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domingo, 17 de mayo de 2020

EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE

Dir.: Christopher Nolan
2012
164 min.

El asunto del Caballero Oscuro era enormemente simplista en la anterior película. Aquí solo se percibe este juego en el título. Nunca hay ningún tipo de ambigüedad en la moral de Batman. Hay que decir que en “El caballero oscuro” la única ambigüedad era para los personajes de la película. Nosotros teníamos claro siempre que Batman es un héroe sin mácula.

Esta película retoma los villanos de la primera. No tanto a los personajes (aunque nos hemos visto obligados a verle la cara otra vez a Cillian Murphy) si no el falso problema ético de matar a gente mala. Por suerte el malo de esta película es muy carismático. A la altura del Joker de Heath Ledger. Principalmente tiene la voz. Es maravillosa. Ronca y distorsionada artificialmente. Nada que ver con la voz resacosa de Batman.

De toda la trilogía es la película donde la política ocupa más espacio. En general es la más pretenciosa y por ello aquí se hace una crítica a una suerte de sistema comunista. Se ve la justicia como una especie de maquinaria al servicio de las élites revolucionarias… Crítica de parvularios. Además el mensaje ni siquiera está claro. Hay una parte de defensa de los valores Norteamericanos y su sistema de libertades pero por otro lado no hay una defensa clara de la policía, el órgano efectivo de ese sistema. En este sentido también se castiga mucho a Gordon por hacer caso a Batman y alimentar la leyenda del caballero blanco. Esto no tiene ningún sentido y, de nuevo, se genera un conflicto moral que no existe.

Probablemente sea la película más oscura de la saga. No en todo su metraje ya que por primera vez tenemos peleas a la luz del día. Pero siguen siendo peleas muy poco emocionantes. Somos afortunados y Nolan ha decidido dejar de agitar la cámara de esa forma tan molesta. El villano es de los seres más poco dinámicos que existen. No es posible conseguir grandes peleas con él. En este sentido no nos gusta nada el avión de Batman. Sería una idea loquísima si la película tuviera otro tono. Pero, como se toma tan en serio a sí misma no hay forma de disfrutar de tal disparate. Misma crítica a la moto. En la anterior entrega las ruedas hacían giros especiales. Pero las cosas que hace la moto en esta película son un delirio.

El asunto de la cárcel, que es lo que motiva el título de la película, es absolutamente simplista. La relación con Bane y la villana nos importa muy poco para la trama. Intentan generar una carga emocional en apenas unos minutos sin ningún sentido. Y no lo consiguen. No lo consiguen porque paralizan una escena en la que se supone que Gotham está a punto de volar por los aires. No tenemos el interés puesto en este asunto. El paralelismo con el pozo en el que cayó de niño y la cárcel es evidente. Aún así siempre tenemos a Nolan para explicitar su auto referencia. La cárcel sirve como pretexto para volver a insistir en el manido mensaje de que aunque Batman se mueva por venganza, acierta cuando es capaz de pensar y dejar la ira.

Anne Hathaway. Hace una especie de Catwoman-Batwoman, no sabemos muy bien qué. Esencialmente está para reparar la pérdida de la chica de Batman. No tiene otro cometido. Como superheroína no tiene mucha fuerza. El personaje esencialmente es un apoyo de Batman. Hay que reconocer que el resultado desprende erotismo en todo momento. Podemos mostrar en pantalla a un Christian Bale completamente magullado, pero por nada del mundo permitir una Anne Hathaway despeinada. Si cuesta creerse que Batman pueda pelear con capa, es irrisorio ver a esta chica pelear con tacones.

El final: Nolan no ha podido evitar explicitar todo. Gordon debe conocer la identidad de Batman por una justicia divina absurda. Además la frase que dice Batman para que Gordon le reconozca es loquísima. Es imposible que Gordon capte la referencia de la chaqueta que le dio cuando sus padres murieron. No tiene ningún sentido que de repente aparezca un Robin en escena. Y sobre todo. No es necesario que muestres el contraplano que todos imaginamos cuando Michael Caine actúa tan bien.


sábado, 16 de mayo de 2020

EL CABALLERO OSCURO

Dir.: Christopher Nolan
2008
152 min.

Por muchos motivos lo más conocido de esta película es la interpretación de Heath Ledger haciendo de Joker. Es llamativa en primer lugar por contraste con el Joker de Jack Nicholson. El Joker había sido luminoso hasta ese momento. Con esa obsesión de Nolan por conseguir una película oscura tenemos un personaje que llama la atención.

Pero Nolan también castiga mucho a este personaje. En general la película tiene menos escenas de pelea física que la anterior “Batman Begins”. Sin embargo las peleas siguen teniendo esta característica de que no se ve nada de lo que se ve en pantalla. Y es que el tono general de la película es de un horror vacui impresionante. La música suena todo el rato. Siempre. A veces muy flojito, pero siempre hay música generando una tensión que por acumulación no siempre funciona.

El problema de este montaje es que resta protagonismo a la escena. En particular no deja respirar a los personajes. ¡Cómo de buena tiene que ser la interpretación de Ledger que nos impresiona a pesar del poco tiempo que Nolan le concede en pantalla! Cosas como ese movimiento nervioso de lengua las percibimos pero sin que la cámara ayude un ápice al actor. De hecho las cicatrices de la boca que tanta importancia parecen tener para todo el mundo nunca nos llegan a desagradar. El actor no respira nunca. De hecho uno de los momentos que se consideran más memorables de este personaje es la detonación del hospital. ¿Por qué? Porque la película se detiene apenas unos segundos. El tiempo suficiente para que el ritmo de la escena sea radicalmente distinto al del resto de la película.

Hablemos de Dos Caras. Es interesante la dialéctica que se establece entre él y Batman. Quizás sea demasiado evidente llamarlos Caballero blanco y Caballero oscuro. Pero hay que ser consciente del tipo de obra que estamos viendo. Ocurre sin embargo que el actor elegido para interpretar a este personaje no nos lo creemos nunca como alguien positivo. Desde que le vemos por primera vez hay algo en su aspecto que nos hace sospechar que terminará siendo un personaje negativo. Sería injusto no reconocer la calidad de su maquillaje.

No queda nada bien que se cambie una actriz de la primera a la segunda película. Aunque a nivel de guión es mucho más importante Rachel en esta segunda parte que en “Batman Begins”, su personaje es mucho más flojo.

No había ninguna necesidad de mostrar en esta película al espantapájaros. Es de los peores elementos de la primera parte y no conseguimos nada con esa conexión.

Nos gusta que Bruce Wayne cada vez aparezca menos. De hecho cobran mucha más importancia Morgan Freeman y Michael Caine. Batman reafirma sus poderes. Por primera vez sentimos que tiene más cualidades aparte de ser bueno luchando. En particular nos creemos este poder que se menciona en la primera película pero que no se trata con el mimo suficiente como para que nos sorprenda. Por primera vez consideramos a Batman invisible. Es muy buena su aparición en el interrogatorio al Joker.

Nos alegramos de que Batman haya dejado ese tanque con el que recorría la ciudad y que no había quien se lo creyera. Si toda la movilidad mejora sustancialmente cuando empieza a usar la moto, ¿por qué espera a que se le rompa el coche?


viernes, 15 de mayo de 2020

BATMAN BEGINS

Dir.: Christopher Nolan
2005
140 min.

Una de las películas de superhéroes más aclamadas de la historia y uno de los clavos a los que los defensores de Nolan se agarran. La película está bien, es entretenida y tiene ideas innovadoras pero muchas de las ejecuciones fallan.

El principal defecto que tiene la película es lo rapidísima que es en su montaje. En particular en las escenas de acción no vemos absolutamente nada de lo que pasa. Pareciera que sacar cosas en pantalla sin que se vea bien lo que está pasando es uno de los objetivos de la película. Es conocidísimo el tono oscuro de la película. No es menos conocido que esto se usa para que no se note tanto la tecnología CGI. Es cierto que los efectos funcionan estupendamente. Nunca nos parece aberrante una imagen generada por ordenador, salvo quizás los barrios bajos de Gotham.

Nolan no puede evitar ser Nolan cuando nos repite dos veces el origen de un estetoscopio que Bruce Wayne guarda de su padre. Cuando el protagonista está sosteniendo ese icónico objeto por segunda vez nos tememos por un par de segundos que Nolan se comporte como Nolan. Y efectivamente ahí tenemos el plano que nos explica el significado de ese objeto por segunda vez.

El mensaje de la película es político a más no poder. Con esta idea de que el estado lo hacen los ciudadanos y que es responsabilidad suya mantener la justicia. Se habla de que la sociedad se sostiene gracias a filántropos como los padres de Bruce Wayne. En lo que no se hace tanto hincapié es que necesariamente hay que ser rico para esta serie de bondades.

A nivel de actuación de Christian Bale nos alegramos de que la máscara de Batman le proporcione un ceño fruncido sin que él tenga que poner un gesto serio que nunca nos creemos del todo. La actuación de Cillian Murphy es decepcionante pero no tanto por culpa suya. Simplemente no nos creemos nunca que sea dueño de un psiquiátrico. Esas gafas que intentan convencernos de que es una persona que ha estudiado mucho no funcionan nunca. Tampoco funciona mucho el diseño de personaje de “el espantapájaros”. Es un personaje irrisorio.

Por lo demás hay agujeros de guión por muchos sitios. Pero bueno, no molestan demasiado al desarrollo de la trama. Como cosa positiva podemos hablar del coche de Batman. Es cierto que nos provoca una mezcla de asombro por lo enorme de la máquina y, a la vez, nos da una imagen que nos impide creernos lo que estamos viendo. Un bicho de ese tamaño no puede andar por los tejados de ninguna manera.


viernes, 11 de octubre de 2019

JOKER

Dir.: Todd Phillips
2019
121 min.

La película está resultando polémica. No oculta que ese es su objetivo. Todo cuanto está marcado como corrección política en Estados Unidos está roto de forma casi sistemática en esta película. Si estamos en un tiempo en el que el tabaco se mira con recelo como respuesta a la elegancia de Bogart siempre envuelta en humo, nuestro Joker se pasa gran parte de la película fumando. Si la violencia se muestra con cierto pudor en el cine, nuestros asesinatos serán lo más sangrientos posibles. El propio personaje del Joker es un ataque a la filosofía optimista impresa en taza de desayuno.

El humor a costa de taras físicas está denostado. Ahí tenemos una escena sangrienta en la que gratuitamente se hace humor con un enano. El resultado de esta escena es hipnótico. Al verlo desconfiamos de nuestros propios ojos. Ver esa escena en una película estrenada este año es asombroso. Está ahí sólo para mostrar al director como un soldado valiente contra los límites del humor. La escena consigue ser cómica. Pero comete el fallo que los “límites del humor” pretenden evitar: el personaje del enano es solo eso, un enano. No tiene desarrollo de personaje, no hay nada que vaya más allá de su condición física. De hecho, una vez que la película ha terminado de reírse de él, no vuelve a salir en pantalla.

Y el punto clave de la película y de su mensaje: si la protesta se reivindica constantemente como modo de acción política, que prepare escudos, que corra a esconderse porque la película va a machacarla. La turba de protestantes está mostrada como seres fanáticos, violentos, sin ideales. Lo que les ha movido a salir a las calles es el asesinato de gente rica, algo populista a más no poder. Para terminar de caricaturizar al activismo político se introduce la palabra fascista de la forma más arbitraria posible.

Por supuesto también recibe leña la posverdad. El primer gran ataque lo tenemos cuando visita a su supuesto padre en un baño de un cine, precioso a decir verdad. Cuando el hombre le explica que está equivocado, él dice que le da igual. Ha llegado con un discurso y cree que le da derecho a su atención. En un culmen tenemos el accidente de coche que tiene contra una ambulancia. Lo que hacen los manifestantes es ponerlo en el capó del coche policial. Hay que construir un relato de que lo atropella el orden público y sobre él se vuelve a levantar.

Pero la película tiene mucho más que mensaje. Tiene ante todo la actuación de Joaquin Phoenix. La mayor parte del tiempo es grandiosa. Nos aburre un poco cuando está muy serio preocupado porque no le gusta la sociedad. (por supuesto la sociedad de los 80, haciendo un paralelismo simple para conseguir que la gente salga de la película con la topiquísima reflexión de que no avanzamos) Esos planos en el autobús mirando no se sabe a dónde. Son planos de una pesadez que no corresponden al resto de la peli. Esta es la misma sensación que ocurre con la fotografía. Si tenemos un Joker que se lo pasa tan bien, no tiene sentido que esté tan atormentado.

Los bailes de Joaquin son de lo mejor que se ha visto en pantalla. Puedes ver que no son solo un juego de actor mediocre. Es una coreografía medida que repite con precisión cada vez que baila. El plano en el que solo se ve su barbilla y su brazo alzado después del primer asesinato es maravilloso. De hecho ha sido uno de los carteles promocionales y costaba creer que esa sonrisa fuera la de Joaquin Phoenix. En el mismo sentido verle correr por la ciudad, entre los coches o por los pasillos de un centro psiquiátrico es genial. Esas zancadas largas, rodillas altas, zapatos que parecen ser larguísimos aunque a lo mejor son de su talla.

Las carcajadas nerviosas son de un nivel interpretativo abrumador. Cada vez que se echa a reír no podemos despegar la vista de la pantalla. En cierta medida produce apuro por lo mal que lo pasa. Cada vez que le ocurre es genial, pero por su intensidad es especialmente memorable cuando lee la carta que ha escrito su madre. La cara empapada de lágrimas, mocos y saliva. Ojos dolientes y risa atronadora. Llegados a un punto casi al final, deja de reír. Y tenemos a un Joker mucho más líder de una rebelión y con discursos serios y vacíos en otro ataque al populismo.

No nos gusta sin embargo cuando da la imagen de loco. En particular me refiero a la conversación con el funcionario del hospital psiquiátrico. Empieza a hablar como un loco mediocre y muy poco interesante. En este sentido pero de forma menos grave tenemos el salto a la casa de su vecina con la cual ha imaginado una relación que no existe. Hay que decir que por sólo el diálogo que tienen deducimos que no se conocen, no era necesario que nos explicaran que todo ha sido una alucinación.

La interpretación de deNiro es genial. El personaje no es para tanto, pero estamos viendo al vivo retrato de un presentador de late night. Ese gusto por lo atrevido en su programa. Esa forma de tratar a desconocidos de forma impostada. Su momento de mayor lucimiento es en el discurso aburrido del Joker lo cual nos deja un recuerdo un poco amargo del personaje, pero está hecho de maravilla.

Breve referencia a la banda sonora. Es curiosa. Tiene el tono de música de superproducción del género de superhéroes, pero realmente el argumento de la película no tiene relación con el género. El resultado es curioso. Por supuesto el espectáculo que ella provoca nos permite imaginar cómo la mente de Joker está distorsionando la realidad.


domingo, 8 de septiembre de 2019

SPIDER-MAN: UN NUEVO UNIVERSO

Dir.: Bob Persichetti
2018
117 min.

La película empieza con un Spiderman diciendo que no nos va a contar su historia porque es archiconocida. Esto me pone muy contento porque me imagino una película de Marvel infinitamente autoconsciente. Dirigía a un público que ha visto todo lo que hay que ver de Marvel y adulto. Tenía mucha razón en lo primero y muy poca en lo segundo.

Al muy poquito de empezar la peli un muchacho es mordido por una araña. Esto no tendría por qué ser malo, pero se vuelve ominoso cuando se nos enseña el proceso de aprender a dominar sus poderes. Esto desencadena una serie interminable de gags de slapstick para narrar algo que hemos visto innumerables veces. Esto tiene un estilo muy similar a las series de dibujos actuales. Colores extremadamente saturados y brillantes, planos rapidísimos, efectos sonoros estridentes y, sobre todo, sobrecarga: un golpe nunca es suficiente, siempre debe haber un desfile de ellos.

Todo el humor de la película es enormemente infantil y, durante mucho rato, dirigido a meterse con Spiderman. De una forma irreverente vemos al gran héroe de la película ser cobarde en gags muy poco efectivos (nada nuevo). Así tenemos el diálogo en el que el que Spiderman dice Deja de escucharme, el protagonista contesta Es la mejor idea que has tenido hoy y yo siento una gran desidia.

Por algún motivo, el chico decide que Peter Parker le va a enseñar a ser Spiderman, como si alguien hubiera querido remedar la figura de aprendiz de Spiderman en “Los vengadores”. El caso es que, como es lógico, Peter Parker intenta ignorar todo lo que puede a nuestro amigo protagonista repelente. La película juzga a duramente a Peter Parker por ello. Es como la gente que se queja de los profesores de universidad por no querer dar clase.

A partir de aquí, película de superhéroes genérica. Los puntos más interesantes los aporta la premisa: la colección de Spidermen es por lo menos curiosa de ver. Algunos son muy guais, como el Spiderman en plan Humphrey Bogart, y otros son muy coreanos. Pero la cantidad de personajes no hacen soportable el rutinario desarrollo de la trama principal. Hay algún giro de guión interesante, pero insuficiente para soportar la atención todo el metraje.

En el aspecto de la animación sí hay cosas interesantes. Me parece muy reseñable los fuera de focos. En vez de un acercamiento realista como haría Pixar, aquí se desdobla la imagen. Cuanto más desenfocado está algo, más copias de ello vemos y con mayor separación. Los movimientos de los personajes son tremendamente naturales lo cual contrasta con la ocasional escasez de midle frames. La animación del portal interdimensional es abigarrada, hortera y con demasiados minutos en pantalla.

El mejor deseño de toda la película es el del villano. Cuando su enorme cuerpo ocupa todo el fotograma recuerda realmente a una viñeta de comic. Hay una verdadera composición, que es lo que más caracteriza al arte plástico. Es algo mucho más evocador que los absurdos bocadillos que se sobreimpresionan en la pantalla.

Hay una escena de acción en la que se renuncia a la música orquestal y escuchamos hip-hop. Espero que el resultado sea argumento suficiente para que Marvel no lo vuelva a hacer.

En la última escena hay un exceso de frases referentes a escenas anteriores de la película.

La muerte del robot de la niña coreana nos enseña que Batman es un mal superhéroe.