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viernes, 7 de marzo de 2025

NOCHE Y NIEBLA

Dir.: Alain Resnais
1956
32 min.

Es impactante. Una narración muy cruda. De poca poesía, como acostumbran las voces en off de la Nouvelle Vague. El texto no se recrea en el terror. Quizás hacia el final, cuando se trata de cómo se aprovechan los restos humanos como materia prima el texto se vuelve más terrorífico. Pero la tónica general no subraya lo que vemos en la pantalla. Esas imágenes ya son suficientemente terribles.

Quizás lo que resulta más indeleble sean las montañas de cadáveres. Tanto esos sacos de huesos que caen a las fosas comunes empujadas por un bulldozer como los planos detalle en los que vemos los rostros de los cadáveres. Rostros de piel tensa, huesudos, algunos incluso a los que les podemos ver las cuencas vacías. Estas imágenes se acompañan con una música clásica y pacífica. Así descrito uno podría pensar en la clase de crueldad típica de Lars von Trier, pero el efecto dista mucho de ese cine.

Creo que lo que resulta más insólito en el metraje de esta película es la claridad de las imágenes. Nunca se entrevén las cosas. O se ven con claridad en imágenes, fijas o no, de la época o bien se sugieran con imágenes en color de los campos abandonados. Por ejemplo las famosas duchas aparecen solo en color en la actualidad. Los prisioneros a punto de morir no aparecen, pero las imágenes que se intercalan tienen tanta fuerza que hay que hacer una reflexión consciente acerca de qué hemos visto y qué se nos ha sugerido.

Hay datos que conocemos del holocausto y que estamos hartos de oír. Pero aún así aquí se describe la vida en el campo de una manera tan desoladora que nos hunde. Ello a pesar de que no oímos nada particularmente novedoso. La psicopatía de los nazis es lo de menos. Ellos no son el gran terror del campo. Lo terrible son las penosas condiciones en las que nadie querría sobrevivir.

Entiendo que por la cercanía de los hechos puede ser muy poderoso que se señale que en los Juicios nadie se considerara responsable. Hoy en día nos resulta el comentario típico que se hace de todo aquello.


viernes, 11 de octubre de 2024

EL FERROVIARIO

Dir.: Pietro Germi
1956
118 min.

No es la tónica general, pero hay algunos planos en los que el escenario queda en penumbra y los elementos iluminados hacen un juego de claroscuros muy impactante.

Me gustan mucho los primeros momentos de la película en los que vemos cómo se prepara el atropello que desencadenará la decadencia del protagonista. El tren avanza a gran velocidad. El montaje es rápido. El cigarro del maquinista echa humo. Es frenético. Es un poco llamativo que el atropello se mantenga como punto de partida de la trama, cuando realmente la muerte de su nieto es el punto donde arranca la película. Además, dado que se termina en un día de Navidad, un año justo después de que desatienda el parto de su hija, tendría sentido que fuera este el punto sobre el que pivota todo.

Quizás lo que más chirría es la redención. Creo que la única excusa que tiene es el espíritu navideño. Como que todos los conocidos de este hombre conmovidos por el calendario decidan hacer las paces con él el mismo día. Lo cierto es que, salvo la humildad de ir a visitarles al bar de la cooperativa no hace nada para reconstruir su vida. Él no pide perdón a nadie, no hace el esfuerzo por hablar con sus hijos…

Nada permitía presagiarlo, pero el niño no me ha caído mal. Creo que la voz en off con la que narra algunos fragmentos de la historia le aportan una cierta madurez que me hace simpatizar con él. Quizás en los momentos en los que las desgracias se acumulan, se tira de su visión inocente para apelar al tópico de que los mayores se meten en conflictos que los niños no entienden. En este caso se sostiene muy poco. Están muy claras las irresponsabilidades del padre, sus pretensiones de controlar todo lo que sucede en la familia.

A pesar de todo, el padre me ha caído muy simpático.


viernes, 29 de abril de 2022

UN CONDENADO A MUERTE SE HA ESCAPADO

Dir.: Robert Bresson
1956
99 min.

No sé cómo nadie se ha atrevido a hacer otra película de evasiones carcelarias después de esto. ¡Qué maravilla! ¡Qué genio del suspense! ¡Qué forma de ganarse todo! ¡Qué paciencia! ¡Qué cuidadoso y qué listo!

Tiene todo de lo que carece el cine americano. Hay conflictos reales. El personaje protagonista hace todo cuanto está en su mano. Vemos que siempre avanza. No hay tropiezos por su estupidez o por ser ambicioso o demasiado precipitado. Desconfía de quien tiene que hacerlo. Le vemos tomar todas las precauciones que necesita. Sólo ejecuta sus planes después de haberlo estudiado todo. No tenemos una acción heroica e inexplicable como el agujero ridículo de “Cadena perpetua”.

Todas las escenas son soberbias. Consigue que todo lo que nos cuenta sea atrapante, a pesar de que en la mayor parte de la película realmente no está ocurriendo nada frenético. Primero estudia cómo es la puerta de su celda, luego debe crear una herramienta para trabajar la madera. Debe esconder las astillas. Cuando se parte su herramienta necesita obtener otra más. Con una única brizna de una escoba debe recoger todo el estropicio que arma cada vez que trabaja. La implicación con esa puerta es total. Uno pensaría que este es el único obstáculo que debe salvar antes de salir de la cárcel. Pero no. Es sólo el primero. Es decir, todo el tiempo que ha dedicado la película a ese elemento después quedará olvidado porque tiene que salvar muchas más adversidades.

La mirada de la cámara siempre es tranquilísima. Debe ser él quien nos cuente sus pensamientos en una voz en off, muy propia del cine francés. Es por ejemplo una maravilla la primera vez que tiene acceso al patio donde ve a tres hombres que tienen el privilegio de pasear sin vigilancia. Esos tres hombres que andan sincronizadamente son algo casi kafkiano. Es una delicia.

Otra maravilla es el asunto del lápiz. Cuando los nazis deciden hacer una cruzada en contra de que los presos escriban cartas él tiene muchísimo que esconder en su habitación. Tiene cuerdas, un somier desmontado, unos ganchos… Cualquiera habría entregado el lápiz para poder tener la máxima confianza de los carceleros. En su lugar él se guarda el suyo. Si estuviéramos en cine americano, esto habría sido su ruina. Pero aquí hace un agujero en la pared para poder esconder el lápiz. Todo, todo está hecho con gran inteligencia.

La alegría de ambos cuando por fin consiguen escapar la compartes absolutamente. Has vivido todas las adversidades con ellos. Se había construido una atmósfera de tensión desde unas perspectivas desde las que nunca antes habíamos observado la cárcel. Sonidos que vamos descubriendo. Desde la grava en el tejado, la bicicleta de un soldado, los trenes a lo lejos: su motor y sus aullidos. Has compartido sus 4 horas pensando cómo esquivar a cada soldado alemán. Has vivido tan de primera mano todo el proceso que te emocionas enormemente. Para potenciar el efecto, el chico que acompaña al protagonista en esta hazaña dice: Mi madre estaría orgullosa. Los pelos como escarpias mientras truena Mozart.

Las actuaciones son otra maravilla. Hay poco espacio para interpretar ya que todo se debe limitar a las filas para ir al aseo o al propio pilón donde se frotan constantemente con toallas. Aquí hay un cura interpretado por un tal Roland Monod. Gesto serio, muy esperanzado. Rostro delgadísimo. Se come la pantalla. Es su máximo apoyo ahí dentro.


sábado, 2 de enero de 2021

CALLE MAYOR

Dir.: Juan Antonio Bardem
1956
95 min.

Una mujer de 35 años ya es mayor para casarse. La Calle Mayor de una capital de provincias es su centro social. Ella, Isabel, pasea por ella como todo el mundo, pero un grupo de amigos consideran que ella debe estar o de monja o en la cocina. Pero ella es una señorita: no puede trabajar en la cocina ni con un empleo, como tal es una persona improductiva para la sociedad. La película condena esta situación tajantemente.

La crítica de la película es muy afinada ya que nos sitúa en una capital de provincias. Si hubiera sido en Madrid quizás habría tenido más oportunidades por ser una ciudad más abierta. Si hubiera sido en un pueblo no habría habido tiempo libre, ni de ella ni de los amigos que protagonizan la trama.

El protagonista es Juan, su grupo de amigos proponen que gaste una broma a Isabel. Él debe hacerla creer que la quiere, pero esa broma tiene como posible consecuencia un matrimonio. Ella sería feliz porque cumple las expectativas que la sociedad le ha marcado. Él estaría torturado no sólo por un matrimonio que no quiere sino también porque se vería obligado a mentir a diario. Un planteamiento de este estilo rápidamente nos hace pensar en un desenlace en el que él le confiesa a ella que está realmente enamorado. En lugar de ello él escapa de la ciudad y ella se ve obligada a ser un foco de murmullos de toda la ciudad.

La ciudad en cuestión se explicita en una voz en off al principio de la película que es una capital de provincia cualquiera. Cuenca y Palencia prestan sus calles para recrear esta ciudad desconocida. El pulso de la Calle Mayor de Palencia que se crea es frenético. Todo el mundo se cruza, es un saludo constante. La hoz del Huécar y el paseo del Júcar dan a la ciudad un perfil antiguo, recogido. Los seminaristas por la alameda son otro elemento fundamental para mantener viva la ciudad. La conquense Ronda de Julián Romero permite una persecución de Federico a Juan con un muy buen juego de sombras en las viejísimas piedras.

Federico, interpretado por la afilada cara de Yves Massard, es un tipo que vive en Madrid. Guarda una relación muy curiosa con la ciudad. Cuando llega la adora y echa pestes de Madrid. En cuanto se fija atentamente en las tradiciones cerradas sociales recibe una dosis de realismo y cae en la cuenta de que en Madrid idealiza la pequeña ciudad. Es quien se encara con los amigos de Juan mostrando la crueldad de su broma.

La película responsabiliza constantemente a la Iglesia de la situación en la que vive Isabel. Las campanas están constantemente sonando, los clérigos inundan las calles, todo pasa delante de la catedral. Es preciosa la escena en la que Juan pide formalmente a Isabel matrimonio. En una procesión de la virgen, ella de luto absoluto como otras mujeres de la congregación y todo lo que él tiene que decirle queda enmudecido por el ensordecedor sonido de trompetas.

Me gusta mucho el uso de la música. Hay un montaje perfecto donde ella y él piensan en su relación. Ella está feliz, pasa toda la película feliz, en su habitación soñando con el hombre que la quiere para casarse. Él está absolutamente torturado, sentado en el borde de su cama en su pensión. El otro momento de perfección musical es cuando ella entra al salón donde espera que él anuncie su matrimonio. No hay nadie y se está preparando el baile, un tipo afina el piano. Federico le cuenta la verdad, la cámara adquiere ángulos complicados, ella entra en delirio y la música cada vez es más abstracta con sonidos desafinados y repetidos mecánicamente.

El final es sobrio y pesimista. Isabel mira por una ventana con la mirada perdida y con la lluvia golpeando: está condenada.


sábado, 6 de julio de 2019

PLANETA PROHIBIDO

Dir.: Fred M. Wilcox
1956
98 min.

Supongo que esta película luce mejor en un autocine al que has ido en un descapotable y un poco borracho. La película en general se ve antigua y muchos diálogos referidos a la protagonista femenina refuerzan esta sensación. La actriz tiene 26 años y actúa como si tuviera 15 y lleva constantemente minifaldas. Su inocencia nos pone muy nerviosos pero sin embargo es el único sustento para la primera escena romántica entre el comandante y ella.

Resulta muy curioso ver a Leslie Nielsen haciendo un papel cuya carrera posterior se basaría en parodiar. En películas como “Aterriza como puedas” resulta gracioso porque todos los chistes los dice con absoluta seriedad. Esta misma seriedad e intensidad en la mirada es omnipresente en esta peli. Es un héroe que sin ningún motivo enamora a la chica y es el más prudente y por ello sobrevive y bueno, demás incidentes que le engrandecen.

Es alucinante la tremenda aspiración moral de la peli. Esa civilización que ha conseguido ser perfecta pero tiene unos monstruos donde resuden toda la negatividad de su subconsciente. Por supuesto se verbaliza la frase no somos dioses. Estas enseñanzas nunca me han gustado mucho porque vienen a ser un analgésico contra nuestras imperfecciones. De hecho, el villano no es malo. De hecho es muy bueno y muy inteligente. Su único pecado es querer ser demasiado bueno. Es alucinante que se pase toda la película hablando de su gigantesco coeficiente intelectual y después sea un humano normal quien resuelva la trama.

Llama mucho la atención la música. Es lo primero que percibimos de la peli. Sonidos electrónicos sacados prácticamente de una parodia. Después vemos unos títulos de crédito en un amarillo saturadísimo y con letras que se deforman para darle un aspecto más espacial. Los ruidos espaciales no paran en toda la peli. Da igual qué sea lo que ocurre en pantalla. Parece que alguien compuso hora y media de ruidos electrónicos, después rodaron la peli y los hicieron encajar. Ni siquiera hay corte en la música cuando se cambia de escena.

El género es ciencia ficción y por lo tanto hay que introducir ciencia. Y se hará sin ningún tipo de justificación. Es muy divertido cuando un personaje habla mirando a una pantalla diciendo cosas como electrones, neutrones y radiación sin ningún sentido. En el villano ocurre algo parecido: él es un doctor en filología; sin embargo sabe muchísimo de ciencia y fabrica un robot él solo. Robot que desempeña el papel del secuaz de un científico. Por supuesto también hablan siempre que pueden del coeficiente intelectual, cabe señalar que nunca hablarán del coeficiente intelectual de la chica.

Los efectos especiales no son ningún prodigio pero tampoco son lamentables. Por ejemplo es alucinante ver los rayos salir de las pistolas. Sujetan las pistolas con intensidad nula y salen rayitos de la punta, como una pistola de pompas de jabón. Lo que está muy logrado, aunque solo sea por comparación, es la primera vez que vemos al monstruo. Cualquier muestra explícita habría sido muy poco creíble, por tanto lo único que vemos es su perfil iluminado por los rayos que le atacan.