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viernes, 20 de marzo de 2026

YOUR NAME.

Dir.: Makoto Shinkai
2016
106 min.

Me gusta su ligereza en muchos puntos. Del mismo modo que “Paprika, detective de los sueños (2006)” lucía por su imaginación, su creatividad, su luz frente a la oscura y la pretendidamente abstrusa “Origen (2010)”, esta película viene a dar luminosidad al género de películas de paradojas temporales al rebufo de “El efecto mariposa (2004)”. Crea un drama muy bonito, con un desarrollo muy emocionante. Con una cierto desdén hacia la dinámica de intercambio de cuerpos. Alejado del tono de rompecabezas oscuro, que la década de los 2000 tenía en cierto cine estadounidense. Muy del estilo de “Donnie Darko (2001)”.

Me gusta que el hecho sobrenatural se despache rápido. A lo primero que asistimos es a la resaca de un intercambio de cuerpos. Es decir, el entorno de la protagonista femenina no se mostrará sin entender nada de lo que nosotros ya vamos barruntando. Cuando por fin se trata de narrar un día en que se da este intercambio vemos los chistes, las partes con gracia. Y se nos mostrará una jornada en cada una de las ubicaciones. No se abundará en situaciones que den lugar a confusiones predecibles. Me gusta la firmeza con la que se abraza el chiste recurrente en el que el chico al verse en el cuerpo de la chica no pueda dejar de tocarse los pechos. Incluso cuando la trama se acerque al punto dramático este chiste se mantiene. Para mi gusto los protagonistas tardan más de lo que el espectador necesita ver en entender una dinámica que para nosotros está clara.

Lo curioso es que el intercambio de cuerpos se volverá algo mucho más complejo de lo que era en un primer momento. Con viajes en el tiempo difíciles de entender. Realidades imposibles y que, como tales, se vuelven frágiles. Se genera el momento mágico. Se les permite a los personajes rozar lo inalcanzable para después arrebatárselo cruelmente. Es uno de los momentos más bonitos de la película. Me gusta la forma en la que se resuelve la paradoja temporal: la desmemoria. Las pruebas del pasado se ven delante de nuestros ojos como la fotografía de “Regreso al futuro”. Pero todo queda en un recuerdo perdido en el tiempo, algo con la poesía de “¡Olvídate de mí! (2004)”. No se le dará demasiada importancia a seguir explicando este asunto. El paralelismo con la película de Michel Gondry está también en el elemento ferroviario. Los trenes y sus estaciones como lugares de paso. Donde cualquier contacto es por su naturaleza efímero.

El peligro de convertirse en la tópica diatriba entre vida urbana y vida rural. El lío amoroso que supone que sea la chica la que le consiga al chico una cita con su compañera de trabajo. La poco más que chistosa guerra de sexos… Son todas derivas que desde mi butaca temo que la película pueda adoptar. Sin embargo tenía algo más interesante, profundo e inesperado reservado. Me gusta incluso que la conexión entre ambos sea algo más que romántica. No es amor, es obsesión. Es una necesidad de encontrarse. ¡Qué frágil ese plano en el que se cruzan en un silencioso puente vacío mientras nieva lentamente!

La trama final, la tensión en la que debe decidirse si el pueblo se salva o no, tiene genuino poder de intriga. Me refiero a que la trama parece abocada a algo que no puede ocurrir. Sin embargo todo este desarrollo del pequeño individuo con la maldición de Casandra me da bastante pereza. Por suerte esta parte está intercalada con el encuentro místico que el otro chico está teniendo en la cima del otro cráter.

Resulta interesante lo presente que se tiene en Japón la posibilidad de la destrucción de toda una población. Sin darse a esa espectacularidad, recordamos aquí el terremoto de “El viento se levanta (2013)”.

Aunque sí hay algunos momento de peripecia en la animación. En particular me refiero a los momentos en los que el color se convierte el protagonista absoluto. En las primeras escenas de la película ya hemos visto las luces que el cometa y sus meteoritos provocan en el cielo de Japón. Sin embargo cuando se nos narra por primera vez la reacción de la joven deslumbrada por ese cielo lleno de colores rojos, azules y violetas es un plano absolutamente espectacular. El otro gran momento de animación es en el del contacto de los dioses. Con esa cuerda que une ineludiblemente las dos vidas de los protagonistas. Un dibujo abstracto, de lápiz de colores. Es precioso.

Musicalmente hay varios momentos llamativos. Por empezar por lo más evidente ¡qué antigua me suena esa banda sonora cantada! Ese pop rock tan propio de escenas de transición en el cine adolescente estadounidense. Cuando oímos por primera vez la canción no es con el inicio de la película a modo de prólogo. Hay un pequeño exordio abstracto antes de que escuchemos la banda sonora. Pero también me gusta cómo a veces la banda sonora renuncia a darle más intensidad a lo que estamos viendo. En particular cuando se acerca el momento del crepúsculo, la chica está corriendo apresuradamente al limen del cráter. El piano suena jugueteando tranquilo entre dos notas. Hay un momento en el que ella está a punto de caer por un terraplén. Pero la escena no cambia ni un ápice su temperamento. No hay sobresalto. Me gusta mucho.


viernes, 16 de julio de 2021

EL ORNITÓLOGO

Dir.: João Pedro Rodrigues
2016
118 min.

Película homoerótica con un ornitólogo de cuerpo perfecto como protagonista. Trabaja en un río al norte de Portugal. Va con su piragua y muchas veces sin camiseta justificada o injustificadamente. Los primeros momentos de la película él mira a los pájaros y la película le mira a él.

Quien no sepa mucha mitología y vidas de santos cristiana tardará en descubrir que se nos está contando la historia de San Antonio de Padua. Nos quedamos muy extrañados cuando casi al final de la película deja de llamarse Fernando y pasa a llamarse Antonio. Descubrimos, si leemos fuera de la película, que ése era el nombre de nacimiento de San Antonio. De igual forma hay que conocer que San Antonio dio un discurso a unos peces y así se ve en la película. Sin embargo es fácil detectar rápidamente las referencias cristianas. Las aves, para empezar. Un joven llamado Jesús que es pastor. Amazonas con los pechos al aire tocando trompetas mientras cazan.

El primer momento de clarísima referencia al arte cristiano es cuando está atado con cuerdas en una escena de tintes bondage en referencia a San Esteban. Esta escena desprende erotismo a cada plano. Se habla de una castración por parte de la pareja de asiáticas, presumiblemente lesbianas, que le atan. Cuando despierta atado vemos un plano desde sus ojos en el que se ve una imponente erección en su calzoncillo blanco. El sonido en esta escena es magistral. Las cuerdas crujen con un detalle impresionante.

Su encuentro con Jesús es muy críptico. La primera vez que vemos a Jesús está mamando directamente de una cabra. Jesús es sordomudo. Después establecen una relación en la que Jesús se presenta como un twink. ¿Es una comunión del protagonista con Jesús? En la biografía de San Antonio se aparece Jesús de niño. ¿Es una referencia a la pederastia en la Iglesia? No creo porque no es una película sobre la Iglesia sino sobre el viaje espiritual, pero no descartemos. El protagonista mira pájaros con sus prismáticos. Pájaro significa espíritu, está claro. Cuando Jesús mira por los prismáticos no logra enfocarlos. Jesús no tiene ojos para otros espíritus que no sean el cristiano, la paloma. En esta escena el protagonista apuñala a Jesús dejándole una llaga en el costado.

La llaga volverá a aparecer evocando una vagina. Cuando Antonio mete el dedo ahí, Jesús deja de llamarse Jesús. Pierde la llaga y pasa a llamarse Tomás. Referencia clara a la Pasión. No tan claro es la siguiente aparición de unas figuras con el prendimiento de Jesús. A esta imagen sigue una montaña llena de animales salvajes disecados ignorados por el protagonista. Para mí, imposibles de interpretar.

Aparecen unos seres que hacen rituales quizás no satánicos pero sí paganos. Eliminan las huellas dactilares del protagonista. En este momento se produce una extraña escena de lluvia dorada. No queda claro si el protagonista la disfruta. De nuevo imposible de interpretar.

La película es muy bella. No sólo por los cuerpos humanos hermosísimos que se muestran. La belleza de la amazona principal es hipnótica. Esos pechos diminutos, ese cuerpo delgadísimo pero a la vez una gran fuerza. También por la fauna y relieve de ese río. Es un lugar que, al ser ibérico, resulta muy cercano. A esto ayuda una fotografía cuidadísima. Sin quemar nunca la imagen. Da igual si es una escena diurna con sol abrasador o nocturna. Siempre está genial iluminada.


sábado, 19 de octubre de 2019

TREN A BUSAN

Dir.: Yeon Sang-ho
2016
118 min.

Película de festivales de zombis. El género de zombis tiene una relación muy estrecha con el cine de autor. Parece que solo tratar este asunto ya da una dosis de prestigio mágico. Supongo que es un poco lo que le ocurre a esta peli. Como película de zombis no aporta nada nuevo. Como película de desastres tampoco. Como película de un padre que busca recuperar el amor de su hija, es una moñada.

Bueno, la fórmula es la de siempre. No hay sorpresas de ningún tipo. Se necesita un espacio pequeño para correr y sistemáticamente se va haciendo el espacio seguro más claustrofóbico. Una típica reflexión acerca de la sociedad individualista. Personajes arquetípicos, los malos son muy malos y no demasiado listos. Nuestro protagonista es muy parecido en sus decisiones al tipo que se nos presenta como más egoísta, pero por ser protagonista se le juzga con ligereza.

De hecho en este sentido nos cansamos un poco de la sucesión de escenas. El sistema es que cuando pensamos que alguien está a salvo descubre que no lo está y se salva o no. Este dilema se resuelve con una regla sencilla: ¿qué le conviene al guion? Por poner un ejemplo, el momento en la estación es tremendamente predecible. Es una escena que ocurre en la primera mitad de la peli, aún no ha aparecido demasiadas veces, pero aún así nos produce un hastío mortal.

El arco evolutivo del protagonista es previsible. Ni siquiera parte de unas decisiones tremendamente inmorales. Él es consciente de sus defectos como persona y tiene a todo el mundo a su alrededor diciéndole que cambie. La película no es un viaje introspectivo. Por supuesto al final decide sacrificarse porque será un infectado y quiere salvar a su hija. Opino que proteger la vida de tu hija no es una gran evolución.

El momento del suicidio final es muy efectivo pero muy facilón. Como debe abandonar la historia como un héroe explica a las dos mujeres indefensas cómo se frena una locomotora. Es un comentario completamente gratuito y egocéntrico por su parte. Para aumentar el drama, el padre descubre que su hija le quiere. Aunque solo sea porque está viendo el mundo arder, me parece lógico que una niña pequeña quiera estar con alguien conocido por muy mala que sea su relación. Pero no quiero que suene a que esta escena me ha disgustado. Aunque solo sea por la actuación desgarrada de la niña, vale la pena. Por si este llanto fuera poco, se apoya en una canción melodramática con lágrimas de litro y medio cada una que dan un final bastante redondo a la peli.

En general el acabado de la peli es bueno. Se notan mucho los parches con el CGI. El humo entre los escombros… Son asuntos que desmerecen un poco el género. Con lo precioso que es ver una maqueta arder, no pongas fuego de ordenador. Pero al menos cuando se usa es para producir imágenes potentes. Me refiero por supuesto al tren que avanza a toda velocidad mientras arde sin ningún motivo o al lastre de zombis que arrastra una locomotora. Las lluvias de zombis al romperse una ventana también son divertidas…

La película comete un pecado terrible en este género que es faltar a la coherencia interna. Los infectados tienen un proceso de transformación enormemente dispar. Así como la velocidad a la que son capaces de moverse. También chirría un poco que no sean capaces de abrir puertas pero encuentren un asidero perfecto para frenar una locomotora.


sábado, 29 de junio de 2019

LA LA LAND (LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS)

Dir.: Damien Chazelle
2016
127 min.

Es una película que como musical es muy espectacular en cuanto a la música, coreografías, vestuarios vintage, montajes… Cuando pretende ser otra cosa, normalmente un drama, no le sale tan bien.

La primera escena es una gran carta de presentación. Un gran número musical muy llamativo y con cosas muy guais. Está bien que se considere casi la sublimación del género musical. Como queda constado al abrir un camión y que salga una puta banda de dentro, con contrabajos, timbales y uniformes. Otro momento es la gran fiesta. Ahí mientras la chica canta entre la multitud la gente empieza a moverse a cámara lenta. O el hecho de que cuando se sientan en el mítico banco ella sustituya sus zapatos de tacón por unos zapatos de claqué.

Ryan Gosling tiene un papel algo más complejo que los que acostumbra. Sin embargo su interpretación es siesa como siempre. Es un tipo así con mucha personalidad. Cuando toca el piano sí parece incluso emocionado pero en las conversaciones con la chica mantiene su cara de profundito.

Siempre que cantan todo va como la seda. Cuando se entra en conflicto es siempre por culpa de errores de los protagonistas. De esos apuros siempre les sacan las circunstancias de su alrededor. El desencadenante del final es una historia de perseguir los sueños y qué pasa si haces lo que realmente quieres y no lo que se espera de ti. Esto no hay quien se lo trague. No hay un conflicto real. Solo unos personajes que no saben administrar su situación a pesar de que todo les es favorable. Ryan consigue un trabajo que es temporal para poder emprender él su bar y ella su obra de teatro. Él lo hace porque es lo que la pareja necesita. En lugar de tenerlo en cuanta, ella considera que su vida es un fracaso y hace muchas estupideces. Ella se endeuda con el teatro, él cobra 1000$/semana y con posibilidad de cobrar más. Pero ella decide que está en la ruina.

No sólo eso, es que cuando él tiene asuntos de trabajo que atender y debe faltar al estreno de la obra de su mujer, ella entra en cólera a pesar de que él le está pagando toda su aventura personal. Una aventura de un egoísmo mayúsculo, así la obra que escribe la protagoniza ella sola. Todo lo hace ella. Ella escribe, ella produce y ella interpreta. Con este encerramiento en sí misma es capaz de reprocharle a su chico que esté pendiente de lo que la gente piense de él. ¡Cómo va a actuar de otra manera si su trabajo, sus ingresos todo depende de lo que la gente piense de él!

El último gran número y el final son muy maravillosos. Todo el ensueño está hecho en decorados claramente falsos. Hollywood es la ciudad de los sueños y eso es lo que está representado. La película no nos cuenta lo que podría haber sido, sino lo que a los protagonistas les habría gustado que hubiera sido. Y la película lo acepta de una forma muy madura. Antes de ello hemos tenido la secuencia inmediatamente anterior a que ella viaje a París. Tienen esa conversación en la misma colina donde han tenido los otros grandes momentos. Pero en este caso están en la parte trasera del observatorio. Aquí están viendo la parte más fea de los sueños.

Hay una elección muy inteligente que es el jefe de Gosling interpretado por el calvo de “Whiplash”.

De muchas formas distintas la película apela a “Casablanca”. A veces se la menciona explícitamente, pero la referencia más clara es cuando se está haciendo la recapitulación final. Cuando llega al punto en el que ella debe viajar a París es una clara referencia a los mapas con los que abre “Casablanca”. La despedida con la mirada de ambos protagonistas parece recordar el siempre nos quedará París.