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domingo, 31 de octubre de 2021

AL FINAL DE LA ESCALERA

Dir.: Peter Medak
1980
109 min.

Creo que comete uno de los perores errores de las películas del género. Monta una historia para justificar las escenas de miedo. Aunque sería una trama interesante, no se le dedica la atención para que luzca. Y es lógico, porque la película tiene otra naturaleza. Pero consigue desinflarse en ambos aspectos.

Hay demasiados elementos que los reconocemos como manidos y poco originales. Por ejemplo esa habitación oculta… La forma en la que la descubre es un poco lamentable. Para empezar no entendemos que alguien que tiene pensado vivir solo elija ese enorme palacete. No tiene sentido que alguien que visita la casa para irse a vivir ahí no se dé cuenta de que fuera hay más ventanas que dentro. Tenía sentido en “Rojo oscuro”, pero no aquí. La verdad es que cuando por fin vemos la habitación llena de telarañas es algo tan esperpéntico, que rompe la magia de la escena. Por supuesto nos sobra totalmente la escena con la que abre la película: la muerte de su esposa e hijo. Es cierto que esto permite a la película un juego acerca del niño aparecido. Pero es un juego que se rompe muy rápido. Pensamos que quizás se le esté apareciendo su hijo, pero en cuanto la aparición nos dice que se llama Joseph, ya no hay más que rascar.

Me ha gustado la escena de la persecución de la silla de ruedas. Es frenética, desatada y larga. Es muy disfrutable porque el peligro no existe, ¡lo que la persigue es una silla de ruedas! No me gusta tanto esta expresión de los muertos de hacer correr el aire. No me gustó en “Poltergeist” y no me gusta aquí. Sí me gusta la escena final con la casa ardiendo. Pero una vez que la barandilla de la escalera ha empezado a arder, la escena pierde fuelle. Es una idea que tampoco tiene una ejecución muy brillante. Sí me ha gustado el ruido que oye el protagonista cada mañana a las 6. Primero pensamos que es un piano, después descubrimos que son los golpes del niño contra su bañera.

El punto más terrorífico es narrado. Cuando el hombre va a la casa donde está el pozo la mujer que vive ahí relata una pesadilla de su hija. Habla de la aparición como un enano que sale del suelo. Después cuando vemos el cuerpo del niño bajo el agua no es para tanto, sobre todo porque no es la primera vez que aparece.


sábado, 30 de octubre de 2021

HEREDITARY

Dir.: Ari Aster
2018
126 min.

Es muy fácil encontrar referencias de esta película. Pero en concreto “Babadook” la lapida. Así tenemos el juego de culpas, la madre que no sabe si quiere a sus hijos, el insomnio como catalizador de la locura… Realmente no sorprende con casi nada. Es cierto que está realizada con especial limpieza. Así tenemos giros de cámara de ángulos rectos que recuerdan a los de Wes Anderson. De este mismo autor tenemos el gusto por las maquetas. Me molesta sobremanera saber desde el primer momento que tendremos una escena donde destrocen las maquetas. Recuerda mucho a Anderson el plano del entierro de la niña, Charlie. La cámara baja y se entierra a la vez que el féretro. Cuando la madre arde a la vez que arde el cuaderno es imposible no pensar en “Harry Potter y la cámara secreta”.

Como ocurre en otras películas de su generación hay un muy buen uso del espacio vacío. En este caso tanto en cuadro como en el sonido. La película en general es silenciosa para dar lugar en todo momento a un chasquido de la lengua de la hija muerta. Es silenciosa, pero a la vez en los momentos más narrativos se ocupa de un zumbido para que no olvidemos que tendríamos que estar pasando miedo.

La muerte de la niña llama mucho la atención. La película se detiene para que pensemos bien en lo que acaba de ocurrir. Desde el primer momento hemos detestado a ese personaje. ¿Quién no? Por lo tanto estamos contentos de que haya muerto, pero por lo que hemos visto de la película sabemos que esto nos traerá apariciones de esa niña. Su aspecto es incómodo, su actitud de enferma mental casi zombi es incómoda, su forma de comer chocolate es incómoda… todo. Por supuesto la película es consciente de ello. Así en la primera sesión de espiritismo la madre dice: no tienes de qué asustarte, es tu hermana. Bien: su hermana asusta bastante.

Como todas las películas de este estilo se nos presenta la violencia con naturalidad. De esta forma la película se sitúa en un plano superior al espectador. Estamos incómodos con lo que vemos, pero la cámara no. Tenemos así la cabeza de Charlie tirada en el arcén de una carretera con hormigas devorándola. Realmente este es un acto de soberbia. La película oculta el dramatismo de su argumento cubriéndolo con kilos de imágenes tétricas.

El gran fallo de admirar todo esto con naturalidad es que cuando se acumula ocurrencia sobre ocurrencia tenemos algo tan ridículo como el último plano de la casa rodeada por gente desnuda. Cadáveres vivientes. O el cuerpo de la madre decapitándose a sí misma. Sería un plano sugerente si no se presentara como si nada. Tal y como se muestra es cómico.

En cuanto a la narración la vemos con bastante exasperación. Hay que admitir a la película su habilidad usando el síndrome de Casandra. La madre explica a su familia cómo será la sesión de espiritismo pero no la creen. Estamos tan hartos de ver estas narrativas que preferimos que se aparezcan todos los demonios antes que ver al padre explicando a la madre que necesita atención médica. Por otro lado es lamentable la aparición del desván en la película. Nadie ha hablado nunca del desván. Ni siquiera sabíamos que había un desván y termina resultando ser el lugar donde más secretos se guardan.


viernes, 29 de octubre de 2021

BABADOOK

Dir.: Jennifer Kent
2014
94 min.

El tono de la película es oscilante. Empieza en unos presupuestos propios de las obsesiones de la madre de “Réquiem por un sueño”. Uno creería que la idea es generar un monstruo producto del estrés. Pero después vemos poderes sobrenaturales. Cada cierto tiempo se nos recuerda el componente simbólico. Haciendo que el monstruo sea lo peor de la convivencia familiar.

Se nos quiere hacer creer que el protagonista sólo es un niño raro. ¡Pero es pesadísimo! Es un niño mimado. Se le introduce el elemento de que quiere ser mago para hacerlo más especial. Pero después esto no tiene ninguna repercusión en la trama, ni siquiera sabemos si le discriminan por ello. En general la madre ve ataques a su hijo en muchos sitios. Cuando en el colegio la llaman por su mal comportamiento, en la reunión se refieren a él como el niño y la madre lo considera todo un agravio.

Lo cierto es que la escena estelar es la última noche. El trabajo de la madre peligra, todas sus relaciones sociales se desmoronan, lleva días sin dormir y parece que le van a arrebatar a su hijo. Aquí la madre sufre una especie de posesión. Si esto reflejara algo como Jack en “El resplandor”, el niño tendría que alucinar con el comportamiento de su madre. Al fin y al cabo pasa de ser un niño mimado a un niño maltratado en apenas unas pocas horas. Pero esto no ocurre, la película asume el monstruo como real y, por tanto el niño entiende que su madre está poseída por el monstruo.

En esta parte de la película tenemos el desmoronamiento de un hogar. Esto es algo que siempre es lamentable. Una madre que da a su hijo de cenar helado, que se arranca una muela que le dolía desde hace días… La película se va de madre. Aquí se juega muy bien con el foco, con los cambios de velocidad… Se recurre al timelapse para hablar de las noches en vela. No me parece el mejor recurso, precisamente lo que caracteriza a una noche sin dormir es que se hacen eternas y son desesperantes.

Como en las películas más terroríficas, su mayor virtud es su valentía. Se han cultivado desde el principio de la película unos interiores que favorecen grandes espacios vacíos. Las figuras humanas siempre están más iluminadas que los fondos, en este sentido recuerda a “Dogville”. Las paredes verdísimas y lo vacío de todos los espacios recuerdan a “Rabbits” de Lynch.

La película, sobre todo en su planteamiento, se sabe de vuelta de todo. La música actúa de manera descarada. El objeto que alberga el terror es ese cuento rojo, sin autor de Babadook. La música viene y va con él de forma evidentísima. Cuando la madre suelta el libro la música cesa de inmediato. Por eso sorprende que en el inicio del fin tengamos elementos tan prototípicos que rompen el clima. Me refiero al niño apuñalando a su madre, al vómito para representar un exorcismo, el recuerdo del marido muerto que se convierte en un monstruo…

El epílogo no es fácil de interpretar. El monstruo se queda con ellos pero domesticado. Es decir a la madre le sigue reconcomiendo el dolor del marido muerto y cuando esté preparada podrá mostrárselo a su hijo. Sin embargo el monstruo no ha estado siempre ahí: ha aparecido con el libro, al que le suponemos poderes. Entonces ¿hasta ahora no tenía ese remordimiento?


viernes, 9 de julio de 2021

LOS OJOS SIN ROSTRO

Dir.: Georges Franju
1960
88 min.

Hacía tiempo que no veía una imagen tan icónica en una película como la protagonista de esta. Todo el mundo que haya oído hablar de la peli conoce el aspecto de la protagonista. La primera escena en la que aparece pospone todo lo que puede el momento de mostrar su cara. Por un momento temí que esta fuera la baza principal de la película y que la cultura popular fuera a arruinar todo lo que la película tenía guardado. Pero no. Pronto vemos la cara de muñeca que será la protagonista.

La primera escena de la película es cómo una mujer se deshace de un cadáver. No hay diálogo en esta escena y solo vemos un Citroën en la noche estupendamente iluminado. La música que suena tiene el aire típico del cine francés. Esto es una música bastante animada. Este es el tema que caracteriza a la ayudante del profesor cada vez que va a cometer algún delito. Decididamente no es la clase de música que nadie habría puesto en una escena así. De hecho hasta que no vemos al cadáver ser arrastrado con el peso de un cadáver, no somos conscientes de la gravedad de la situación. Aunque esta escena no sea perfecta tenemos cosas maravillosas como la chaqueta negra brillante y chirriante.

La trama es realmente sencilla y se desarrolla sin muchas sorpresas. El acierto de la peli está en no recrearse en ella y prestar atención a los elementos estéticos donde tiene mucho que aportar. Para empezar nos maravillamos con la magnífica fotografía. La imagen no tiene ningún rastro de grano. Los colores grises intermedios están capturados con una nitidez asombrosa. La iluminación es muy acertada muchas veces aunque excesiva en algún momento puntual. La imagen está siempre en foco. Impresiona mucho, por ejemplo, el perfil de la mandíbula del tipo que trabaja en la morgue. Esta escena termina con un padre de una hija desaparecida recibiendo un chorro de luz procedente de los faros del coche del profesor en un plano estupendo.

Hay dos actuaciones que son especialmente buenas. Las de los dos protagonistas. El profesor solo con su voz ya llena cualquier escena en la que hable. Además el francés tan vocálico y sucio como es colabora mucho en este aspecto. La otra gran actuación es la ergonomía de la chica sin cara. La primera vez que la vemos moverse con la máscara da una apariencia de muñeca de porcelana absurdamente frágil.

Por poner alguna pega, la trama hacia el final de le película es más detallada de lo que nos gustaría. Nos imaginamos muchas de las cosas que van a ocurrir y sin embargo se nos explican más lentamente de lo que podría. Esta crítica es legítima solo porque antes el nivel de explicación ha sido muy acertado. Por ejemplo ese momento de la chica sin cara acariciando las paredes desnudas de su mansión que solían tener espejos.


viernes, 19 de marzo de 2021

ROJO OSCURO

Dir.: Dario Argento
1975
100 min.

Una película policiaca de Dario Argento. No es exactamente policiaca porque el protagonista no es un policía pero se lleva a cabo una investigación propia del género. Si la película fuera americana diríamos que es cine negro, pero el amarillo del cine italiano es tan intenso que no me siento cómodo con este calificativo.

Mencionaré una única vez que la versión italiana de la película es un doblaje. Aunque la película se desarrolle en Roma y se lean cosas en italiano los actores hablan en inglés. Para el doblaje la mayoría de los actores se doblan a sí mismos. Es particularmente llamativo el caso de un detective que sospecha que el protagonista pudo ser el autor del asesinato y le interroga mientras come un sándwich. Es hipnótico cómo salen las palabras de una boca llena de pan.

La música juega un papel fundamental. No me refiero sólo a la melodía infantil que aparece cuando el asesino va a matar. Me recuerda un poco a “Arriba l’alba a Sant Petersburg”. Me refiero al riff de bajo que se repite con un obstinato implacable. La tensión la crea con la repetición ya que no es una melodía especialmente tétrica. Parece que en cualquier momento vamos a escuchar la voz de Mike Oldfield anunciando: Grand piano. Pero esta no es la única música. De hecho la más arrolladora es un tema que empieza con un sintetizador afiladísimo, agudizándose por momentos y con glissandos sin ningún tipo de mesura. Un tema con tintes de rock progresivos. El tema va creciendo hasta que se agrega el Hammond que convierte el tema en un muro de sonido que da gran importancia a todo lo que ocurra en la escena. Ambas músicas se combinan a la perfección para crear la escena en la que el protagonista descalcifica la pared para desvelar un dibujo de un niño delante de su padre apuñalado.

La película tiene todos los elementos sangrientos de Argento pero no multitud de ellos. El primer asesinato donde una mujer muere al clavarse los trocitos de cristal de su ventana rota es suficiente para que recibamos nuestra ración de sanguinolencia. Tenemos también el degüello de la asesina con su propio collar que perpetra la maquinaria de un ascensor. Es precioso el asesinato de una mujer a la cuál matan por abrasarle la cara en una bañera de agua muy caliente. Las quemaduras aparecen como pegotes de silicona sin ningún tipo de tapujos.

Nos gusta mucho el ojo del asesino como una de las pocas pistas que tenemos para identificarlo. Hay muchos personajes con el ojo con rímel que se postulan como sospechosos. En especial, en el exordio del asesinato de la bañera, aparece el ojo blanquísimo de dentro de un armario negrísimo en un truco muy evidente pero tremendamente poderoso. Es de los pocos sustos que tiene la película y ¡vaya si funciona! Hay también una decisión maravillosa cuando el asesino va a un baño deprimente, con un espejo opaco donde nada se refleja. La cámara se mueve de una manera muy original. El asesino se queda a las puertas de unos baños. Si hubiera entrado, sabríamos su es hombre o mujer. Pero Argento planta la cámara sin pasarla a ninguna de las puertas y se ríe en nuestra cara por su habilidad para ocultar información.

La película es capaz de narrar con muchos elementos. Con un simple movimiento de cámara muy suave somos capaces de detectar que el asesino está en la casa todavía y, aunque nunca se nos cuente explícitamente, sabemos que ese personaje iba a morir. Del mismo modo en un asesinato ejecutado sin ninguna lógica se nos hace creer que el asesino va a entrar por una puerta. Lo que ocurre en realidad es que un muñeco mecánico aparece del armario de al lado, convenientemente falto de iluminación, y se acerca velozmente hacia la cámara consiguiendo un susto prolongado por varios segundos. Nos gusta mucho también el sonido de la goma del chubasquero para advertir que el asesino se acerca.

Nos gusta la inocencia con la que se introduce el elemento del niño ahorcado como late motiv. En este sentido señalar también la multitud de cortes que el asesino es capaz de asestar en muy poco tiempo y el precioso rojo que Argento quiere que pensemos que es sangre. Como a Dario Argento le debemos tanto le concedemos esa minucia.

Nos gusta mucho, mucho la reconstrucción del bar de Hopper al lado de la monumental fuente romana donde se perpetra el asesinato. No es tan impresionante como el asesinato de la escultura del grifo en “Suspiria”, pero riman ambas escenas. Es una maravilla ese pianista alcohólico exageradísimo de por sí y completamente inverosímil por su doblaje. Hay que decir que hay una construcción de este personaje un poco homófoba. Él es alcohólico y después descubrimos que es porque ha tenido una infancia traumática. Sabemos más adelante que le gustan las relaciones homosexuales. La película presenta ambos hechos como igual de graves. De hecho insinúa que la homosexualidad la provoca una infancia traumática.

Es muy llamativa la protagonista femenina. Empoderada, libre sexualmente y con mucho poder de decisión. Es cierto que la película la sitúa como un poco alocada. Aun así es un personaje poderoso. No me resulta fácil interpretar la imagen en la que el hombre viaja en el Fiat viejo varios palmos por debajo de la mujer. Sobre todo teniendo en cuenta que la mujer, por atreverse a investigar, recibe una puñalada.


viernes, 15 de noviembre de 2019

EL RESPLANDOR

Dir.: Stanley Kubrick
1980
146 min.

Es una película de la que se han dicho muchas cosas y con muchísimas imágenes famosas. En cierta medida esto la mata un poco, pero Kubrick es lo suficientemente bueno para sobrevivir. La primera vez que tenemos esta sensación es con la imagen de las niñas. Sin embargo aparecen tan de improviso que no pierden su efecto. Es más, aparecen casi como una estrella invitada.

De la peli se ha dicho muchas veces que es claustrofóbica. Sin embargo todo el hotel es enorme. Salvo el momento en el que Wendy intenta salir por la diminuta ventana del baño, hay pocos momentos donde haya claustrofobia. Aprovecho ahora para decir que la forma en la que escapa Danny bajando por la nieve como si fuera un tobogán es ridícula y rompe un poco la atmósfera. Por supuesto la película carga los espacios para que tampoco parezca que están corriendo por el campo. Por ejemplo el hall está lleno de mesas y sillas. De igual modo con el bar fantasma.

La distribución del espacio en el despacho de Jack es muy interesante. La mesa donde trabaja hace las veces de escritorio pero tiene el tamaño de una mesa de comedor. Hay los elementos de un escritorio demasiado apretados para una mesa tan grande, una lámpara con mampara absurdamente grande, una única silla donde debiera haber por lo menos quince. La habitación es enorme y aun así juega con la pelota como si estuviera en la celda de “La gran evasión”. Como digo la palabra no es claustrofobia pero sí hay un dominio muy virtuoso del espacio.

La mítica persecución con el hacha dentro de la casa sorprende porque resulta que no hay persecución. No corre por los pasillos como yo pensaba. Simplemente escuchamos el primer golpe de hacha contra la puerta de la habitación y después contra la del baño. Lo que hace enorme a esta escena es la cara de absoluto terror de Wendy. Por el contrario Jack no está mucho más memorable que en sus otros momentos de locura. Incluso es más interesante verlo persiguiendo a Danny por el laberinto con los ojos pequeños y blanquísimos. Pero para mi gusto esta escena dura demasiado.

Me gustan muchísimo más los primeros momentos de delirio donde cualquier cosa puede pasar. Esa conversación con el camarero es brutal. Un camarero a contraluz. Lo suficiente para que recorte bien su silueta pero bien iluminado para no perder ni una sombra de sus facciones cadavéricas.

Hay elementos memorables por toda la peli. Las alfombras con los hexágonos, el ruido del triciclo, el niño diciendo en un desdoblamiento de la personalidad murder al revés, la maqueta del laberinto, los planos desde abajo en la puerta de la despensa… La música que nos muestra la concentración de Jack mientras escribe es atronadora y caótica, vemos aparecer a Wendy en el despacho y se acerca a él mientras cada vez suena más alto. Cuando al fin le toca el hombro un platillo rompe ese ambiente de concentración obsesiva.

En cuanto al mensaje de la peli parece que se tratara de la génesis de un asesino real. No creo que hable realmente del aislamiento. La mujer es una persona evidentemente vulnerable y de poca iniciativa. Una víctima perfecta para un potencial asesino machista. Todo cuando ha escrito es relativo a lo mal que lo pasa y lo muchísimo que sufre: él se tiene como víctima. Lo que le anima a matarla es conocer la historia de otro asesino. La mata porque, de otro modo, él será menos hombre por dejarse golpear por ella. A esto se le añade la manipulación sentimental llorando encerrado en la despensa. Puede ser que, por la década en la que está rodada, la intención de la peli sea muy distinta.


domingo, 27 de octubre de 2019

PESADILLA EN ELM STREET

Dir.: Wes Craven
1984
101 min.

La película tiene todo el rato una pátina de moralidad que resulta bastante molesta. Las víctimas son alcohólicas, promiscuas, poco decentes o simplemente poco fieles a su palabra como Johnny Depp, quien promete a su novia protegerla manteniéndose despierto.

La idea de la película es enormemente original, pero es muy conocida. Tanto que su desarrollo no resulta muy interesante. Incluso el origen de un asesino que vuelve para vengarse de quienes le asesinaron es conocido, por lo tanto esta parte del argumento tampoco llama la atención. Sí es muy curiosa la escena en la que la madre alcohólica narra cómo los padres del vecindario mataron a Krueger. En un acto enormemente simbólico para la película y enormemente perjudicial para su credibilidad guarda sus cuchillos en el mismo lugar donde murió quemado. Pero supongo que esta clase de cosas son la magia del género.

El miedo en la peli se consigue con dos pilares: la música y la gran caracterización del malo. Hablaré primero de lo segundo. A este villano se le identifica con tres elementos básicos: sombrero, cuchillos y jersey. Es cierto que en el imaginario colectivo su cara quemada es algo muy llamativo pero dada la oscuridad de la película, es muy poco protagonista. Con respecto a la música. Es de un sintetizador muy afilado y persistente. Las escenas de los sueños suelen tener un preliminar muy largo. Pasan muchos minutos andando por lugares vacíos oscuros y llenos de sonidos de sintetizador. La tensión que generan es tremenda. Tanto que llega a ser molesta por su gratuidad. Incluso en los momentos que no corren peligro se recurre a esa misma música.

Lo más llamativo y brillante de la peli es su aspecto onírico. Ese primer sueño con Krueger corriendo con brazos larguísimos es genial. Probablemente hoy sea una imagen muy poco dinámica, donde el malo parece que tiene una extraña movilidad reducida. Pero la peli está llena de grandes momentos visuales. Por ejemplo el teléfono desarrollando una lengua babosa y repugnante. Evoca en ese momento un carácter de obseso sexual que nunca se explicita. La sangre saliendo de la cama de Johnny Depp. Las paredes deformándose por alguien que está detrás como si fueran elásticas. Freddy apareciendo detrás de un árbol demasiado estrecho para esconderle. Tina, la primera víctima, volando por su habitación mientras se desangra. O su cadáver arrastrándose solo en el primer sueño de Nancy. Son muchos los momentos memorables en este sentido.

Las actuaciones dejan bastante que desear, pero dado que no tienen que hacer nada muy profundo no tenemos muchas oportunidades de notar esta carencia.

El final es muy desconcertante y, aunque aún no le he dedicado mucha reflexión, creo que Wes Craven tampoco tiene muy claro qué significa. Madre hija con vestidos blanquísimos nos hacen pensar que están muertas en una especie de cielo o al menos limbo. Por algún motivo el malo es capaz de actuar ahí y ya ha dado el salto de actuar contra adolescentes a atacar también a adultos. Rompe la coherencia de la peli, lo que nos han asegurado que es la realidad se convierte en sueño por conveniencia. No despotricaré del momento “Solo en casa” en el que Fredy es golpeado por un martillo, sufre una explosión y arde.

Hay un momento precioso con la muerte de Johnny Depp. El jardín de su casa está lleno de servicios de emergencia y se escucha una voz que dice No necesitan una ambulancia, necesitan una fregona.


domingo, 20 de octubre de 2019

LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES

Dir.: George A. Romero
1968
96 min.

Voy a empezar llorando porque en mitad de la película la pista de audio en versión original ha decidido convertirse en versión doblada. Esto conllevaba una notable decadencia en el sonido. Meterse en la película ha sido ya muy difícil porque una parte de mi esperaba que volvieran las actuaciones originales con el mismo misterio con el que se habían ido.

Pues forma igual de repentina parece el primer muerto viviente. Es una de las mejores escenas iniciales que ha visto nunca. La película va sobre muertos vivientes porque lo dice el título. No hay factor sorpresa por este lado. Sin embargo el tercer personaje que parece ya es un ser muerto. De hecho se bromea acerca de que pueda serlo, como no han pasado ni cinco minutos de película llegamos a creer que pueda no ser un hombre peligroso. Cuando se revela un muerto viviente vemos una cara sin apenas maquillaje, solo un traje que le viene pequeño, palidez, delgadez y una mirada perdida. Esto aparecerá en casi todos los monstruos de la peli. Son unos muertos vivientes realmente elegantes. Otro elemento muy interesante en la idiosincrasia de estos seres es que de lo único que se asustan es del fuego. El paralelismo con el infierno es evidente.

El desarrollo de la película va siempre muy fluido. Hay las típicas discusiones de película de supervivencia que no nos interesan mucho. Hay quien se preocupa mucho por el bien común, un tipo muy calvo presta más atención a su integridad física y la de su familia. Este tipo probablemente sea la mejor interpretación de la peli, gritando y cogiendo unos enfados memorables.

La gran virtud de esta película es que realmente el peligro no deja de aumentar nunca. Es frecuente en estas películas que sea una sucesión de peligros de los que se escapan de maneras más o menos ingeniosas hasta que se le acaba la imaginación al guionista. En esta película realmente nunca llegan a sentirse a salvo. Siempre los muertos van en aumento y cada vez están más cerca. La niña zombi que aparece de forma más repentina aparece cuando ya está condenado. No es un peligro nuevo el que termina con su vida. Nuestros protagonistas ya estaban perdidos antes de este giro de guion.

Estilísticamente es una delicia. La cámara siempre inquieta, la imagen con una definición no perfecta. Se graba casi siempre de muy cerca porque en el plató no hay más espacio. El estilo es maravilloso. Es cierto que el mítico plano de las manos apareciendo entre los tablones no aparece con tanta contundencia como cabría esperar por su fama. Pero sí es muy bonito ver cómo se descomponen esas manos al ser golpeadas.

El sumun de esta falta de concesiones a la trama lo tenemos en el crudísimo final. El final trágico ni siquiera se presenta como tal. Una sociedad armada ha impedido un final feliz pero nadie lo sabrá nunca. No hay ceremonias para el último superviviente. Las imágenes se congelan y se convierten en fotografías llenas de grano y de hombres blancos con escopetas.


sábado, 19 de octubre de 2019

TREN A BUSAN

Dir.: Yeon Sang-ho
2016
118 min.

Película de festivales de zombis. El género de zombis tiene una relación muy estrecha con el cine de autor. Parece que solo tratar este asunto ya da una dosis de prestigio mágico. Supongo que es un poco lo que le ocurre a esta peli. Como película de zombis no aporta nada nuevo. Como película de desastres tampoco. Como película de un padre que busca recuperar el amor de su hija, es una moñada.

Bueno, la fórmula es la de siempre. No hay sorpresas de ningún tipo. Se necesita un espacio pequeño para correr y sistemáticamente se va haciendo el espacio seguro más claustrofóbico. Una típica reflexión acerca de la sociedad individualista. Personajes arquetípicos, los malos son muy malos y no demasiado listos. Nuestro protagonista es muy parecido en sus decisiones al tipo que se nos presenta como más egoísta, pero por ser protagonista se le juzga con ligereza.

De hecho en este sentido nos cansamos un poco de la sucesión de escenas. El sistema es que cuando pensamos que alguien está a salvo descubre que no lo está y se salva o no. Este dilema se resuelve con una regla sencilla: ¿qué le conviene al guion? Por poner un ejemplo, el momento en la estación es tremendamente predecible. Es una escena que ocurre en la primera mitad de la peli, aún no ha aparecido demasiadas veces, pero aún así nos produce un hastío mortal.

El arco evolutivo del protagonista es previsible. Ni siquiera parte de unas decisiones tremendamente inmorales. Él es consciente de sus defectos como persona y tiene a todo el mundo a su alrededor diciéndole que cambie. La película no es un viaje introspectivo. Por supuesto al final decide sacrificarse porque será un infectado y quiere salvar a su hija. Opino que proteger la vida de tu hija no es una gran evolución.

El momento del suicidio final es muy efectivo pero muy facilón. Como debe abandonar la historia como un héroe explica a las dos mujeres indefensas cómo se frena una locomotora. Es un comentario completamente gratuito y egocéntrico por su parte. Para aumentar el drama, el padre descubre que su hija le quiere. Aunque solo sea porque está viendo el mundo arder, me parece lógico que una niña pequeña quiera estar con alguien conocido por muy mala que sea su relación. Pero no quiero que suene a que esta escena me ha disgustado. Aunque solo sea por la actuación desgarrada de la niña, vale la pena. Por si este llanto fuera poco, se apoya en una canción melodramática con lágrimas de litro y medio cada una que dan un final bastante redondo a la peli.

En general el acabado de la peli es bueno. Se notan mucho los parches con el CGI. El humo entre los escombros… Son asuntos que desmerecen un poco el género. Con lo precioso que es ver una maqueta arder, no pongas fuego de ordenador. Pero al menos cuando se usa es para producir imágenes potentes. Me refiero por supuesto al tren que avanza a toda velocidad mientras arde sin ningún motivo o al lastre de zombis que arrastra una locomotora. Las lluvias de zombis al romperse una ventana también son divertidas…

La película comete un pecado terrible en este género que es faltar a la coherencia interna. Los infectados tienen un proceso de transformación enormemente dispar. Así como la velocidad a la que son capaces de moverse. También chirría un poco que no sean capaces de abrir puertas pero encuentren un asidero perfecto para frenar una locomotora.


sábado, 20 de julio de 2019

SUSPIRIA

Dir.: Dario Argento
1977
101 min.

Una de las películas con las que más miedo he pasado. Las películas que realmente me dan miedo son aquellas que te han demostrado que no puedes estar preparado para nada de lo que pueda ocurrir en ellas. Esta peli desde su primera escena de miedo ya deja muy claro que va a ir sin frenos.

Cualquiera que me dijera que va de una academia en la que hay una fuerza maligna y que una chica nueva llega y derrotará al mal que mata a los alumnos recibiría enormes dosis de indiferencia por mi parte. Sin embargo es sumamente sorprendente a cada escena. Aparte del enorme atractivo visual hay muchísimos detalles que nos permiten obviar la simpleza de la trama. No deja descanso. Cuando sientes que una escena está llegando a su fin no puedes relajarte porque el plano de la siguiente puede ser un exordio para cualquier locura que nos haga retirar los ojos de la pantalla.

En los primeros momentos, antes de que seamos conscientes de la trama de la peli, se nos presentan varios planos visualmente muy interesantes. La chica parando un taxi bajo una lluvia de un caudal absurdo. El bosque de árboles azules por la luz nocturna con troncos verticalísimos y con un ojo de pez muy forzado. El rojo rojísimo en la pared la primera vez que vemos la academia iluminado con gran maestría porque cuando vemos la academia a la luz del día ya no es lo mismo. Los interiores muy desasosegantes, presentados de forma impresionista, casi como un plano de Jodorowsky. Especialmente en los interiores hay un aura de película anticuada bastante indescriptible así como ocurre al ver “Carrie”.

Hay algunos recursos que sí son identificables como elementos ahora anticuados como la sangre a todas luces excesiva, los zooms muy exagerados y no siempre tan efectivos como se quiere. La música… La música hoy en día sería impensable en una peli de miedo pero funciona tremendamente bien.

Las luces en general llaman bastante la atención, hay rayos de todos los colores. Los pasillos de un rojo muy machacante ya que son de paredes rojas iluminados por luces rojas. En las paredes de colores menos agresivos se hacen mezclas de colores muy interesantes, así como contraluces sorprendentemente bien ejecutados. Ante la actual hegemonía del contraste entre luz naranja y luz azul se agradece la creatividad de muchos de sus planos. El contraste predominante es el rojo y azul pero hay alguno mucho más trabajado de rojo, verde y celeste: precioso. Incluso está muy bien tratado el pasillo amarillo, un color bastante difícil.

Hay una escena maravillosa, bastante onírica de una chica que va a ser asesinada por una navaja sostenida por no importa muy bien quien. Cuando desesperadamente se encierra en una habitación vemos asomar la cuchilla, que con gran paciencia abre cuidadosamente el pestillo. Hay una conjunción perfecta de ritmo y actuación donde la chica acepta de una manera demoledora que no tiene escapatoria. Y realmente queremos que se salve, algo que infrecuente en el slasher.

Otra genial escena es la de un ciego en una plaza gigante con dos únicos edificios neoclásicos. Hay una presencia extraña que nadie es capaz de identificar pero que causa un terror mayúsculo. Está maravillosamente ejecutada. El desenlace de la escena muy propio de la época nos saca un poco de ella pero es genial todo lo que lo precede.

La amiga de la protagonista interpretada por Stefania Casini tiene la mejor interpretación de la peli. Es especialmente importante porque la peli recurre mucho a la verbalización. Esto es magnífico porque reduce drásticamente la duración de la peli y permite mantener la tensión. Hay una escena en la que cuenta sus sospechas acerca de la directora de la academia de una forma estupenda. El texto no es muy maravilloso pero la interpretación es magnífica.