viernes, 11 de septiembre de 2020

EL REVERENDO

Dir.: Paul Schrader
2017
108 min.

Por el planteamiento de la película se nos viene rápidamente a la cabeza “Los comulgantes”. Sin embargo el relato se desvía rápidamente a desequilibrios mentales, inseguridades, ansiedades… Hay poco asunto religioso y mucho miedo. La película se aleja de la intensidad de Bergman y empieza a parecerse, argumentalmente, a “Joker”. Donde en “Joker” hay un payaso enfadado con unos muchachos que le roban su cartel, en “El reverendo” hay un cura que se molesta cuando un adolescente se muestra reaccionario.

Un tipo plantea el siguiente asunto: el mundo va a peor, ¿qué derecho moral tenemos de traer una nueva vida a él? El punto está en que su hijo ya está engendrado y el dilema está en si abortarlo o no. El tema es simple, pero bien planteado podría darnos ideas interesantes. Sin embargo la película decide tirar por el simplismo absoluto. El tipo tiene aspecto de rarito. No es un biólogo sólo alguien que ha leído demasiado al respecto. De hecho su pareja llama a la preocupación medioambiental ideas. ¿Cómo va un estadounidense a aceptar que exista una ciencia que lo explique? Esto quita cualquier credibilidad a cualquier debate que él plantee. De alguna manera su patología se transmite al reverendo y decide provocar una explosión en su iglesia. ¿Qué sentido tiene? Ninguno. La película lo justifica porque va a detonarse el día que un señor malo malísimo con muchas empresas contaminadorísimas va a estar presente. ¡Pero con la muerte del dueño no cierras las fábricas!

La iconografía de él como terrorista funciona por dos detalles principales. Su forma de vida espartana convierte su casa en una típica guarida de villano. Es una casa bastante grande pero sin apenas elementos. Particularmente se nota esta pobreza en el baño. El otro punto es la sotana desabrochada que lleva antes de decidir convertirse en un mártir. La sotana negra vuela a la altura de sus tobillos, casi como una capa.

Se plantea también el rezo como un problema. Hay un punto tremendamente protestante en el discurso que da al suicida en su primera conversación. Explica que en la fe hay que ser capaces de tener dos ideas contradictorias. Básicamente le aconseja que no lo piense mucho que si no todo esto de Dios es un lío… De hecho él no reza nunca. Sólo en un momento en el que ella se lo pide. La escena está preparada de tal forma que parezca algo romántico y casi erótico.

Todo el rato hay una preocupación acerca de cómo hablar con Dios. El empresario malo le pregunta que si ha sido capaz de hablar con Dios en persona. Esto deja muy preocupado al reverendo. Con el suicidio del loco del clima todo le parece mal al cura. Se vuelve alcohólico… Pero por lo menos el cura habrá aprendido del suicida y habrá adquirido una conciencia climática en vez de un miedo irracional al calentamiento global. ¡Tampoco! Es miedo todo lo que tiene. Esto se refleja en la escena más llamativa de la película. Al tener contacto físico con la viuda del suicida entra en una suerte de nirvana con el planeta hasta que el miedo perturba estas visiones. El director se ha preocupado mucho de que estas imágenes luzcan como deben. Sitúa la película en un clima otoñal. Los árboles son siempre ramas secas, sin hojas. Aparte del contraste con la vitalidad de sus visiones, rima con la decadencia del protagonista.

Esto me lleva al mensaje de la película: la vida vale la pena por el amor, en concreto el amor romántico. No critico la idea. Critico su poca originalidad. Ya era tópico cuando Nolan lo llevó a escalas superlativas en “Interstellar”.

Hablemos ahora de la caligrafía de la película, quizás lo más llamativo. Lo típico a día de hoy. Sí puede apuntarse esta película el mérito de no mover nada la cámara y de recurrir al formato cuadrado. Tenemos una cámara que no se sobresalta ante nada, como Haneke. Una cierta simetría en los planos que, sumando el formato, nos recuerda a “Hotel Budapest”. Hay un plano memorable del salón de ella. De derecha a izquierda: lámpara de mesa, sofá, lámpara de pie con aspecto de ojo. Durante toda la película la luz es blanda. Fotografía como de Yorgos Lanthimos… Se buscan los mismos efectos que el cine de autor actual, la típica frialdad a base de interpretaciones hieráticas. Aquí no se recurre a la música clásica.

Mencionemos a los dos actores principales. Él tiene la peculiaridad de que convenientemente iluminado se marquen los huesos de su cara que nos permitan creernos su cáncer. Ella con esos ojos enormes transmite toda su inquietud. Cuando aún la película no ha terminado de plantearse ella es el elemento que nos genera toda la incomodidad que había pretendido el plano de apertura. En un movimiento limpísimo la cámara se acerca al feísimo pináculo que preside la entrada de la iglesia.


viernes, 4 de septiembre de 2020

THE CLOWNS

Dir.: Federico Fellini
1970
92 min.

Reportaje televisivo de Fellini en el que se homenajea la figura del clown. El payaso como elemento casi vertebrador del circo. En momentos es bonita, en momentos estridente. Pero sobre todo es un desfile de personajes.

La película empieza con un niño que ve por su ventana que ha llegado el ciro a su ciudad. El circo en sí mismo no es un asunto que me atraiga bastante. Sí reconozco su poder romántico explotadísimo en “Balada triste de trompeta” pero en general no empatizo mucho con ese mundo. Sin embargo hay que reconocer el poder de la carpa alzándose. Una tela picuda que se levanta rítmicamente, a tempo. Aquí nos muestran un espectáculo de circo del cual sale el niño asustadísimo porque los payasos le dan miedo.

Una voz en off explica que esos payasos le recuerdan a tipos extraños que se podían ver en los pueblos. Aquí ocurre un momento magnífico. Empezamos a ver personajes enormemente tiernos por lo caricaturescos. Vemos un tipo que cree que está en guerra y sale vestido de soldado de su casa lanzando granadas invisibles. Mientras, todo el pueblo, grandes y pequeños, de ríen de él y le lanzan bolas de nieve. Pero su cara es tan sonriente por creer que vence al enemigo, que no podemos si no empatizar con él.

El otro gran personaje que vemos es el jefe de estación. Muy bajito y tomándose su trabajo demasiado en serio. Cuando llega el tren a la estación todos los niños de forma sistemática bajan las ventanillas del tren y le miran. Cuando arranca el tren y ya es demasiado tarde para subir todos los niños del tren le empiezan a hacer pedorretas. Pero un día llega un soldado fascista y con cara cadavérica mira serísimo a los niños del tren. Cuando arranca el tren se ve que de cada ventanilla del tren sale una mano haciendo el saludo fascista. Es un momento magnífico.

A partir de aquí empieza un trazo más documental en el que se estudian los dos grandes personajes que hacen los payasos: el payaso blanco y el payaso Augusto. El desfile de los payasos blancos mostrando sus trajes es precioso. Lo más llamativo del payaso blanco son sus gorros altos y sus trajes de picos pero no es nada despreciable su maquillaje sobrio pero muy variado. El payaso blanco más memorable es el que sale en la primera escena de circo: ese hombre altísimo vestido entero de negro. Con cara blanquísima sonriente pero inexpresiva. Se inclina hacia el público de forma casi aterradora y después explota su sombrero. Es precioso.

La música de vientos metales es una constante. Esos instrumentos de un cobre enclenque… Muchísimos sonando a la vez… Tubas de las que salen relojes, trombones que se usan como cañones… Uno de sus momentos estelares es cuando un tipo que adoraba el circo se escapa de su hospital evitando a una monja con unas vestiduras exageradas. Cuando llega ve a Monsieur Chocolat, un tipo con la cara pintada de marrón, tocando la Titina de Chaplin en un número convertido en poesía por el arreglo musical de Nino Rota.

Aparece un payaso español que habla de que en España los circos se montan en las plazas de toros. Presenta el traje con el que trabaja: un único vestido hasta el suelo rojo. Imposible no recordar a “Los payasos de la tele”.

Es bonito escuchar a payasos históricos decir que no quieren salir en el documental porque acusan a Fellini de querer defender que el oficio de payaso está acabado. Ellos dicen que no está acabado, que la gente ahora no sabe reír.

El final de la película es apoteósico. Muchísimos payasos hacen un número estridente, llenando el escenario por todas partes. La verdad es que no hay sentido de la estética en ningún sitio. Es absolutamente desmedido. Se representa un funeral para el payaso Augusto. El finado vuela por los aires, los payasos más mayores se sientan porque se cansan del número, los bomberos llegan a mojar todo. Es una lástima que haya muerto de esta forma en vez de justo después de que el médico dijera “ha sido un niño”.

Hay un asunto misterioso en la película. Es cierto que es un reportaje para televisión pero el equipo de rodaje se muestra en la película. La secretaria de Fellini evidentemente está interpretando un personaje de una persona torpe. Después cuando entrevistan a los viejos payasos no está nada claro si son interpretaciones o si realmente lloran de emoción al recordar sus tiempos en el circo.


jueves, 3 de septiembre de 2020

TENET

Dir.: Christopher Nolan
2020
150 min.

¡Nolan por fin ha conseguido una película donde puede contar todo dos veces! Es algo que más o menos se asume cuando vemos una película de Nolan. Hay que admitirle que consigue resultados visuales muy buenos. Hay ocasiones en las que simplemente incomoda al espectador. En particular la primera vez que aparece un torno. La primera vez que aparece un torno ocurren varias cosas.

Primero el antagonista dice una frase que a mí me pone nervioso. Sentencia: tienes que estar muy atento a los detalles. No está claro a quién se lo dice. Bueno sí está claro. Se lo está diciendo al espectador. También hay un juego de luces muy poco interesante para ayudarnos a distinguir qué habitación es la entrada al torno y cuál es la salida. Es la primera vez que se hace un viaje en el tiempo y Nolan nos advierte. Esto le ocurre por su obsesión con romper la narración lineal. Es algo que lleva intentando desde “Memento” y aún no ha conseguido por más que repita. La película está contada de forma lineal. Se aprovecha de una carencia suya como director para intentar hacer más intrincada la película: nunca termina una escena. Las transiciones nunca nos dan un plano en negro, nunca cambia la música… De esta forma consigue cansar la tensión como sólo él sabe y, saltar de un lugar a otro de la trama sin llevarse al espectador con él. Nolan salta y el espectador tiene que salir corriendo detrás de él.

Encontramos en esta película mucho diálogo. La primera parte no tiene otra cosa. Se habla un montón, se explican cosas medio físicas para tratar de dar alguna importancia a la trama. Se habla de una Tercera Guerra Mundial, de una guerra del futuro contra el presente, cambio climático, se dice la palabra Tenet sin venir a cuento y para hacer explícito el palíndromo en la película. Hay falsificaciones de cuadros de Goya, se menciona a un falsificador que nunca tiene ninguna importancia en la trama. Toda esta primera parte me sobra muchísimo. Son muchos datos que marean sin llevar a ningún sitio. Todo con una música tensa, por suerte se ha deshecho de Hans Zimmer, como si cada encuentro fuera decisivo. Además hay un montaje vertiginoso. La cámara siempre quiere enfocar a quien está hablando y esto le lleva a unos planos rapidísimos. Esto en cuanto a las escenas de diálogo. En cuento a las escenas de acción, hay este miedo a mantener la atención en un punto, pero en la acción no es tan grave.

Cuando la película ha terminado de platearse (después de mucho rato). Entramos a la acción y aquí sí hay que aplaudir a Nolan. De ejecución impresionante y de reconocible ambición. Es curioso ver la pelea entre una persona que va hacia delante y otra que va hacia atrás. Y digo curioso, estéticamente es bastante feo. Pero no más feo que contar la misma pelea dos veces. Hay 3 momentos que son impresionantes. Hablo del atentado con el avión, la pinza al camión que transporta el material radioactivo y la doble explosión del edificio en Rusia. Ver un avión en tierra, a una velocidad lenta y constante destrozando un aparcamiento, farolas y, finalmente una terminal es impresionante. Mientras esto ocurre van cayendo lingotes de oro. Esto último no es muy estimulante.

La pinza al camión probablemente sea la escena magna de la película. Cuatro tremendos vehículos atrapan un camión que hay que robar. Pero lo hacen de forma que la policía que lo custodia no deje de moverse y que nadie pueda abandonar su vehículo. Nolan se cuida mucho de poner cámaras en tantas partes como sea necesario para convencernos de que lo que vemos en pantalla ha sucedido. De hecho el plano del protagonista en la escalera de bomberos no tiene otro objetivo. Antes de que empiece esta escena hay una música electrónica chirriante, estridente. Al escucharla me he alegrado enormemente, eso nunca lo habría hecho el pulcro de Zimmer. Hay un punto que no me gusta de esta escena, pero no es culpa suya. Cuando se habla de la pinza temporal siempre se recurre a esta escena para usarla de paralelismo. Un paralelismo muy forzado.

En cuanto a la explosión del edificio en Rusia es una maravilla y para sorpresa mía no hay un gran regodeo en esa imagen. Es cierto que estamos en una escena hipervitaminada, con movimiento por todas partes. Un equipo dispara a un edificio a la vez que el otro. Pero un equipo se mueve adelante en el tiempo y el otro hacia atrás. Consiguen así que el edificio esté demolido todo el tiempo que dura la pelea. Es una maravilla. El escenario de esta escena me da bastante pereza. Parece sacado de las imágenes del asesinato de algún talibán. Es un desierto con edificios en ruinas, como si se hubieran construido expresamente para estar en ruinas.

El protagonista tiene muy poco a su favor. De hecho en ocasiones ni siquiera la fotografía está de su lado. Como Nolan quiere ser el más oscuro del mundo utiliza unos colores apagados que pueden hacer difícil de ver la cara negra del protagonista. Además de eso tiene que competir contra un muchísimo más carismático Robert Pattinson o una enormísima Elizabeth Debicki. Nolan le regala una pequeña escena de entrenamiento en un molino eólico en mitad del mar. En vez de hacer dominadas a 2 metros del suelo, las hace a 20. Ningún sentido, pero más llamativo.

En el final se revelan algunas cosas que ya nos habíamos imaginado todos. Esa cuerda que sale de una mochila para reconocer a Rober Pattinson es lamentable. Esa revelación que da más importancia a John D. Washington… no hacía ninguna falta. En cualquier caso no hay un gran momento alrededor de esta despedida como en otras películas de Nolan.


viernes, 28 de agosto de 2020

LOS PAYASOS ASESINOS DEL ESPACIO EXTERIOR

Dir.: Stephen Chiodo
1988
88 min.

Película de una invasión alienígena donde nadie se toma en serio nada. Esto tiene sus pros y sus contras. La película empieza con una canción que marca el tono general de su música. Con una guitarra distorsionadísima se interpreta el tema circense clásico. Es curioso que algo tan icónico aparezca una única vez en toda la peli.

Hay muchos elementos muy divertidos. Para empezar el topiquísimo del señor mayor en su porche. Mientras habla con el perro se acerca a la nave espacial, que tiene forma de carpa de circo. Se abre una especie de portal por el que secuestran al perro. Veremos que esto no tiene ninguna consistencia con nada, pero es algo divertido. Lo primero que vemos de un payaso es su sombra. No está descubriendo nada, pero es una buena cosa.

Los protagonistas son típicos adolescentes interpretados por gente más cercana a la treintena que a la veintena. La primera vez que vemos la nave por dentro es algo maravilloso. Son escenarios bien construidos e imaginativos. Cuando están entrando por la puerta nos asombramos de que la nave emita luz desde dentro y sin embargo el interior sea oscurísimo. Es cierto que las rayas de dentro de la nave no siempre son lo más circense del mundo. Pero es algo bonito. Sorprende por lo desproporcionado con el resto del presupuesto el escenario donde hay un gran precipicio injustificadísimo.

A partir de aquí encontramos varios gags divertidos. Disparan a los protagonistas con unas palomitas voladoras. Más tarde descubrimos que estas palomitas no solo vuelan. También se arrastran y de hecho sirven como larvas para que crezcan más payasos. La escena donde vemos las palomitas por vez primera termina con dos frases que resumen el espíritu de la película: —¿Por qué palomitas? —Porque son payasos. Todo lo que ocurra de aquí en adelante quedará justificado porque los antagonistas son payasos.

Un perro hecho con globos. Huellas de pisadas enormes por los zapatos. Arranca la cabeza a un motero cayendo ella en un cubo de basura y él como el muñeco de trapo que es. Sus víctimas son envueltas en algodón de azúcar como si fueran telarañas. Hay un perro asesino hecho de globos. Un payaso va conduciendo sin coche y con faros en las rodillas. Un matasuegras estrangula al jefe de policía con cuyo cuerpo harán un número de ventriloquía.

A los payasos solo los puedes matar atacando su nariz. Tras esto se envuelven en una luz verde y explotan en confeti. Para el final se exige al espectador una suspensión absoluta de le incredulidad cuando la camioneta de helados penetra en la nave espacial y hace creer a los payasos que el muñeco que hay en el techo de la camioneta es su líder o algo por el estilo. Hay una explosión en la nave (con fuegos artificiales) tras la cual es imposible que sobrevivan los protagonistas de esa forma. Pero habrá que forzar el final feliz.

La película en ningún momento trata de hacernos sentir un peligro real. Es demasiado autoconsciente para ello. Otra prueba de esto es que la protagonista tiene una escena en la ducha. Pues bien, está rodado de forma que no se la vea nada, una traición absoluta a este género.

Como cosa curiosa, el jefe de policía detiene a dos chicos por beber en la vía pública y estas cosas que ocurren en los pueblos estadounidenses los viernes por la noche. Sin embargo se insinúa que puedan ser una pareja gay. No hay un gran hincapié al respecto pero sorprende esta normalización en este género. De igual forma los dos hermanos heladeros tienen una actitud que no nos permite descartar una relación homoincestuosa entre los dos.


viernes, 21 de agosto de 2020

QUIEN A HIERRO MATA

Dir.: Paco Plaza
2019
107 min.

Película efectista, con muchos recursos fáciles pero efectiva. El guión es bastante sencillo, esto provoca que cualquier cosa que ocurra en la trama sea alrededor de muy pocos elementos. En este sentido, aunque ocurran algunas cosas inesperadas son poco sorprendentes. Hay algunos puntos del guión que son directamente agujeros. Por ejemplo es bastante increíble que nadie en la autopsia viera unas curiosas marcas en los dedos de los pies del narcotraficante. Sí hay que alabar la decisión del guionista de dejar la herencia al enfermero. Desencadena un final muy llamativo.

Tenemos a un Luis Tosar en un campo de juego parecido al de “Mientras duermes”. Luis Tosar, además de llenar la pantalla, es muy bueno. No significa que la interpretación sea memorable pero cuanto hace le queda como un guante. El resto de las interpretaciones también están bastante bien. No hay nadie que falle en lo suyo. Es llamativa la interpretación de ambos hijos del narcotraficante. Cada uno en un personaje muy distinto.

El tono general de la película es muy parecido al de “El Reino”. Es un poco el tono al que nos tiene acostumbrados Movistar. En particular hay una escena de persecución con coches nocturna que nos recuerda mucho a aquella película.

El tratamiento del tema de las drogas tiene clarísima inspiración de “Réquiem por un sueño” y hay momentos de la ansiedad del adicto parecidos a “Pi, fe en el caos”. Ocurre que al ser referencias tan claras pierden parte de la fuerza propia de la novedad de aquellas obras. Sin embargo en el trabajo de Aronofsky eran recursos muy efectivos y siguen provocando esa misma incomodidad.

El título de la película ya nos avisa acerca de que se va a repartir justicia. Supongo que la película juega a que pensemos que la justicia sólo caerá sobre el narcotraficante pero hemos visto suficientes películas como para saber que es imposible que Luis Tosar salga impune de su venganza. Era algo que sabíamos desde el principio pero aun así empatizamos tanto con él que nos da un poco de rabia que no se salga con la suya.

Bien el trabajo de luces. Rojo con los cadáveres. Morado en el pub. Amarillo al preparar la droga y al recordar las analepsis de su hermano. Estas luces contrastan con la luz general de la película que es blanca y muy blanda. Es un poco sencillo pero potente la imagen de Luis Tosar tocando un bombo fúnebre él solo en su casa.


viernes, 14 de agosto de 2020

ALIENÍGENAS MUTANTES

Dir.: Bill Plympton
2001
81 min.

Película con un estilo de animación especialísimo. Es cierto que ocurren ciertas cosas en el guión que sorprende ver en una película de animación. Me refiero a elementos grotescos. Sin embargo el estilo de animación es tremendamente sucio. Los trazos de los contornos son poco definidos. Los colores en general son apagados. Esto ayuda a generar una distancia importante. Siempre hay un temblor en la imagen. A pesar de todo lo que ocurre nunca parece estridente.

El componente sexual es omnipresente en toda la película. Entre el estilo de animación y el mucho sexo uno pensaría que la película es contemporánea a Russ Meyer o quizás a los de National Lampoon. Vemos que es de 2001 y, en este sentido, nos parece un poco anacrónica. Sin embargo la estética general de la película borra cualquier rastro de la década de los 2000. En este punto merece la pena hablar de la primera vez que vemos a la hija adulta del protagonista. Con esa monja y esa diabla discutiendo con un rico diálogo acerca de si debe acostarse con su novio o seguir trabajando en el observatorio. En este momento el novio se baja los pantalones y observa con ojos golosos su propia erección. Lo que vemos son caballos, trenes, motores, cañones, balas, pistolas… Resulta increíble lo imaginativo que es este momento. Es sorprendentemente largo.

El capitalismo chorreante de testosterona, ultrasexualizado está bien, pero resulta poco interesante. Agradecemos que se muestre de manera clara. En ningún momento es un mensaje que quiera ser oculto. El tipo publicista es todo él sexual y no pretenden nunca mostrarle como una persona limpia. Es todo excesivo y por ello nos tragamos lo que nos muestran a pesar de su no mucha originalidad.

Lo más interesante de la película es el diseño de personajes. Por supuesto los que acaparan todo el protagonismo son los mutantes. De ellos hablaré del gusano cuyo superpoder es lanzar burbujas y de la rana con ancas por encima de su cabeza. De esta rana hay que señalar su imagen en el póster de la peli donde aparece en gabardina con unos hombros agudísimos. No pasaré por alto la casi traumática relación zoofílica que tiene el astronauta con los animales de laboratorio y los partos tremendamente explosivos.

El mundo más interesante me parece el primer planeta, con forma de cacahuete. Un lugar donde viven narices, dedos, ojos, manos… Es algo maravilloso. Es una secuencia muy larga. Donde los ojos vuelan en manos. Miden la nariz de todo el que llega a ese planeta. Seduce a la reina nariz. Es secuestrado por la lengua. Se celebra un combate al estilo de los romanos en un circo mientras suena una guitarra eléctrica atronadora… Es un ejercicio de narrativa y de épica impecable toda esta secuencia es muda. De forma anecdótica se hace referencia a Laika.

Estilísticamente se agradece mucho la creatividad en los encuadres. Muchos de ellos con aberraciones propias del cómic. Es impresionante ver la larguísima limusina deformada con ojo de pez. O el dedo del villano apretando el botón.


sábado, 8 de agosto de 2020

EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD

Dir.: Leni Riefenstahl
1935
110 min.

El título nos lleva la cabeza directamente a Nietzsche. Los discursos que escuchamos plantean la ideología nazi pero también su mitología. Hablemos primero de la exaltación del nacismo y después de sus aspectos más cinematográficos.

Hay una curiosa mezcla entre Nietzsche, el imperio romano y la Iglesia. Digo curiosa porque no casan muy bien entre sí. El soldado muerto sigue vivo en Alemania. Esta frase parece una variación sobre el tema de la Legión española: “La muerte no es el final”. En España, por nuestro ínclito catolicismo, no podemos buscar una trascendencia que no sea la divina. En Alemania hacen responsable a la entelequia de la nación de la inmortalidad de la entelequia del alma. Todo cuanto hagas pasará, pero Alemania sobrevivirá. Esto es cristianismo absoluto. Me pregunto cómo ha podido haber alguna vez un cristiano nazi. El propio Hitler en algún discurso menciona a Dios; es cierto que nunca le da gran peso en sus discursos.

El culto a Hitler es absoluto. Evidentemente por parte de sus “fieles” pero también por parte de los otros miembros del partido. Resulta asombroso esa muestra de unidad. Evidentemente no esperaba encontrar ninguna crítica al dictador, pero todos cuantos hablan se deshacen en halagos. Nuestro mayor líder es nuestro mayor juez. El deísmo es impresionante. Cabe señalar que, si bien Hitler la mayor parte del tiempo habla de fidelidad a Alemania y al Nacional Socialismo tampoco le cuesta nada halar de fidelidad a él mismo. No esconde en absoluto su personalismo. Se dice explícitamente Un Reich, un líder.

Son muchas las escenas en las que Hitler pasa revista o saluda personalmente a los militares que están al frente. Hay un momento en particular que pareciera un rito religioso. Como quien va a comulgar Hitler toca los estandartes con la esvástica procedentes de distintas partes de Alemania. Lo que hace es tomar la bandera Nazi y rozar con ella cada estandarte.

El su último discurso Hitler habla de cuánto ha costado al partido llegar hasta ese punto. Hay que decir que esta clase de reflexiones les encantan a políticos de todos los tonos. Cuenta los primeros tiempos del Nacional Socialismo Cuando sólo éramos 7 personas. Cuenta con fervor que sus dos únicos objetivos desde la creación fueron la fidelidad a Alemania y ser el poder único de Alemania. Quitar el poder a la mayoría y dárselo a la minoría. Puedo ver a Ortega y Gasset tomando buena nota de estas ideas.

En la línea de Rousseau o Marx reivindica que el Estado no ordena a los hombres sino los hombres al Estado. Por otro lado, para conseguir la unidad nacional promete una Alemania sin clases sociales. Si bien el discurso comunista va en la línea de liberarse del trabajo, Hitler le da una dignidad que estamos hartos de escuchar en la política de hoy en día. De hecho hay un escudo de un casco Nazi y dos espigas reivindicando el trabajo en el campo. Los hombres de esta sección llevan palas en lugar de armas.

La violencia no se reivindica mucho. Aunque sí la fuerza. Lo segundo es una forma encubierta de conseguir lo primero. Así se pide a la gente que sean Amantes de la paz y fuertes. Perpetuando así la tradición de considerar violentos a quienes luchan contra un régimen injusto y además teniéndoles listos para combatir las adversidades.

Hablemos ahora de los numerosísimos elementos que aparecen para agrandar la imagen del partido. Los escenarios son todos impresionantes. Los desfiles son abrumadores. No tanto los desfiles militares, a los cuales estamos acostumbrados, sino los desfiles de militantes. Esa tierra llenísima de alemanes al sol. Banderas moviéndose en caminos trazados. Es impresionante en todos los sentidos. Estas tres banderas verticales. Además los planos se toman desde todas las partes imaginables. Arriba, abajo, entre las filas… Los jóvenes alemanes siempre aparecen felices, jugando a carreras, peinándose con la raya bien definida. Hay un muchacho que escribe una carta apoyado en el parche de un tambor. Los soldados llevan una esvástica en el casco a la altura de la sien. Ese plano es muy simbólico de lo único que ocupa su pensamiento.

Los discursos de Hitler se oyen a un volumen altísimo, ello a pesar de habla a gran distancia de los micrófonos. El efecto del primitivo sonido es maravilloso. El saludo nazi que hace a los soldados que pasan ante él es muy llamativo. El brazo se estira con mucha energía, pero se recoge con sorprendente dejadez. También sorprende el amaneramiento de Hitler cuando Rudolf Hess está adulándolo y él le contesta con un ligerísimo saludo y una cara con ligera sonrisa pudorosa.

Los desfiles resultan muy repetitivos. De hecho la cámara se aburre de los soldados y se recrea en Nuremberg. No es para menos. Los tejados afiladísimos parece que imitaran el cine alemán. Los arcos de la ciudad, las iglesias pinchudas, los canales. Probablemente con color habría sido una imagen bastante más hortera. En los desfiles vemos de vez en cuando soldados haciendo el famoso paso de oca, pero muchos menos de los que nos esperaríamos. Hay un tipo que toca los timbales a caballo. Hay tanquetas de mercedes; elegancia y beligerancia. Hay un mar de banderas, descrito con ese nombre de manera explícita.

La cámara tiene una calidad muy impresionante para la época. La nuca de Hitler y su mano saludando se ven con sorprendente estabilidad para estar en un coche. Cuando se enfoca a la masa muchas veces se aberra lo que no está en foco. Intencionadamente o no, la militancia nazi se vuelve informe. Hay decisiones de montaje como los fuegos artificiales, la recurrencia de la cara de Hitler una y otra vez, una transición usando una bandera de transición…