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viernes, 10 de julio de 2026

2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO

Dir.: Stanley Kubrick
1968
139 min.

El arranque tiene una fuerza terrible. Por supuesto la celebérrima música de Strauss hace muchísimo. Pero la manera en la que se sincronizan los créditos, conscientes de que están presentando a grandes nombres del cine: hablo de la obra y del autor, nos convencen de que ahí están pasando cosas grandiosas. Las imágenes planetarias grandiosas a la vez que sutiles bien podrían estar acompañadas de las músicas místicas que florecieron en los 60. No nos habría sorprendido ver esos motivos ilustrando los primeros álbumes de Pink Floyd. No seré original aquí: la música clásica elegida para su banda sonora evita que la película se ancle en su época y la vuelve atemporal.

Toda la parte del espacio en alucinante en todos los sentidos. Ser capaces de adivinar cómo están rodadas las escenas de gravedad cero hace que se vean aún con más asombro. Es increíble descurbirse a uno mismo siendo consciente de los trucos que les permiten andar por el techo, cómo deja de girar la cámara, podemos saber todo y aún así funciona a rabiar.

Con los monos sucede parecido. Hay algo en su actuación que nos resulta un poco fingida. No sé explicarlo con más claridad. Se podrá decir que son homínidos y no monos: que no tienen por qué recordar a los animales que conocemos hoy. Pero el caso es que hay algo en su fisionomía que nos hace darnos cuenta de que estamos delante de personas actuando como animales. Esto lo digo porque después ver esos ojos en esas caras de animales de repente tienen una realidad inexplicable.

Me ha llamado la atención descubrir que la elipsis más famosa del cine no sucede cuando descubre el poder de las herramientas. Por un lado tenemos “Así habló Zaratustra” mientras aprende a destruir; y en la escena siguiente, la última antes de que viajemos 7 millones de años en una veinticuatroava fracción de segundo, es todo el grupo de monos el que ha aprendido a usar los huesos como herramientas y vemos cómo llegan a matar a un mono rival. Con violencia y ensañamiento. Es fácil pensar en nuestros avances como una tecnología que nos destruirá a nosotros mismos. Pero en realidad la película es bastante más optimista. Es fría si se quiere. Pero las naves y el mundo futuro no se presenta como distópico. Cuando los humanos encuentran el segundo monolito lo hacen durante un proyecto científico. El primer monolito tiene como resultado un asesinato. Es decir: la tecnología avanza y la civilización también.

Toda la parte que tiene que ver con HAL es otra delicia. Funciona increíble. Se podría poner como ejemplo de conseguir que la dirección sea invisible. Pero cuando hacemos el esfuerzo por percibirla nos quedamos aún más boquiabiertos. La voz calmada del robot es genial. Cómo nos muestran su punto de vista. Cómo nos revelan su malevolencia con ese zoom a trompicones.

Tampoco soy original si señalo a la muerte de ese ordenador. Lenta. Cómo un ser así de frío de repente se vuelve en lo más humano que hay cuando le oímos desvanecerse mientras dice I’m afraid. Dave, que ha visto morir a todos los compañeros de su nave, a pesar de que está sensiblemente alterado parece más frío que esa máquina.

Me gustan los reflejos en el cristal del casco, me gusta cómo las luces le iluminan la cara mientras controla EVA para salvar a su compañero. Me encanta cómo la velocidad es tan etérea cuando te mueves por el espacio…


viernes, 15 de noviembre de 2019

EL RESPLANDOR

Dir.: Stanley Kubrick
1980
146 min.

Es una película de la que se han dicho muchas cosas y con muchísimas imágenes famosas. En cierta medida esto la mata un poco, pero Kubrick es lo suficientemente bueno para sobrevivir. La primera vez que tenemos esta sensación es con la imagen de las niñas. Sin embargo aparecen tan de improviso que no pierden su efecto. Es más, aparecen casi como una estrella invitada.

De la peli se ha dicho muchas veces que es claustrofóbica. Sin embargo todo el hotel es enorme. Salvo el momento en el que Wendy intenta salir por la diminuta ventana del baño, hay pocos momentos donde haya claustrofobia. Aprovecho ahora para decir que la forma en la que escapa Danny bajando por la nieve como si fuera un tobogán es ridícula y rompe un poco la atmósfera. Por supuesto la película carga los espacios para que tampoco parezca que están corriendo por el campo. Por ejemplo el hall está lleno de mesas y sillas. De igual modo con el bar fantasma.

La distribución del espacio en el despacho de Jack es muy interesante. La mesa donde trabaja hace las veces de escritorio pero tiene el tamaño de una mesa de comedor. Hay los elementos de un escritorio demasiado apretados para una mesa tan grande, una lámpara con mampara absurdamente grande, una única silla donde debiera haber por lo menos quince. La habitación es enorme y aun así juega con la pelota como si estuviera en la celda de “La gran evasión”. Como digo la palabra no es claustrofobia pero sí hay un dominio muy virtuoso del espacio.

La mítica persecución con el hacha dentro de la casa sorprende porque resulta que no hay persecución. No corre por los pasillos como yo pensaba. Simplemente escuchamos el primer golpe de hacha contra la puerta de la habitación y después contra la del baño. Lo que hace enorme a esta escena es la cara de absoluto terror de Wendy. Por el contrario Jack no está mucho más memorable que en sus otros momentos de locura. Incluso es más interesante verlo persiguiendo a Danny por el laberinto con los ojos pequeños y blanquísimos. Pero para mi gusto esta escena dura demasiado.

Me gustan muchísimo más los primeros momentos de delirio donde cualquier cosa puede pasar. Esa conversación con el camarero es brutal. Un camarero a contraluz. Lo suficiente para que recorte bien su silueta pero bien iluminado para no perder ni una sombra de sus facciones cadavéricas.

Hay elementos memorables por toda la peli. Las alfombras con los hexágonos, el ruido del triciclo, el niño diciendo en un desdoblamiento de la personalidad murder al revés, la maqueta del laberinto, los planos desde abajo en la puerta de la despensa… La música que nos muestra la concentración de Jack mientras escribe es atronadora y caótica, vemos aparecer a Wendy en el despacho y se acerca a él mientras cada vez suena más alto. Cuando al fin le toca el hombro un platillo rompe ese ambiente de concentración obsesiva.

En cuanto al mensaje de la peli parece que se tratara de la génesis de un asesino real. No creo que hable realmente del aislamiento. La mujer es una persona evidentemente vulnerable y de poca iniciativa. Una víctima perfecta para un potencial asesino machista. Todo cuando ha escrito es relativo a lo mal que lo pasa y lo muchísimo que sufre: él se tiene como víctima. Lo que le anima a matarla es conocer la historia de otro asesino. La mata porque, de otro modo, él será menos hombre por dejarse golpear por ella. A esto se le añade la manipulación sentimental llorando encerrado en la despensa. Puede ser que, por la década en la que está rodada, la intención de la peli sea muy distinta.


sábado, 1 de junio de 2019

SENDEROS DE GLORIA

Dir.: Stanley Kubrick
1957
86 min.

Del cine antiguo es envidiable la simplicidad de sus tramas. Los personajes son claros al igual que sus motivaciones. Las historias tienen héroes y no nos preocupamos por la falta de realismo. La historia trata de Kirk Douglas y de su grandeza. Cómo teniendo un cargo pequeño es quien tiene mayor talla moral.

El juego de toda la peli es la diferencia entre la guerra de palacio y en las trincheras. Cómo camina el general por los tablones de madera de la trinchera saludando a los soldados como quien pasea por la calle. La presentación de este personaje es muy buena. No solo le vemos con esta soberbia ante los soldados sino que al poco tiempo tiene la conversación con el coronel Dax en la que planean la toma del Hormiguero. La gran diferencia con estos soldados y los que vemos en “La chaqueta metálica” es que aquí son estrategia. Se habla de ellos según las conveniencias de la guerra. En “La chaqueta metálica” lo que se pretende es convertirles en máquinas de matar.

La película es muy estética. Especialmente los planos de Douglas. Con una iluminación y encuadres más cuidados que al resto. En la escena de la ejecución es el momento más evidente. El sol cae fuertemente quemando los blancos y él tiene unas sombras para marcar cada expresión facial.

El sonido con mucha frecuencia envejece bastante mal en las películas antiguas. En este caso las voces están muy correctas no tanto el sonido de las ametralladoras alemanas. Donde la suciedad del sonido colabora muy positivamente en la película es para la música militar. Los tambores de redoble crean una atmósfera maravillosa para el momento inmediatamente anterior a salir de las trincheras para atacar el hormiguero. O los tambores fúnebres durante la ejecución. O el último momento del murmullo de los soldados cantando con una mujer del enemigo. También es muy hábil el momento del juicio cuando Douglas quiere defender a los soldados inocentes que mientras que la acusación se ha escuchado como una exigencia al tribunal, la defensa se escucha como un riego. Se sube el eco de la voz. Suena como un discurso engrandeciendo al personaje.

De los tres acusados justamente se da mayor protagonismo al que hace un papel menos interesante. La interpretación no es particularmente buena al contrario que la de sus otros dos compañeros. En especial, mencionaré a Joseph Turkel el más delgado de los tres. Quien no hace una actuación muy buena es el gran general. No hay nada en su personalidad que nos haga ver el gran poder que tiene además de su traje especialmente condecorado.

Mis felicitaciones a este epílogo donde se muestra la verdadera motivación de Dax: reivindicar el comportamiento humano.