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viernes, 29 de marzo de 2024

THE ACT OF KILLING

Dir.: Joshua Oppenheimer
2012
117 min.

Es arrolladora. Un retrato de la maldad único. Alejado de cualquier otro problema moral antes planteado. La impunidad del mal la hemos visto por ejemplo en “El experimento (2001)”. Hemos visto múltiples historias sobre nazis en las que los verdugos deshumanizan por completo a sus víctimas. Pero la situación en esta película es de una complejidad increíble: mientras que ellos tienen remordimientos por sus acciones, la sociedad en la que viven glorifica su masacre.

La misma película tiene elementos que nos hacen incomodarnos. Quizás uno de los momentos más potentes sea aquel en el que el protagonista y verdugo: Anwar Congo interpreta a una de sus víctimas. Es tremendo porque el actor sufre realmente al hacer esta escena. Hemos oído muchas veces a lo largo de la película que los fantasmas de sus víctimas le atormentan por las noches. Sabemos que tiene remordimientos. Pero en este momento se derrumba y no puede completar la grabación. Sabemos que cada quien lleva sus traumas como puede y nos generamos en la cabeza las justificaciones necesarias para sobrellevar nuestras acciones.

A pesar de ello es de no dar crédito sus comentarios a esta escena. Explica al director que la humillación a la que se ve sometido le aterroriza. Hasta tal punto retuerce la realidad que dice: Me he sentido como se sentían mis víctimas. Esta frase tan desubicada revela hasta qué punto él se distanciaba de las personas que torturaba. Pensaba tan poco en lo que implicaban sus acciones, que considera comparable un rodaje y una ejecución real. El disparate es tal, que el propio director interviene para señalarle el sinsentido.

El sufrimiento de este hombre nos sitúa en un lugar muy incómodo. Al fin y al cabo estamos viendo a un hombre destruido. Pero es un hombre con un pasado tan terrible que nos resulta imposible empatizar con él. Vemos una dosis de realidad abrumadora, lo que hay delante de la cámara es sólo una muestra de un padecimiento que ya dura décadas. Pero es un padecimiento que él mismo se ha buscado. No se trata de una sociedad como la nazi en la que se deba cumplir un ideario, es una revolución que se ha impuesto en ese país y con la que él ha decidido colaborar.

Pero no es la única persona que sufre en la película. Hay una recreación de una matanza en la que se utiliza a una serie de extras. Cuando la cámara corta vemos a mujeres y niños realmente conmocionados por lo que acaba de ocurrir. Hay una niña que llora mientras uno de los asesinos le felicita por la toma que acaba de realizar. Ya antes de esto hemos visto llorar a niños cuando un hombre mayor interpreta a una víctima. Los asesinos, buscando la violencia que ellos han aprendido del cine de gánsteres, no escatiman en gritos y maltratos. Los nietos de este hombre se tiran al suelo a intentar ayudarle sensiblemente afectados.

El aspecto político es enormemente único. Saben que lo que hicieron está mal. Pero no existen leyes que les vayan a condenar. Las convenciones de derechos humanos las rechazan. Hay quien opina que es mejor no desvelar la Historia no por mantener pulcra su imagen, sino para que eso no provoque inestabilidad social. Desde una perspectiva española es imposible no pensar que esas opiniones se vierten tan solo tras haber transcurrido 40 años de los crímenes y aquí seguimos sin querer desvelar los muertos de hace 80. Como muestra de lo próximo que está el asunto, un miembro del equipo de rodaje relata cómo teniendo él 11 años tuvo que recoger con la ayuda de su madre el cuerpo de su padre la mañana siguiente de que lo obligaran a abandonar de su casa. Hubieron de enterrarlo sin que nadie les ayudara para no ser asociados con comunistas.

Un miembro del gobierno visita el rodaje y el tipo también mantiene una posición delicadísima. Por un lado quieren mostrarse fieros para evitar revueltas de tipo vengativo. Se llega a explicitar que no hay levantamientos comunistas porque les temen. Pero por otro lado no le gusta el resultado de la escena porque le parece que les muestra como gente cruel. La palabra cruel se repite muchas veces. Buscan hacer ver que son capaces de cometer los actos que niegan haber cometido.

El líder de las juventudes es un tremendamente despreciable. Aficionado al golf. Baboso con las mujeres que le rodean… Las juventudes se declaran colaborativas en todo tipo de actividades ilegales. En sus discursos asegura que los comunistas son una amenaza para la patria. No deja de ser llamativo que un ideario como ese no tenga ningún problema en abrazar las formas de ocio estadounidenses: bolos, golf o el letrero de McDonalds con el que abre la película. El cine estadounidense, de hecho, es algo casi personal para nuestros protagonistas. Aparte de que su violencia es la que asimilan como estética propia, la venta de entradas a estas películas era parte importante de su sustento. Así la represión comunista a este tipo de cine les afectaba directísimamente.

Son los protagonistas de la película los que deciden cómo ha de ser. Esto provoca un par de escenas de una estética terrible. La icónica imagen de unas mujeres bailando saliendo de la boca de un pez incluye a un hombre gordo travestido. Casi al estilo de Divine en las películas de John Waters. La idea de estos zumbados es que interprete a un personaje femenino, grotesco y cómico. Cómico porque protagoniza escenas en las que sufre violaciones por comunista. Esta fealdad no se limita a la película que planean. Uno de ellos muestra a cámara una colección de figuras de cristal que va comprando por sus viajes a lo largo del mundo. Unas figuras terriblemente horteras, brillantes… Feísimo.

Por tratarse de un régimen cimentado en el odio a los comunistas, tienen la libertad como concepto clave. Enarbolan la etiqueta de gánster porque etimológicamente en su idioma significa hombre libre. Por supuesto resulta muy grotesco escuchar este valor en la boca de un régimen represor. El punto más llamativo a este respecto es un plano en el que unos coches esperan en un paso a nivel mientras lo atraviesa un tren. Por megafonía escuchamos por qué los ciudadanos deben obedecer las leyes de tráfico.


viernes, 7 de abril de 2023

IT’S SUCH A BEAUTIFUL DAY

Dir.: Don Hertzfeldt
2012
62 min.

El primer temor que me entra al ver la película nace cuando leo que son capítulos. Las películas por episodios funcionan tirando a mal y la película ya había generado en mí una simpatía que no quería ver traicionada por su estructura. Pero no hay motivo para alarmarse: son episodios pero la historia es única.

Es soberbia. Utiliza los recursos del cuadro con una libertad absoluta. La imagen es totalmente expresiva. El dibujo, los flashazos de luz, los sonidos abstractos. El negro puro que rodea las viñetas. El collage de los planos. La repetición de segmentos breves de imagen y de audio. Imágenes nuevas, repetidas y otras imposibles de reconocer consiguen que se difumine el presente y pasado. Esa manera en la que se adelanta la muerte del personaje varios minutos antes de que acabe la película y aún así todavía le vemos en su rutina en varias escenas.

Un dibujo naíf que al principio uno pensaría que se usa para que la película se pueda posicionar en un nivel un poco arrogante, como insensible con lo que narra, termina revelándose una descripción de una manera de ver el mundo. Un mundo distorsionado por una enfermedad mental que le impide fijarse en los detalles de la realidad. Como digo, nunca pensaríamos que el propio medio fuera a ser parte de la narrativa. Cuando por fin el personaje asume que va a morir y entonces siente una fuerza, un amor por el mundo que le hace prestar atención a cada detalle pasamos a tener imagen real. Contemplamos el mundo con la infinita información que cada cosa contiene sin reducirla a trazos.

Resulta crudísima la segunda parte. En ella se nos cuenta toda una estirpe de familiares con problemas mentales tremendos. Me da un poco de rabia que siempre que se habla de la animación adulta se apele tarde o temprano a “Mary and Max”. Pero lo cierto es que el desfile de gente desquiciada que vemos en este árbol familiar recuerda a ciertos secundarios de aquella película. Si bien en aquella parecía que se culpaba a la soledad que generan las sociedades contemporáneas, aquí la crítica parece bastante dirigido a un tradicionalismo religioso. Así por ejemplo la abuela del protagonista cuando llega a la ciudad se dedica a perseguir a judíos.

Hay un chiste recurrente en esta secuencia. A pesar de la fragilísima salud de todos los personajes que muestran de todas las formas posibles su desequilibrio muchos mueren por el atropello de un tren. Es cierto que esta es la parte más cómica de la película, pero igualmente es muy extraño que de forma tan clara se haga una apuesta por un chiste en vez de plantarnos la mitad sonrisa mitad tristeza que tienen el resto de las situaciones.

La parte de las alucinaciones es muy imaginativa. Con una línea narrativa muy firme, que no se va de madre. No se deja llevar nunca por la posibilidad de introducir toda clase de locuras. Esta imaginación brillante parece que es lo que le faltó ver a al artífice de lo grotesco que resulta todo en “Todo a la vez en todas partes”. Como el dibujo es tan agradable de ver, nos quedamos fascinados por el pez que vive en su cabeza, el hombre mosca que espera el autobús con él. Estas imágenes son bastante surrealistas, pero también hay otras imágenes, que se evocan casi siempre en la línea narrada, de corte psicodélico. Haciendo uso de la sinestesia con frases no muy originales, del tipo puedo oír el cielo.

Se nos rompe el corazón cuando se muestra la vida absolutamente derruida que lleva esta persona comparada con las ilusiones que tenía de pequeño. Aún con la enfermedad escondida, sin manifestarse se maravilla por las cosas de su alrededor, por el agua del mar, por la luz. Y tiene grandes ilusiones de lo que hará con su vida. Se concibe la vida como un don, como una oportunidad de hacer cosas maravillosas. Al contraponer esta imagen con, por ejemplo, la pirámide de grapadoras que hace en su oficina, vemos la crudeza de la rutina y lo anodino de la mayor parte de vidas.

Me gusta mucho que se explore lo que sería para alguien sin memoria redescubrir cosas. Quedarse absorto con cotidianidades como la luz que entra por la ventana y las motas de polvo que vuelan en ella. Imposible no acordarse de la bolsa de plástico que vuela en “American Beauty”. En esta película sí hay una clara justificación de por qué alguien se admiraría por algo así. Y creo que, como se ha mostrado lo terrible de su enfermedad mental, no hay riesgo de que la película romantice este hecho. Aprovecho para señalar una vez más la habilidad con la que se juega con el cuadro. Mientras que la escena es blanquísima, el haz de luz es completamente amarilla. Se superpone al resto del plano. Es maravilloso.

En toda la película subyace la idea de que a pesar de toda la crudeza de la realidad, el mundo es un lugar bello. Una belleza que solo se aparece en brevísimos destellos. Frágil. Extremadamente difícil de asir. Cada vez que se la roza un pensamiento cruza nuestra mente. O nuestra percepción está demasiado aletargada como para llegar a fascinarnos con ella. ¡Qué roto me deja ese relato de la madre! Siendo niño iba al colegio a diario con una nota que decía I’m so proud of you. Años más tarde, años después de la muerte de su madre encuentra un cuaderno en el que ella ha escrito miles de veces la misma frase. Para practicar caligrafía para que la nota que encuentra todos los días en su mochila tenga la escritura más bonita posible.


viernes, 26 de noviembre de 2021

SPRING BREAKERS

Dir.: Harmony Korine
2012
94 min.

En muchos casos es difícil saber qué pretende contarnos. Esto se debe a que hay un estilo muy marcado. Nos cuesta creernos que toda esa parafernalia esté dedicada a la historia que se presenta. Por la actitud reaccionaria de las protagonistas las reconocemos como personajes que tienen algo que decir. La verdad es que creo que no hay segundas lecturas posibles.

En definitiva creo que se trata de una historia de mafia y narcotráfico desde el punto de vista de las mujeres de las que suelen gozar los narcotraficantes y que con frecuencia se las trata de objetos. Creo que esta es toda la novedad que tiene que aportar. Ni siquiera es tanta. Se hizo de forma más radical en “Kill Bill”. Aunque es cierto que aquella respondía a una tradición menos estadounidense que esta.

Pero el prólogo es demasiado largo y se apela demasiado a él como para pasarlo por alto. Esos pechos universitarios se nos traen a colación una y mil veces. A cámara lenta y con planos demasiado breves. Provocando un mareo considerable. En cierto sentido la primera parte sugería un “Miedo y asco en Las Vegas”. Creo que se nos trata de establecer un paralelismo de la idea de libertad que se tiene en un barrio de clase media-alta y la que se tiene en un barrio negro de clase baja.

En el primero la fiesta es libertad y te ayuda a conocerte a ti mismo. Una fiesta que nunca se explica cómo se paga. Este es el gran punto diferenciador con la clase baja. Los narcotraficantes también quieren fiesta. También quieren sexo y drogas. Pero ellos gastan el dinero que han obtenido. Desde su punto de vista cualquier forma de conseguirlo es legítima. Quienes se sientan atraídas por la violencia disfrutarán de ese mundo. Si consideramos como heroínas a las dos chicas que consiguen mantenerse en el mundo de la delincuencia, el mensaje es una condena a la mojigatería de los cristianos. Sin embargo varias veces a las chicas se las recuerda que están de vacaciones. Que están en la delincuencia con una red de seguridad, algo parecido a lo que ocurre en el final de “Barton Fink”.

Es llamativo el narcotraficante que guía a las chicas por ese mundo. Un hombre absolutamente enamorado de todas sus posesiones, incluyendo mujeres. Que ama las armas, que publica que ha conseguido el sueño americano. Igual que ocurre hoy en día con esos seres que toman “El lobo de Wall Street” como un modelo en vez de una crítica, él toma el de Niro de “Scarface” como su ídolo. Tampoco nos sorprende, pensamos en esa película desde el primer momento que conocemos su casa. Es un hombre repulsivo pero del que las chicas se enamoran. Realmente no, y creo que este es el punto donde la película tiene algo que decir. Se enamoran del mundo que les presenta. Cuando él muere ellas lo besan con ternura pero sin pena.

En cuanto al estilo, hay un juego con el espectador que rápidamente se derrumba. Las prolepsis y las analepsis bailan por el metraje con absoluta libertad. Se nos muestran los planos finales de una escena muchas veces. Se nos presentan montajes propios del exordio de una violación. La catástrofe se nos insinúa muchas veces. La cuestión es que al final nunca se consuma. Es un juego al que nos acostumbramos demasiado pronto.

Estéticamente tiene unas luces muy cuidadas. Gusta de los colores de neón. La fiesta de los universitarios es frenética. Tiene algunas notas de “Blue Valentine”. Hay contemplación de los personajes en la que ellos miran a cámara y juegan con el espectador. La escena del primer atraco está contada de forma muy expresionista, una de ellas avanza en coche y vemos el atraco resumido, una dosis de información por cada ventana del local. Quizás su imagen más potente sea cuando pinta a las tres delincuentes como tres ninfas. Con pasamontañas rosa, con armas largas, con bikini y bailando al lado de un piano blanco, en una piscina y mientras suena Britney Spears.


viernes, 10 de septiembre de 2021

LA CAZA

Dir.: Thomas Vinterberg
2012
111 min.

No tiene nada que ofrecer que no sea generar indignación e impotencia. Es una crítica hacia lo que la posmodernidad llama caza de brujas. Algo completamente ombliguista, porque implica olvidar los clásicos conflictos sociales por el derecho a la honra.

Todo está muy restringido al ámbito rural. El desprecio de toda la comunidad no ya a una sola persona, sino a toda su familia o a todo aquel que se atreva a juntarse con él. Estamos de acuerdo con que la situación es injusta, pero nunca se propone nada. Ni siquiera se la critica. Los únicos ataques mediamente articulados son en lo referido a lo rápido que crecen las amenazas contra él. Lo rápido que pasa de acusársele del abuso a una niña a acusarle del abuso a todo un parvulario. Tampoco el sentenciado parece tener planes muy claros al respecto. Quiero decir, no somos capaces de comprender hasta qué punto es difícil salir de esa situación porque nunca le hemos visto hacer gran cosa para librarse de ella.

El carisma del protagonista es enorme. El suyo y el del padre de la niña supuestamente violada. Son dos enormes interpretaciones. Resulta claro por qué se ha elegido el famoso fotograma para el poster de la película. Pero justamente por cargar de tanto poder esta imagen, la conclusión de la escena resulta tan lamentable. Está casi como un dios, absolutamente por encima de todo el tribunal. Tiene en una misma sala a todos sus acusadores y a todos los niños, sus supuestas víctimas. Además está en un lugar en el que nadie le puede echar, tiene todo el derecho a quedarse ahí y la religiosidad de la comunidad obliga a todo el mundo a quedarse en esa sala. Quizás es la decisión más importante que toma el protagonista en toda la película. Pero su exabrupto le quita toda la potencia que tenía su estancia.

La gran metáfora de la película hace aguas. Él es el cazado y todo el pueblo son los cazadores. Los niños se hacen hombres, lo que es una concepción muy arcaica, cuando reciben su rifle para ir de caza. Bueno, entonces el hombre por naturaleza emite juicios a sus semejantes, persigue a quien persigue el resto del grupo… En este punto la película parece olvidar que los primeros personajes que se encargan de perseguir a Lucas son mujeres, quienes no tienen ningún rito para recibir su rifle.

Sabemos que a esta generación de autores les gusta incluir violencia explícita. ¿Qué mayor explicitud que una muerte real? No humana, sino de un ciervo; pero igualmente si vemos cómo muere un ciervo de un disparo de rifle, es por el gusto por la violencia mostrada fríamente. En este sentido vemos la entrevista a la niña en la que se la pide que describa el supuesto encuentro sexual con Lucas. La violencia no está tanto en lo que cuenta, ya que realmente no le ha ocurrido nada. La incomodidad de la escena está en ver a una niña escuchar preguntas acerca de semen. Es algo que entra en contradicción con una de las ideas fundamentales de la película: que todo el conflicto en el que se ve envuelto está provocado por la gente adulta. Nunca se culpa a los niños de las acusaciones. Al fin y al cabo son acusaciones diseñadas por los padres para sustentar su condena.


viernes, 18 de junio de 2021

LUCES ROJAS

Dir.: Rodrigo Cortés
2012
119 min.

La película trata de no creerse a los homeópatas. En general de desenmascarar a quienes dicen hacer milagros. Esta gente está representada en la peli por magos y mentalistas, en concreto el antagonista principal es Robert de Niro. La clase de películas que se vanaglorian de descubrir los secretos de los magos y de hacerles quedar como timadores me dan cierta tirria. Es cierto que esta no es la trama de la peli, pero tiene ciertas resonancias que no me agradan.

Los protagonistas están muy correctos. Sigourney Weaver tiene varios momentos de interpretación muy intensos y muy bien ejecutados. Cillian Murphy no es muy carismático en su papel. Las escenas de esquizofrenia inevitables en un thriller no son especialmente interesantes pero su aspecto cadavérico le ayuda mucho.

La introducción de la peli nos cuenta que nuestros protagonistas son buenos en su trabajo. Lo cierto es que consigue una empatía instantánea hacia ellos y nos hace querer desenmascarar a todos los magos del mundo. Los momentos donde se tiene que mostrar que de Niro es un malvado mucho más poderoso de los que los protagonistas creen son bastante burocráticos. Es un giro típico en las películas de este estilo y al espectador no le interesa mucho verlo ni al director contarlo.

Ante un protagonista poco carismático es frecuente que nos deje de interesar si triunfa o no. No sé qué tienen los últimos minutos de película pero realmente lo pasamos mal por el protagonista ante la posibilidad de que el malo sea el triunfador.

En la escena final en la que de Niro se marca un gran monólogo (me refiero a la interpretación, no al contenido), se agradece que tenga tanta autoconsciencia. En ese enfrentamiento dialéctico se resume el mensaje de la peli y se agradece que toda la escena esté volcada en su espectacularidad y no se esfuerce en dotarla de absurdo realismo que entorpecería el diálogo entre los dos bandos de la narración.


domingo, 17 de mayo de 2020

EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE

Dir.: Christopher Nolan
2012
164 min.

El asunto del Caballero Oscuro era enormemente simplista en la anterior película. Aquí solo se percibe este juego en el título. Nunca hay ningún tipo de ambigüedad en la moral de Batman. Hay que decir que en “El caballero oscuro” la única ambigüedad era para los personajes de la película. Nosotros teníamos claro siempre que Batman es un héroe sin mácula.

Esta película retoma los villanos de la primera. No tanto a los personajes (aunque nos hemos visto obligados a verle la cara otra vez a Cillian Murphy) si no el falso problema ético de matar a gente mala. Por suerte el malo de esta película es muy carismático. A la altura del Joker de Heath Ledger. Principalmente tiene la voz. Es maravillosa. Ronca y distorsionada artificialmente. Nada que ver con la voz resacosa de Batman.

De toda la trilogía es la película donde la política ocupa más espacio. En general es la más pretenciosa y por ello aquí se hace una crítica a una suerte de sistema comunista. Se ve la justicia como una especie de maquinaria al servicio de las élites revolucionarias… Crítica de parvularios. Además el mensaje ni siquiera está claro. Hay una parte de defensa de los valores Norteamericanos y su sistema de libertades pero por otro lado no hay una defensa clara de la policía, el órgano efectivo de ese sistema. En este sentido también se castiga mucho a Gordon por hacer caso a Batman y alimentar la leyenda del caballero blanco. Esto no tiene ningún sentido y, de nuevo, se genera un conflicto moral que no existe.

Probablemente sea la película más oscura de la saga. No en todo su metraje ya que por primera vez tenemos peleas a la luz del día. Pero siguen siendo peleas muy poco emocionantes. Somos afortunados y Nolan ha decidido dejar de agitar la cámara de esa forma tan molesta. El villano es de los seres más poco dinámicos que existen. No es posible conseguir grandes peleas con él. En este sentido no nos gusta nada el avión de Batman. Sería una idea loquísima si la película tuviera otro tono. Pero, como se toma tan en serio a sí misma no hay forma de disfrutar de tal disparate. Misma crítica a la moto. En la anterior entrega las ruedas hacían giros especiales. Pero las cosas que hace la moto en esta película son un delirio.

El asunto de la cárcel, que es lo que motiva el título de la película, es absolutamente simplista. La relación con Bane y la villana nos importa muy poco para la trama. Intentan generar una carga emocional en apenas unos minutos sin ningún sentido. Y no lo consiguen. No lo consiguen porque paralizan una escena en la que se supone que Gotham está a punto de volar por los aires. No tenemos el interés puesto en este asunto. El paralelismo con el pozo en el que cayó de niño y la cárcel es evidente. Aún así siempre tenemos a Nolan para explicitar su auto referencia. La cárcel sirve como pretexto para volver a insistir en el manido mensaje de que aunque Batman se mueva por venganza, acierta cuando es capaz de pensar y dejar la ira.

Anne Hathaway. Hace una especie de Catwoman-Batwoman, no sabemos muy bien qué. Esencialmente está para reparar la pérdida de la chica de Batman. No tiene otro cometido. Como superheroína no tiene mucha fuerza. El personaje esencialmente es un apoyo de Batman. Hay que reconocer que el resultado desprende erotismo en todo momento. Podemos mostrar en pantalla a un Christian Bale completamente magullado, pero por nada del mundo permitir una Anne Hathaway despeinada. Si cuesta creerse que Batman pueda pelear con capa, es irrisorio ver a esta chica pelear con tacones.

El final: Nolan no ha podido evitar explicitar todo. Gordon debe conocer la identidad de Batman por una justicia divina absurda. Además la frase que dice Batman para que Gordon le reconozca es loquísima. Es imposible que Gordon capte la referencia de la chaqueta que le dio cuando sus padres murieron. No tiene ningún sentido que de repente aparezca un Robin en escena. Y sobre todo. No es necesario que muestres el contraplano que todos imaginamos cuando Michael Caine actúa tan bien.


domingo, 2 de junio de 2019

HOLY MOTORS

Dir.: Leos Carax
2012
111 min.

Película estrella en los rankings de películas raras y ella lo disfruta. Para empezar la distribuidora no ha perdido la oportunidad de poner en la caja del DVD al personaje pelirrojo de traje verde.

La película habla sobre la identidad, el trabajo de actor, la realidad y la ficción… Dado que la gente que se dedica a hacer películas inevitablemente pasa mucho tiempo con actores, es habitual que sea un tema recurrente en el cine. En “El show de Truman” se explora ya este concepto por poner el ejemplo más evidente. Debido a las muchas películas que hablan de un tema tan tópico es complicado que se aporte nada nuevo. Esta película es perfectamente consciente de ello y en vez de dedicar largos discursos a temas trascendentes, explota la forma con suma maestría.

El argumento es sencillo, una empresa que quiere de un actor con talento todo su tiempo y a éste cada vez le cansa más su trabajo. Mientras le vemos ejercer su profesión vemos a un actor en toda regla. Estamos avisados todo el rato de que estamos ante un espectáculo. El personaje protagonista es un actor y hemos venido a esta película a verle actuar. En algún momento en mitad de la película se nos recuerda que estamos viendo una película. Pero se hace de una forma maravillosa, con unas preciosas imágenes de fotogramas antiguos o con una repentina bajada de la calidad de imagen.

Es prodigioso que el único momento en el que no está actuando de repente todos los diálogos son una caricatura nada grotesca de los diálogos de películas americanas de los 50. Una pareja en un lugar abandonado que les trae muchísimos recuerdos, diálogos evocadores y un número musical. Maravilloso. Hasta ese punto llega el delirio de esta azafata que se suicida sin dejarnos muy claro si interpretaba y el hombre calvo no sabe distinguirlo o si realmente se ha suicidado.

El final es de una elegancia absoluta. Cuando la historia ha terminado de forma evidente todos esperamos un fundido a negro en ese plano del garaje. Es un final satisfactorio, no hay ninguna queja. De repente un giro sorprendente, delirante y divertido. Cuando parece que va a ser solo una broma aparece un coloquio magnífico, sutil. Y termina de una forma mucho más elegante y redonda.