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viernes, 8 de mayo de 2020

BIENVENIDO MÍSTER MARSHALL

Dir.: Luis García Berlanga
1953
75 min.

Prodigio. La primera escena con una narración maravillosa es una gran presentación de lo que vendrá. Con un humor bastante sutil que me sorprende que haya pasado la censura. En particular la imagen de la bandera americana en una acequia resulta enormemente poderosa. Una enumeración de personajes suele ser un elemento tedioso y necesario, en este caso es innecesario, es para el recreo del guion. Se nos deja la fantástica frase Espera una carta que no llega, sus antepasados se han vuelto a olvidar de escribirle.

Con gags más tontos como Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación. Y esa explicación que os debo, os la voy a pagar se disimula la feroz crítica social. El uso de figurantes reales del pueblo da una imagen insuperable. Como recuerdo de la cola de peticiones, donde se retrata al pueblo de una manera muy cruel.

Resultan francamente divertidos todos los chistes que entran con una facilidad asombrosa a pesar del paso del tiempo. Además, la escena del western resulta un ejercicio teatral maravilloso. Una escena muda que detiene el argumento y deja exhibirse a los actores y director de una forma formidable.

El final es muy entrañable y deja un gran sabor de boca. Maravillosa.


viernes, 17 de abril de 2020

LA ESCOPETA NACIONAL

Dir.: Luis García Berlanga
1978
95 min.

La película es como un aire que se ha contenido durante muchos años de franquismo y que, nada más llegar la democracia, se suelta. Es remover los lodos de la política y economía y decir cosas que durante mucho tiempo no se podían. Hoy tenemos muy claro que las decisiones políticas y económicas son, en general, tóxicas. Quien se escandalice por la falsedad de quien busca beneficios económicos, es un ciego.

Es este sentido la película pierde un poco de vigor. Pero las actuaciones salvan mucho la película. Saza tiene un acentazo catalán que, aunque exagerado, crea un personaje muy característico. Es cierto que hay algo en este personaje que no nos acaba de convencer. Es un catalán que se sorprende de ver cómo trabaja el régimen y todos los chanchullos. No me creo que estos asuntos de política fueran algo propio del centro del régimen, algo sólo de Madrid.

A nivel de crítica política sí es muy bonito ver cómo los políticos enormemente fieles al régimen caen de forma caprichosa y sin poder hacer nada. Pareciera que el antagonista de la película fuera el gobierno franquista. Pero esto no es así, el antagonista es el propio sistema. Dejando contentos solo a quienes están al mando. En particular de Franco, inamovible. En este sentido va el cartel final: “Ni fueron felices ni comieron perdices y así será mientras haya ministros y administrados”. Así la crítica no se queda sólo en la corrupción franquista, sino en general a toda la clase política.

El tinte patriarcal de la película es absoluto. Las mujeres son prácticamente propiedad de los hombres, ni siquiera de los maridos. Son ellos quienes tienen que conceder que personas de poder las tomen a cambio de favores. Las mujeres son personas de absoluta ligereza que incitan a los hombres a tener vicios. Por supuesto hablamos de las mujeres que no pertenecen al servicio. En el servicio son indistinguibles de los hombres, ya que el servicio es pura lealtad.

La familia de marqueses es absolutamente caricaturesca y casi siempre repugnante. Incluso el protagonista, quien no es ni político ni noble, tiene una actitud absolutamente interesada. Pero, como todos están a pedir los favores de los marqueses, son quienes se permiten más atropellos a la moral cristiana que dictan a todo el resto de España. En este sentido el momento más escandaloso es el marqués que colecciona pelo púbico con total degeneración.

Todo lo demás que se puede añadir es el contraste entre la moral que se promueve y la que se practica. En mi opinión, hasta la saciedad del público. Supongo que era algo de lo que se quería hablar desde hacía tiempo y no se permitía. Este tema hoy en día se sigue usando como tópico de la derecha. Supongo que es algo heredado de la cúpula franquista. No sé si hoy en día es algo que se sigue dando. No tanto porque las personas sean más correctas moralmente sino porque la sociedad en general es menos católica.

El asunto de los famosos planos secuencia de Berlanga funciona muy bien. No tanto porque sea un gran lucimiento sino porque lo que muestra son muchísimos asuntos moviéndose a la vez. Para conseguir este entrelazamiento hace que los personajes y su sonido entren y salgan de cuadro de forma muy orgánica. Quizás sea una de las veces que mejor se usa el plano secuencia. Como su causa es práctica, no hay miedo a romperlo si es para favorecer la narrativa. Si hay algo que ocurre fuera de una estancia, no tiene sentido llevar la cámara volando como haría un director con ganas de alardear.

Es cierto que en los exteriores el sonido no es todo lo bueno que pudiera. Para la época, el color está mucho más cuidado que en producciones americanas con mis odiados tonos marrones.

Obligatorio mencionar los títulos de crédito iniciales. Están impresionados sobre una vista elevada de la casa de los marqueses. Sonido de campo. Según van a apareciendo nombres en pantalla suenan balidos de oveja. Cuantos más son los nombres, más ovejas suenan. ¿Lo curioso? No aparece ni una sola oveja en la película.


viernes, 10 de abril de 2020

PLÁCIDO

Dir.: Luis García Berlanga
1961
85 min.

En ningún momento de la película podemos dejar de asombrarnos al caer en la cuenta de que pasó una censura y se estrenó en un régimen franquista. La película ametralla por completo la moral cristiano-burguesa. Una sociedad que vive por las apariencias. Pagando por tener en su casa actrices del cine, que después tienen una acogida muy relativa en las casas. Penando por tener pobres y ancianos en Navidad. Una Navidad llena de villancicos siempre desafinados.

La película nos presenta a Plácido, un tipo trabajador y sus penurias para pagar una letra del motocarro con el que trabaja. Toda la película ese motocarro luce una estrella brillante y tremendamente irónica. Es un ataque tan evidente que, por ello se hace mágico. En muchos otros contextos nos parecería un recurso extremadamente fácil. Pero verla tan flagrante pasar ante la cara ciega del censor nos inunda la cara de alegría.

El mensaje más evidente es la contradicción entre una sociedad demasiado ocupada en aparentar que están ayudando mucho como para ayudar a un tipo que sólo tiene que llevar a tiempo el pago de un préstamo. No tiene un aspecto lo suficientemente pobre como para que interese.

Hay un cierto paralelismo entre esta película y “¡Jo, qué noche!”. Un tipo que lucha contra las adversidades. En este caso Plácido debe enfrentarse a una burocracia. Nunca consiguiendo pagar la letra de su motocarro a pesar de que todo el mundo a su alrededor parece estar por la labor de ayudarle. Además está el asunto de que las dos historias ocurren de noche, perdiendo la noción del tiempo y con la continua sensación que apremia.

Los pobres en esta película son invitados a cenar. Cenan en casa de gente pudiente. El dinero que les sobra y “por una vez al año” se da sin problema. En cuanto esta gente necesita cualquier otra cosa molestan. ¡Cualquier cosa! Incluso un entierro. La muerte de este anciano es terriblemente cruel. Además de que la sociedad biempensante no hace nada por salvarlo, lo llevan tapado en un carro, lo esconden como pueden en su propia casa, su viuda es una mujer tan necesitada que ni si quiera con ello pierde el apetito… Además de todo eso, la campaña es su asesina ya que ha tenido un ataque pulmonar al pasar la tarde de nochebuena al aire libre. El planteamiento es terrible.

El único momento en el que hay movilización en cuando se enteran de un hombre que va a morir sin estar casado con la mujer con la que vive. Sólo hay movilización para preservar la moral cristiana. En un momento de tanta alegría que resulta mucho más trágico. Todo lo que les preocupa de la muerte de este hombre es que vaya a fastidiar la campaña de Navidad. En este momento, mientras hay medios certificando su muerte, dos mujeres con un tono terriblemente divertido deciden rezar un rosario. Resulta fascinante que este comentario sobreviviera a la censura.

Las interpretaciones son muy buenas. Pero aún mejores son los intérpretes. Es cuando menos llamativo ver a los actores de José Luis Cuerda muchos años más jóvenes. Es precioso ver que no ha cambiado ni un ápice el estilo de Manuel Alexandre. Con esa cadencia tristísima en el tremolar de su voz. Esas ganas de trabajar y de desentenderse de todos los problemas que le vienen… Esa cojera que aumenta la lástima que provoca… Además es precioso ver algo casi contradictorio: a un joven Luis Ciges. Mucho más contenido de lo que veremos más adelante pero con una delgadez perfecta para interpretar a un pobre. Con una resignación propia de alguien que no le puede exigir nada a su realidad. Nada que decir del maestrísimo José Luis López Vázquez. Por otro lado está el cuerpo notarial. Con actores que no conozco pero que encarnan perfectamente la frialdad de la burocracia.

Estilísticamente es una peli muy coral. Con siempre muchísimas personas en plano. Escenas muy movidas. Historias que se asoman ocasionalmente en la trama principal. A nivel de guión es perfecta. Cada personaje con sus propias fijaciones y actuando de manera completamente consecuente. Es cierto que se produce un efecto muy curioso con escenas tan recargadas. Al tener un cuadro pequeño y un sonido pobre a la vez nos llega toda la información de la escena y tenemos la sensación de que nos estamos perdiendo mil detalles.

Aunque esté muy bien interpretada, toda la línea narrativa en la que se debe retransmitir el transcurso de la campaña me interesa muy poco. Es todo el rato un tipo intentando que todo tenga un aspecto idílico. Pero supongo que es algo a lo que estamos tan acostumbrados que es poco potente. Del mismo modo, no me interesa mucho el conflicto entre los modos de actuar de las actrices, los pobres, ancianos y sociedad burguesa.