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viernes, 25 de octubre de 2024

VAMP

Dir.: Richard Wenk
1986
93 min.

Hay muchos momentos en los que percibo los estereotipos de la puesta en escena de un cine estadounidense. Los montajes para que alguien se salve en el último minuto, la clara diferenciación de escenas para que sean más maleables en montaje, los cambios de escenario que justifican que la trama cierre con los acontecimientos del anterior…

La estética de la película me gusta. Miento, no es la estética lo que me gusta; es la manera en la que se toma esta determinación y se mantiene de forma consistente en todo momento. Sí me gusta el diseño de los vampiros blancos sobre todo al contraponerlo con la oscuridad de Grace Jones.

El número que ella protagoniza en el escenario es increíble. De hecho la cámara no duda en prestar toda su atención, el ritmo de la película se detiene para mostrar este baile. Es muy llamativo cómo un sujetador tan mínimo es capaz de hacer su función cobertora. El erotismo de esta mujer es alucinante. Creo que en general los cuerpos de las mujeres de ese club obedecen a una estética algo anticuada. Lejos de la exuberancia actualmente imperante, vemos sobre todo torsos más bien esqueléticos. Cuando aparece una mujer con notablemente más carne resulta que es una mujer cuyo reclamo es su musculatura.

Me gusta mucho la secuencia de acontecimientos. No me gusta tanto el estereotipo al que obedece el chico que les proporciona el coche. Me resulta bastante cargante por lo artificial de este personaje a pesar de que me resulte cómico en alguna ocasión. No soy original si comparo esta película con “¡Jo, qué noche!”.

Lo que no soporto de ninguna manera es el preámbulo. Todo ese trozo de amigos planeando cómo entrar en la fraternidad, la primera conversación con el apéndice incómodo que les sale… Para rematar el cuadro, la introducción esta insoportable termina con una referencia a “El mago de Oz”.


viernes, 9 de septiembre de 2022

EL DISPUTADO VOTO DEL SR. CAYO

Dir.: Antonio Giménez Rico
1986
94 min.

Es muy aburrida. Se entierra hasta el fondo en tópicos. El montaje es lento. El sonido es muy, muy deficiente. Es descarado cómo la voz de los personajes es más alta, no por ello más clara, cuanto más cerca están de la cámara y, por tanto, del micrófono. Las actuaciones son bastante correctas pero ninguna muy memorable.

Desde una perspectiva izquierdista se aborda el tema manido de qué puede hacer la clase política por la gente despolitizada. Por aquellos alejados de las ciudades y del mundanal ruido. Demasiadas veces adopta una mirada demasiado bucólica para una película que pretende tener tanto calado. Así por ejemplo, los personajes de la capital, Burgos, se sorprenden de que el anciano conozca propiedades medicinales de las flores del campo. Es cierto que quizás le permiten llegar a una edad provecta, pero cuando enferma gravemente debe ir a un hospital. Dejan de servirle las flores.

En general ese choque no tiene mucho que aportar. Sí me parece interesante el reproche que le dedican al anciano por tener que trabajar su huerto con 70 años. Cómo eso supone su único entretenimiento y para ellos es una injusticia que no pueda tener una jubilación. De igual modo él ve a sus hijos como una ayuda necesaria y ellos lo ven como un defecto de las prestaciones del Estado. Claro, esta visión procede de un momento en el que se estaba construyendo el estado del bienestar.

El diputado se siente sucio en cierto momento por obligar a un hombre que tiene una vida tranquila a complicarse con la política. Realmente eso es una visión muy idealista de la democracia. Lo único que le está pidiendo es un voto. Es decir, una acción de un único día. Es cierto que esta reflexión le lleva a dejar la política ya dedicarse a ayudar a este anciano. Aunque no se nos lo explicite lo podemos deducir del cartel con la cara del diputado que el anciano ha colgado en el interior de su casa.

Situando el presente en el año de su estreno, recuerda las elecciones del 77. Un candidato del PSOE visita un pueblo del norte de la provincia de Burgos. De camino al pueblo van pensando qué contar a los vecinos. Me parece muy positivo cómo se refleja la actitud con la que un político afronta esa empresa. Piensan temas manidos en función de qué les va a interesar. Así vetan a la única chica que los acompaña hablar de la emancipación de la mujer. Cabe destacar que ya se habla del patriarcado. No creo que haya que podamos deducir que se hablara del patriarcado en el 77, pero sí en el 86. Mientras habla de estos temas el diputado le contesta: te pones tan bonita cuando hablas de estas cosas…

No se aprovecha para construir una historia de la degeneración del PSOE. Incluso los más idealistas tenían una visión muy práctica de la campaña electoral. Sí hay un reproche al político que en el 86 presume de su habilidad para prometer cosas y después en el poder hacer las contrarias.

No se juzga las tradiciones de brujería del pueblo. Se habla de un tipo que dedujo la fecha de su muerte con una baraja de cartas. Cuando llegó esa fecha, se ahorcó. En el 86 el PSOE miraba con ternura las barajas de cartas, hoy tenemos una izquierda abrazada al horóscopo. El caso es que según va narrando la historia del ahorcado va sacando cartas. Así obtiene la fecha que le tocará al diputado. Como muere en el 86 y la baraja es española, saca una sota y un 6.


viernes, 5 de junio de 2020

EL CASTILLO EN EL CIELO

Dir.: Hayao Miyazaki
1986
124 min.

Por el título y no sólo por el título nos recuerda a “El castillo ambulante” y por la temática y sólo por la temática nos recuerda a “El viento se levanta”. El castillo ambulante era una máquina llena de tuberías vapor y válvulas. El gusto por este mecanicismo lo encontramos a lo largo de toda la carrera de Miyazaki. Imposible olvidar al tipo de “El viaje de Chihiro” con pares de brazos encargados de proporcionar vapor. Hay que decir que todo lo que tiene que ver con motores está conseguido en esta película como en ninguna otra.

Hay trenes, hay aviones, hélices de avión, motores de avión, carriles para vagonetas de mina imposibles… Hay una cantidad asombrosa de ello. En la película no hartan. Este aspecto sí resulta algo repetitivo dentro de la carrera de Miyazaki. Lo cierto es que están ejecutados, distribuidos y presentados con maestría. Son imponentes las gigantescas máquinas que surcan los cielos y navegan por las nubes como barcos. En particular me refiero a la nave militar Goliat. La forma en la que emerge de las nubes como un submarino es imponente. Es una lástima que a todo este despliegue visual no le acompañe una mejor banda sonora. Me pregunto varias veces a lo largo de la película cómo sería sustituir esas poco acertadas músicas sintetizadas por la elegancia del vals de “El castillo ambulante”.

Los créditos iniciales son una delicia. La imagen se vuelve un grabado y las máquinas se mueven con miles de ruedas dentadas y con una lentitud mecánica perfecta. Lo siguiente que nos descubre la película es una ciudad magnífica, con casas bajitas. Un pueblo minero en un desfiladero. Con casas colgadas de la roca y carriles de minas por todas partes. Es un lugar magnífico. Otro gran personaje que se nos presenta aquí es un tipo mayorcísimo sin boca y que habla con las rocas. Es mágico este hombre.

La última parte de la película es la que menos me interesa. La isla flotante de desgraciado nombre en castellano, Laputa, aparece imponentemente. Incluyendo los robots y toda la vegetación con gigantismo. Sin embargo toda la trama de herencias y de saqueo de una civilización con tecnología impresionante ya le he visto en películas como “Atlantis” o “Avatar”. En honor a la verdad esta película es anterior a aquellas pero es una trama que me despierta muy poco interés. Como tal toda la persecución dentro de la isla me da bastante igual. Tampoco entendemos muy bien por qué el villano quiere ser rey de una isla vacía.

En particular me molesta este asunto de que un señor muy malo se enfrente a unos niños. Ya vimos esta cosa difícil de asimilar en “Los goonies”. No nos creemos que unos niños puedan tener esa entereza ni que unos adultos traten así a unos niños. En este sentido es sorprendente que el niño recibe un tiro en la cara. Es cierto que no tiene consecuencias pero no se suele ver.

En los últimos planos de la peli la isla se desmonta y se eleva muchísimo. Esto está relacionado con el mensaje de “El castillo ambulante”. En ambas películas para que esa gran máquina avance o se eleve debe perder peso. Un mensaje simple pero no por ello poco bonito.

Al ver los robots es imposible no recordar la película posterior “El gigante de hierro”. Por ser aquella americana el robot es mucho más limpio pero la referencia es indudable. Es bonito ver al primero de los robots andar a cuatro patas con las extremidades destrozadas. Es menos bonito verlos en estado de hibernación como cucarachas.

La película tiene un mensaje femenino muy potente. Son enormes los pechos de las mujeres poderosas y son enormes sus personajes. El momento en el que la matriarca del clan de ladrones (personajes estéticamente muy interesantes por sus gafas de pájaro) se quita la falda descubriendo un mono de aviadora es muy potente. Diría que es algo que he visto muchas veces y que por ello es poco interesante y eso es lo que he pensado durante el visionado. Sin embargo al pensar que la película es de los 80, el asunto cambia y se vuelve una imagen realmente rompedora.


viernes, 3 de abril de 2020

EL VIAJE A NINGUNA PARTE

Dir.: Fernando Fernán Gómez
1986
134 min.

¡Qué sorprendente ver algo así en el cine español! Una película en forma de biopic. Nadie espararía de Fernando Fernán Gómez esta forma de innovar. Él que es estandarte de un tipo de interpretación en el cine muy heredada del teatro no nos imaginaríamos que haga estas cosas en el cine. Es cierto que la mayoría de los elementos que nos sorprenden son relativos al guión.

Se nos presenta a un soberbio y José Sacristán. Un hombre mayor relata cómo ha sido su vida. Empezó siendo un actor de comedia que se paseaba por los pueblos y llegó a tratar con las mayores estrellas de cine de España y del extranjero. Este hombre mayor no se parece en absoluto al José Sacristán que conocemos en la actualidad. Esto nos provoca una disonancia muy grande y mucho rato de la película nos cuesta asociar lo que vemos en pantalla con el actor consagrado que conocemos. Sacristán es tremendo. Hace bien todas sus escenas. Nos lo creemos todo el rato. Es cierto que el actual Sacristán tiene unos ciertos dejes parecidos a los que podemos ver a Fernán Gómez en esta película. Pero la agilidad que le da la juventud da un espectáculo resplandeciente.

A su lado tiene a Fernán Gómez que siempre da gusto verlo aunque no siempre sea lo más creíble posible. Es grande su personaje. No puede evitar que la cámara lo mire. El momento en el que trabaja por primera vez en una película en un papel de una frase es casi una parodia de sí mismo. Esa forma de gritar “señorito” como si estuviera declamando una gran obra en un teatro de aforo inmenso me hace muy feliz. A este momento le sucede una actuación de un director de cine embravecido que le echa a voces del set de rodaje soltando una frase magnífica: “me cago en el padre de los hermanos Lumier” mientras lanza una silla al aire. Esta misma frase la repetirá el propio Fernán Gómez con una voz de mucha más presencia. Probablemente lo que más repite en toda la película sea el insulto para el tipo que programa películas en los pueblos dejándolos a ellos sin público: “peliculero”. La fama de persona con mal genio se la ganó a pulso.

Hay un elemento de esta película cuya mención es inevitable: Gabino Diego. Lo de este personaje es alucinante. Ridículo hasta la saciedad. Ocurre que cuando se habla con un acento distinto al propio es más fácil creerse una interpretación. Gabino se presenta hablando gallego y con aspecto de imbécil, desgarbado, boca abierta, chepudo... No descarto que el gallego haya sido el acento elegido para colaborar en esta imagen. Es un personaje tan tonto que no nos lo llegamos a creer nunca. El único momento en el que luce es cuando sale por primera vez al escenario y habla susurrando porque así es como ha hecho todos los ensayos. Con Gabino Diego ni siquiera funciona el momento en el que la prima de Carlos Galván, interpretada por Nuria Gallardo, hace el juego erótico con él.

El usurero hace un gran papel. Además la escena en su casa hablando con los de la compañía teatral es genial. Estas personas extrayendo todo el dinero que pueden. El guión con 8 páginas y 16 bailes en toda la función… Es una maravilla.

El miembro de la compañía que es alcohólico y sólo sabe hablar como si recitara. Con unas frases absurdamente largas y convenciendo a todo el mundo de lo que quiera. Exmiembro de la división azul y trabajando en rusia de cómico… La mujer de la pensión que seduce a Galván…

Uno de los problemas de las películas con argumentos tan largos es que deben hacer muchas cosas y es difícil que todas ellas resulten de interés. Pero esta película está escrita con mucho ingenio. Todo lo que ocurre funciona.

Me deja un poco descolocado el juego de personajes famosos. Se mencionan a nombres famosísimos y a otros no tanto. Ocurre que el protagonista hace una obra de teatro en la que habla como un gangoso y aparece un actor al que le encanta esta imitación. Este actor tiene un nombre que no recuerdo pero el tipo que lo interpreta tiene un gran parecido físico a Arévalo y, de hecho, hay un momento en el que sale él en pantalla y detrás aparece un cartel el que pone “Arévalo”. Es algo curioso cuando menos.