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viernes, 13 de septiembre de 2024

LA CASA LOBO

Dir.: Joaquín Cociña
2018
75 min.

La premisa es sugerente, sobre todo por el juego meta de convertir a los productores de la película en los restauradores de un ficticio metraje. Pero la técnica de la película es arrolladora. Se percibe una gran cantidad de trabajo y después un gran cuidado en el montaje. Hay un cuidado muy llamativo para los imperceptibles efectos que se consiguen. Por ejemplo a medida que las velas se consumen, crecen. No se sustituyen de un fotograma a otro, sino que, de la misma manera que se anima de manera natural su disminución de tamaño, su recuperación también está animada. Sólo que este proceso de regeneración entiendo que lleva infinitamente más trabajo.

La propia técnica adquiere protagonismo con el diseño de sonido. A veces escuchamos el papel del que están hechos los personajes. En otra ocasión en la que la diégesis es silenciosa, tan sólo se escucha ruido ambiente, escuchamos por encima un sonido líquido. Este sonido pretende acompañar a la pintura que se mueve por las paredes. En otra ocasión la cámara avanza a medida que aparece un camino de velas. Cada vez que aparece una de estas velas (y son muchas) un pequeño sonido la acompaña.

El hecho de que los seres animados estén hechos de papel maché los convierte en delicados: los muñecos se rompen. Podemos ver cómo su propia carne se regenera. La carne colabora entonces a generar la sordidez de la película. De nuevo no se trata simplemente de disimular los defectos de la técnica. Las roturas de los muñecos no se arreglan de un fotograma al siguiente, esta regeneración también está animada.

Cuando la animación se trata de pintura, no de stop motion, recuerda en cierto sentido a “Loving Vincent (2017)”. Aquella era mucho más pulcra en el estilo. Pero igualmente tenía un rasgo muy único de esta técnica: lo que está dibujado deja rastro al moverse. En esta ocasión además podemos percibir cómo pintar las paredes del estudio deja un reguero de churretones de pintura por el suelo. Cómo los ojos dejan caer gotas de pintura que colaboran en un aspecto tétrico. Quizás el momento en el que la pintura revela del todo su virtuosismo es aquel en el que la estancia está a oscuras: toda está pintada de negro menos un círculo que se desplaza emulando el haz de luz de una linterna. Esto es una maravilla porque este área iluminada va y viene. Es decir, la misma región del escenario se pinta de negro y de vuelta al color varias veces.

El trabajo con el papel maché nos deja la constatación de que las figuras se sujetan con celo mostrándolo sin pudor. La vibración de todo le da una vivacidad que nos hace pensar en los elogios que recibió la animación de “King Kong (1933)”. Me gusta que percibimos cómo el suelo ha sido pisado y recolocado. Esta técnica se permite las libertades de perder por completo las proporciones, hasta llegar a una imagen bastante poderosa en la que el personaje pierde su cuerpo y se convierte una cabeza, como tirada en el escenario. Algunas manos circunstanciales completan su corporeidad.

La voz narradora es extraña. La mayor parte de las veces no me interesa demasiado. Se repiten algunas frases con voz tenue, a veces a esta vos amable la dobla por encima alguna más inquietante. Entiendo el desasosiego que trata de transmitir la conjunción del acento alemán, chileno y los textos propios de las fábulas, pero creo que no llega a conseguir cosas interesantes.


viernes, 4 de marzo de 2022

CARMEN Y LOLA

Dir.: Arantxa Echevarria
2018
103 min.

Los planos del principio anuncian que se han gastado poco dinero en estabilizadores de imagen. Yo me pongo un poco nervioso, pero rápidamente la película adquiere una intensidad enorme y no hay un instante para pensar en los planos moviéndose.

Lo principal de esta película son las actuaciones. Son muy reales. Lo que más transmite es credibilidad. A esto le acompaña un guion que cuenta una historia. Sería fácil tratar la temática de colectivos marginales sin contar nada concreto. Aquí no. No hace falta remarcar que un comportamiento es incorrecto. La postura de la película es evidente y no se nos ponen los hechos a denunciar delante de la cara mientras se señala insistentemente.

La sociedad gitana no aparece sólo retratada en la reacción al romance de las dos chicas. De esta forma podría quedar con una imagen muy mala. En vez de eso se nos muestran los ritos y que esa raza no implica sufrimiento. La conversación entre los dos patriarcas es maravillosa. Esa pedida en la que hacen un teatro maravilloso para guardar las formas me dibujó una sonrisa muy larga.

En el clímax parece que los personajes están muy contenidos. El cabreo que llevan todos es brutal. Un disgusto mayúsculo cuya actuación está por debajo de lo que el cuerpo pide. Esta crítica se puede hacer porque nos han regalado antes muchos minutos de actuación ejemplar. Además, momentos antes hemos visto una conversación maravillosa entre la madre de Lola y ella al descubrir que es lesbiana.

Me gusta que los focos de las cámaras sean más normales de lo que acostumbra el cine contemporáneo. Sin aberraciones omnipresentes y sin fueras de focos de todo el entorno. El tratamiento de la luz es muy bueno, a pesar de estar casi todo grabado al sol nunca está la imagen ni un poco quemada.


viernes, 24 de diciembre de 2021

LA CASA DE JACK

Dir.: Lars von Trier
2018
150 min.

Las críticas de Cannes hicieron toda la promoción de esta peli y yo he ido a verla con la precaución de cerrar los ojos cuando aquello fuera un surtidor de sangre, tripas y una exposición de la pretenciosidad de Lars von Trier. Por contraste con mis expectativas, la película me ha gustado bastante.

La peli es sobre un asesino en serie sin ninguna de las cualidades habituales. No hay rastro de elegancia, inteligencia, caballerosidad, frialdad… Sí está muy presente la psicopatía en la construcción del personaje, pero nunca como algo atractivo. Jack es un ser enfermo, raro y no hay que empatizar con él. La trama avanza por un relato de Jack con su Virgilio en el descenso a los infiernos. En este diálogo se juzga duramente a Jack. No hay comprensión o compasión. Es un ser negativo en cualquier sentido. De hecho muchas veces se le humilla y se le critica que tenga TOC; ningún asesino en serie que se precie puede permitirse tener TOC.

Estilísticamente abunda la cámara al hombro poco estática, en ocasiones frisando el estilo televisivo. En contraposición, la fotografía es muy cuidada y los focos, precisos. Los incidentes que nos narra tienen saltos en mitad de los diálogos. Esto ayuda mucho al guion. Con frecuencia los diálogos se vuelven espesos y por culpa de la poca habilidad verbal de Jack entra en callejones de los que es difícil salir. Con el montaje se soluciona rápidamente.

A pesar de ello se mantiene mucho la tensión en los momentos previos a cada asesinato. Nadie quiere ver eso. Realmente la peli nos muestra el morbo del espectador ante la violencia. Estamos deseando que Jack mate y deje de hablar. En los dos primeros asesinatos aún estamos aprendiendo cómo es Jack y el director está mostrando cómo maneja el tempo de la película. En el tercero, nos sobra un poco. Es cierto que el desenlace es una muerte muy espectacular que no tendría esa importancia si su exordio no fuera tan largo como es.

Las muertes son lo esperable: espectaculares en el peor sentido y por ello muy divertidas. Cuando parece que vamos a ver una escena de conmoción por la muerte de un personaje al que acabamos de conocer pero al que hemos escuchado lo suficiente para haber empatizado, un plano ridículo rompe por completo el tono que se ha generado. Especial mención al atropello en mitad de la noche. Lo que me lleva a alabar el tratamiento de la oscuridad en general en toda la peli.

Mientras Jack dialoga con Virgilio dedica algún rato a teorizar sobre la violencia en el arte. Es un diálogo más o menos interesante acompañado por imágenes de las propias películas de Lars von Trier. Un poco más adelante se refiere a las grandes catástrofes de la moral humana y utiliza imágenes de diversos genocidios en los que los cuerpos de los muertos se tratan como si fueran escombros. Efectista. No por ello negativo, pero aun así, negativo.

La parte final del descenso a los infiernos me parece que está representada con poca habilidad. Es cierto que los chillidos de los muertos dolientes es algo muy interesante, todo el croma y los rojos tradicionales cambian mucho el tono de la peli. Parece que, más que el séptimo círculo del infierno, se esté en alguna superproducción de aventuras.


sábado, 30 de octubre de 2021

HEREDITARY

Dir.: Ari Aster
2018
126 min.

Es muy fácil encontrar referencias de esta película. Pero en concreto “Babadook” la lapida. Así tenemos el juego de culpas, la madre que no sabe si quiere a sus hijos, el insomnio como catalizador de la locura… Realmente no sorprende con casi nada. Es cierto que está realizada con especial limpieza. Así tenemos giros de cámara de ángulos rectos que recuerdan a los de Wes Anderson. De este mismo autor tenemos el gusto por las maquetas. Me molesta sobremanera saber desde el primer momento que tendremos una escena donde destrocen las maquetas. Recuerda mucho a Anderson el plano del entierro de la niña, Charlie. La cámara baja y se entierra a la vez que el féretro. Cuando la madre arde a la vez que arde el cuaderno es imposible no pensar en “Harry Potter y la cámara secreta”.

Como ocurre en otras películas de su generación hay un muy buen uso del espacio vacío. En este caso tanto en cuadro como en el sonido. La película en general es silenciosa para dar lugar en todo momento a un chasquido de la lengua de la hija muerta. Es silenciosa, pero a la vez en los momentos más narrativos se ocupa de un zumbido para que no olvidemos que tendríamos que estar pasando miedo.

La muerte de la niña llama mucho la atención. La película se detiene para que pensemos bien en lo que acaba de ocurrir. Desde el primer momento hemos detestado a ese personaje. ¿Quién no? Por lo tanto estamos contentos de que haya muerto, pero por lo que hemos visto de la película sabemos que esto nos traerá apariciones de esa niña. Su aspecto es incómodo, su actitud de enferma mental casi zombi es incómoda, su forma de comer chocolate es incómoda… todo. Por supuesto la película es consciente de ello. Así en la primera sesión de espiritismo la madre dice: no tienes de qué asustarte, es tu hermana. Bien: su hermana asusta bastante.

Como todas las películas de este estilo se nos presenta la violencia con naturalidad. De esta forma la película se sitúa en un plano superior al espectador. Estamos incómodos con lo que vemos, pero la cámara no. Tenemos así la cabeza de Charlie tirada en el arcén de una carretera con hormigas devorándola. Realmente este es un acto de soberbia. La película oculta el dramatismo de su argumento cubriéndolo con kilos de imágenes tétricas.

El gran fallo de admirar todo esto con naturalidad es que cuando se acumula ocurrencia sobre ocurrencia tenemos algo tan ridículo como el último plano de la casa rodeada por gente desnuda. Cadáveres vivientes. O el cuerpo de la madre decapitándose a sí misma. Sería un plano sugerente si no se presentara como si nada. Tal y como se muestra es cómico.

En cuanto a la narración la vemos con bastante exasperación. Hay que admitir a la película su habilidad usando el síndrome de Casandra. La madre explica a su familia cómo será la sesión de espiritismo pero no la creen. Estamos tan hartos de ver estas narrativas que preferimos que se aparezcan todos los demonios antes que ver al padre explicando a la madre que necesita atención médica. Por otro lado es lamentable la aparición del desván en la película. Nadie ha hablado nunca del desván. Ni siquiera sabíamos que había un desván y termina resultando ser el lugar donde más secretos se guardan.


viernes, 1 de octubre de 2021

INFILTRADO EN EL KKKLAN

Dir.: Spike Lee
2018
128 min.

La película no invita a la reflexión. Es una reivindicación. Es una peli de negros riéndose del racismo de los blancos. El mensaje es claro, la estructura de la peli es conocida pero es enormemente efectivo.

Pocos mensajes hay tan incuestionables como el de esta peli. Por esto pasas toda la peli con una sonrisa cuando ves que les salen las cosas bien a los negros. De hecho en una peli con esta estructura, cerca del clímax se habría desmoronado todo de forma que los protagonistas consigan sus objetivos por una serie de fortuitas casualidades que los lleven a un gran triunfo. En este caso nunca se llega a desmoronar, porque los negros son los dueños.

El personaje protagonista es maravilloso. Un gran sentido del deber. Aun así con las ilusiones de un novato. Es genial esa primera llamada al KKK para pedir su ingreso. Además se agradece que no haya el típico prólogo de sus jefes desconfiando de él y todas esas cosas que habrían ralentizado mucho la peli.

Los fascistas son una caricatura. Esto es un negro, el director, riéndose por completo del grupo contra el que se quiere revelar. Pero el caso es que funcionan bien. En algún momento el humor negro del personaje judío resulta algo repetitivo pero en general funciona muy bien.

La fotografía es excelente para conseguir unos tonos de piel negra muy oscuros y aun así mucha nitidez para sus expresiones faciales. Especialmente llamativo es el mitin político donde se muestran caras de negros de muchos tonos en la penumbra como con olas de luz.

El final es especialmente llamativo. Cuando es una peli de estructura clásica el negro se llevaría sus cosas a casa para celebrar el trabajo bien hecho y se meterían unos planos donde se nos presentaría un futuro mejor para él, aquí nos rompen. Cuando después de un clímax espectacular parece que no hay nada más que esperar de esa peli, nos agarran del cuello y nos impiden que nos vayamos todavía. Se suceden imágenes de manifestaciones en contra del racismo y los apoyos de grupos xenófobos a Donald Trump. Supongo que por esto la peli no envejecerá bien, pero ahora es absolutamente efectiva.


viernes, 20 de noviembre de 2020

CLIMAX

Dir.: Gaspar Noé
2018
95 min.

Con frecuencia me quejo de que las pelis podrían explorar más la paciencia y los límites del público. Esta realmente lo hace y en ocasiones creo que los pasa. Por ejemplo el fortísimo episodio de la madre encerrando a su hijo con la consecuente muerte de ambos. Ahí está grabado con tanta indiferencia que abruma muchísimo.

Pero antes de la parte super desagradable e hipnótica han pasado cosas muy fuertes. Por ejemplo empieza con un plano en la nieve que descubrimos que revela el final de la peli. Bien. Después un plano secuencia de una coreografía muy llamativa. Y el plano es larguísimo. Pero podría durar y durar. No hay forma de quitar la atención de ahí. Después más plano secuencia y empieza un trozo maravilloso. Fragmentos muy breves de conversaciones banales donde se nos explica las relaciones de los personajes para lo que va a suceder. Esto dura también mucho raro y aun así no pierde intensidad. Aquí es cuando me explota la cabeza porque después de casi una hora de película aparecen los créditos entre los que se incluye el nombre del director un mínimo de tres veces.

La escena del LSD poco a poco desata una locura con cosas a veces muy desagradables. Sin embargo hay algunos elementos que era lo que llevaba tiempo deseando ver en una peli. La acción de la peli se nos muestra en primer plano y sin embargo detrás de esta hay cosas super alucinantes (en este caso gente bailando) a las que presta nula atención. En general la cámara se mueve sin sobresaltos. El plano secuencia es interminable y miramos cuanto ocurre sin seguir la acción. La cámara se mueve y recoge las cosas caóticas con naturalidad.

Formalmente es genial que las verticales nunca coincidan con los márgenes de la pantalla y esos focos tan pequeños con esa aberración a los laterales de la pantalla.


viernes, 29 de mayo de 2020

BOHEMIAN RHAPSODY

Dir.: Bryan Singer
2018
134 min.

¿Película sobre Queen? Falso. Película sobre Freddie Mercury. Más o menos. Una parte muy pequeña. Sobre la leyenda de Freddie Mercury sería más preciso. La película no busca relatar una historia. Perece una película que busca rehacer los directos de Queen. Sus intenciones son recrear momentos muy concretos de la carrera de Queen, los momentos más estelares, los que dan más posibilidades a la imaginación.

La película principalmente es una fantasía, en un sentido muy riguroso, de la homosexualidad de Mercury, de sus fiestas y de su genialidad. Hay muy poca voluntad de contar una historia. Todo va como un tiro a pesar de que dura más de dos horas. ¿Cómo se consigue esto? Eliminando cualquier conflicto de la película. Solo se nos muestran cosas que justifican su fama infinita. La banda, y más concretamente Freddie, aparecen como genios. Nunca hay trabajo. Solo creación.

¿Es esto malo? No, pero hace que la decisión de Mercury de tener una carrera en solitario no tenga ningún sentido. Él nunca ha tenido problemas con su familia y aún así los trata como carcamales… Nunca hay conflicto y esto provoca que cualquier acto de rebeldía de Mercury aparezca injustificado y aumentando su ego. Es cierto que los otros tres miembros de la banda se pelean con él. Pero nunca generando un conflicto argumentativo.

Toda la vida amorosa de Mercury es también un desastre narrativamente. Su primera pareja masculina se trata de contraponer a Mary, su primer amor. Sin embargo es un tipo que es malo de una manera tan injustificada que no se entiende nada. Nadie sabe por qué Mercury estaría con él. Uno podría pensar que está con él porque siempre le sigue la corriente. Sin embargo es lo que hace todo el mundo a su alrededor. Y su segunda pareja masculina y con quien termina hace exactamente lo mismo. Se supone que es algo muy bonito que termine con este chico. Pero le conocemos poquísimo como para que nos impliquemos en esa relación.

Esta película ganó el Oscar a mejor montaje y se ha criticado mucho. Crítica completamente justificada. El montaje es lamentable. La parte narrativa por supuesto. Las conversaciones llevan un ritmo mareante. Los contraplanos aparecen con un ritmo nulo. A esto se le suma una puesta en escena sin ningún sentido. En la escena en la que Freddie pide volver a la banda hay tres frentes en la escena. Freddie por un lado, Brian y John por otro y en un tercero están Roger y su abogado. No hay un enfrentamiento de Freddie con la banda, el abogado no es un mediador… No hay ninguna virtud cinematográfica en esta escena. Pero incluso la parte musical, los directos de la banda están hechos con una falta de uniformidad aberrante. Cada directo parece una idea nueva que no pega en absoluto con el resto de la peli.

Toda la fuerza de la película se la debe a la música de Queen. Incluso en Wembley, que debiera tronar por sí mismo es inerte. Hay falta de fuerza por todas partes. Es cierto que el pobre Rami Malek hace lo que puede, pero su falta de dinamismo es patente y aberrantemente patente. Por algún motivo parece diminuto frente a lo enorme que era Mercury.

Lo que sí se puede alabar es el parecido de los miembros de la banda. De todos salvo el de el propio Malek. No voy a decir que no haya parecido pero dado lo impresionante Brian May es imposible ignorar las bolsas en los ojos de Mercury.


viernes, 22 de noviembre de 2019

EL REINO

Dir.: Rodrigo Sorogoyen
2018
131 min.

La película rezuma tensión por todas partes. La cámara nunca está del todo quieta. Los silencios brillan por su ausencia, la música electrónica y rápida no calla nunca. El formato es muy alargado de manera que los zooms a la cara quedan muy constreñidos. Los diálogos son muy picados, aún más que el montaje. El ceño de Antonio de la Torre no se relaja nunca. Entendemos que esto trata de reflejar el trabajo de alguien lleno de contactos, con citas por todo el país y muchos asuntos de los que ocuparse. Sin embargo esta tensión es constante, no puede ser que siempre vaya tan al límite. Pierde su efecto.

La película se despacha a gusto con la clase política hipócrita, mentirosa, inmoral y ladrona. Por el aspecto de los protagonistas es fácil hacer la comparativa con el Partido Popular aunque nunca se menciona nada acerca de su ideología, supongo que aposta. Es incluso fácil encontrar el homólogo real Francisco Reyes, un político que entra nuevo al partido con ilusión renovadora y dar una imagen de política limpia. El protagonista vive en una ciudad con mar sin más especificaciones, pero es difícil no pensar automáticamente en Valencia.

No busca en absoluto empatizar con el protagonista. Se quiere hacer pagar por lo que ha hecho a su protagonista con toda la rabia que los políticos reales nos insuflan. Le ocurre de todo a su alrededor y sus seres queridos se apartan de él poco a poco. Esto da a la película un posicionamiento clarísimo en todo lo que ocurre, ¿nos molesta? ¡Claro que no! El espectador da rienda suelta a sus instintos más vengativos y sonríe con todo lo que ocurre.

En este sentido resulta un poco extraño el final. Cuando el tipo decide revelar toda la información del partido. Todo el mundo está en contra suya y debe hacer un papel heroico. Es difícil ponerse de su lado cuando nos hemos alegrado de verle caer a los infiernos de la inmoralidad. Ya en el plató de televisión de una pseudo Ana Pastor se da un discurso acerca de intereses económicos y el papel de las televisiones. En un final donde ya no hay música y la cámara es estática no tenemos a un político y a una periodista: son dos personas hablando. La pregunta que realiza ella es que si se arrepiente de lo que ha hecho. Esta es una frase con un buenismo insoportable. ¿Por qué íbamos nosotros a querer saber nada acerca de la vida personal de nuestros políticos? Dudo que esta sea la preocupación de nadie realmente. Quizás dé demasiada importancia a esta disidencia mía con el mensaje de la película, pero es que se lo reserva para el mensaje final.

Las actuaciones son muy buenas y aún mejores son los diálogos. Son enormemente creíbles, muy casuales. Es maravilloso cómo construyen ese clima donde todo el mundo se convence mutuamente de que esa mafia es algo normal y que lo hacen por sus familias. El contrapeso a este ambiente es la tranquilidad de Josep Maria Pou en el papel de Frías. La escena donde más asco sentimos por esta gente es la del yate.

Aunque todo el mundo está estupendo quien llama la atención es Luis Zahera. Por el ritmo de la peli pocas veces lo vemos actuar en una escena donde se pueda explayar. En la que sí lo hace es en la escena famosa del balcón donde muchos dicen que sobreactúa. Es una escena muy histriónica que contrasta con todo lo que hemos visto antes de él, creo que está muy bien pero no creo que sea su mejor momento.


domingo, 8 de septiembre de 2019

SPIDER-MAN: UN NUEVO UNIVERSO

Dir.: Bob Persichetti
2018
117 min.

La película empieza con un Spiderman diciendo que no nos va a contar su historia porque es archiconocida. Esto me pone muy contento porque me imagino una película de Marvel infinitamente autoconsciente. Dirigía a un público que ha visto todo lo que hay que ver de Marvel y adulto. Tenía mucha razón en lo primero y muy poca en lo segundo.

Al muy poquito de empezar la peli un muchacho es mordido por una araña. Esto no tendría por qué ser malo, pero se vuelve ominoso cuando se nos enseña el proceso de aprender a dominar sus poderes. Esto desencadena una serie interminable de gags de slapstick para narrar algo que hemos visto innumerables veces. Esto tiene un estilo muy similar a las series de dibujos actuales. Colores extremadamente saturados y brillantes, planos rapidísimos, efectos sonoros estridentes y, sobre todo, sobrecarga: un golpe nunca es suficiente, siempre debe haber un desfile de ellos.

Todo el humor de la película es enormemente infantil y, durante mucho rato, dirigido a meterse con Spiderman. De una forma irreverente vemos al gran héroe de la película ser cobarde en gags muy poco efectivos (nada nuevo). Así tenemos el diálogo en el que el que Spiderman dice Deja de escucharme, el protagonista contesta Es la mejor idea que has tenido hoy y yo siento una gran desidia.

Por algún motivo, el chico decide que Peter Parker le va a enseñar a ser Spiderman, como si alguien hubiera querido remedar la figura de aprendiz de Spiderman en “Los vengadores”. El caso es que, como es lógico, Peter Parker intenta ignorar todo lo que puede a nuestro amigo protagonista repelente. La película juzga a duramente a Peter Parker por ello. Es como la gente que se queja de los profesores de universidad por no querer dar clase.

A partir de aquí, película de superhéroes genérica. Los puntos más interesantes los aporta la premisa: la colección de Spidermen es por lo menos curiosa de ver. Algunos son muy guais, como el Spiderman en plan Humphrey Bogart, y otros son muy coreanos. Pero la cantidad de personajes no hacen soportable el rutinario desarrollo de la trama principal. Hay algún giro de guión interesante, pero insuficiente para soportar la atención todo el metraje.

En el aspecto de la animación sí hay cosas interesantes. Me parece muy reseñable los fuera de focos. En vez de un acercamiento realista como haría Pixar, aquí se desdobla la imagen. Cuanto más desenfocado está algo, más copias de ello vemos y con mayor separación. Los movimientos de los personajes son tremendamente naturales lo cual contrasta con la ocasional escasez de midle frames. La animación del portal interdimensional es abigarrada, hortera y con demasiados minutos en pantalla.

El mejor deseño de toda la película es el del villano. Cuando su enorme cuerpo ocupa todo el fotograma recuerda realmente a una viñeta de comic. Hay una verdadera composición, que es lo que más caracteriza al arte plástico. Es algo mucho más evocador que los absurdos bocadillos que se sobreimpresionan en la pantalla.

Hay una escena de acción en la que se renuncia a la música orquestal y escuchamos hip-hop. Espero que el resultado sea argumento suficiente para que Marvel no lo vuelva a hacer.

En la última escena hay un exceso de frases referentes a escenas anteriores de la película.

La muerte del robot de la niña coreana nos enseña que Batman es un mal superhéroe.


domingo, 28 de julio de 2019

MANDY

Dir.: Panos Cosmatos
2018
121 min.

Me he atrevido con otra película de Nicholas Cage. No sabía nada acerca de la película. Solo el poster lleno de humo y ambientación entre roja y rosa. Conocía también la imagen de la cara de Nicholas Cage cubierta de sangre. Esto último fue suficiente para que me decidiera a verla.

La peli es la venganza de Nicholas Cage haciendo de leñador cuando una secta de locos cristianos quema viva a su mujer. Esta parte no empieza hasta la mitad más o menos. Antes tenemos el secuestro de ella, la presentación de los disparatados drogadictos de la secta, una especie de banda de moteros que hacen el trabajo sucio por ellos… Algunas de estas cosas están bien, otras no tanto. Los moteros sadomasoquistas con aspecto de “Hellraiser” no son muy novedosos. Toman cocaína y ven porno como en “Carretera perdida”, hablan con unas voces guturales que no obedecen a nada y no son estimulantes en absoluto.

Para decirnos el nombre de la secta, “Los hijos del nuevo amanecer”, se pone un rótulo en pantalla como si fuera el título de la peli, con muchas luces y mucho humo. Son una secta que se drogan mucho. Las luces y el humo son elementos muy psicodélicos, pero en la peli aparecen constantemente. Es muy bonito el efecto de las luces de atrás de los coches reflejándose en los muchos bosques de la peli. Las luces durante toda la peli vienen de focos imposibles, pero con muy buenos resultados.

Hay una escena que se desarrolla con Mandy, la capturada por la secta, drogada. Lo que se hace es que la imagen vaya dejando un rastro a cualquier movimiento y se pone un filtro rojo. Bien, pero tampoco nos da mucho más esta escena. El jefe de la secta hace un discurso muy vacío que no nos importa mucho hasta que se convierte en una crítica a la propiedad privada como obsesión. Sin embargo, mientras habla, hay un juego de fundidos con las caras de Mandy y el loco muy sorprendentes, de clara inspiración en “Persona”.

Este es un defecto de la peli: que se toma demasiado en serio a sí misma. Cada vez que escuchamos hablar al líder de la secta nos aburrimos muchísimo porque nunca dice nada importante. Cuando la peli admite que es pura testosterona, violencia y poco más está bien. Esa locura del protagonista haciendo una espada-hacha es maravillosa. Pero por ejemplo chirría un poco después las muertes gore. Da el aspecto que el único objetivo del director era escandalizar y lo ha intentado con todos los medios. Pero lo que está claro es que si vamos a ver a alguien lleno de sangre es más divertido si el ambiente son cadenas, cuchillos oxidados… en lugar de armas mucho más elaboradas. Se nota mucho que ha habido alguien en la sala de montaje al que le gustaban mucho los planos y los decide pasar a cámara lenta para que los disfrutemos más.

Todo ese simbolismo religioso es tremendamente aburrido. Con intenciones de escandalizar. A cualquier espectador de hoy en día le da completamente igual ver una iglesia ardiendo, no queremos ver otro descenso a los infiernos (o por lo menos no uno así) y por supuesto nos da igual que Nicholas Cage tire una Biblia al suelo.

Uno de los momentos más llamativos visualmente de la peli es la escena del baño. El protagonista llega ahí con las muñecas en carne viva y lleno de sangre. Se empieza a echar alcohol por todo el cuerpo. Nosotros no podemos apartar la vista de los terribles azulejos amarillos de las paredes.

El mensaje de la peli es que, si bien salvar a su mujer es un acto noble todo lo hace por la violencia. Cualquier recuerdo suyo, que nos llega en forma de dibujos animados, está podrido y es oscuro. Esta degradación la vemos de forma no muy sutil según se va llenando la cara de sangre, coge ropa de los moteros o se mete las mismas drogas que ellos. No podemos olvidar cómo hunde la nariz en esa montaña gigante de cocaína.

Para terminar nos muestra un cielo muy cósmico y de otro planeta sin saber muy bien a qué obedece.


viernes, 26 de julio de 2019

VIAJE AL CUARTO DE UNA MADRE

Dir.: Celia Rico
2018
91 min.

Cualquier conflicto de la película se cura con un poco de comunicación. La relación de la madre y la hija es de lo más tediosa. El personaje de la madre es todo lo negativo que puede tener una madre: es pesada, paternalista (quizás maternalista), vive agobiada, es aburrida, nunca es proactiva… Todo ello se ve subrayado por que ella es quien más tiempo pasa en escena. Al poco de empezar la peli nos cansamos de ella, pero según avanza nos produce un hastío ominoso.

Pasa todo el día sola en su casa. Suponemos que a esta situación ha llegado después de la muerte de su marido, sin embargo vive en un pueblo. Y ha trabajado muchos años en una fábrica. ¿No tiene ningún amigo? ¿Nadie llama a su telefonillo para que baje a jugar?

No queda muy claro si tiene capacidades para vivir sola. Lo que vemos antes de que la hija se vaya de viaje es una mujer que lleva una vida normal. Como mucho tiene dificultades para abrir su cafetera. ¡Pero la hija tampoco puede abrir la cafetera! Esto nos lleva a reflexionar acerca de quién cierra la cafetera en esa casa. El asunto es que si puede vivir sola ¿cómo se vuelve tan torpe cuando la hija se va? Si no puede vivir sola, ¿cómo es capaz de irse la hija a Londres?

El viaje a Londres: la madre vive una continua agonía. Le dice la hija que quiere estudiar inglés y a la madre le parece una locura. Pero al día siguiente le da el dinero. Y el mismo cambio de idea radical ocurre cuando la hija propone el viaje. La propuesta la hace como una incapacitada social absoluta. Propone dejar la casa como quien propone bajar a comprar el pan. ¡Y luego se escandaliza cuando la madre se muestra escéptica!

El tono de la película es el habitual en el cine moderno español. Sin música. Muchos planos de interiores donde se buscan ocurrentes enmarcaciones de la acción. Actuaciones muy naturalistas (lo único que salva la película). Hay muchos detalles bonitos, por ejemplo el momento de las campanadas la hija tiene las uvas peladas, no es muy arriesgado suponer que se las ha pelado su madre. Otro elemento muy característico de este género es el plano de una fiesta donde nuestra protagonista está sentada sola con mirada melancólica consiguiendo así un contraste muy poco original.

¡Cuánto planchan en esta peli!


viernes, 19 de julio de 2019

ANA DE DÍA

Dir.: Andrea Jaurrieta
2018
105 min.

El título de la peli hace referencia a la película de Buñuel, “Belle de jour”. A su vez, éste hace referencia a “Belle de nuit”, eufemismo para decir prostituta. No he visto la película de Buñuel, pero me atrevo a decir que debe tener un argumento parecido al de “Ana de día”.

El argumento es bastante sencillo, una chica que abandona su vida perfecta y tradicional entra a trabajar en una especie de cabaret donde se verá convertida en prostituta casi por accidente. El principio de la peli es de un tono de thriller, solo para meternos en la trama. Se dice que la protagonista ha encontrado a una doble que está llevando su vida. La verdad es que para ser algo tan anecdótico en la peli está tratado con mucho cariño. La música es tensa, las actuaciones son buenas… Un prólogo muy bonito. Se pasan los créditos y se hace con don columnas unidas por puntitos, un formato de créditos muy poco habitual en el cine independiente.

La productora se llama “No hay banda”, en referencia a “Mulholland Drive”. “Ana de día” no es una peli Lynchiana, pero sí hay unos pocos guiños a su cine. Por ejemplo el cabaret donde trabaja lo vemos la primera vez como el club Silencio de “Mulholland Drive”. La primera llamada telefónica a su casa en la que habla con ella misma recuerda a la llamada del hombre misterioso de “Carretera Perdida”. Por suerte la peli no es un desfile de referencias. De hecho la estética del cabaret muy pronto se acerca más a lo que vemos en “Cabaret”.

La primera actuación de la protagonista en el cabaret es muy bonita pero es un pegote en la película. En todo momento el local se ha considerado inspirado en el aire de los años 20 y 30 de Estado Unidos, sin embargo la primera actuación que vemos es con música electrónica y con un montaje muy dinámico y muy poco acorde con la idea de cabaret tradicional.

Las actuaciones, como nos acostumbra el cine indie español son muy naturalistas. Especialmente la de la dueña de la pensión. Aunque la actuación sea excelente, su personaje se comporta de cierta forma no muy coherente y que nos hace rechazar un poco lo que vemos en pantalla. Es la dueña de la pensión y por tanto la protagonista es su cliente: no hay motivo para la relación maternofilial que se establece al final de la peli. La conversación que tienen es un gran apoyo para el discurso de que la sociedad te obliga a ser buen hija (incluso cuando huyes de tu madre). Sin embargo, no está justificada por la trama.

Justamente este discurso final es lo que me resulta menos interesante. Durante la peli ha quedado claro que el motivo por el que cambia de vida es porque está costumbrada a hacer lo que la sociedad le presupone que debe hacer. Pero lo hemos oído muchas veces, no queremos otro discurso revelador al respecto. No creemos que cambiar de vida, cuando ya hay alguien que la está viviendo por ti, sea un acto de rebeldía.

No me gusta mucho la reacción que tiene la protagonista con su amante. Que es amante y además su cliente como prostituta. No me gusta mucho ver una escena donde aparece su desengaño cuando todos en nuestra casa estamos pensando que cómo ha podido equivocarse tanto con la imagen que se ha creado de esa relación.

En la película encontramos todos los elementos del cine indie contemporáneo: los planos que dan saltos, las cámaras sin estabilizar, luces de todo tipo, muy poca profundidad de campo… Pero no hay saturación de ellos.

Es muy bonito el retrato idealizado que se hace del Madrid nocturno. Con luces de neón, calles estrechas con camiones de la basura que avanzan por ellas como un monstruo que las colapsan, iluminan e inundan…

Alabemos ahora la música a base de ruidos. Muy eficaz en los momentos que la peli parece un thriller. También muy bien el resultado del segundero del reloj un poquito irregular, lo suficiente para crear incomodidad.


sábado, 13 de julio de 2019

LA FAVORITA

Dir.: Yorgos Lanthimos
2018
121 min.

Es una historia de palacio en Reino Unido durante una guerra contra Francia. La película decide ser rompedora y nos muestra las cosas estrafalarias que se realizan en los salones de palacio. Para ellos se limita a poner frases que rompen las buenas formas dieciochescas. Con la primera a lo mejor sonríes en la butaca pero la densidad de estas frases hace que pierdan cualquier efecto. El personaje de la reina, que se la supone la persona con más compostura, es el más exagerado. En muchas ocasiones repugnante, grotesco y estridente.

Las otras dos actrices están muy bien. Pero su historia me interesa bastante poco.

Todo lo que llama la atención de esta peli es formal. Lo cual no es muy positivo. Los ojos de pez con aberraciones loquísimas sí son rompedores con la rectitud propia de estos palacios. A esto se le añade que suelen estar en ángulos muy poco canónicos. Las cámaras hacen movimientos inesperados. Giros, trávelines, contraluces, contrapicados… Pero no puedes esperar que el virtuosismo de la cámara te entretenga durante dos horas.

Hay que alabar la valentía de ciertos planos o escenas. Alargados hasta la extenuación del público y aumentando la tensión. En especial me refiero a este tema musical que alterna una nota grave con otra aguda y se repite durante mucho rato. También esta transición de escenas en la que se oye el diálogo de la siguiente escena bastante segundos antes de que veamos el cambio de las imágenes.

La época que retrata esta peli suele tener la habilidad de provocarme rechazo instantáneo. Esta peli no es una excepción. Además no muestra nada positivo de ese modo de vida. No hay nada que pueda resultar atractivo de ese mundo.

La relación lésbica de la peli se presenta de forma muy curiosa. La primera vez que vemos a dos mujeres enrollándose aparece como un gag. Y de hecho hasta que la peli muestra una relación lésbica como algo normal en la trama transcurre mucho rato de película.