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viernes, 15 de mayo de 2026

¿DÓNDE ESTÁ LA CASA DE MI AMIGO?

Dir.: Abbas Kiarostami
1987
83 min.

Se enfrenta el mundo adulto con el de la niñez con una pureza, una dulzura en la mirada, una falta de nostalgia… Las órdenes que reciben los niños para los adultos son nimiedades. Piden y piden sin darle importancia a lo que piden. Sin pensar en el trabajo que le conlleva al niño. Porque al fin y al cabo todo lo que se le ordena a un niño no es tan urgente. Si se le pide al niño que compre pan, él tratará de cumplir la orden con un fuerte sentido del deber. Sintiendo cómo el tiempo apremia y él aún no ha completado su tarea. Al final llega a casa a cenar sin haber comprado pan. Lo cual no tendrá consecuencias. La cena se desarrolla sin que nadie eche de menos el pan.

La mirada del niño protagonista es de las mejores interpretaciones infantiles que he visto nunca. Unos ojos grandes que observan el mundo adulto. Sin esa clase de juicios tan falsos que leemos en “El principito”. Ese tono de: los adultos son tan raros… Esa es una reflexión genuinamente adulta. Un niño no ve a los adultos más ajenos de lo que ve al resto de su mundo. Qué grande es el mundo para un niño. Esa forma de depender enteramente de sus pies. De emprender su misión él solo, y él solo será quien a cada contraindicación de la gente que le rodea deba asumir un varapalo inabarcable.

Otra interpretación que nos hará comprender al protagonista son las lágrimas de su compañero de pupitre. Ese niño que si falla al día siguiente al entregar su tarea será expulsado del colegio. La cámara no se obsesiona con ellas, pero el primer plano que nos da de las gotas que caen de sus ojos nos hace comprender que nuestro protagonista se ha compadecido enormemente de él.

La estética de la película es una gozada. Me encantan las calles angostas de esos pueblos. Nunca tendremos planos generales que nos permitan llegar a tener un concepto amplio de cómo es el urbanismo de ese lugar. Vemos las calles de tierra, los adoquines por los que discurren regueros de agua. Un suelo para el que nadie parece tener el calzado adecuado. Nunca son agobiantes esas calles, aunque las veamos estrechas y oscuras siempre las percibimos como un paisaje orgánico. Las paredes no son rectas, los marcos de las ventanas no son verticales, los suelos no son lisos, las maderas son irregulares… No hay rastro de la violencia que generan nuestras ciudades modernas con suelos duros y edificios fríos.

Me gusta el último paseo que se dan el niño y el anciano, con ese destino tan desolador al ver que no le resuelve nada. Esa frustración del personaje desde la butaca no nos genera rabia. Nos compadecemos de él, pero el visionado nunca es incómodo. Es una belleza las luces blandas que iluminan la ciudad. Me encanta cómo se usan las paredes lisas para proyectar esos patrones de las vidrieras. Unos colores suaves, casi mágicos. Me encanta, por supuesto, cómo el niño apremia al anciano. Cómo le pide ir más rápido, el señor mayor hace un esfuerzo cuyo resultado es insignificante para el niño.

Qué bonito es ver que mismos escenarios están rodados desde siempre los mismos puntos de vista. Recrea la sensación de quien ha pasado por el mismo sitio dos veces. Hasta la gente que está trabajando permanece ahí de un plano al siguiente, que puede distar hasta algunas horas. El cebérrimo plano de la colina con el camino zigzageante nos permite comprender el esfuerzo que le supone al niño recorrer esa distancia. Una distancia que el él recorre varias veces en una tarde y que a su madre le sorprende que haya niños que la recorran todos los días para ir al colegio.

La indiferencia con la que los mayores tratan al niño está retratada sin emitir juicios. Como si el niño asumiera que la atención es algo que se recibe pero que poco se puede hacer para conseguirla. Al hablar con su madre tiene algo que destila una verdad pasmosa. Cómo el niño repite el mensaje que quiere transmitir una y otra vez. Pero en cada una de esas repeticiones no deposita ni medio gramo de esperanza de que vaya a ser la repetición exitosa. A veces deja su frase a medias. No exige la atención… Es precioso. El momento en el que esto se exacerba es cuando le pregunta al fabricante de puertas por su nombre. Lo repite muchas veces, está a su lado pero nunca le llega ni a mirar. Ni él le atiende ni nadie de los que están dejando pasar el tiempo en la plaza le llama la atención ni nada parecido. Si ven salir corriendo al niño en una carrera imposible le dejarán hacer. Él sabrá.

El final de la película, a pesar de lo cruel que es para el niño, está mirado con muchísima ternura. Se nos hace creer en el éxito del protagonista sin que se permita ni un segundo de regocijo. En cuanto se consigue la meta, con ese plano cenital que podría salir de Agnès Varda, una flor aplastada y se corta a negro.


viernes, 2 de enero de 2026

DEPRISA, DEPRISA

Dir.: Carlos Saura
1981
98 min.

No siempre ocurre en el cine quinqui, pero aquí se trata a los protagonistas con muchísimo cariño. Eloy de la Iglesia trata a sus delincuentes con algo de compasión a la vez que trata de convertirlos en anti-héroes. Pero Saura creará una historia de amor bonita, creíble y sin tratar de crear una épica a su alrededor. Sin darnos un contexto social que nos permita buscar traumas a estos chicos que justifiquen sus acciones. De hecho no se oculta el malestar que causa la oleada de delincuencia de aquellos años. Oímos cómo la gente expresa sus protestas en ese telediario presentado por Matías Prats. Sí, tenemos las barriadas del Sur de Madrid. Pero ni se nos explica la pobreza de sus familias, ni siquiera la droga es una adicción trágica. Han elegido esa vida. Y si algo se nos dice para que entendamos sus motivaciones es la declaración que el protagonista le hará a su novia: Estaremos juntos siempre. Lo juro por mi libertad.

Hacen una pareja estupenda. Ese diálogo en el que él la invita a salir tan pronto como ella termine de trabajar, esas miradas, esa chulería él, esa frialdad ella. Me encantan esos ojos. Es guapísima ella y tan feo él… Resulta alucinante que Berta Socuéllamos sólo hiciera esta película. Me gusta mucho ese papel de hombre proveedor que adquiere él. Con una sola palabra de su novia, que tras la euforia de un atraco que ha salido bien dice que quiere ir al mar, él se lo toma como una misión y en una noche completa por carreteras nacionales que alargan un viaje que hoy se haría en unas pocas horas por autopista y cuando ella se despierta con el clarear de la mañana, lo tiene a sus pies.

En relación a ella también hay algo no del todo usual en este género. Y es que se la reconoce su parte de heroísmo, o por lo menos individualidad. Es muy habitual que se establezca el delincuente que va a ser el cabecilla de todo. Esta película no es la excepción. Pero su muerte no será la muerte de un héroe y que con eso quede la película cerrada. Aquí vemos que Ángela dejará en los últimos estertores a su novio, ya de labios céreos, y la veremos alejarse entre la gente que juega en los descampados de la barriada en la que viven. Qué bien iluminada está esta escena, qué colores casi de neón, qué verde su rostro y qué ígneo el cielo.

Ella, por supuesto, es el personaje que concentra las miradas en todos los atracos. Con un aspecto muy curioso. Una barba pintada y un bigote postizo, que entendemos que logran engañar a todas víctimas del atraco, pero siempre se dejará la oscurísima ralla del ojo pintada.

El último atraco que realizan eleva esta película a superproducción si la comparamos con los ajustados presupuestos del género quinqui. Los tiroteos con metralletas, las balas en la chapa del coche, la persecución de la policía… ¡el helicóptero! Es una escena que me gusta mucho, quizás sea un atraco totalmente convencional cinematográficamente.

Me veo venir desde muy al principio que el miembro de la banda obsesionado con quemar coches haga su principal característica su perdición. En este sentido no me interesa mucho la escena en la que lo atrapan. Pero sí me gusta la forma en la que Saura retrata su cara. Cómo queda absorto. Y, por qué no decirlo, ver arder el coche también me gusta. Me gusta incluso su componente rutinario. Cómo arroja el bidón de gasolina, cómo avanza el hilo de fuego, cuando por fin prende cómo explota el depósito de gasolina en la parte de atrás, cómo explota el motor. Estas dos explosiones son muy violentas. Ya el coche está destrozado y solo queda que las llamas lo terminen de consumir. Es fuego está estabilizado y entonces escuchamos 4 silbidos: los neumáticos reventando.

Musicalmente se elige a Los Chunguitos, Los Marismeños… Lo esperado para el género y me gusta que así sea. Para mi gusto me parece que al ser canciones tan sumamente reconocibles no terminan de generar la ambientación deseada. Es decir, “Me quedo contigo” se usará para los momentos en que la pareja tengan algo que les una fuertemente. Cuando él le presente a su familia, cuando la lleve a ver el mar… Pero desde la butaca en vez de sentirlo como un tema evocador lo sentimos como una repetición. En ese sentido me parece que sí funciona el recurso de regañar al conductor por poner siempre la misma cinta de casete. Cuando esto ocurre extradiegéticamente, nos parece menos perdonable.

Como la película es decididamente madrileña nos resulta inevitable tener siempre la mirada puesta en reconocer las zonas que transitan. Es increíble cómo es imposible reconocer la zona hoy brutalmente transformada con el Cerro del Tío Pío. Alucinante pensar que esos pisos en los que viven, rodeados de tierra y pocos adoquines, están en Madrid. Y por supuesto muy chocante esa conducción temeraria en la M-30 que nos permite ver varios metros entre la carretera y la edificación más cercana. ¡Qué vacíos parecen los letreros indicativos! Echamos en falta muchas salidas, nombres de calles y de autopistas.

No tienen muchas escenas de diálogos distendidos, pero es un espectáculo oír en esa escena en El Cerro de los Ángeles la cantidad de veces por minuto que dice demasiao. Otro momento en el que disfruto de su forma de hablar es en el primer robo. Un coche. Mientras todo el barrio se vuelca para tratar de que no se lo lleven, ellos permanecen tranquilísiamente a lo suyo. El coche se agita, ellos mirando impunemente a todo el vecindario. Apunta con la pistola, pero sin ponerse nervioso. Una actitud coherente para quien llama a preparar un atraco ir a trabajar y traspasar la garita de seguridad entrar a la oficina.


domingo, 28 de diciembre de 2025

LOS SANTOS INOCENTES

Dir.: Mario Camus
1984
103 min.

Desoladora. El sonido sucio de su banda sonora y la niebla que cubre el encinar casi nos hace pensar en la misma vida miserable que se refleja en “El caballo de Turín (2011)”. Las condiciones pésimas en las que viven podrían ser suficiente castigo. Pero lo que nos lleva los demonios, y desde luego es lo que mantiene nuestra conexión con la película, es el trato altivo y déspota de sus señoritos.

Son indelebles las escenas más humillantes. En particular aquella en la que Alfredo Landa se comporta como un perro arrastrándose por la tierra para satisfacer a su amo. Para recibir la aprobación de ese hombre que le somete. El desdén se magnifica al darnos cuenta de que la explotación de ese hombre, lo que le provoca una lesión en la pierna de por vida, no está enfocado a su explotación para el enriquecimiento de sus amos. Es todo tan frívolo que la obsesión del señorito Iván es la caza. No son sus negocios, es un simple pavoneo delante de los otros ricos.

Muy afilado es el momento en el que, tras haber visto la España más tradicionalista, con nobleza acompañada de su propio clérigo (gordo, por supuesto), tontear con un ministro que por ahí pasaba (imposible no recordar la película de tono radicalmente distinto “La escopeta nacional (1978)”), aún se atreve de mostrar a un burócrata francés lo muy avanzado que está el país. Para ello llama a tres sirvientes debidamente amaestrados y les hace escribir en un cuaderno sus nombres. Con este espectáculo degradante el señorito cree mostrar un imagen limpia de la servidumbre en el campo español.

La película busca ser hiriente con sus villanos y lo será continuamente. Pero nunca será algo soez. Quizás a quien peor trate la película será la señora marquesa. Ella que tiene esa altanería al saludar en el balcón, que al dirigirse a Régula (su queridísima sirvienta) pregunta con más interés por sus cerdos que por su familia. Me gusta mucho el contraste entre la alegría del servicio comiendo y cantando juntos celebrando la primera comunión del menor de la familia noble al contraponerla con el letargo que se vive dentro de la casa.

La cámara tiene muchos momentos de grandísima habilidad. Por ejemplo en la escena que acabo de mencionar, la silenciosa comida de los ricos, tiene una forma muy elegante de recorrer sus torsos. Su mayor esplendor es el famoso vuelo del cuervo desde el campanario hasta el hombro de Francisco Rabal. Hay que reconocer que ese plano es mágico. Su hubiéramos leído ese fenómeno sobre el papel difícilmente se habría conseguido el efecto que produce ver en un único plano al animal obedecer de esa manera tan elegante a su amo. Entiendo que lo que ocurre ante la cámara no es milagroso, que simplemente se necesita un pájaro, un hombro y paciencia; pero el resultado es poderosísimo.

Me gusta que aunque se dibuje a un personaje tierno, no se haga la clase de construcción mágica al estilo de Víctor Erice. A Azarías le gusta cuidar de quien es más desfavorecido que él. Pero nunca se dota a la niña chica de conexiones trascendentes. Más que una conexión con los elementos más puros del alma se acerca más a una endemoniada con esos atronadores gritos con los que rompe la noche. Recordemos esa primera escena en la que ella se desgañita impidiendo cualquier tipo de intimidad a sus padres.

El rostro pesado de Terele Pávez interpretando a Régula es expresivo a más no poder. Trasmite una desidia total por la vida que les ha tocado vivir. Con sueños de una vida mejor para sus hijos. Qué terrible es ese momento en el que escucha todo lo que su señorito le manda y responde: para eso estamos. Esa es su repuesta para todo lo que le manden a ella, pero cuando se entera de que su hija no podrá ir a la escuela, adivina que no podrá salir de la miseria que ellos han vivido… Eso es terrible.

La inmoralidad de la alta clase quizás no provoca el escándalo que podría. Entiendo el contraste que se pretende señalar entre su compromiso con la imagen pública y a su vez tener toda clase de traiciones y de indecencias. Este lío de faldas ayuda a construir un personaje resentido que se dirige al servicio siempre con la fusta en mano. Por otro lado nos permite odiar con más fuerza al niño consentido, al señorito Iván. Pero tras haber visto “El desencanto (1976)” el pedestal de la nobleza ya está demasiado minado como para que lo de aquí tenga efecto.

Por reconocer el cortijo como una administración de la tierra tan netamente española uno se siente muy apelado por las imágenes que aquí vemos. Me resulta doloroso ver el país que éramos. Igualmente uno se pregunta por qué esta imaginería la tenemos tan asociada a lo rural de otra época. El mismo tipo de miseria absolutamente atrasada que veíamos en “Las Hurdes (Tierra sin pan) (1933)”. Es inevitable pensar qué clase de explotaciones no se darán hoy con los temporeros que tienen que convivir unos pocos meses con sus patrones.


viernes, 28 de noviembre de 2025

ANGEL’S EGG

Dir.: Mamoru Oshii
1985
71 min.

Siempre resulta muy abstracta; con una cosmogonía que se resiste a ser explicada. Lo máximo que tenemos es un relato de un origen del mundo mítico en el que la paloma que suelta Noé en el arca no vuelve. Dios ha condenado a la humanidad sin posibilidad de esperanza. Todo lo que se nos muestra parecido a nuestro mundo aparece como una sombra de éste. Las aves que conocemos solo se ven en huevos, dormidos. No llegaremos a ver cómo la paloma avisa que ha terminado el diluvio. Las primeras veces que vemos a estos seres en posición fetal no podemos evitar pensar en el primer plano del bebé de “2001: Una odisea del espacio (1968)”.

Hay un ojo gigante, lleno de detalles como con frecuencia vemos en la animación japonesa. Cuando se nos muestra un plano de lejos vemos unos trazos circulares, como si fueran antenas o algún tipo de alambres de trazos muy limpios y livianos. Nada que ver con las figuras pétreas que componen esa esfera. Las rocas en general aparecen con frecuencia en este mundo. No creo que la película tenga un diseño particularmente surrealista. Pero se repite muchas veces un icono fácilmente reconocible como propio de este movimiento: grandes rocas flotando en un equilibrio imposible sobre menhires clavados en el suelo.

En consecuencia el argumento tiene un papel muy poco central en la película. Desde el principio ya percibimos que la animación tiene un gusto por las imágenes abstractas que forman las algas dentro del mar. Se recrea en el uso de la pintura para crear los cielos brumosos que avanzan implacables y lentos. Me gustan mucho los planos acuáticos iniciales, en los que se dedican varios minutos al flujo de agua prescindiendo por completo de los personajes. Vemos en general poco diálogo. Lo que no la convierte en absoluto en una película silenciosa. Silenciosa y hasta desafiante para el espectador es aquel plano en el que el compañero del ángel decide esperar a los pies de su cama a que se duerma. No nos da nada este plano. No hay sonido, no hay acción. Lo único que nos confirma que no se ha detenido la proyección es una hoguera cuya llama bailará hasta consumirse completamente. Sucumbo al sueño durante este plano. La diégesis obviamente lo es, pero tendremos siempre una banda sonora muy interesante.

La música atraviesa estilos bastante diferentes. Casi nunca melódica. El estilo que más adopta es del canto coral operísitico, nunca con letra. Una sonoridad casi europea, como europea resulta la ciudad en que se desarrolla. Muy abrumadora. También tiene otras sonoridades más abstractas, etéreas y otra tercer tipo de música, que sonará en los momentos en los que vemos la escalera de caracol con una larga fila de botellas que la niña ha ido recopilando. Es una música de cuerdas, atonal.

Los cabellos del ángel, trazados individualmente con líneas blancas son quizás el plano cuya animación más nos llama la atención. Se busca un pelo enmarañado, se consigue y se renuncia sin complejos a la fluidez del movimiento. Son muy poderosos los planos en los que aparece la larga fila de tanques y en los que se nos presenta al personaje masculino. Me gusta mucho ver ese rostro tan serio, con el arma al hombro, mientras tras de sí se mueve esa poderosísima y atronadora comitiva de motores.

La escena que me fascinó y que recuerdo de forma más vívida es la pesca de la sombra de un pez. Como han muerto todas las especies, no veremos animales. La ciudad se llena de hombres pétreos, grises, que salen a pescar. Como un ejército que se enfrenta a un enemigo abstracto, a una sombra que se desliza por las paredes, por el suelo empedrado. Me gusta cómo se mueve esta gente, que parecen caminar sobre las cornisas de las ventanas de forma imposible. Flotando. Cuando veamos esta ciudad europea inundarse estos seres se irán cubriendo de agua impertérritos, agarrados su caña de pescar mientras levitan. Es una escena absolutamente fascinante. Me encanta.


viernes, 24 de octubre de 2025

VIDEODROME

Dir.: David Cronenberg
1983
88 min.

Me ha sorprendido encontrarme el término nueva carne utilizado dentro de la película. Creía que era una expresión propia de Cronenberg. Algo así como esculpir en el tiempo para Tarkovsky. No sabía que estuviera incluida en su obra. Al verla aquí es llamativo cómo se plantea como algo abstracto, casi trascendente. Uno pensaría que nueva carne hace referencia a ese gusto por las deformidades, esa forma de erotizar cualquier grieta en la piel, que nos acerque a la carne humana. Vimos en “Crash (1996)” cómo una raja vertical en un muslo podía servir para penetrarla como una vagina. En “Videodrome” vemos algo no tan explícito: a nuestro protagonista le aparece una raja parecida, más honda en este caso, en el estómago. Lo que hará el antagonista será introducirle cintas de vídeo con las que programarle. Esto es interesante porque evidentemente se nos está mostrando una penetración, pero en ningún caso se trata de una penetración fálica.

Generaría mucha repulsión si una película naíf nos advirtiera de los riesgos de exponerse a material audiovisual agresivo, violento. Pero claro, aquí se plantea esa idea cuando la película presume de su explicitud gráfica. Sí me resulta interesante esta confrontación entre el videódromo y las imágenes que Carpenter propone. De alguna manera se abraza la violencia, se vanagloria de pertenecer a un mundo que considera las deformidades y las imágenes aberrantes como algo interesante, algo creativo. Pero a la vez se desmarca de la violencia en sí. Es decir, pareciera que la película quisiera decir que exponerse a esas imágenes no es inocuo y que precisamente por eso, son interesantes en la medida que el creador sea capaz de tomar esa temática y generar materiales creativos.

Hay imágenes que son muy imaginativas y que además están creadas con tal fisicidad que atraviesan la pantalla. Me refiero en particular el momento en el que la televisión se convierte en un sujeto erótico. La boca de Nicki se convierte en un primerísimo plano en la pantalla. De esta manera esa boca se convierte en la boca de la televisión. Después el plástico del aparato adquiere venas y latidos que la van dando carnalidad poco a poco. La convierten en algo blando, que puede percibir dolor de un látigo y excitarse con eso. Me gusta mucho cómo se juega a entrar y salir del sueño, de las alucinaciones. La trama de la película es tan loca que no nos importa en absoluto cuánto haya de realidad o no en las imágenes que vemos. Por ejemplo hay un momento dado en el que un personaje, que sabemos que trabaja para los malos, le dice al protagonista que en una caja de cartón guarda su cabeza. Esta frase podría ser cierta en un sentido metafórico, podría ser mentira o podría incluso haber sido verdad. La película no lo resuelve porque de esa escena nos vamos cuando explota la pared de la estancia.

Es verdad que la parte que tiene una trama en sí misma me da un poco de pereza. No es que me moleste la trama en sí. Pero sí que tiene una exposición un poco típica que no me gusta. No me gusta la idea de tener que acudir a O’Blivion como supuesto experto en la materia. No me gusta tampoco la parte técnica de que el infiltrado nunca haya visto realmente Videodrome… Todas estas cosas me parece que suponen darle un peso a la trama. Una trama que queda claramente eclipsada por las imágenes enfermizas que la película tiene.

Sí, me gusta la imagen de Convex, pero resulta menos espectral que el Hombre Misterioso de “Carretera perdida (1997)”. Aunque estéticamente me produce cierto rechazo, puedo encontrar ocurrente el centro de O’Blivion, que proporciona dosis catódicas a personas que la necesitan. Me hace pensar en la distopía de “12 monos (1995)”. Algunas ideas que se sugieren como casi denuncias a un mundo obsesionado con la televisión hoy resultan más que visionarias, triviales. Me refiero por ejemplo a este hombre que dice que solo sale por la tele a través de la tele, que dice que tiene un nombre expresamente para salir en la tele…


viernes, 28 de febrero de 2025

CONTRATIEMPO

Dir.: Nicolas Roeg
1980
117 min.

Antes de que nos ubiquemos en la película la no linealidad narrativa, la novia loca, el novio anodino, el salto de tono entre secuencias consecutivas me hacen acordarme de “¡Olvídate de mí!”. Cuando ya entran en harina las dos líneas narrativas reconocemos que la estructura de la película es bastante corriente. Hasta que la cosa no se complica me aburro un poco. Aún ella no es lo suficientemente desquiciada y él me resulta demasiado poco atractivo como para que la historia de amor me la crea.

Cuando empiezan a hacer preguntas al tipo acerca del intento de suicidio, tardo en creerme que ahí haya una trama de verdad. Uno le ve tan poquita cosa que no se espera que haya sido capaz de hacer nada. Entiendo que es la sorpresa con la que juega la película. El único elemento que nos permite observar que hay algo raro en las declaraciones de este hombre son las evasivas al situar temporalmente los sucesos. Quizás esto sea el significado del título, sobre todo del título original: “Bad Timing”.

De hecho es tan panoli que a veces nos cuesta creer. En lo que dura la película nosotros asumimos la promiscuidad de ella. La escena en la que utiliza su cuerpo para obtener un favor de unos desconocidos en Marruecos nos deja un tipo que sospecha que ella pueda hacer algo indecoroso con ellos. Este momento es de vergüenza ajena. Todos sabemos lo que ahí está ocurriendo y a él parece que le pilla todo de nuevas.

También es cierto que ella tiene tela. También en Marruecos él le pide matrimonio y ella ignora la pregunta. Cuando él le reclama que le haga caso contesta que no porque hay que disfrutar del momento presente.

El momento más desquiciado de la relación la verdad es que me gusta mucho. Ella gritando por la escalera del edificio ¡Quiéreme!. Ese polvo en mitad de la escalera con la eyaculación precoz de él… La breve discusión en el apartamento mostrando que hay algo súper enfermizo en esa relación… Cuando ella estalla me hace pensar en la pérdida de control en “La posesión (1981)”. El delirio de ella tiene como base un tema de fondo: que él es psiquiatra. De alguna manera él la está investigando más que teniendo una relación con ella. Esto me interesa bastante poco y de hecho sería un recurso demasiado fácil como para que captara mi interés. Pero creo que nunca tiene el suficiente peso como para que lastre la película.

La fotografía a veces cambia a contraplano. Otras veces la música es la que cambia bruscamente. Mismamente el foco… Todo ello busca que no nos comprometamos mucho con las narraciones. El montaje se permite saltar de escena a la que sea menester rápidamente.

Mientras que la actuación de ella en general es memorable, la de Garfunkel es algo difícil de valorar. Nunca consigue el atractivo con el que ella y la cámara le miran. Pero quizás sea parte de la gracia. Por su rostro atemorizado cuando estamos en la línea temporal de la investigación policial, me recuerda a José Luis Gómez Manzano.


viernes, 14 de febrero de 2025

CARMEN

Dir.: Carlos Saura
1983
102 min.

El guión a veces cae en algunos tópicos ejecutados sin ninguna inventiva y sin que construyan una trama demasiado emocionante. La idea de que en la academia de baile se repitan las dinámicas de la obra que van a representar no es muy original, pero tampoco se presenta como tal. Además, algunas enemistades se exageran desproporcionadamente. La primera vez que vemos dos personajes repetir su papel en la realidad y en la ficción es en la escena de la tabacalera. Ahí la profesora se enfrenta a Carmen (obviemos la pueril coincidencia en el nombre del personaje y de la bailarina). Lo único que atisbamos de tensión entre ambas es que la profesora le azuza en los ensayos y que la mira con resquemor porque ella quería protagonizar la obra.

Pero las escenas de baile tienen suficiente fuerza como para salvar estos defectos. El duelo entre ambas mujeres, con ambos bandos enfrentándose, arma tanto jaleo de tacones y palmas, que la puñalada, que a posteriori es evidente que sólo podía ser actuada, y el silencio repentino que al subraya cargan la escena de tal energía que yo me dejo llevar por la narración y por momentos compro esta muerte. Lo que ya no me gusta tanto, y me hace repudiar ligeramente lo que antes me había encandilado es la explicitud con la muestra cómo se levanta la actriz apuñalada, como queriendo aclarar una incertidumbre que ningún espectador tenía. Ya se había hecho evidente al ver que el ensayo acababa; pero es que aún antes, al ver que el resto de integrantes de la obra seguían actuando, esa información ya había sido transmitida.

En cualquier caso. ¡Qué escena! Aparte de la algarabía de mujeres que mencionaba antes, la manera en la que irrumpen los hombres en escena es apabullante. En una formación simétrica. Con paso equino avanzando frente a la cámara, una composición espacial imposible en un escenario real. Con todo el silencio que reina en ese momento tiene enorme fuerza que el ritmo de sus pasos suene cuando levantan la rodilla y no cuando pisan el suelo. Precioso.

Me gusta cuando Antonio Gades está enseñando a su Carmen a andar con fuerza hacia el espejo. La cámara está frente al escenario. Detrás del guitarrista. Está sobre un traveling. De esta manera puede seguir la caída de Carmen al mismo ritmo que su cuerpo va contando los innumerables tiempos. Esos gritos en el estudio… Claro, no me gusta tanto cuando parecen olvidar la técnica para preguntarse qué le pasa… que por qué no se cree el personaje… Esos diálogos ya los he visto y en películas más melodramáticas donde tienen mejor acogida.

El duelo a garrotazos es otro gran momento. En él un trasunto del esposo expresidiario de Carmen muere a manos de Antonio. Esto está rodado de forma maravillosa porque la cámara permanece en el suelo mucho tiempo. Ambos bailarines se acercan y se alejan de la cámara cambiando totalmente su tamaño en el cuadro. Esto se acentúa por las sombras que proyectan en la pared, que replican el juego óptico. Otro momento en el que la silueta de Antonio tiene gran importancia es aquel en el que Carmen va al estudio por la noche. Él está bailando solo. La noche ha caído y la luz del estudio está encendida. Los pasos de Antonio se proyectan sobre las cortinas. Tendrán ambos una escena que me interesa regular, pero cuando acaba él se queda bailando solo. Como lo hace frente a un gran espejo, la cámara en una grúa consigue que la estancia parezca enorme. Casi como la célebre estancia blanca de “El verdugo”.


viernes, 25 de octubre de 2024

VAMP

Dir.: Richard Wenk
1986
93 min.

Hay muchos momentos en los que percibo los estereotipos de la puesta en escena de un cine estadounidense. Los montajes para que alguien se salve en el último minuto, la clara diferenciación de escenas para que sean más maleables en montaje, los cambios de escenario que justifican que la trama cierre con los acontecimientos del anterior…

La estética de la película me gusta. Miento, no es la estética lo que me gusta; es la manera en la que se toma esta determinación y se mantiene de forma consistente en todo momento. Sí me gusta el diseño de los vampiros blancos sobre todo al contraponerlo con la oscuridad de Grace Jones.

El número que ella protagoniza en el escenario es increíble. De hecho la cámara no duda en prestar toda su atención, el ritmo de la película se detiene para mostrar este baile. Es muy llamativo cómo un sujetador tan mínimo es capaz de hacer su función cobertora. El erotismo de esta mujer es alucinante. Creo que en general los cuerpos de las mujeres de ese club obedecen a una estética algo anticuada. Lejos de la exuberancia actualmente imperante, vemos sobre todo torsos más bien esqueléticos. Cuando aparece una mujer con notablemente más carne resulta que es una mujer cuyo reclamo es su musculatura.

Me gusta mucho la secuencia de acontecimientos. No me gusta tanto el estereotipo al que obedece el chico que les proporciona el coche. Me resulta bastante cargante por lo artificial de este personaje a pesar de que me resulte cómico en alguna ocasión. No soy original si comparo esta película con “¡Jo, qué noche!”.

Lo que no soporto de ninguna manera es el preámbulo. Todo ese trozo de amigos planeando cómo entrar en la fraternidad, la primera conversación con el apéndice incómodo que les sale… Para rematar el cuadro, la introducción esta insoportable termina con una referencia a “El mago de Oz”.


viernes, 14 de junio de 2024

MASACRE. VEN Y MIRA

Dir.: Elem Klimov
1985
136 min.

Acompañamos a un joven entusiasta que es reclutado por el ejército rojo. Su visión heroica de la guerra irá ennegreciéndose según presencie los horrores de la guerra. Más concretamente mientras presencie las matanzas del ejército nazi en las aldeas de la URSS. Nunca vemos ofensivas del ejército rojo por lo que nunca tiene la oportunidad de ver a los suyos perpetrar salvajadas. Sólo ve a campesinos morir despiadadamente bajo los caprichos de los nazis.

El retrato que se hace de los nazis es de total arbitrariedad. Están en esa tierra para matar y divertirse. No sé hasta qué punto esto es un retrato fiel de lo que fue la invasión. Nunca están en combate. Los vemos masacrar (como el nombre de la película indica) una aldea con todos los campesinos encerrados en un establo. Los soldados se divertirán quemando el edificio y oyendo cómo gritan desde ahí dentro.

La evolución del protagonista la verdad es que es casi más cruda que el salvajismo nazi. Vemos cómo arruga cada vez más su frente. Le irán poniendo prótesis en la cara para simular quemaduras y desgaste en general. Esta imagen del horror es peor que los propios horrores que contempla. Como este rostro es el protagonista absoluto de la cinta, hay varios planos en los que su mirada está en foco a la vez que aquello que mira. Esto no está hecho con una sola lente. El cuadro está claramente dividido en una superposición de imágenes donde diferentes elementos se tienen en foco.

El caso más desgarrador es el de la chica que le acompaña al principio. Nos ha dado una primera escena que se sostiene por la intensidad propia del cine ruso. En realidad aporta bastante poco. Pero tiene esa valentía al sostener el plano que les caracteriza. Hay una especie de iniciación en el mundo de los adultos. Ella es mucho más madura que él y le quita esta ilusión con la que entró al ejército. La última vez que la vemos está destrozada, con los ojos ensangrentados, su vagina sangrando y con un silbato en los labios.

Un elemento que se repite varias veces es el avión alemán que sobrevuela al protagonista. Antes de verlo siempre oímos un rugido, en realidad no suena para nada a motor. Es un ruido mucho más abstracto. De esa manera la presencia nazi es ineludible, nunca sabemos dónde la vamos a encontrar. El otro momento donde tenemos esta sensación es en los momentos inmediatamente anteriores a la masacre central de la película. El chico está andando por unos campos de cultivo. Todo está cubierto de niebla. Oímos motores, andan de un sitio a otro. Todo es enormemente confuso.

La película culmina y llega a su punto de más épica con el niño con la cara desfigurada disparando a un retrato de Hitler. Mientras lo hace vemos imágenes de los desastres del nazismo hacia atrás. Desea que nada de ello hubiera ocurrido matando a Hitler. Este trozo, para mi gusto muy propagandístico y efectista, termina con un fogonazo de la imagen de Hitler de niño. Ahí, cuando aparece esa visión, el chico deja de disparar.


viernes, 8 de marzo de 2024

ALICE

Dir.: Jan Švankmajer
1988
86 min.

El stop motion por supuesto es el protagonista indiscutible. Pero otro aspecto que está tratado con mucho cariño son las texturas. Los metales de los cacharros de cocina. Las telas. Las maderas en suelos y muebles. Las paredes desconchadas. El serrín que está dentro de todos los muñecos y de forma particular en el conejo blanco.

Busca el horror continuamente. Dada su presencia a lo largo de toda la película puede explotarlo mucho con el conejo blanco. Los ojos terriblemente saltones. El serrín que le sale de la barriga cada vez que saca su reloj… Los ruidos terroríficos que hace al mover las mandíbulas… De hecho es él quien recrea el plano de “La carreta fantasma” de la puerta y el hacha.

Todos los episodios están enmarcados en una habitación. Cada encuentro es un cuarto distinto. Esta forma de moverse por una casa en la que no sabemos qué nos vamos a encontrar da un aspecto de película de miedo clásica. Es muy inquietante por ejemplo cuando aprende a utilizar el hongo para crecer y encoger. Vemos una habitación que solo tiene unos árboles falsos y una lámpara que cuelga del techo. Que la cámara contemple algo tan simple con tanto asombro, da miedo.

Los otros personajes terroríficos son los animales que tratan de echar a Alice de la casa del conejo blanco. Estando ella atrapada porque es demasiado grande empiezan a perseguirle varios animales. Todos ellos tienen cráneos en lugar de cabezas. Es bastante inquietante que muchos sean pájaros. Gorriones quizás. No tienen cabeza pero tienen un vuelo bastante realista. Esta escena se me hace larga, pero por lo menos me regala la siempre divertida imagen de un pájaro con brazos.

Donde se permite ser más desquiciada es en la escena del sombrerero loco. Cada vez que un personaje interviene una voz de niña sale de unos labios que solo vemos en primer plano. Todos los personajes, por tanto, tienen la misma voz y casi siempre la voz narradora acota diciendo quién ha dicho la frase. Esta explicación siempre es innecesaria porque siempre vemos moverse al ser que está hablando. Por lo tanto cuando el sombrerero exige una y otra vez cambiarse de asiento para usar una taza limpia siempre escuchamos un dijo el sombrerero loco que hace todo el asunto mucho más frenético, obsesivo y enfermizo. Los engranajes de relojes se llenan de mantequilla, las botas del sombrerero avanzan a la silla sucesiva, el té se derrama por toda la marioneta, la cuerda de la liebre chirría, se le descuelga el ojo a la liebre… Es la escena donde la película más disfruta.

Hay un gusto por las cosas. Así antes de introducirnos a la pesadilla la cámara ha recorrido toda la habitación. Llena de cosas. Cosas que después representarán los distintos seres con los que se encuentre Alice. Cuando está cayendo por la madriguera del conejo (situada en el interior de un cajón) vemos baldas llenas de objetos. Es señalable que, aunque vemos a la niña al lado de un río, esto ya es parte de la fantasía o quizás preludia otro sueño del que la película nunca despierta. Pero el caso es que se nos dice que ese río no es real. Es lo que la niña imagina y que en su lugar sólo hay una taza de té. Entre ambos planos de realidad la narradora nos dice que estamos a punto de ver una película hecha para niños… quizás.

Es recurrente el hecho de que al abrir un cajón se desencaje el tirador y Alice deba abrirlo con un dedo o haciendo palanca. A mi parecer, demasiado como para que la niña no se haya dado cuenta ella sola.

Aunque la escena me parece muy corta, me ha gustado mucho la representación de la oruga sobre el hongo. Es un calcetín. Toda la habitación en la que vive la oruga está plagada de calcetines que devoran el suelo llenándolo de agujeros. La intervención de la oruga es mucho menos inquisitiva que la que veíamos en “Alicia en el País de las Maravillas” de Disney.


viernes, 1 de marzo de 2024

EL OJO DE LA AGUJA

Dir.: Richard Marquand
1981
112 min.

El carisma de Donald Sutherland es tal, que nos resistimos a creernos que la película vaya a decantarse por los aliados en la Guerra Mundial. Su aspecto alargado, sus ojos clarísimos, su cara finísima, su acento inglés… Todo el personaje está diseñado para seducir ¡y vaya si lo hace! Los nazis no pueden llegar a saber que los aliados desembarcarán en Normandía. El malo no puede ganar en una película. Pero lo deseamos con todas nuestras fuerzas.

Siempre está despierto. Ha de cometer algunos fallos para alargar la trama, pero aún así cuanto hace es admirable. Es curioso que su caballerosidad sea lo que dé la derrota a Alemania. En su entrenamiento supongo que aprendió que la violencia no debe ejercerse contra mujeres y niños. Efectivamente no tiene ningún problema en matar a absolutamente nadie salvo a los dos únicos supervivientes de Storm Island. La otra lectura que puede darse es que la derrota de Alemania se deba a la debilidad carnal del protagonista. Uno podría pensar que no mata a todo el mundo en esa isla por poder acostarse con la mujer de la isla.

La película es británica y ha heredado gran parte de la sofisticación de las películas del Hollywood clásico. Hay que agradecer todo el estilo que tiene. Es muy agradable de ver. Nos cuelan la historia romántica casi sin darnos cuenta. Es una maravilla la constatación de que el destino de la política mundial queda en manos de dos personas. Contactar con el submarino es lo único que cambiará el curso de la historia y ese contacto depende sólo de dos personas en el mundo.

Resulta bonito que el protagonista tenga como nombre en clave la Aguja. Cualquier persona que se le ponga en su camino tendrá que enfrentarse muy probablemente al puñal con forma de aguja que clava con tantísima facilidad. En general actúa esquivando las consecuencias de cuanto hace. La manera de deshacerse de una moto, de robar un barco…

La lucha final a la desesperada es impresionante también. Correr varios kilómetros bajo la lluvia, a un paso militar. Seguir peleando pese a haber perdido los dedos de una mano. Montarse en una barca con un tiro en la pierna. En última instancia tratar de remar teniendo en el tronco un disparo de bala con orificio de entrada y de salida.


viernes, 29 de diciembre de 2023

EL CLUB DE LOS CINCO

Dir.: John Hughes
1985
100 min.

Es muy difícil pillarle el tono. Empieza con unos créditos con personalidad en su música y su estética. Pasa a una serie de planos a la entrada del instituto con una factura de telefilm. Propone una premisa muy interesante: pocos personajes en un espacio y tiempo reducidos. La mayor parte de la estancia se desarrolla con diálogos y puesta en escena que parecen imitar al teatro. Se justifica que los personajes entren y salgan de las conversaciones con las mismas convenciones que en el teatro. Si un personaje abandona la conversación simplemente pasa al fondo de la escena, o se hace a un lado. Incluso la manera en la que se posicionan los personajes parece diseñada para que un abstracto público que ocuparía la pared hacia la que miran todas las mesas de la biblioteca pueda ver todo lo que ocurre.

Además es muy estadounidense por la clase de conflictos que plantea. Ese consenso en virtud del cual los alumnos de instituto son una sociedad fuertemente encasillada en un sistema de castas en seguida genera distanciamiento desde mi experiencia de europeo sin pasillos de instituto con taquillas. No sólo esto: también juegan un importantísimo papel las figuras parentales hiperexigentes. De hecho son las causantes de todas las actitudes de los personajes. Es casi un determinismo al estilo de Stendhal en el que así te moldean tus padres, así resultas tú. Todos los personajes parecen odiar lo que son. Algo que resulta del todo risible en el caso de la niña pija. Mientras un chico de clase social baja, de camino a convertirse en presidiario, que sufre lesiones por un padre violento expresa su situación, una niña cuyos padres viajan por Europa dice que tampoco le gusta lo que le ha tocado vivir. Lógicamente sus compañeros, se ríen de ella.

Es extrañísimo el final de la película. En el que los personajes buscan una extraña redención. Por si el público biempensante no fuera capaz de que no se llegue a juzgar y condenar una indumentaria totalmente negra en una chica joven que no es un personaje negativo, se decide sonrosar sus mofletes, abrillantar sus ropas y quitarle el pelo de la cara. Dando como resultado algo grotesco dados los ademanes del personaje. Como, supongo, no hay espectador que pueda considerar que esto es una evolución hacia mejor de este personaje, se decide de forma tan arbitraria que casi disfrutamos con el pastiche, que el chico deportista (y por tanto en una casta superior del instituto) se enamore de ella.

Se forma otra pareja, que podemos asumir sin grandes concesiones porque ya se ha ido tanteando a lo largo de la película. Podemos criticar que ella acepte al chico a pesar de que haya metido la cara entre sus piernas sin consentimiento, pero son los 80. Esta relación no me molesta. Pero lo que es un poco desquiciado es el acto de onanismo del personaje que nos queda. Mientras las inexplicables pero convenientes parejas se besan, el niño que cumple el estereotipo de empollón besa la carta que le ha escrito a su carcelero y que sirve de coda del todo deshinchada.

El discurso lo pasamos porque al fin y al cabo son adolescentes (a pesar de la barba afeitada del chico de clase baja). Uno vive en ese ultra individualismo en el que si cree que la sociedad le exige cosas diferentes de las que él espera, el problema es que uno es demasiado especial en vez de un inadaptado. Me hace gracia cómo ellos reivindican esa libertad y podemos ver colgado del pasillo del instituto un cartel que reza Freedom for all mientras debajo vuelan las rapaces con el escudo del imperio estadounidense. Cuando hacen lo que les da la gana fuman porros o se suben por las escaleras como auténticos gorilas. Esto último que he descrito ocurre de una manera en la que la película por unos instantes parece olvidarse de la línea narrativa. Rompe por completo el tono y se va de madre de una manera que me encanta. Esto ocurre parecido cuando se escabulle por el falso techo del instituto y suena una música como de cine de espías.

No me gusta nada el personaje adulto. Entiendo el público de la película y entiendo quienes son los protagonistas, pero me resulta muy aburrido el tópico de un adulto déspota que intentando causar miedo, termina siendo ridículo.


viernes, 24 de noviembre de 2023

¡VAMPIROS EN LA HABANA!

Dir.: Juan Padrón
1985
69 min.

Es alocada. Me gustan los personajes. Me gusta su diseño. Me gustan los recursos de animación. Me gusta la técnica de animación. Sin exigir fluidez consigue un movimiento muy agradable al ojo. El juego de acentos me parece divertido.

Hay varias narrativas abiertas y consigue que me interesen todas. Hay un conflicto amoroso, una revolución política contra Machado en Cuba y todo el tema de la pócima para permitir a un vampiro exponerse al sol.

Me encanta también el papel que tiene la música. Cómo Pepito seduce a las mujeres usando su trompeta. Mientras toca en la noche bajo la ventana de su amada un vecino le grita que deje ya la cornetita. Me resulta muy divertido que las mujeres cuando se excitan seducidas por Pepito se agarran las tetas porque les vibran. Hay un momento en el que la música brilla: cuando Pepito y Lola imaginan su futuro. Es una escena de ensoñación a la altura del final de “La la Land”. También me parece divertido que al enterarse él que es un vampiro, se repite esta misma escena imaginándose estos niños con aspecto cadavérico.

Es divertida la escena en la que vemos el club exclusivo en el que los vampiros beben todo tipo de sangres. Hay tubos enganchados a brazos de hombres borrachos y cada vampiro pide la sangre con el alcohol que quiere. Un experto en sangres prueba sólo el dedo de un hombre y, tras dar su aprobación cuelgan al hombre como si fuera un gotero.

Hay un personaje gallego, el dueño de la empresa de transportes que debe traer los ataúdes de los vampiros europeos a Cuba. Este hombre tiene empleados a unos cubanos que no trabajan y que en su lugar juegan todo el rato a los dados. En un momento dado discute con un cubano por la manera de conducir. Él, como español, le grita: ¡Que si no fuera por nosotros aún iríais en taparrabos! Por otro lado los vampiros estadounidenses están deseosos de abandonar Cuba porque hay muchos negros.

El final de la película, cuando todas las tramas avanzan a gran velocidad el ritmo es demencial. No se deja una pausa en ningún momento. La película va como un tiro, no deja reposar las acciones. Lo cierto es que funciona de maravilla pero uno termina algo exhausto. Precisamente como decide no construir momentos para la emotividad puede llevar a los personajes de un sitio a otro y matar a quien haga falta para finiquitar las tramas.

Hay un chiste en el que en un local de mala muerte dejan entrar a Pepito y Lola en cualquier habitación que ellos quieran. Cuando aparecen los dos mafiosos estadounidenses poniendo el dinero en el mostrador se les echa a patadas porque es un establecimiento para gente normal, ¡freudianos!


viernes, 24 de marzo de 2023

VESTIDA DE AZUL

Dir.: Antonio Giménez Rico
1983
94 min.

Con un leguaje muchas veces limitado. Futuro difícilmente desarrollable si no es gracias a la prostitución. Muchas dudas en cada personaje del documental. Prácticamente el consenso más unánime que vemos en la película es que se llega a ser mujer. Una cosa que se menciona mucho en este aspecto a lo largo de la película es el dilema entre operarse o no. Y un miedo que muchas de ellas tienen es la pérdida del vigor sexual al quitarse los órganos masculinos.

No todos los personajes hacen bandera de este concepto en igual medida. Pero es claro que se alejan de los homosexuales buscando forjarse una imagen. Casi un clasismo en el que las pieles, las joyas y los hombres de que se rodean les convierten en el tipo de mujer que quieren llegar a ser. Como digo no es una opinión que todas apoyen en firme: alguna guarda esperanzas en triunfar en el mundo del espectáculo. Un anhelo que sí sobrevuela a todas ellas es tener una casa en propiedad. Supongo que esta es la materialización de un deseo de estabilidad.

La que tiene opiniones menos categóricas, más dudas y unas aspiraciones más humildes es René. La chica pelirroja, jovencísima, que aún no ha confesado a su familia su situación. A ella cuando se la pregunta que qué piensa hacer en el futuro dice que trabajar de peluquera. Aunque la película no busca la lágrima creo que afronta el momento más duro cuando escribe una carta a su familia (que sabe Dios si realmente selló y envió), quienes ya sospecha no aceptarán su transexualidad. Parece que es la que más problemas tiene con su condición.

Hay una de ellas que llama poderosamente la atención. Una rubia que nunca nadie habría dicho que es travesti. Tiene una voz muy femenina y un pensamiento muy analítico a la hora de ejercer la prostitución. Dice una de las frases más lapidarias de la película: Un cuerpo de mujer para la prostitución y un cerebro de hombre es una máquina para los negocios. Tiene una conversación acerca de su relación con la Iglesia. Dice las típicas frases de extrema tibieza del estilo de creo en Dios pero no en la Iglesia. Como digo ella tiene en la cabeza estar lo más cerca posible de una señora que la sociedad biempensante considera decente.

Se muestran clientes de prostitución a los que les gusta que les travistan, por supuesto torpes con el maquillaje. Hay un testimonio relatado con cierta ligereza de los golpes que un hijo homosexual recibía en el seno de una familia gitana: Prefiero tener dos hijas putas que un hijo maricón. Hay un relato cuyo protagonista intenta envolver de cierta solemnidad pero que se revela ciertamente miserable para con la mujer con la que estaba casado mientras la ocultaba su homosexualidad y sus infidelidades. Aunque es un momento realmente bochornoso para quien cuenta la historia, la escena tiene algunos elementos llamativos que nos desvían la atención. Mientras su exmujer le reprocha, con cierta elegancia, sus engaños, a su lado está el padre de su hijo actual. Él tiene una relación sorprendentemente cortés con la persona que trató duramente a la madre de su hijo. Hijo que escucha el relato con cierto asombro.

Personalmente el espectáculo cabaretero que se muestra me parece impresionante. Cómo el público asiste a aquello divertido. No como una rareza; algo que yo no me esperaba dado el año de la película. De sus actuaciones llama la atención cómo asoma un arreglado vello púbico por encima del tanga. La vida que describe es de una trabajadora precaria. Sí, vemos situaciones en las que la gente actúa con cierta estupefacción, pero ella habla de su vida con bastante satisfacción.

El desnudo se muestra sin ningún tipo de problema. Lo que no esperábamos es la explicitud a la hora de mostrar una operación de aumento de pecho. No se priva en absoluto a la hora de mostrar el cuerpo abierto, la sangre y, quizás la imagen más impactante, cómo se limpia con algo que parece papel la cavidad que están a punto de rellanar de silicona. Puede parecer una secuencia gratuita (y lo es) pero lo cierto es que esta persona se muestra tremendamente orgullosa de sus nuevos pechos y los exhibe sin pudor a padres, amigos y hermanos.


viernes, 3 de marzo de 2023

TOTAL

Dir.: José Luis Cuerda
1983
52 min.

Película de José Luis Cuerda que marca el tono para “Amanece, que no es poco”. Está ambientada en Londres en el Siglo XXVI contemporáneo al fin del mundo con aspecto de un pueblo manchego.

¿Es graciosa? No mucho. Pero es altamente imaginativa. Ocurren situaciones muy sorprendentes pese a que “Tiempo después” puede transmitir la idea de que el humor de Cuerda se limita a lo que vimos en “Amanece, que no es poco”. Un personaje protagonista narra a cámara cómo fueron los días previos al fin del mundo. Es muy fácil que este recurso salga mal, pero está maravillosamente interpretado. Incluso se atreve a hablar de la propia película: esta última escena no la he entendido muy bien.

La película dura menos de una hora. Esto le permite tener pequeñas líneas argumentales que se cierran rápido y no se va de madre la película. Se presentan las premisas disparatadas rápido y a partir de ahí se cuenta una historia con los personajes. Por ejemplo hay una mujer que se aparece en los sitios. Una vez presentada esta condición vemos los problemas que les causa a ella y a su marido.

Varios de los actores de “Amanece, …” aparecen ya en esta película con personajes prácticamente idénticos. Es un poco decepcionante la discreta actuación de Miguel Rellán pese a tener un papel bastante importante. Por el contrario Manuel Alexandre tiene un papel muy pequeño en “Amanece, …” y en este es un personaje protagonista que clava en cada frase.

No deja muchas frases para el recuerdo pero las pocas que marcan los gags son muy ingeniosas. Por ejemplo el profesor en la escuela escuchando a sus alumnos recitar las tablas de multiplicar y pensando: Espero que se equivoquen cuando lleguen a la del 9 por que si no, no sé qué pinto aquí.


viernes, 24 de febrero de 2023

AMANECE, QUE NO ES POCO

Dir.: José Luis Cuerda
1989
106 min.

Es la segunda vez que veo esta peli. La primera vez que la vi no me gustó demasiado pero, dado que está muy arraigada en el imaginario colectivo por lo sorprendente que es y por las frases icónicas, había aprendido a guardar un buen recuerdo de ella. Al verla tenía miedo de que ya nada fuera sorprendente y que todos los chistes fueran los que todos conocemos de memoria. Aunque en algunos trozos sí ocurría esto, la película está tan sembrada de estos gags que siempre hay sorpresas.

El esquema de la gran mayoría de chistes es sencillo: un elemento muy llamativo que está fuera de su lugar. Por eso hay tanta repetición del chiste del intelectual en el campo. Por ejemplo el mítico en este pueblo hay verdadera devoción por Faulkner. Aun así lo admirable de ellos es la desvergüenza con la que aparecen.

Las interpretaciones son bastante correctas. No son en absoluto naturales y ninguna escuela de cine podría decir que son buenas. Sin embargo por ser personajes tan caricaturescos y por tener reacciones tan poco esperables son muy efectivas. Una de las mejores, aparte de Resines y su padre, es el Guardia Civil, Saza. Resulta un personaje muy autoritario. La vocalización típica de las películas españolas más antiguas dota de cierta solemnidad al personaje que hace más cómicas sus frases fuera de lugar.

Hay un detalle muy poético en la valentía de esta película y es que las cosas tan curiosas que pasan no es que sean anécdotas, son el día a día del pueblo. Explica un sistema en el que todos los personajes están metidos y nadie se asombra particularmente de nada.

Cuantas más veces se ve la película aumenta la expectativa por los chistes que conocemos. Casi los esperamos por su musicalidad. Así la frase de Alexandre diciendo a su hijo el cura me parece a mí que tenéis un cuajo… aparte de ser un gag magnífico para el diálogo acerca del ayuno, tiene una entonación que cierra la escena.

Estas son la case de cosas que a mi generación más gustan. Por lo general las generaciones mayores están más interesadas en los chistes más genuinos. Me refiero por ejemplo a cuando el médico elogia cómo un hombre se muere. —¿Y sufre? —A la fuerza. ¿no te das cuenta de que se le va la vida? Esta es la clase de chistes que menos funcionan por lo menos para mí y, sobre todo, con la repetición.

El gusto por la película se vuelve casi poético. Nos gusta oír Me cago en el Misterio, el examen de la ingle la ingle en Andalucía y el clavel, el elogio a la calabaza, —Queremos que la muchacha sea comunal. —Y turgente —¡Que turgente ya es! Esto a Luis Ciges le viene muy bien. Esa entonación artificiosa hace que se genera una situación muy rara durante sus diálogos. Todos los personajes van bastante más rápido que él. Claro, el absurdo de la película es capaz de sostener esta situación, pero no creo que sea algo buscado.

No se habla mucho de la música de la película. Me refiero a las cuerdas sintetizadas que abren y cierran. Los créditos iniciales hay que admitir que son muy feos y que lucen muy antiguos. Se entiende la inspiración en “La guerra de las galaxias”, pero aquí se mueven con muy poco dinamismo. La música sin embargo es muy emotiva. Muy acorde con el cariño que pone la película en el pueblo que nos presenta. Cuando sale el sol no entre dos riscos, como todo el mundo espera, sino por el otro lado, vuelve a sonar. Podría destrozar a Saza. La irreverencia para con la Guardia Civil podría ser feroz. En su lugar, mira la estampa con mucho cariño.


viernes, 10 de febrero de 2023

¡JO, QUÉ NOCHE!

Dir.: Martin Scorsese
1985
94 min.

Traducción terrible del título original “After hours”. Película de Scorsese donde se retoman temas como la hostilidad de la ciudad nocturna de “Taxi driver (1976)”. En este caso en forma de comedia. Sí, te ríes. Pero ante todo es delirante. El guión es maravilloso. Sin nada especialmente loco, se van sucediendo las adversidades hasta conseguir una noche infernal.

Ocurren cosas muy maravillosas, oníricas, como una mujer que duerme con la cama rodeada de trampas para ratones. Por otro lado perfectamente iluminadas. Cada una de ellas tiene su propio foco. Es una imagen pesadillesca, que podría haber salido de “Cabeza borradora (1977)”. Un club nocturno que en apenas una hora pasa de ser un hervidero punk a ser un local prácticamente vacío. El recuerdo de toda esa gente vestida con cadenas y cueros parece en este punto un sueño al que tampoco podemos conceder demasiada credibilidad. El hecho de que haya una mujer viviendo en un sótano cuyo único acceso esté dentro del local…

Quizá el elemento más trepidante que son los vecinos persiguiendo a Paul porque lo consideran un ladrón sea lo menos medido. Se va más de madre. Entiendo que añadir en este punto el camión de los helados busca ser un chiste más. Es de lo poco que me chirría.

Es atractivo el sonido del segundero que apremia al protagonista que quiere volver a su casa para dormir. Un sonido muy sucio, casi parece de muelles más que de una maquinaria perfecta. El diseño sonoro es impresionante. Se abre y se cierra con música de Mozart, pero por el camino asistiremos a sonoridades bastante etéreas.

Puede resultar un poco anticuado que todos los personajes femeninos con los que se cruza el protagonista sea objetos de seducción para él. Sobre todo cuando una cualidad de la película es su imprevisibilidad. Nunca sabes las intenciones de los personajes a no ser que sea femeninos, en cuyo caso o bien Paul quiere seducirlas o viceversa. Del mismo modo, los hombres homosexuales siempre son hostigantes. De hecho serán quienes conformen la turba que le persigue por las calles.

La primera chica con la que entabla conversación es un personaje muy inquietante. Por lo que nos cuenta entendemos que lleva una vida tortuosa. Pero claramente lo que nos desasosiega es ese nervio en la mirada. Esa forma en la que no terminamos de dilucidar sus intenciones. Esa forma en la que le guiña un ojo al irse a la ducha. Cómo le ofrece un porro, abandona la habitación y cuando vuelve le regaña por haberse levantado. Hay algo oscuro en esa persona que no se concreta nunca. Cualquier dato que se nos da de su vida es para enmarañar todo más.

Es muy divertido que el protagonista termine convertido en una estatua de papel maché. La primera estatua que vemos, la que está creando la amiga de Marcy escultora, se convierte en un elemento que simboliza la angustia. Una especie de evocación pesadillesca que atrae la mirada del protagonista cada vez que atraviesa ese espacio diáfano. Él terminará completamente asimilado a esa terrible expresión. Es muy divertido ver la cara del muñeco que se diseña. Esos ojillos divertidos que albergan una mirada ya en este punto totalmente desquiciada.

La parte final sí que claramente es una sucesión de gags. Pero en general muchos de los chistes aparecen en silencios prolongados solo un poco de más. Simplemente para que el espectador se dé cuenta de la frase que acaba de escuchar. Porque todo el mundo realiza su papel como si nada raro ocurriese. Son las reacciones incómodas de Paul las que nos obligan a alucinar con los seres con los que se va cruzando. Otra forma frecuente de presentar los chistes es disimulados en una conversación a veces incluso con carga emocional. Me refiero por ejemplo a ese momento en el que el camarero intenta convencer a Paul que no tiene por qué volver a ver a la desquiciada camarera: ¿Qué va a hacer? ¿Suicidarse? Igualmente riéndose de que esta mujer es bastante tonta él termina de garabatear un número de teléfono que sabe que no va a utilizar nunca y según termina dice: ¡Genial! Faltan números.

No pasa desapercibido que el elemento concreto que más le condena es la falta de dinero. Es increíble lo hostil que se vuelve la ciudad cuando uno no tiene dinero. No hay dónde resguardarse de la lluvia. No hay forma de recorrerla de una punta a otra. No se tienen amistades que te puedan hacer un favor…


viernes, 9 de septiembre de 2022

EL DISPUTADO VOTO DEL SR. CAYO

Dir.: Antonio Giménez Rico
1986
94 min.

Es muy aburrida. Se entierra hasta el fondo en tópicos. El montaje es lento. El sonido es muy, muy deficiente. Es descarado cómo la voz de los personajes es más alta, no por ello más clara, cuanto más cerca están de la cámara y, por tanto, del micrófono. Las actuaciones son bastante correctas pero ninguna muy memorable.

Desde una perspectiva izquierdista se aborda el tema manido de qué puede hacer la clase política por la gente despolitizada. Por aquellos alejados de las ciudades y del mundanal ruido. Demasiadas veces adopta una mirada demasiado bucólica para una película que pretende tener tanto calado. Así por ejemplo, los personajes de la capital, Burgos, se sorprenden de que el anciano conozca propiedades medicinales de las flores del campo. Es cierto que quizás le permiten llegar a una edad provecta, pero cuando enferma gravemente debe ir a un hospital. Dejan de servirle las flores.

En general ese choque no tiene mucho que aportar. Sí me parece interesante el reproche que le dedican al anciano por tener que trabajar su huerto con 70 años. Cómo eso supone su único entretenimiento y para ellos es una injusticia que no pueda tener una jubilación. De igual modo él ve a sus hijos como una ayuda necesaria y ellos lo ven como un defecto de las prestaciones del Estado. Claro, esta visión procede de un momento en el que se estaba construyendo el estado del bienestar.

El diputado se siente sucio en cierto momento por obligar a un hombre que tiene una vida tranquila a complicarse con la política. Realmente eso es una visión muy idealista de la democracia. Lo único que le está pidiendo es un voto. Es decir, una acción de un único día. Es cierto que esta reflexión le lleva a dejar la política ya dedicarse a ayudar a este anciano. Aunque no se nos lo explicite lo podemos deducir del cartel con la cara del diputado que el anciano ha colgado en el interior de su casa.

Situando el presente en el año de su estreno, recuerda las elecciones del 77. Un candidato del PSOE visita un pueblo del norte de la provincia de Burgos. De camino al pueblo van pensando qué contar a los vecinos. Me parece muy positivo cómo se refleja la actitud con la que un político afronta esa empresa. Piensan temas manidos en función de qué les va a interesar. Así vetan a la única chica que los acompaña hablar de la emancipación de la mujer. Cabe destacar que ya se habla del patriarcado. No creo que haya que podamos deducir que se hablara del patriarcado en el 77, pero sí en el 86. Mientras habla de estos temas el diputado le contesta: te pones tan bonita cuando hablas de estas cosas…

No se aprovecha para construir una historia de la degeneración del PSOE. Incluso los más idealistas tenían una visión muy práctica de la campaña electoral. Sí hay un reproche al político que en el 86 presume de su habilidad para prometer cosas y después en el poder hacer las contrarias.

No se juzga las tradiciones de brujería del pueblo. Se habla de un tipo que dedujo la fecha de su muerte con una baraja de cartas. Cuando llegó esa fecha, se ahorcó. En el 86 el PSOE miraba con ternura las barajas de cartas, hoy tenemos una izquierda abrazada al horóscopo. El caso es que según va narrando la historia del ahorcado va sacando cartas. Así obtiene la fecha que le tocará al diputado. Como muere en el 86 y la baraja es española, saca una sota y un 6.


viernes, 13 de mayo de 2022

FITZCARRALDO

Dir.: Werner Herzog
1982
157 min.

Es una película enorme. Por su duración y porque suben un barco por una montaña. A pesar de ello estas grandes hazañas no ocurren hasta bien pasada la mitad de la película. Por tanto tenemos hora y media que, por muy bien realizada que esté, se trata de cómo remontan un río. Ocurre algo parecido cuando se piensa en películas como “Apocalypse Now” o “Aguirre, la cólera de Dios”. Nadie negaría su calidad, sobre todo de la primera, pero todo lo que ocurre es un barco adentrándose en una selva peligrosa.

Antes de montarse en el barco hemos tenido varias escenas de un visionario tratando de convencer a todo el mundo de que su proyecto puede triunfar. Quizás sea por lo enorme que es Klaus Kinski en ningún momento lo sentimos como un pobre hombre contra todo el mundo. Más bien le vemos como un loco millonario emprendedor que, dado que no puede mandar cohetes a Marte, decide abrir un teatro de ópera. Hay algo que un espectador, e incluso la propia película, podría olvidar. El protagonista no es un entusiasta de la ópera que quiere subir un barco por una montaña para enriquecerse vendiendo caucho. Es un millonario que quiere montar un teatro para representar ópera y para lo cual necesita dinero. Este dinero sólo lo puede conseguir con el caucho.

La película tiene un final muy benévolo con él. Lo último que vemos es una imagen muy fuerte, hay que admitirlo, de su barco con un coro de ópera. Él lo observa de pie, tras una silla de terciopelo rojo y con el puro más caro que ha encontrado. Pero no ha hecho más que fracasar en sus dos empresas. No ha logrado establecer la ruta para la venta de caucho y por tanto tampoco su dinero para el teatro. Lo único que ha conseguido ha sido gastar todo el dinero que, por otro lado, había puesto su esposa.

Admitamos que la escena del barco subiendo lentísimo con la ópera de Enrico Caruso es una de las imágenes más fuertes que ha dado el cine. Asombra a pesar de que sea toda la trama de la película. No habría tenido mucho sentido terminarla sin que el barco subiera la montaña. Pero es una tarea tan imposible que nos asombra verla. Además la película se regodea en ello. Es una tarea tan titánica que el barco debe moverse muy lento, así se da más peso a cada avance.

La trama se desarrolla en Perú. Principios de Siglo XX. Es un país donde aún quedan indígenas. De hecho son los indígenas los que trabajan como si fueran esclavos para subir el barco. ¿Qué incentivo tienen? Que consideran el barco sagrado. Tienen una leyenda acerca de un Dios Blanco que llegará en un Barco Blanco. Lo cierto es que Kinski nos cuadra a la perfección como Dios Blanco. Así tenemos ese primer momento donde los indígenas empiezan a subir al barco y a apenas rozar con los dedos la mano que Kinski les ofrece. Está rodado e interpretado con gran delicadeza. Para continuar con este respeto que le tienen tenemos una magnífica escena donde la tripulación de ya sólo 4 integrantes está cenando mientras todos los indígenas los miran. Las caras de Kinski con los ojos mirando a todos lados, con asombro y cierto miedo son una maravilla.

Es llamativo una escena con un pastor que es maestro que explica que Perú en sus libros de texto enseña a los niños que educa a no considerarse indios.

Vemos un intervencionismo de Perú que no permite a nadie que compre terreno de selva si no es para convertirlo en algo productivo.