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viernes, 4 de julio de 2025

GUMMO

Dir.: Harmony Korine
1997
89 min.

Resulta incómoda. Quizás las imágenes más crudas sean las de maltrato animal. Pero realmente esa tortura no se nos presenta ante la cámara. Podemos distanciarnos de lo que vemos. El cadáver de un gato colgado de una pata y con los ojos sacados de sus cuencas se percibe fácilmente como un intento de escándalo. De buscar lo tétrico. Pero no se nos ha puesto ante nosotros la crueldad. Sí me resulta tremendamente incómodo ver cómo esos niños se drogan con pegamento. Conocemos los antecedentes de Harmony Korine y su falta de escrúpulos. A mí no me cabía duda de que esos niños estaban drogados.

Está claro que lo que se busca es mostrar la parte más sucia de la sociedad estadounidense. Como todo está mostrado con cotidianidad uno podría tener la tentación de obviar intencionalidad en la mirada de la cámara. Pero desde las primeras imágenes hay una búsqueda por lo incómodo. No le basta con que un chico, helado de frío y con orejas de conejo rosas fume a una edad muy temprana. La cámara se asegura de mostrar el cigarrillo y el pecho pelón del chico.

Por lo sucio de la imágenes, por lo soez de muchos de sus personajes es fácil acordarse de “Pink Flamingos (1972)”. Me resulta desgarrador ver los niños que viven en casas atestadas de basura, de desorden, ropa por todas partes y, en el peor de los casos, bichos que salen de detrás de los cuadros. La propia arquitectura estadounidense, la pobreza en sus construcciones facilita percibir todo aquello como algo precario. Cuando un niño con las piernas llenas de picaduras juega a mover los cuadros, de detrás del retrato familiar salen muchos bichos asquerosos. Esto desemboca en la terrible imagen del niño tratando de matar a los bichos con el retrato de su familia.

Hay una escena terrible en la que unos adultos beben y terminan jugando a romper las sillas. Ellos son desagradables está claro, pero lo que me resulta desolador es cómo está toda la habitación sucia, con manchas de tomate por las paredes. Es repugnante. También es asquerosa la escena en la que el niño protagonista (siempre tan desagradable de mirar) se baña en un agua marrón. Realmente la madre de este niño es de las personas más tiernas de ese vecindario. Come unos espaguetis con un aspecto repugnante mientras su madre le lava el pelo y deja caer la espuma sobre la comida. Él engulle una chocolatina que se le había caído a semejante ciénaga y cuando aún no ha terminado de tragar vuelve a meterse los espaguetis en la boca.


viernes, 11 de agosto de 2023

TREN DE SOMBRAS

Dir.: José Luis Guerín
1997
88 min.

Es fascinante. La premisa que se nos explica en los carteles iniciales es extrañísima. Desde el principio estamos desubicados con una recreación tremendamente verosímil, pero a la vez con un montaje que no cuadra ni con la época de las grabaciones ni con el formato de vídeo casero.

Hay tres actos muy diferenciados, con planeamientos muy radicales. El más narrativo es el que resulta más atractivo visualmente. Juega con el cuadro casi como lo hace Don Hertzfeldt en “It’s such a beautiful day (2012)”. Utiliza los desperfectos de la película para conseguir centrar la atención en un personaje. La primera vez que hemos visto unas imágenes nos parecían todo lo frío que en ocasiones transmite ese cine incipiente en el que la cámara no parece saber implicarse en lo que está mostrando. Es de una habilidad tremenda cómo se estropea todo el cuadro salvo el rostro de una mujer. Esto hace la imagen algo abstracta, rodea de misterio ese rostro.

Por supuesto lo que hace avanzar la acción es el sonido de las bobinas de película. En este sentido lo que vemos recuerda mucho a “La conversación (1974)”. Funciona a la perfección y lo cierto es que es una forma de narrar extrañísima, algo único. Lo que se está narrando realmente es lo que piensa el montador. A quien nunca vemos. Es quien está produciendo las imágenes que vemos. Si la propuesta llamativa de la película es esa fusión de realidad y ficción como en “Play (2019)”, lo que se hace con este juego de planos de realidad es infinitamente más revolucionario.

El primer acto creo que es el que menos estímulos propone. Como digo tiene algunas cosas que despiertan nuestro escepticismo acerca del año en el que las imágenes fueron tomadas, pero en general está preparando todo para asombrarnos en el último acto. Aunque no se muestren las cosas con el aura de misterio que se construirá en el tercer acto, la distancia con la que vemos todo hace que algunas imágenes resulten mucho más extrañas de lo que realmente son. En particular estoy pensando en un baile alrededor de una mesa en el que algunos de los ahí presentes llevan máscaras. Cuando miran a cámara con esas máscaras es una sensación inexplicablemente perturbadora, la escena es festiva, no parece haberse propuesto nada para no estar cómodos viendo aquello.

De este primer acto me gusta mucho el plano de las corbatas bailarinas. Un plano que es muy adecuado porque esta es la clase de trucajes que estamos hartos de ver en Segundo de Chomón y demás padres del cine.

Hablemos de la parte más etérea. Un ejercicio narrativo brutal. La casa se ha envejecido casi un siglo. Permanecen las fotos de los personajes que hemos visto. La luz hace mil maravillas. Cae la noche. De alguna manera se consigue que se nos hagan familiares algunos planos que no parecen tener nada de memorable. Puede resultar aburrida, pero es imposible que a uno se le escape que ahí se está construyendo algo. Es casi una historia de fantasmas. Muchas veces me he preguntado si la narrativa está inexorablemente ligada a los personajes, este segmento radicalmente pone en duda esta ley.


viernes, 3 de febrero de 2023

EN PRESENCIA DE UN PAYASO

Dir.: Ingmar Bergman
1997
119 min.

La premisa de la película es perfecta: un hombre ingresado en un psiquiátrico quiere hacer la primera película sonora de la historia y se le aparece un payaso en alucinaciones. Pero después encontramos la dura realidad.

El hecho de que sea una película hecha exclusivamente para televisión es muy notorio en la primera escena del psiquiátrico. Todo parece un sketch de José Mota, los decorados no son creíbles y el doctor tiene un disfraz irrisorio. A partir de aquí se marca el tono crudo de la peli. Los diálogos no tienen ritmo y la música es muy escasa. Drama interpersonal en crudo, sin cortar.

Tenemos la primera y única escena que realmente es del payaso. Un diálogo delirante que podría haber llegado a ser bueno. Un poco de música, un montaje más dinámico y sería muy interesante. Si el objetivo era hacer a la payasa grotesca, se ha conseguido. Pero esos delirios no vuelven a aparecer. Sí se ve más veces al payaso, pero nunca tenemos la sensación de delirio como la hemos tenido en esta primera escena.

La siguiente parte de la película es la proyección de la película sonora que no sale como es debido. Entonces se nos cuenta una historia de Schubert y de su hundimiento en la muerte. La gente habla un montón sin llegar a decir en ningún momento nada interesante.

La chica actúa muy bien.


viernes, 8 de julio de 2022

PERFECT BLUE

Dir.: Satoshi Kon
1997
81 min.

Título bastante misterioso. Lo que arranca la trama es que una estrella del pop de imagen virginal se estrena como actriz en un papel de una violación. Entonces ella se empieza a sentir sucia y sus antiguos fans la odian… El caso es que, aunque en el final adquiere todo algo más de sentido es complicado entrar en la historia. No hay motivo por el que ella debiera enfermar de esa manera después de años dedicándose a la música y estando expuesta a la imagen pública. El caso es que supongo que la cultura japonesa es mucho más intransigente con ese tipo de cuestiones. Si se nos presentara la sociedad como con unas normas especiales, todos entenderíamos la reacción de Mima. Pero claro, Japón no aparece como algo excepcional porque Japón en Japón es muy poco excepcional. La forma de rodar la violación es confusa. Porque el ambiente del plató es bastante tranquilo, dando a entender que quien está sufriendo es el personaje y no la actriz. Pero, por cosas que ocurren más adelante, no podemos estar tan seguros de esto.

Al margen de esto, lo más llamativo de la peli es el juego entre realidad y ficción. Dura bastante. Después de tantos giros argumentales el final prácticamente depende de una ruleta. Es poco relevante qué haya sido realidad y qué ficción. Supongo que se puede elaborar un complicado entramado para determinar qué secuencia es de qué clase, pero parece que ninguna explicación da coherencia a toda la peli. Aunque este juego sea un poco naíf nos transmite la historia de forma muy atractiva. Por ejemplo la construcción del personaje Mimaníaco. Ya podemos intuir que está loco pero cuando por fin le vemos solo en su habitación de perturbado es un gran momento.

La caída al desequilibrio mental de Mima es muy difusa pero divertida. Por ejemplo es muy repentina. Desde que nos enteramos de que hay un juego de realidad y ficción hasta que se le va la cabeza pasa muy poco tiempo. Resulta divertido que utilice a sus peces para asegurarse de que el tiempo pasa.

En cuanto a la animación, en los primeros planos sorprende por primera vez que en cuanto un personaje no está en primer plano es muy probable que su cara desaparezca. En las multitudes la gente solo tiene nariz en la cara. Además sincronizar la boca con la voz es algo que no se estila mucho en la animación japonesa pero en esta película es la sublimación de esta regla. El dibujo es bastante más antropomórfico que en otras películas de animación japonesa, en particular me refiero al estudio Ghibli. Estos personajes son de extremidades mucho más largas. Los rostros en general son feos.


viernes, 22 de octubre de 2021

CARRETERA PERDIDA

Dir.: David Lynch
1997
134 min.

La primera vez que vi esta película toda su primera parte me dio un miedo tremendo. En un segundo visionado, sabiendo que de las infinitas sombras de la casa no va a aparecer nada, este miedo se diluye. Igualmente la cortina roja al final del pasillo genera la misma incomodidad. Es especialmente potente el plano, que prácticamente está dividido en dos, de la habitación amarilla a un lado y el pasillo oscuro al otro. La mujer, Rene, mira la total oscuridad, esperando a que aparezca de ella su marido. Pero nadie sale de ahí. Es todo negrura.

La casa es bastante desasosegante. Las paredes de un color muy pardo. Feo. Poquísimos muebles. Por fuera no es mucho mejor. Todos los muros grises. Un ventanal y por lo demás ventanas verticales finísimas. Además la televisión está en un rincón muy extraño, como alejada de todo. Un lugar perturbador desde luego.

Es muy difícil seguir toda la película. Después de haber visto todas las películas de Lynch sí reconocemos lugares comunes. No sólo eso, sino además elementos que nos ayudan a ubicarla. En esta película se lleva al extremo este juego que le gusta a Lynch de la dualidad de personas. El protagonista dice querer recordar las cosas a su manera. Así decide olvidar el asesinato de su mujer. Del mismo modo que el segundo protagonista decide olvidarse de cómo mató al hombre que mantenía a su amante.

Ambas historias se concitan en la cabaña donde vive el hombre sin cejas. Quien en los créditos aparece reflejado como hombre misterioso. Lo que ocurre alrededor de este lugar nunca está claro. El caso es que el hombre misterioso es evidentemente un símbolo de violencia, de crimen. Es amigo del tipo rico. Un hombre que actúa muy parecido a Robet deNiro en su etapa más madura. Esas sonrisas constantes, esos ojos pequeños y esa mandíbula que se tuerce a cada rato.

La mujer, como muchas veces en el cine de Lynch aparece como objeto de deseo. Siempre que aparece en escena la película se vuelca con ella. Prácticamente olvida todo lo demás y se centra en observarla. En particular sus momentos más sensuales nos los dan las conversaciones por teléfono. Susurros mientras mueve muy ligeramente los labios pintados. Así por ejemplo cuando la mujer baja los escalones de su casa, está con bata de una tela finísima nada debajo y unos taconazos.

Los celos e infidelidades ya sabemos que están entre los temas favoritos de Lynch. En este caso muestran cómo una misma situación puede acabar de dos formas distintas. Ambas historias hablan entre sí. En ambos casos hay un asunto de celos de hecho por la misma mujer. El chico joven apaga la radio al escuchar las terribles notas que salen del saxofonista asesino. Él es con quien la mujer está siendo infiel y mata al hombre rico. En la otra historia el marido de la mujer mata a la propia mujer. El presunto “otro hombre” no muere asesinado por el marido, sino por el chico joven.

Otro gran asunto de Lynch que aparece de forma muy presente en esta película es la electricidad. En cuanto el pasillo del motel se deforma vemos relámpagos por todas partes. Al mecánico le sangra la nariz. Tiene visiones… Esta parte no me interesa demasiado, es la parte ambientada con música de Rammstein y Marilyn Manson.


viernes, 12 de junio de 2020

LA PRINCESA MONONOKE

Dir.: Hayao Miyazaki
1997
133 min.

Trata una guerra entre los humanos y los dioses del bosque. Pero la película dedica mucho tiempo a labrar su mensaje ecologista lo cual lastra muchísimo la narrativa de su épica. En los momentos donde la batalla debiera lucir la película agoniza de forma desesperada. Se rompe el ritmo tantísimas veces que no importa cuán salvaje sea el especto de los animales agonizantes, nunca son capaces de levantar una escena de acción.

Pero esta guerra tampoco funciona demasiado bien. De forma bastante simplista los humanos necesitan recursos del bosque y éste se enfada con ellos por su actitud conquistadora e imperialista. ¿Dónde está el fallo? Que el bosque tiene dioses que los humanos conocen pero no veneran. Son dioses con muchísimo poder ya que son capaces de hacer resucitar a un bosque entero. Sin embargo la pólvora es suficiente para que los humanos estén en superioridad bélica. Esto consigue que no terminemos de comprender el conflicto entre ambas comunidades y que pierda fuerza al no ser conscientes del enfrentamiento real.

Para hacer aún más cuestionables las decisiones humanas hay una pequeña guerra civil donde hay un enfrentamiento entre humanos. Nada muy interesante que solo sirve para hacer una especie de alegato feminista que tampoco lleva a ningún lado. De alguna manera las mujeres son las que guardan el poblado como ha ocurrido históricamente y para propiciar que aparezcan más tiempo en pantalla muestran cómo lo defienden. Buenas intenciones pero en un momento en el que la trama tiene su atención en otro lado. De nuevo un lastre.

El cuanto a la dialéctica entre hombres y bosque, el mal y el bien, se representa de forma muy clásica. La muerte es una sustancia petrolífera, los hombres queman el bosque en hornos, en fuego… La resurrección es cristalina, es agua… Los demonios gusanos… Nada muy interesante en este sentido.

Al poco de empezar la película vemos algo que llama la atención. El protagonista poseído por un demonio del bosque lanza dos flechas cercenando los brazos a un enemigo y decapitando a otro. Esto se muestra de forma muy explícita. Es cierto que no se recrea en ello pero sí se ve mucho más de lo que esperaríamos de una película de Studio Ghibli. Me gusta mucho el resultado y es enormemente inesperado.

En muchas películas de Ghibli aparece un desfile de seres mitológicos. Pero más que sagrados son mágicos. No ocurre así en esta ocasión. Todos los seres que aparecen están relacionados con dioses y les deben respetos y demás sumisiones que me resultan muy poco atractivas. En este sentido me recuerda a la tragedia más clásica. Hay muchos personajes aquí que no funcionan nada bien. Por ejemplo los propios dioses. Son seres muy feos por lo general. Todos los cuadrúpedos son difíciles de mirar. Los lobos, que son un animal de elegancia infinita, son feos. Por no hablar de la voz terrible con la que habla el lobo. Es muy desagradable de escuchar. El Dios de la vida y la muerte tiene cuerpo de ciervo y cara como de simio, un diseño espantoso. Los jabalíes son feos también…

Los únicos personajes que son agradables de ver son los seres blancos de tres únicas manchas negras configurando su cara. Mueven su cabeza de forma mecánica con un sonido adorable. Me gustan mucho, tienen un movimiento muy infantil. Por otro lado es interesante la primera aparición de los monos. Con movimientos que apenas se corresponden con las voces que emiten. Hay que decir que se nos presenta estos seres cuando su peso en la historia es anecdótico.

Hay algunos guiños al espectador muy viscerales. Por ejemplo se agradece que muestren de forma tan macabra el acto sádico del cazador de guardar la cabeza de su presa. Es bonito también que en una sociedad política anterior al Estado moderno el pueblo ataque a sus militares. Son momentos muy breves pero que producen un placer en las entrañas que se agradece después de tantos y tantos minutos de insoportable película.


sábado, 15 de junio de 2019

FULL MONTY

Dir.: Peter Cattaneo
1997
83 min.

Con esta película me he sentido un poco traicionado. Se nos muestra su mejor cara durante la primera mitad. Nada que protestarle a su principio, premisa, presentación de personajes (la primera aparición de Steve Huison es magnífica), tono… Me enamoro absolutamente de lo que veo, me interesa la trama, los asuntos que trata. Pero en cierto momento la historia gana notas tragicómicas que no me interesan en absoluto.

Todo cuanto se nos muestra al principio grita con acento británico. Todo lo relacionado con la trama del protagonista con su exmujer parece escrito por productores estadounidenses que han decidido que se necesita una mayor implicación emocional por parte del espectador. Cuanto más se aleja la peli del tono británico, más fuera me siento.

El tema principal de la peli es la fragilidad masculina. Un asunto muy presente actualmente aunque con un enfoque muy distinto. La peli va de hombres cuya valía era llevar sustento a sus hogares y que se sienten fracasados al verse en paro. Es un recorrido hacia quererse a sí mismos de nuevo. Por eso cualquier plano que se base en su ridículo físico está muy fuera de lugar. De hecho hay muchas secuencias en la que esto está expresamente evitado. Sin embargo a veces llega el aire americano y nos muestran a alguien delgado, pálido y torpe como alguien de quien reírse. Es contrario al espíritu de la peli.

Es muy maravillosa la precisión en algunos gags, al principio, donde el chiste se está desarrollando en una esquinita de la pantalla, sin involucrar a los personajes que llevan el diálogo principal. Esto lo perdemos, por ejemplo, cuando dos hombres en tanga se cuelan por una ventana. Es gracioso que alguien tire cuanto hay en un aparador. No es gracioso que justo después de esto, diga ay.

El personaje del jefe está muy bien en algunas ocasiones y muy mal en otras. Curiosamente coincide con la dialéctica entre cine británico y americano. No es gracioso verle hacer cosas que no serían coherentes con su traje. Es gracioso verle hacer cosas que no son coherentes con su actitud de tipo serio. La pelea que tiene con el protagonista es muy correcta: él es un tipo que no estaría nunca en una pelea y cuando lo está se encuentra incómodo. Steve Carrel se habría puesto a gritar porque él cree que es gracioso un tipo con traje gritando.

En el mismo sentido, no entendemos por qué ocurre la escena con el protagonista y su hijo instantes antes de terminar la peli. Es evidente que va a actuar, no hay manera de que la peli acabe si no es con todos en el escenario. Pero hay un diálogo que se acerca peligrosamente a una mala película americana y que no nos gusta nada.

El ambiente del pueblo es maravilloso. Ese color ladrillo y ese acero industrial enmarcado en ese verde de Gran Bretaña. A esto ayuda un color quizás demasiado saturado pero nada fuera de lo común para ser los años 90. A cambio la imagen no tiene ningún ruido.

Hay que decir que para conseguir que el striptease final luzca, en la primera escena se evita con la cámara mostrar la actuación de los profesionales.