dado que teníamos el precedente de “Toy Story 3”, no está tan mal.


domingo, 23 de junio de 2019

PERFECTOS DESCONOCIDOS

Dir.: Álex de la Iglesia
2017
96 min.

Hola, la película no muy bien. La conclusión de la película es infantil y transmite un mensaje casi tóxico. La moraleja no es que haya que comportarse bien deontológicamente sino que hay que portarse bien porque hay tecnología que registra todos nuestros fallos.

La trama tiene fallos pero son aún peores los diálogos. Las interpretaciones están, por lo general bien. Podemos darle el premio a peor actor a Eduardo Noriega como ya ocurrió en “Tesis”. Pero los diálogos están repletos de chascarrillos que pretenden recrear una conversación distendida pero que necesitan una actuación o un tono general de la peli muy distinto para que quede bien. Véase “Verano 1993”.

Ocurren cosas que, como espectador, no podemos pasar por alto. Por ejemplo que se trata un intento de asesinato por parte del personaje de Ernesto Alterio hacia su mujer casi como si fuera un pequeño y divertido gag para añadir locura a esta disparatada y divertida cena. Una reacción que, por otro lado no es propia de este personaje. Él se ha asustado muchísimo cuando han estado a punto de descubrir su ‘infidelidad’. ¿Por qué de repente una actitud tan violenta hacia la infidelidad de su mujer? Fallo en la construcción del personaje.

Se hace una cosa que ocurre con frecuencia en el cine español: presentar la trama como un comentario casual. Anda que menuda cosa lo del eclipse. Muy cansado de esta cosa.

Además hay personajes que manifiestan su deseo de jugar aun teniendo tantísimo que esconder. Reaccionando como si fuera una sorpresa que se descubran sus chanchullos.

Sí está muy bien la conversación de Eduard Fernández con su hija. En general toda la relación entre esos dos personajes. Supongo que el hecho de que sea el personaje más correcto moralmente ayuda a que el público empatice con él. Como la peli no termina con él triunfal, es ampliamente insatisfactorio a pesar de que el tono del final es como un final feliz. Un final feliz desencadenado por una decisión estúpida a nivel de guion y a nivel de decisión del personaje de Belén Rueda. Es muy iluso creer que el conflicto de la trama ha sido desencadenado por culpa de los móviles. También es iluso creer que tirando el móvil haces una especie de redención.


sábado, 15 de junio de 2019

FULL MONTY

Dir.: Peter Cattaneo
1997
83 min.

Con esta película me he sentido un poco traicionado. Se nos muestra su mejor cara durante la primera mitad. Nada que protestarle a su principio, premisa, presentación de personajes (la primera aparición de Steve Huison es magnífica), tono… Me enamoro absolutamente de lo que veo, me interesa la trama, los asuntos que trata. Pero en cierto momento la historia gana notas tragicómicas que no me interesan en absoluto.

Todo cuanto se nos muestra al principio grita con acento británico. Todo lo relacionado con la trama del protagonista con su exmujer parece escrito por productores estadounidenses que han decidido que se necesita una mayor implicación emocional por parte del espectador. Cuanto más se aleja la peli del tono británico, más fuera me siento.

El tema principal de la peli es la fragilidad masculina. Un asunto muy presente actualmente aunque con un enfoque muy distinto. La peli va de hombres cuya valía era llevar sustento a sus hogares y que se sienten fracasados al verse en paro. Es un recorrido hacia quererse a sí mismos de nuevo. Por eso cualquier plano que se base en su ridículo físico está muy fuera de lugar. De hecho hay muchas secuencias en la que esto está expresamente evitado. Sin embargo a veces llega el aire americano y nos muestran a alguien delgado, pálido y torpe como alguien de quien reírse. Es contrario al espíritu de la peli.

Es muy maravillosa la precisión en algunos gags, al principio, donde el chiste se está desarrollando en una esquinita de la pantalla, sin involucrar a los personajes que llevan el diálogo principal. Esto lo perdemos, por ejemplo, cuando dos hombres en tanga se cuelan por una ventana. Es gracioso que alguien tire cuanto hay en un aparador. No es gracioso que justo después de esto, diga ay.

El personaje del jefe está muy bien en algunas ocasiones y muy mal en otras. Curiosamente coincide con la dialéctica entre cine británico y americano. No es gracioso verle hacer cosas que no serían coherentes con su traje. Es gracioso verle hacer cosas que no son coherentes con su actitud de tipo serio. La pelea que tiene con el protagonista es muy correcta: él es un tipo que no estaría nunca en una pelea y cuando lo está se encuentra incómodo. Steve Carrel se habría puesto a gritar porque él cree que es gracioso un tipo con traje gritando.

En el mismo sentido, no entendemos por qué ocurre la escena con el protagonista y su hijo instantes antes de terminar la peli. Es evidente que va a actuar, no hay manera de que la peli acabe si no es con todos en el escenario. Pero hay un diálogo que se acerca peligrosamente a una mala película americana y que no nos gusta nada.

El ambiente del pueblo es maravilloso. Ese color ladrillo y ese acero industrial enmarcado en ese verde de Gran Bretaña. A esto ayuda un color quizás demasiado saturado pero nada fuera de lo común para ser los años 90. A cambio la imagen no tiene ningún ruido.

Hay que decir que para conseguir que el striptease final luzca, en la primera escena se evita con la cámara mostrar la actuación de los profesionales.