Mostrando entradas con la etiqueta 1978. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1978. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de septiembre de 2024

EL LUGAR SIN LÍMITES

Dir.: Arturo Ripstein
1978
110 min.

Aunque se le reconoce una potente estética a la travesti Manuela, su personaje es bastante simple en su relación con los hombres. Se deja arrastrar por la atracción que le produce Pancho. Es un ser bastante mequetrefe, infiel, incapaz de pagar sus deudas. Aún así a Manuela le gusta porque hace tiempo abusó de ella. Esa violencia es la que le interesa y la que le impide alejarse de este hombre. El baile con el que finalmente le seduce es muy entretenido de ver. No diré que sea excelso, pero dado la desnudez que todas las escenas, se le permite brillar mucho. Casi nunca vemos en pantalla algo que llame poderosamente la atención. Los dos grandes momentos son aquellos en los que baila Manuela.

Cuando suena “La leyenda del beso” me gusta mucho el poderío que ella tiene. La cámara la registra desde abajo. Un ángulo muy distinto al que se adoptaba cuando ella baila el día de la elección de Don Alejo. Ella se come la escena hasta tal punto que nos olvidamos del bobo que babea por ella sentado en una silla. Es difícil dejarse llevar por la estética de su baile cuando nos acordamos de que segundos antes Manuela ha presenciado cómo Pancho trataba de abusar de su hija, la Japonesita. Manuela seduce a Pancho, pero no lo hace con intenciones ocultas vengativas, es una seducción genuina. Supongo que simplemente es algo achacable a la antigüedad de la película. De hecho la actitud de la Japonesita también nos llama mucho la atención.

Es curiosa la relación que ese pueblo tiene con Manuela. Por algún motivo el cacique Alejo siente simpatía hacia ella. Hasta bromea con ella acerca de si se acostaría con él o no. Él asegura que no le gustan los hombres, pero le regala a la matrona del burdel la casa a cambio de que ella se acueste con Manuela. Espectáculo que él se dedica a vigilar a escondidas. Es curioso en esta escena que cuando Manuela termina su relación sexual ejerciendo de parte activa, de repente muestra una actitud masculina que no veremos en ningún otro momento de la película.

Es curiosa la sorpresa que se lleva el cuñado de Pancho cuando éste se deja besar por Manuela. Es evidente que Pancho está loco por ella. No sé por qué el otro tipo considera todo perfectamente aceptable hasta que se consuma lo inevitable.

Con respecto al resto de la película es algo lenta… Entiendo que algo de esto deberá ser buscado ya que toda la trama es la espera de las mujeres del prostíbulo a que esa noche llegue Pancho. Casi siempre lo único que me entretiene es el elegante amaneramiento de Manuela.

A Alejo también me gusta verle en pantalla. Me gusta cómo apenas se asoma entre su sombrero y su bigote. Una lástima que tanta parte del tiempo esté resolviendo su problema de las deudas con Pancho, una trama que me suscita tan poco interés.


viernes, 22 de septiembre de 2023

SOLOS EN LA MADRUGADA

Dir.: José Luis Garci
1978
102 min.

Una ilusión al diseñar un país, una sociedad. Una exigencia a un izquierdismo acomodado en su condición de marginados. Un impulso para trabajar por una nueva sociedad. Una cotidianeidad elevada a poesía… Es una película que me ha tenido al borde de la lágrima todo el rato. Los textos que José Sacristán declama delante del micrófono son preciosos y la presencia de voz y rostro le dan la fuerza necesaria para que lleguen al espectador. Una prosodia que poco tiene que ver con la radio, muy teatral, pero que, sin embargo, nos creemos la ficción de que realmente estén en un estudio de radio.

Lo precioso de la película es que aunque su tesis sea el mensaje final en el que carga la responsabilidad de que España avance a la recién liberada sociedad, la antítesis, ese lamerse las heridas, también está hecho con cariño. La manera en la que llora las miserias de una sociedad que goza del desarrollo del tardofranquismo y que, aun así, se ve frustrada, siguiendo las promesas de éxito que su época había reservado para ella. Que todos vacacionan en masa. Que pueden evitar las Semanas Santas lúgubres del nacionalcatolicismo, pueden votar al PCE… nada de eso debe ser el objetivo. Son condiciones de posibilidad para hacer una nueva sociedad. Quizás sea simplemente una nostalgia por un izquierdismo que no viví, pero me resultaba tremendamente emocionante.

En un momento dado en la emisora suena un anuncio. Un anuncio que no publicita ninguna empresa. El eslogan es simple: todas las personas que usted admira son de derechas: ¡Sea de derechas! La película se permite muchas bromas acerca de la derecha española. Me gusta mucho cuando Emma Coen pide a José Sacristán una sucesión de relaciones sexuales cuyo ritmo él no puede seguir. Ella, decepcionada le dice que pensaba que con tanta depresión ahora estaría toda esa generación desatada. Las escenas de cama me parece que aciertan mucho con su texto. No diré que sean diálogos realistas, nadie tiene la agilidad mental para esas frases, pero me gusta mucho todo lo que se habla, las manos inquietas de Sacristán… Me gusta también que la forma de encuadrar estas escenas no busca que los pechos siempre estén en pantalla. Con naturalidad se intercambian los valores de plano sin que haya una decisión evidente de cuánto pecho se ha de mostrar en la cinematografía española recién liberada de la censura.

La música es otra maravilla. Una música de cierta nostalgia. Que suena de fondo mientras vemos los planos de un Madrid que hoy está muy cambiado. Un Madrid vacío a altas horas de la madrugada. Un Madrid con scalextric en la glorieta de Atocha. Tras habernos entregado a este sentimentalismo durante toda la película, el mensaje final no nos juzga por haberlo hecho. Pero nos desafía y nos dice que ya está bien. Que todo el tiempo que dediquemos a esto no lo dedicamos a construir una nueva sociedad.

Me gusta mucho el estilo desnudo de las escenas. Muchas veces con un sonido que dificulta la comprensión de los actores. Cuando lo que vemos es emocionante hace que tome una fuerza mayúscula. Es lo mismo que tan bien funcionaba en “Mi querida señorita” y tan mal en “El crack”. La escena en la que Sacristán y su futura exmujer hablan de cómo es el novio de ella y de las ilusiones de sus primeros años de matrimonio cuenta una trama que no es mi favorita de la película, pero que me parece muy emocionante. No me gusta tanto otra escena que es bastante parecida pero cuenta una historia que no fue. Me refiero a aquella en la que la compañera de trabajo de Sacristán le confiesa que lleva años enamorada secretamente de él. La película trata de convertir a su protagonista en un galán. Una figura que no termina de casar con su actitud derrotista.

Lo que les da una fuerza inusitada a las narraciones de la radio es cuando se atreven al plano secuencia. Aquella en la que él, resentido, cuenta una historia de un matrimonio que ve cómo sus años pasan sin llegar a vivir su vida. Todo esto se cuenta sin cortes. La cámara empieza detrás de él. No le vemos la cara. Hace un giro a su alrededor muy lento, mientras la historia llega a su cénit. Es la solemnidad de lo cotidiano que tanto me gusta. El monólogo final tiene otro recurso para darle intensidad a todo: apaga las luces de contra. El fondo se hace oscuro y sólo le vemos a él iluminado.

En este último monólogo se incita a las mujeres que están en matrimonios que las hace infelices a que consigan el divorcio. Se anima a los reprimidos a que se travistan. En otra escena, en la que Sacristán justificaba ante su mujer los años que había descuidado su casa y su familia por sus largas jornadas laborales, ella reivindica el trabajo que hacía al cuidar de la casa y de los hijos como trabajo no remunerado.


viernes, 28 de mayo de 2021

DESMADRE A LA AMERICANA

Dir.: John Landis
1978
109 min.

Es una película dirigida a un público muy concreto. Principalmente hombres, en familias con una cierta posición económica en los años 60 americanos. Gente que fue a una universidad para evitar el servicio militar norteamericano. Como tal, los asuntos que se tratan en la peli son principalmente el decoro social que invadía todo y frustraban sus ideas de diversión en sus primeros años tras abandonar su pueblo natal. Así todo lo que se celebra en la peli es cuando consiguen tener sexo y cuando burlan a la autoridad de la universidad.

El eje central de la peli es evitar que echen a la fraternidad de la universidad. Siendo una universidad privada en la que dan muchos problemas, es difícil de creer que aguanten tanto en ella. ¿Qué clase de autoridad tiene el rector que no es capaz de echarlos? El antagonista está diseñado para que cada cual proyecte en él a su enemigo de la juventud favorito. Un personaje de personalidad difusa y con un único rasgo para caracterizarle: su seriedad y amor por la disciplina. Esta relación entre la fraternidad y el rector recuerda a “Loca academia de policía”.

La nostalgia con la que se muestran estos años recuerda a “¡Buenos días, Vietnam!”. De hecho, igual que se blanquea la militarización de Vietnam en aquella película, en ésta hay una serie de delitos graves que cometen los protagonistas que se muestran como simples jugarretas. Por ejemplo la escena absolutamente inverosímil en la que Bluto mira por la ventana a la residencia de unas chicas que se pelean con almohadas con el torso desnudo.

La película no tiene mucho más. En ocasiones sus personajes principales son carismáticos pero mucho otro rato no. Quién lleva un enorme peso es Bluto, casi la mascota de la fraternidad. Aunque a todo el mundo en la peli le resulta grotesco solo hay un momento donde de verdad es desagradable: en el comedor. Verle recorrer el pasillo para coger la comida es desagradable y un poco asqueroso. Para culminar la escena grita ¡pelea de comida!. Por suerte aquí se corta la escena y no la vemos, pero nadie quería ver eso.

El cabecilla intelectual de la hermandad Groover tiene un gran repertorio de miradas. Otter humaniza bastante la película. Hay una homología importante entre él y el protagonista de “American Pie”. Pero ninguna de sus tramas nos llega a interesar demasiado. Por la gran cantidad de personajes, el principio de la peli es bastante coral pero esto se pierde conforme avanza.

En cuanto al sentido del caos de John Landis. Recuerda bastante a los Teleñecos. Sobre todo las escenas de la hermandad. Ese momento donde una moto entra por la puerta y sube las escaleras es muy bonito. Pero por algún motivo no llega a parecer muy caótico. Pasan locuras, pero hay una especie de orden y de limpieza en su desarrollo que convierte la escena en algo un poco aséptico.

Yo no he vivido los años 60 americanos, pero una escena que hoy es absolutamente anacrónica es la del bar de negros. Entran y, sin ningún indicio que les haga pensar que están en peligro, se asustan por estar en un lugar lleno de negros. Por otro lado la actitud del cantante es extraña. Es un tipo que ha actuado en la fiesta de togas para ellos. La fiesta fue un éxito, el público entregado y para la peli queda muy bien. Sin embargo él no está nada a gusto con la presencia de estos blancos en su local.


viernes, 17 de abril de 2020

LA ESCOPETA NACIONAL

Dir.: Luis García Berlanga
1978
95 min.

La película es como un aire que se ha contenido durante muchos años de franquismo y que, nada más llegar la democracia, se suelta. Es remover los lodos de la política y economía y decir cosas que durante mucho tiempo no se podían. Hoy tenemos muy claro que las decisiones políticas y económicas son, en general, tóxicas. Quien se escandalice por la falsedad de quien busca beneficios económicos, es un ciego.

Es este sentido la película pierde un poco de vigor. Pero las actuaciones salvan mucho la película. Saza tiene un acentazo catalán que, aunque exagerado, crea un personaje muy característico. Es cierto que hay algo en este personaje que no nos acaba de convencer. Es un catalán que se sorprende de ver cómo trabaja el régimen y todos los chanchullos. No me creo que estos asuntos de política fueran algo propio del centro del régimen, algo sólo de Madrid.

A nivel de crítica política sí es muy bonito ver cómo los políticos enormemente fieles al régimen caen de forma caprichosa y sin poder hacer nada. Pareciera que el antagonista de la película fuera el gobierno franquista. Pero esto no es así, el antagonista es el propio sistema. Dejando contentos solo a quienes están al mando. En particular de Franco, inamovible. En este sentido va el cartel final: “Ni fueron felices ni comieron perdices y así será mientras haya ministros y administrados”. Así la crítica no se queda sólo en la corrupción franquista, sino en general a toda la clase política.

El tinte patriarcal de la película es absoluto. Las mujeres son prácticamente propiedad de los hombres, ni siquiera de los maridos. Son ellos quienes tienen que conceder que personas de poder las tomen a cambio de favores. Las mujeres son personas de absoluta ligereza que incitan a los hombres a tener vicios. Por supuesto hablamos de las mujeres que no pertenecen al servicio. En el servicio son indistinguibles de los hombres, ya que el servicio es pura lealtad.

La familia de marqueses es absolutamente caricaturesca y casi siempre repugnante. Incluso el protagonista, quien no es ni político ni noble, tiene una actitud absolutamente interesada. Pero, como todos están a pedir los favores de los marqueses, son quienes se permiten más atropellos a la moral cristiana que dictan a todo el resto de España. En este sentido el momento más escandaloso es el marqués que colecciona pelo púbico con total degeneración.

Todo lo demás que se puede añadir es el contraste entre la moral que se promueve y la que se practica. En mi opinión, hasta la saciedad del público. Supongo que era algo de lo que se quería hablar desde hacía tiempo y no se permitía. Este tema hoy en día se sigue usando como tópico de la derecha. Supongo que es algo heredado de la cúpula franquista. No sé si hoy en día es algo que se sigue dando. No tanto porque las personas sean más correctas moralmente sino porque la sociedad en general es menos católica.

El asunto de los famosos planos secuencia de Berlanga funciona muy bien. No tanto porque sea un gran lucimiento sino porque lo que muestra son muchísimos asuntos moviéndose a la vez. Para conseguir este entrelazamiento hace que los personajes y su sonido entren y salgan de cuadro de forma muy orgánica. Quizás sea una de las veces que mejor se usa el plano secuencia. Como su causa es práctica, no hay miedo a romperlo si es para favorecer la narrativa. Si hay algo que ocurre fuera de una estancia, no tiene sentido llevar la cámara volando como haría un director con ganas de alardear.

Es cierto que en los exteriores el sonido no es todo lo bueno que pudiera. Para la época, el color está mucho más cuidado que en producciones americanas con mis odiados tonos marrones.

Obligatorio mencionar los títulos de crédito iniciales. Están impresionados sobre una vista elevada de la casa de los marqueses. Sonido de campo. Según van a apareciendo nombres en pantalla suenan balidos de oveja. Cuantos más son los nombres, más ovejas suenan. ¿Lo curioso? No aparece ni una sola oveja en la película.